- YouTube obtiene los derechos globales exclusivos de los Oscar desde 2029 hasta 2033.
- La ceremonia será gratuita y en directo para más de 2.000 millones de personas en todo el mundo.
- El acuerdo incluye la temporada completa de premios y contenidos de la Academia durante todo el año.
- ABC y Disney seguirán emitiendo los Oscar hasta la edición número 100 en 2028.

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha dado un paso que puede cambiar para siempre la forma en que se siguen los grandes premios de cine: a partir de 2029, los Premios Oscar se emitirán en exclusiva y a escala global a través de YouTube. La histórica ceremonia abandonará definitivamente la televisión tradicional para instalarse en una plataforma digital con alcance planetario.
El movimiento supone el fin de una era en la que ABC y Disney han sido la casa televisiva de los Oscar durante décadas, y abre una etapa en la que cualquier espectador con conexión a internet podrá acceder a la gala oficial, sin coste, desde prácticamente cualquier país. Para la audiencia europea y española, el cambio implica un acceso mucho más directo y estandarizado, alejado de la dependencia de canales de pago o acuerdos puntuales.
Un acuerdo histórico entre la Academia y YouTube

La Academia ha confirmado que YouTube obtiene los derechos globales exclusivos de los Oscar desde la edición 101 hasta la 105, es decir, de 2029 a 2033. El pacto abarca no solo la retransmisión principal, sino también todos los contenidos asociados a la gala: cobertura de la alfombra roja, acceso al Governors Ball, material tras bastidores y piezas especiales producidas alrededor del evento.
Hasta la ceremonia número 100, prevista para 2028, el modelo se mantiene sin cambios. Disney ABC seguirá siendo el emisor principal de los premios en Estados Unidos hasta ese año, respaldado por los acuerdos internacionales que la compañía mantiene a través de Buena Vista International. A partir de la edición 101, el testigo pasa por completo a YouTube, poniendo fin a una relación televisiva que se remonta a 1961.
El anuncio se suma a un largo recorrido histórico: los Oscar se emitieron por primera vez en 1953 en NBC, saltaron a ABC en los años sesenta, volvieron temporalmente a NBC y, desde 1976, se habían mantenido de forma ininterrumpida en ABC. Que un evento de este calibre abandone las grandes cadenas para recalar en una plataforma online marca un punto de inflexión en la distribución de los grandes espectáculos en directo.
La propia Academia ha presentado la alianza como un acuerdo «multifacético» que va más allá de una simple cesión de derechos de emisión. Bill Kramer, director ejecutivo, y Lynette Howell Taylor, presidenta de la institución, han subrayado que la organización tiene vocación internacional y busca llegar a la audiencia más amplia posible, aprovechando el alcance y las herramientas tecnológicas de YouTube.
Cómo podrán ver los Oscar los espectadores de España y Europa

Una de las claves del acuerdo es el acceso global y gratuito. A partir de 2029, la ceremonia de los Oscar estará disponible en directo sin coste para más de 2.000 millones de espectadores potenciales en todo el mundo a través del canal oficial en YouTube. En Estados Unidos, además, quienes utilicen YouTube TV podrán seguir la gala dentro del servicio de televisión en streaming de la compañía.
Para el público europeo, incluida España, esto implica un cambio notable respecto al modelo actual. Hasta ahora, ver los Oscar en directo dependía de acuerdos de distribución con canales concretos de pago o en abierto, con emisiones que a veces llegaban con comentarios locales, cortes publicitarios propios o incluso con cierto retraso sobre la señal original. Con el nuevo esquema, el foco se traslada al canal oficial en YouTube, accesible desde televisión conectada, ordenador, móvil o tableta.
La plataforma se ha comprometido a ofrecer subtítulos y pistas de audio en varios idiomas, lo que debería facilitar que los espectadores hispanohablantes puedan seguir la gala de forma más cómoda. Aunque los detalles técnicos de la localización no se han concretado, el planteamiento apunta a una experiencia más homogénea para el público internacional, con el mismo flujo de imágenes para todo el mundo y múltiples opciones lingüísticas integradas.
En el caso de los países europeos, el nuevo modelo también puede afectar a las cadenas que tradicionalmente programaban especiales de madrugada con tertulias y conexiones puntuales con la señal de ABC. Con la emisión oficial disponible gratis en YouTube, la competencia se trasladará a los contenidos complementarios: análisis, debates, resúmenes y programas previos o posteriores producidos localmente.
Durante las tres próximas ediciones nada cambia: los espectadores seguirán recurriendo a los operadores que actualmente tienen los derechos. Será a partir de 2029 cuando se vea realmente si el público europeo migra masivamente a YouTube para seguir la gala o combina la señal digital con coberturas especiales de cadenas locales.
