- Venezuela y Brasil trazan una hoja de ruta conjunta en inteligencia artificial, computación cuántica y transformación digital.
- El acuerdo se apoya en un nuevo marco legal tecnológico venezolano adaptado a la economía digital global.
- La cooperación busca impulsar la soberanía digital y la modernización de los sectores público y productivo.
- La diplomacia científica se consolida tras el simposio «Tecnologías del Presente y del Futuro» con participación brasileña.
Las delegaciones de Venezuela y Brasil han dado un paso firme para consolidar una alianza estratégica en tecnologías de vanguardia, con especial foco en la inteligencia artificial, la computación cuántica y la transformación digital. El encuentro, celebrado en Caracas, busca situar a ambos países en una posición más competitiva dentro del ecosistema tecnológico regional.
En este escenario, la ciencia y la innovación dejan de ser un mero discurso para convertirse en ejes concretos de cooperación bilateral, con la vista puesta en mejorar tanto el crecimiento económico como el desarrollo social. La propuesta de trabajo conjunto se estructura en una hoja de ruta que sienta las bases para proyectos, marcos regulatorios y espacios de intercambio técnico sostenido.
Un encuentro clave para la cooperación tecnológica regional

La reunión oficial estuvo encabezada por el viceministro venezolano para el Desarrollo de las Tecnologías de la Información, Raúl Hernández, quien recibió en Caracas al vicecanciller brasileño Laudemar Gonçalves de Aguiar y a la embajadora Glivania Maria de Oliveira. La cita no se limitó a una visita protocolaria, sino que se centró en perfilar una agenda técnica común con objetivos claros.
Según lo planteado por las autoridades, el propósito es que la ciencia y las tecnologías digitales funcionen como motor real de transformación, tanto en el aparato productivo como en la gestión pública. La alianza pretende reforzar la posición de ambos países como actores relevantes en el desarrollo de soluciones basadas en datos, automatización avanzada y nuevos paradigmas de cómputo.
El encuentro también sirvió para que la parte venezolana agradeciera explícitamente la participación de la delegación brasileña en el reciente simposio «Tecnologías del Presente y del Futuro», un foro donde se analizaron las tendencias científicas más punteras a nivel regional. Esta cita previa ayudó a identificar áreas de interés mutuo y a madurar la idea de una cooperación más estructurada.
Con esta dinámica, la relación entre Caracas y Brasilia se adentra de lleno en la diplomacia científica, un ámbito que cada vez cobra más peso en la definición de alianzas internacionales, también observado desde Europa como una vía para reforzar capacidades tecnológicas sin perder soberanía.
Soberanía digital y nuevo marco legal tecnológico
Uno de los puntos más destacados de la agenda fue la exposición de los avances de Venezuela en la elaboración de un nuevo marco legal tecnológico. Esta reforma normativa, impulsada desde la Presidencia, persigue adaptar la legislación vigente a las exigencias de la economía digital moderna, un debate muy presente también en la Unión Europea con iniciativas como la regulación de la inteligencia artificial o la gobernanza de datos.
La propuesta legislativa venezolana se orienta a actualizar las reglas de juego en materia de tecnologías de la información, protección de infraestructuras críticas, tratamiento de datos y fomento de la innovación. La intención es que esta nueva normativa sea presentada próximamente ante la Asamblea Nacional para su discusión y eventual aprobación.
Este énfasis en la soberanía digital conecta con preocupaciones compartidas en España y otros países europeos, donde se busca un equilibrio entre la apertura a la innovación y la necesidad de establecer salvaguardas éticas, de seguridad y de respeto a los derechos fundamentales. La experiencia de la UE en regulación tecnológica podría servir como referencia indirecta para iniciativas similares en América Latina.
En la práctica, un marco legal adaptado a la economía digital resulta clave para atraer inversión, favorecer la creación de empresas innovadoras y evitar vacíos normativos en temas tan sensibles como el uso de algoritmos de alto impacto, la automatización de decisiones o el despliegue de sistemas de computación de altas prestaciones.
Inteligencia artificial como motor productivo y social
Dentro de la hoja de ruta pactada, la inteligencia artificial (IA) ocupa un lugar prioritario. Venezuela y Brasil aspiran a diseñar proyectos conjuntos que permitan implementar algoritmos y sistemas de IA en ámbitos productivos, servicios públicos y soluciones de análisis de datos, siempre bajo criterios de uso responsable.
