- Vueling refuerza su alianza con Oxford Quantum Circuits para explorar aplicaciones reales de la computación cuántica en su operativa.
- La aerolínea prueba el ordenador cuántico Toshiko, ubicado en Japón, ejecutando código propio para casos de uso industriales.
- El foco está en optimizar rutas, mantenimiento y asignación de flota y tripulaciones en España y Europa.
- La apuesta cuántica se suma a otras iniciativas digitales de Vueling para consolidar un modelo de aerolínea con ADN tecnológico.
La aerolínea Vueling ha dado un paso más en su estrategia de innovación con una apuesta decidida por la computación cuántica, una tecnología todavía emergente pero con un enorme potencial para transformar cómo se gestionan las operaciones de transporte aéreo. Lejos de quedarse en el terreno teórico, la compañía está ya probando soluciones reales sobre hardware cuántico.
En colaboración con Oxford Quantum Circuits (OQC), uno de los actores especializados en el diseño, producción y operación de , Vueling está explorando cómo este tipo de sistemas pueden ayudarle a ganar eficiencia en su día a día, desde la planificación de vuelos hasta el uso de su flota en Europa y, especialmente, en el mercado español.
Una alianza estratégica para explorar el potencial cuántico
La colaboración entre Vueling y OQC se plantea como un acuerdo de exploración tecnológica a medio plazo, con el objetivo de identificar casos de uso concretos y medibles dentro de la aerolínea. No se trata solo de hacer pruebas aisladas, sino de trazar una hoja de ruta que permita, si los resultados son favorables, integrar gradualmente estos avances en la operativa real.
OQC aporta su experiencia en el desarrollo de ordenadores cuánticos y en la gestión de plataformas de acceso a esta tecnología, mientras que Vueling contribuye con retos operativos muy específicos del sector aéreo: gran volumen de datos, necesidad de toma de decisiones rápida y coordinación de múltiples recursos en paralelo (aviones, tripulaciones, horarios, aeropuertos, mantenimiento, etc.).
La alianza se enmarca en una estrategia tecnológica más amplia del grupo IAG, al que pertenece Vueling, que lleva años impulsando proyectos de digitalización avanzada en España y Europa. En este contexto, la computación cuántica se concibe como una pieza más dentro de un ecosistema que incluye inteligencia artificial, automatización de procesos y nuevas experiencias digitales para los pasajeros.
Vueling está trabajando codo con codo con los equipos de OQC para adaptar los problemas propios de la industria aérea a modelos que puedan beneficiarse de la forma en que operan los ordenadores cuánticos, muy distinta a la de los sistemas clásicos. La clave está en aquellos desafíos donde la complejidad combinatoria hace que sea muy costoso encontrar soluciones óptimas con la tecnología actual.
Desde la aerolínea subrayan que la computación cuántica no se entiende solo como un aumento de velocidad, sino como una manera diferente de representar y procesar la información, abriendo puertas a enfoques que hasta ahora no eran viables con arquitecturas tradicionales, especialmente en problemas de optimización a gran escala.
El ordenador cuántico Toshiko como banco de pruebas
Uno de los elementos centrales del proyecto es el acceso al ordenador cuántico Toshiko, desarrollado y operado por Oxford Quantum Circuits y ubicado en Japón. A través de la plataforma de OQC, los equipos de Vueling pueden conectarse remotamente para ejecutar su propio código y experimentar con algoritmos cuánticos enfocados a necesidades reales de la compañía.
Las primeras pruebas se han centrado en validar la plataforma y entender sus capacidades y limitaciones, ejecutando algoritmos de referencia y adaptando algunos escenarios de negocio a formatos compatibles con el hardware cuántico disponible. Este trabajo, más técnico, es el que permitirá después evaluar en qué áreas concretas tiene sentido dar el salto a pilotos más avanzados.
La aerolínea está involucrando a distintas áreas internas en este proceso exploratorio, de forma que no se limite solo a un proyecto del departamento de tecnología, sino que cuente con la participación de equipos operativos, de planificación y de negocio. Así se busca que los casos de uso estén alineados con problemas reales y con impacto potencial en la operativa.
El hecho de trabajar sobre un ordenador cuántico comercial como Toshiko permite a Vueling acceder a una infraestructura puntera sin necesidad de desarrollarla internamente. La compañía puede centrarse en los algoritmos, en el modelado de problemas y en la interpretación de resultados, mientras OQC se ocupa del mantenimiento y evolución del hardware. Acceder a infraestructura de este tipo acelera la curva de aprendizaje.
Esta aproximación basada en el acceso remoto facilita además que la experiencia y el conocimiento adquirido puedan compartirse dentro del grupo IAG y escalarse a otros mercados europeos si se comprueba que determinadas soluciones son realmente competitivas frente a las alternativas clásicas.
Casos de uso: rutas, mantenimiento y recursos críticos
En esta primera fase, el foco del proyecto se sitúa en problemas complejos de optimización que afectan directamente al día a día de Vueling. Entre los ámbitos que la compañía está analizando destacan tres bloques principales: planificación de rutas, mantenimiento de aeronaves y asignación de flota y tripulaciones.
En planificación de rutas, se estudia cómo los algoritmos cuánticos podrían ayudar a encontrar configuraciones más eficientes de la red de vuelos, teniendo en cuenta múltiples variables: horarios, restricciones de aeropuertos, demanda prevista, conexiones, tiempos de escala o limitaciones operativas. Todo ello podría redundar en un uso más eficiente de los aviones y una mejor coordinación de la oferta.