Una temporada de premios completa en YouTube

La alianza no se limita a la noche más mediática del año. La Academia y YouTube han diseñado un paquete que incluye buena parte de la “temporada Oscar” y otros programas de la institución, con emisión mundial a través del canal oficial. Entre los contenidos previstos figuran el anuncio de las nominaciones, el tradicional almuerzo de los nominados, los Premios de los Gobernadores, los Premios de la Academia para Estudiantes y los galardones Científicos y Técnicos.
Además, el acuerdo abarca entrevistas con miembros de la Academia y cineastas, pódcasts, programas educativos sobre cine y piezas especiales vinculadas a la historia de los premios. El objetivo es convertir el canal de los Oscar en un espacio activo durante todo el año y en una plataforma para creadores que quieran crear canales, y no solo en las semanas previas a la ceremonia.
Para la comunidad cinéfila en Europa y España, esto abre la puerta a un seguimiento más cercano y continuado del calendario de la industria de Hollywood. Hasta ahora, muchos de estos eventos se podían ver, en el mejor de los casos, a través de clips sueltos, notas de prensa o coberturas parciales en medios especializados. Con YouTube como ventana permanente, será posible seguir directamente los hitos más importantes del calendario de la Academia, sin depender de resúmenes posteriores.
Este flujo constante de contenidos puede tener, además, un impacto en la conversación digital. Tráilers, reacciones, análisis de nominaciones y debates sobre premios convivirán en el mismo ecosistema, lo que puede amplificar la presencia de los Oscar en redes y comunidades online, tanto en castellano como en otros idiomas europeos.
La estrategia encaja con el giro de la Academia hacia un perfil cada vez más internacional, con una base de miembros que ha ido incorporando más profesionales del cine europeo, latinoamericano y asiático. La visibilidad de actos como el almuerzo de nominados o los premios estudiantiles en un canal global puede reforzar esa imagen de institución menos centrada solo en Hollywood.
Declive del rating tradicional y salto a lo digital
La mudanza de los Oscar a YouTube llega en plena transformación del consumo audiovisual. Los grandes eventos en abierto han ido perdiendo audiencia en la televisión lineal, y la ceremonia de los Oscar no ha sido una excepción. Desde su pico histórico de finales de los noventa, los datos de espectadores en Estados Unidos han mostrado una tendencia descendente, con subidas puntuales en años muy mediáticos, como el fenómeno «Barbenheimer».
Aunque en 2025 los Oscar registraron cerca de 19,7 millones de espectadores en ABC y Hulu, las cifras quedaron lejos de los máximos de hace dos décadas. El movimiento hacia una plataforma digital puede leerse como una reacción a ese desgaste y como un intento de conectar con un público que ya consume buena parte de su entretenimiento en streaming y bajo demanda.
Otros grandes premios siguen anclados en modelos más clásicos. Los Grammys, por ejemplo, han anunciado que su última emisión en CBS será en 2026, para trasladarse después a ABC/Disney; los Tony permanecen en CBS desde finales de los setenta, y los Emmy se reparten entre las principales cadenas estadounidenses. En este contexto, los Oscar se convierten en el primer gran galardón del audiovisual que apuesta de forma plena por una plataforma online global.
Para ABC y Disney, el cambio supone perder uno de los eventos más emblemáticos de su calendario, si bien la cadena ha señalado que seguirá centrada en las «tres próximas transmisiones» que todavía tiene por delante. La ruptura no es inmediata, pero sí definitiva a partir de 2029.
En paralelo, Hollywood vive una etapa agitada, con fusiones, ventas de estudios y recortes de producción que obligan a revisar los modelos de negocio. En ese panorama, externalizar la transmisión de los Oscar a un socio tecnológicamente potente como YouTube puede verse también como una forma de reducir riesgos y asegurarse una difusión masiva sin depender de la evolución del mercado televisivo tradicional.
YouTube y Google Arts & Culture: el cine como archivo vivo
Uno de los elementos menos visibles pero más relevantes del acuerdo es la implicación de Google Arts & Culture. A través de esta iniciativa, se digitalizarán y pondrán a disposición en línea partes seleccionadas de la Colección de la Academia y programas del Museo de la Academia, considerado el mayor acervo cinematográfico del mundo, con más de 52 millones de elementos.
El proyecto pretende convertir internet en un auténtico centro para amantes del cine, con acceso remoto a exposiciones, materiales históricos y contenidos curatoriales. Desde Europa o España, esto puede traducirse en la posibilidad de explorar trajes, guiones, objetos icónicos y documentos de la historia del cine sin necesidad de viajar a Los Ángeles, utilizando solo un navegador y una conexión estable.
Integrar este archivo con la difusión de la gala en YouTube convierte a los Oscar en algo más que una retransmisión anual. La ceremonia pasa a ser la punta del iceberg de un entorno más amplio, en el que el usuario puede saltar de la emisión en directo a piezas históricas, entrevistas o recorridos virtuales por el museo.