La cooperación contempla el desarrollo de iniciativas que favorezcan una aplicación ética y productiva de la IA, prestando atención a cuestiones como la transparencia, la mitigación de sesgos y la supervisión humana en procesos automatizados. Este enfoque encaja con los debates abiertos en Europa sobre el uso confiable de la inteligencia artificial, donde se han fijado pautas para evitar abusos y usos desproporcionados.
En el plano económico, se busca que la IA contribuya a impulsar la competitividad de los sectores productivos, optimizando procesos, reduciendo tiempos y mejorando la toma de decisiones. Referencias de la industria, como los casos de uso promovidos por compañías tecnológicas globales que han señalado incrementos de hasta un 40 % en la agilidad operativa gracias a soluciones de IA, sirven de ejemplo del potencial que tiene esta tecnología si se implementa de manera adecuada.
Además, la colaboración entre ambos países podría abrir la puerta a proyectos de formación y transferencia de conocimiento, algo especialmente relevante para regiones que buscan evitar una dependencia total de desarrollos externos. La creación de capacidades locales en IA es un reto compartido también por muchos Estados europeos.
Computación cuántica y transformación digital de alto nivel
Otro de los pilares del acuerdo se centra en la computación cuántica, un campo emergente que promete cambiar la forma en que se abordan problemas complejos de cálculo, optimización y simulación. La agenda bilateral incluye el intercambio de conocimientos técnicos de alto nivel en esta materia, con la idea de ir sentando las bases para futuras aplicaciones prácticas.
Aunque la computación cuántica se encuentra todavía en una fase inicial de despliegue comercial, tanto en América Latina como en Europa se reconoce su potencial para sectores como la logística, la energía, las finanzas o la investigación científica. La cooperación entre Venezuela y Brasil apunta a no quedarse al margen de estos avances y a explorar vías de colaboración con centros académicos y organismos especializados.
En paralelo, la transformación digital aparece como el tercer eje central de la alianza. El objetivo es modernizar procesos tanto en la administración pública como en el tejido productivo, aprovechando herramientas digitales para ganar eficiencia, transparencia y capacidad de respuesta. Esto incluye desde la automatización de trámites hasta la digitalización integral de cadenas de valor.
Este tipo de iniciativas guarda relación con las estrategias de digitalización que se han desplegado en la Unión Europea, como los planes de recuperación vinculados a la transición digital, donde una parte de los recursos se destina a mejorar servicios públicos electrónicos, infraestructura de datos y competencias digitales de la ciudadanía.
Diplomacia científica y proyección internacional
La alianza entre Venezuela y Brasil se refuerza tras el simposio «Tecnologías del Presente y del Futuro», un encuentro que reunió a especialistas de ambos países para debatir sobre las últimas tendencias en ciencia y tecnología. A partir de ese foro, se ha pasado de la discusión teórica a la concreción de una agenda compartida con metas y ámbitos de trabajo bien delimitados.
Esta dimensión de diplomacia científica se ha convertido en un elemento clave en la política exterior contemporánea. Países europeos han seguido una senda similar utilizando la cooperación en investigación, innovación y desarrollo tecnológico como instrumento para estrechar lazos, ganar influencia y compartir buenas prácticas regulatorias.
En el caso de la alianza entre Caracas y Brasilia, la proyección internacional también pasa por explorar sinergias con otras regiones, incluida Europa, donde existe interés en fortalecer las cadenas de valor tecnológicas, diversificar proveedores y promover marcos éticos comunes para el uso de la inteligencia artificial y las tecnologías avanzadas.
A medio y largo plazo, la cooperación en IA y computación cuántica podría facilitar la participación de equipos latinoamericanos en consorcios científicos internacionales, redes de supercomputación o proyectos de investigación colaborativa, un terreno donde la UE cuenta con programas consolidados que podrían servir de referencia o punto de conexión.
Con este impulso conjunto, Venezuela y Brasil se posicionan como dos actores que aspiran a jugar un papel más relevante en el mapa tecnológico regional, apostando por la combinación de marco legal actualizado, proyectos conjuntos y diplomacia científica activa. La mirada compartida hacia la inteligencia artificial, la computación cuántica y la transformación digital apunta a un escenario en el que la cooperación se convierte en palanca para la modernización económica y la mejora de la calidad de vida, en sintonía con debates y estrategias que también se están dando en España y en el conjunto de Europa.