En el ámbito del mantenimiento, el interés se centra en explorar si la computación cuántica puede contribuir a mejorar la programación de revisiones y reparaciones, ajustando los calendarios para reducir tiempos de inactividad sin comprometer la seguridad. La gestión de repuestos, talleres, personal técnico y ventanas de parada en los aeropuertos genera un problema de planificación que, a gran escala, resulta muy difícil optimizar.
La asignación de aeronaves y tripulaciones es otro de los campos clave. Aquí, la idea es analizar de qué manera los algoritmos cuánticos podrían ayudar a cuadrar horarios de pilotos y tripulantes de cabina con los vuelos programados, respetando la normativa de descanso, las cualificaciones necesarias y las previsiones de operación en España y en el resto de Europa donde opera la compañía.
Todos estos escenarios comparten un rasgo común: implican enormes espacios de combinaciones posibles que crecen muy rápido a medida que aumenta la red de rutas, el número de aviones y la plantilla. Son precisamente ese tipo de problemas donde la computación cuántica promete ofrecer ventajas a medio o largo plazo frente a los enfoques puramente clásicos. es clave para desbloquear esas mejoras.
Creación de conocimiento cuántico dentro de la aerolínea
Más allá de los casos de uso específicos, el proyecto con Oxford Quantum Circuits tiene un objetivo transversal: impulsar la adopción interna de conocimiento cuántico en Vueling. Esto incluye desde la formación de perfiles técnicos hasta la sensibilización de equipos de negocio sobre qué puede aportar esta tecnología y en qué plazos. Un ejemplo de iniciativas regionales es la colaboración con agencias digitales que impulsan capacidades locales.
La aerolínea está utilizando esta fase exploratoria para definir una hoja de ruta propia en computación cuántica, alineada con su estrategia de transformación digital. La idea es ir madurando capacidades internas que permitan, cuando el hardware cuántico sea más estable y escalable, acelerar la puesta en marcha de proyectos con impacto directo en la operación. Iniciativas universitarias como la de laboratorios pioneros ayudan a crear ese ecosistema.
Esta apuesta se suma a una trayectoria en la que la compañía ya ha demostrado un enfoque claramente digital: fue, entre otras cosas, pionera en la venta de billetes por móvil y en el uso de tarjetas de embarque digitales en el mercado español. La incorporación de tecnologías emergentes se plantea como una evolución natural de ese ADN.
La colaboración con OQC encaja también en una tendencia creciente en Europa, donde empresas de sectores estratégicos empiezan a experimentar con soluciones cuánticas para estar preparadas cuando la tecnología madure. La transición europea ante nuevos riesgos y oportunidades tecnológicas está impulsando estas pruebas. La coordinación europea es un marco relevante.
En paralelo a este trabajo interno, la compañía mantiene un diálogo con el ecosistema tecnológico y académico para compartir aprendizajes, identificar buenas prácticas y contribuir a que el conocimiento cuántico se consolide también en el entorno empresarial español. Proyectos conjuntos entre empresas y centros clínicos o académicos, como los protagonizados por grandes actores locales, son parte de ese intercambio. Colaboraciones público-privadas ilustran ese enfoque.
Una estrategia tecnológica que va más allá del pasajero
La apuesta de Vueling por la computación cuántica se complementa con otras iniciativas tecnológicas dirigidas tanto al cliente como a la propia operativa. En distintos foros sectoriales, como el MWC de Barcelona, la aerolínea ha presentado proyectos que combinan inteligencia artificial generativa, nuevas interfaces conversacionales y automatización de procesos.
Aunque algunas de estas soluciones se orientan directamente a mejorar la experiencia del viajero, el proyecto cuántico pone el foco en la parte menos visible de la cadena: la que garantiza que todo funcione por detrás. Una planificación más eficiente puede traducirse en menos incidencias, operaciones más puntuales y un uso más racional de los recursos, algo especialmente relevante en aeropuertos españoles con alta densidad de tráfico.
La compañía destaca que su enfoque pasa por integrar la innovación de forma progresiva y práctica, evitando adoptar tecnologías solo por tendencia. En el caso de la computación cuántica, esto se traduce en pruebas controladas, evaluación de resultados y una visión de medio plazo, sin crear expectativas difíciles de cumplir en el corto recorrido.
Este equilibrio entre explorar lo que viene y mantener la estabilidad del servicio diario es uno de los retos habituales de las compañías aéreas. La experiencia previa de Vueling en digitalización le permite combinar proyectos de futuro con mejoras continuas en sistemas ya en producción, apoyándose tanto en socios tecnológicos como en sus propios equipos internos.
En última instancia, la intención de la aerolínea es que toda esta evolución tecnológica termine repercutiendo en operaciones más ágiles y fiables, algo que, aunque no siempre se perciba de manera directa, tiene impacto sobre los horarios, las conexiones y la calidad global del viaje para los usuarios en España y en el resto de su red europea.
La iniciativa de Vueling de trabajar con Oxford Quantum Circuits y acceder al ordenador cuántico Toshiko sitúa a la aerolínea dentro del grupo de empresas que ya están probando seriamente la computación cuántica en Europa. El proyecto combina experimentación tecnológica, creación de capacidades internas y búsqueda de aplicaciones prácticas en ámbitos como las rutas, el mantenimiento y la asignación de recursos. Todo ello forma parte de una misma línea de trabajo: usar la innovación, con pies en la tierra, para hacer más eficientes sus operaciones y consolidar un modelo de aerolínea con vocación digital.