Para la Academia, la alianza refuerza su rol educativo. Bill Kramer y Lynette Howell Taylor han insistido en que la idea es inspirar a nuevas generaciones de cineastas y preservar la memoria cinematográfica en una escala global sin precedentes. Si la digitalización se despliega de manera sistemática, las escuelas de cine y facultades europeas podrían incorporar más fácilmente estos recursos a su docencia.
Más allá del volumen de contenidos, la clave estará en cómo se integran las herramientas de YouTube y Google Arts & Culture: colecciones temáticas, listas de reproducción, recorridos guiados o experiencias interactivas pueden marcar la diferencia entre un mero repositorio y una verdadera plataforma de referencia para el estudio y disfrute del cine.
Un nuevo marco de métricas y dudas por despejar
El anuncio de la alianza se ha centrado en el alcance global y en las posibilidades tecnológicas, pero la información sobre las condiciones económicas del acuerdo no ha trascendido. No se conocen ni las cifras globales del contrato ni el reparto de ingresos publicitarios, en un evento que tradicionalmente ha sido uno de los espacios más caros de la televisión estadounidense para los anunciantes.
También queda por ver cómo se valorará el rendimiento de la gala una vez en YouTube. En lugar de hablar de rating y hogares conectados, la atención se desplazará a indicadores como visualizaciones, tiempo medio de visionado, concurrencia máxima o interacción en directo. Estos datos pueden ofrecer una radiografía más detallada del comportamiento de la audiencia, pero también complican las comparaciones con etapas anteriores.
En términos de accesibilidad, la migración presenta luces y sombras. Por un lado, la emisión gratuita reduce barreras para quienes no cuentan con televisión de pago o suscripciones a otras plataformas. Por otro, la experiencia dependerá de la calidad de la conexión a internet y de la disponibilidad de dispositivos adecuados, algo que en determinadas zonas de Europa o en franjas de población concretas puede seguir siendo un obstáculo, aunque opciones como las descargas sin conexión podrían mitigar parte del problema.
El compromiso de ofrecer audio y subtítulos en múltiples idiomas abre la puerta a una experiencia más inclusiva para la audiencia hispanohablante y para otros públicos europeos. Sin embargo, el impacto real dependerá de la precisión de los subtítulos, la calidad de las locuciones y la capacidad de YouTube para garantizar una retransmisión estable incluso en momentos de alta demanda.
En el plano simbólico, el propio director ejecutivo de YouTube, Neal Mohan, ha descrito a los Oscar como “una de las instituciones culturales esenciales” y ha defendido que la alianza puede inspirar a nuevas generaciones de creadores y amantes del cine. Falta por comprobar si esa intención se traduce en un aumento efectivo del interés por la gala en los segmentos más jóvenes, que en muchos casos prefieren contenidos fragmentados, resúmenes y clips cortos frente a retransmisiones largas.
Impacto específico en la audiencia hispanohablante
Para los espectadores hispanohablantes, tanto en Europa como en América, el cambio tiene varias aristas. En Estados Unidos, quienes seguían la ceremonia a través de señales en español o mediante ABC con subtítulos podrían encontrar una experiencia más unificada, con un mismo flujo oficial acompañado de opciones de idioma desde el propio reproductor de YouTube.
En América Latina, donde los derechos han ido pasando por distintos operadores y canales, el hecho de que YouTube concentre los derechos globales apunta a un modelo más centralizado, en el que el canal oficial de los Oscar se convierta en la referencia principal. Esto puede rebajar la fragmentación actual y facilitar que la conversación se concentre en un único punto de acceso.
La realidad es que la audiencia hispanohablante ya tiene una fuerte presencia en YouTube: consume cine, música, directos y contenido de creadores locales e internacionales a diario. En ese contexto, la llegada de los Oscar a la plataforma encaja con hábitos ya consolidados y puede integrarse sin demasiada fricción en la forma en que se comentan los estrenos, se analizan las nominaciones o se viralizan los discursos.
Para España, la transición plantea un escenario en el que los medios y programas especializados tendrán que decidir si se apoyan directamente en la señal digital para ofrecer comentarios en paralelo o si siguen apostando por acuerdos de emisión propios. En cualquier caso, que el espectador pueda acceder gratis al evento oficial hará más fácil comparar enfoques y elegir cómo vivir la noche de los premios.
Quedan aún tres ediciones con el modelo actual. El centenario de los Oscar en 2028 cerrará la etapa de ABC como canal de referencia, y a partir de 2029 la gala entrará de lleno en una fase digital, con un pie en el archivo histórico de la Academia y otro en el ecosistema de vídeo online. El rendimiento de esos primeros años en YouTube servirá de prueba para saber si otros grandes premios seguirán el mismo camino.
Con este cambio de rumbo, los Oscar pasan de ser un emblema de la televisión convencional a situarse en el centro del consumo audiovisual en internet: un evento global gratuito, apoyado en herramientas de traducción, contenidos durante todo el año y un archivo cinematográfico cada vez más accesible, que buscará reencontrarse con la audiencia en un entorno donde hoy se decide buena parte de la conversación cultural.