- Un error tipográfico obligó a cambiar una letra en una pregunta de genética tras 20 minutos de examen.
- Casi un millar de estudiantes cántabros se vieron afectados por esta incidencia en la prueba de Biología.
- La Universidad de Cantabria asegura que se tomarán medidas para que el fallo no perjudique las notas finales.
- La convocatoria de este año destaca también por el uso de detectores para evitar el uso de tecnología para copiar.

La segunda jornada de las pruebas de acceso a la universidad en Cantabria no ha estado exenta de sobresaltos para una buena parte de los alumnos. Lo que debía ser una mañana de concentración absoluta se vio interrumpida por un fallo técnico en el enunciado de uno de los ejercicios de Biología, lo que obligó a los responsables de las aulas a corregir el error sobre la marcha mientras el reloj seguía corriendo.
El problema se detectó cuando ya habían transcurrido unos veinte minutos desde el inicio de la prueba, un tiempo precioso para los estudiantes que ya estaban enfrascados en la resolución de los problemas. Según han relatado diversos testigos y familiares, la incidencia generó momentos de desconcierto en las sedes, ya que los examinadores tuvieron que comunicar una modificación esencial en el código genético que se presentaba en el papel para que el ejercicio tuviera sentido.
Un pequeño cambio de letras con gran impacto

Entrando en el detalle de lo ocurrido, el error se localizó en la pregunta b del segundo apartado del examen, una cuestión que ponía en juego 0,40 puntos del total. Al parecer, en una de las figuras que servían de base para el ejercicio aparecía una letra errónea; concretamente, donde figuraba una T debía haber una U. Aunque para un profano pueda parecer una minucia, en el contexto de la biología molecular este cambio es fundamental para poder interpretar correctamente la cadena y llegar a la solución adecuada.
Esta incidencia afectó de lleno a 913 estudiantes, que son los que habían optado por examinarse de esta materia específica. Teniendo en cuenta que el examen dura apenas una hora y media, tener que rehacer parte del trabajo a mitad de tiempo supone un estrés añadido que no ha sentado nada bien a los afectados. Desde las instituciones académicas han querido quitarle hierro al asunto, calificándolo como un traspié menor que fue subsanado con rapidez en todas las sedes de forma simultánea.
Mensaje de tranquilidad desde la Universidad de Cantabria
Ante el revuelo causado y las quejas de algunos padres por el trastorno ocasionado, el Vicerrector de Estudiantes, Íñigo Casafont, ha salido al paso para pedir calma a todo el mundo. El mensaje es claro: los criterios de corrección se ajustarán para que ningún alumno salga perjudicado por este patinazo de la organización. Los especialistas y vocales de la materia ya se han reunido para analizar cómo evaluar este apartado de la forma más justa posible.
No es la primera vez que la sombra de los errores planea sobre la selectividad cántabra. Si echamos la vista atrás a años anteriores, como en 2023, ya se vivieron situaciones similares en materias como Historia o Lengua, lo que incluso provocó cambios en el equipo coordinador de las pruebas. En esta ocasión, la Universidad defiende que los protocolos de aviso funcionaron correctamente y que la transparencia ha sido total desde el momento en que se avisó del cambio de la letra en la figura.
Vigilancia tecnológica y falsas alarmas

Al margen del lío con la Biología, esta PAU de 2026 está destacando por el despliegue de medios para evitar las chuletas de última generación. Se han instalado detectores de frecuencias y campos magnéticos en los pasillos y aulas para cazar posibles dispositivos electrónicos ocultos. Aunque los sistemas han saltado en un par de ocasiones, la Universidad ha confirmado que se trataba de falsas alarmas y que no se ha tenido que expulsar a nadie por copiar con métodos tecnológicos.
El protocolo en estos casos es bastante estricto: si el aparato pita, se invita al alumno a una sala aparte una vez termine su examen para realizar una comprobación más a fondo. Hasta el momento, todo ha quedado en anécdotas, permitiendo que la integridad de los exámenes se mantenga intacta. Este año la participación es masiva, con más de 3.300 chavales jugándose el futuro, lo que supone casi un 8% más de inscritos que en la convocatoria del curso pasado.

Calendario de notas y próximas citas
Para aquellos que están contando los días para saber si les da la nota para la carrera que quieren, las calificaciones provisionales se colgarán en la web el próximo 12 de junio. Si alguien no está de acuerdo con su puntuación, tendrá un margen de tres días, del 15 al 17 de junio, para solicitar una revisión formal de sus ejercicios. Las notas que ya no se mueven, las definitivas, se darán a conocer oficialmente el día 24 de este mismo mes.
Para los que no tengan suerte o prefieran ir a por todas en la segunda oportunidad, la convocatoria extraordinaria se ha fijado para los días 30 de junio y los dos primeros de julio. Es una oportunidad de oro para quienes necesiten subir media o hayan tenido un mal día en esta primera tanda. Sea como sea, la recomendación de los expertos es no perder los nervios y confiar en que el esfuerzo de todo el año dé sus frutos a pesar de los baches que puedan surgir en el camino.
La incidencia del examen de Biología se suma así a la lista de anécdotas de una selectividad que, a pesar de los avances en supervisión y control, sigue demostrando que un simple error humano en una letra puede poner en vilo a cientos de estudiantes, aunque la respuesta institucional parece encaminada a garantizar que el esfuerzo de los alumnos sea lo único que cuente en la nota final.
