- La barra de tareas recupera su movilidad y se puede colocar en cualquier borde de la pantalla.
- El menú Inicio gana opciones de personalización y tamaño ajustable.
- Microsoft migra componentes heredados a WinUI para mejorar la consistencia y el rendimiento.
- La actualización 26H2 llegará en octubre con mejoras de rendimiento y nuevas funciones.

Después de meses de espera y numerosas peticiones por parte de los usuarios, Microsoft se prepara para lanzar una de las actualizaciones más importantes de Windows 11. La versión 26H2, cuyo despliegue está previsto para finales de este año, promete devolver funciones que se echaron de menos desde el estreno del sistema operativo y, al mismo tiempo, sentar las bases de un sistema más pulido y eficiente. La compañía ha confirmado que esta actualización incluirá cambios profundos en la interfaz, el rendimiento y la gestión de la memoria, con el objetivo de ofrecer una experiencia más fluida incluso en equipos con recursos limitados.
Las pruebas ya están en marcha en el canal Dev del programa Windows Insider, donde los participantes pueden probar las novedades antes de su lanzamiento oficial. Microsoft ha optado por distribuir la 26H2 como un paquete de habilitación sobre la versión 25H2, lo que significa que los usuarios que ya tengan instalada esa versión no tendrán que reinstalar el sistema por completo para acceder a las nuevas funciones. Bastará con una actualización acumulativa para desbloquearlas.
La barra de tareas recupera su movilidad
Una de las demandas más repetidas desde la llegada de Windows 11 era la posibilidad de mover la barra de tareas a cualquier borde de la pantalla. Con la 26H2, esa opción vuelve por fin. Los usuarios podrán anclar la barra en la parte superior, inferior, izquierda o derecha, y el sistema ajustará automáticamente el resto de la interfaz para que todo encaje. Además, se ha añadido un modo compacto que reduce la altura de la barra, ideal para pantallas pequeñas o portátiles con poca resolución vertical. Esta función ya está disponible en las compilaciones del canal Dev y se espera que llegue a todos los usuarios en octubre.

El menú Inicio se vuelve más flexible
El menú Inicio también recibe una importante renovación. Microsoft ha escuchado las críticas y ofrecerá distintas opciones de tamaño predefinidas para que el usuario elija la que mejor se adapte a su forma de trabajar. Además, será posible mostrar u ocultar las secciones de ‘Anclado’, ‘Recientes’ y ‘Todo’, así como separar las recomendaciones de archivos de las recomendaciones del sistema. Esto permitirá desactivar el contenido sugerido sin que afecte a los archivos recientes que aparecen en la barra de tareas o el Explorador de archivos. Aunque no se podrá arrastrar libremente el menú ni activar el modo pantalla completa como en Windows 10, el cambio supone un avance significativo en personalización.

WinUI: el fin de las interfaces heredadas
Microsoft continúa con su plan de migrar los componentes antiguos de Windows a WinUI, su framework nativo de interfaz. El cuadro de Propiedades del Explorador de archivos ha sido reconstruido por completo en WinUI, y no se trata de un simple lavado de cara, sino de una reescritura total que elimina dependencias de tecnologías obsoletas como Win32. La compañía ha reconocido que algunas soluciones rápidas, como añadir modo oscuro a interfaces heredadas, provocaron problemas de parpadeo, por lo que ahora apuestan por reconstrucciones completas. El siguiente en la lista es el cuadro de diálogo para abrir archivos, y también se espera una renovación del menú Inicio, aunque su lanzamiento se ha retrasado por problemas de consumo de memoria. Microsoft ha asegurado que no creará otro framework de interfaz, por lo que WinUI se convertirá en el estándar definitivo.

Mejoras de rendimiento y optimización
Uno de los puntos débiles de Windows 11 ha sido su alto consumo de recursos, especialmente de memoria RAM. Microsoft ha reconocido este problema y asegura que está trabajando en optimizaciones que llegarán con la 26H2. La actualización incluirá mejoras en el sistema de gestión de memoria, lo que debería reducir el consumo incluso en equipos con 4 GB u 8 GB de RAM. Además, se han detectado avances en WinUI que prometen una menor latencia y una mayor fluidez en la interfaz. Los datos de telemetría de Microsoft indican que la nueva versión del cuadro Ejecutar, ya basada en WinUI, carga más rápido que la anterior. Estas optimizaciones también afectarán al Explorador de archivos, que ofrecerá un rendimiento más fluido al gestionar grandes volúmenes de almacenamiento.
Otras novedades destacadas
La actualización 26H2 también traerá cambios en la búsqueda de Windows, que priorizará los resultados locales y permitirá desactivar por separado los resultados web y las sugerencias de la Microsoft Store. Los usuarios podrán pausar las actualizaciones hasta que lo deseen y Microsoft reducirá la cantidad de reinicios mensuales a solo uno. En materia de seguridad, se añadirá la Protección de administrador, que crea una cuenta temporal para ejecutar tareas y la elimina al terminar, dificultando el acceso de malware. También se implementará una opción para reinstalar Windows desde cero descargando una imagen limpia desde la nube. El lanzamiento oficial está previsto para octubre de 2026, aunque Microsoft activará el despliegue semanas antes para probar que no haya errores.
Con todas estas novedades, Windows 11 26H2 se perfila como la actualización que muchos usuarios estaban esperando. La recuperación de la barra de tareas móvil, la personalización del menú Inicio, la migración a WinUI y las mejoras de rendimiento apuntan a un sistema más coherente y eficiente. Microsoft ha demostrado que escucha a su comunidad y que está dispuesta a corregir el rumbo, aunque el camino aún tenga desafíos por delante. Los usuarios españoles y europeos, al igual que el resto del mundo, podrán disfrutar de estos cambios a partir de otoño, con la promesa de un Windows 11 más maduro y adaptado a las necesidades reales.
