Todo sobre el eclipse solar anular y su espectacular anillo de fuego

Última actualización: 18/02/2026
Autor: Isaac
  • Eclipse solar anular del 17 de febrero de 2026: la Luna no cubre por completo el Sol y genera un brillante anillo de fuego.
  • La franja de anularidad se limita casi por completo a la Antártida y zonas del océano Austral; en el extremo sur de Sudamérica y sur de África será parcial.
  • Desde España y el resto de Europa este eclipse no será visible, aunque sí se podrán observar grandes eclipses solares en 2026, 2027 y un anular en 2028.
  • La observación directa del Sol exige siempre protección homologada; nunca debe mirarse a simple vista, ni siquiera en un eclipse anular.

Eclipse solar anular anillo de fuego

El 17 de febrero de 2026 el cielo protagoniza uno de esos fenómenos que llaman la atención incluso de quienes no suelen mirar hacia arriba: un eclipse solar anular, el famoso anillo de fuego, transformará el disco del Sol en una circunferencia luminosa perfectamente recortada. Aunque el espectáculo principal se desarrollará muy lejos de Europa, el evento se ha convertido en una referencia clave del calendario astronómico de febrero.

Este eclipse será el primero del año 2026 y abrirá una etapa especialmente intensa para la observación del cielo, con varios eclipses solares y lunares relevantes. Para España y el resto de Europa, servirá sobre todo como antesala informativa de los grandes eclipses solares que sí podrán disfrutarse de forma directa a partir del verano de 2026 y en los años siguientes.

Por qué se produce el anillo de fuego

La explicación del eclipse solar anular está en una curiosa coincidencia de tamaños y distancias. El Sol es unas 400 veces más grande que la Luna, pero también se encuentra aproximadamente 400 veces más lejos de la Tierra, de modo que ambos cuerpos presentan un tamaño aparente muy parecido en el cielo. Gracias a esa proporción, cuando la Luna está en fase nueva puede cruzarse justo por delante del Sol y provocar un eclipse.

Sin embargo, la órbita lunar no es circular, sino elíptica. Cuando la Luna se halla cerca de su apogeo, el punto más alejado de la Tierra en su trayectoria, su diámetro aparente se reduce ligeramente. En esas condiciones, al pasar por delante del Sol no llega a taparlo por completo y deja visible el borde exterior del disco solar, que se percibe como un aro luminoso. Esa es la imagen característica que ha popularizado la expresión anillo de fuego.

Para que se produzca un evento como el del 17 de febrero de 2026 tienen que coincidir tres factores: fase de luna nueva, paso del satélite por uno de los nodos de su órbita (los puntos donde su plano orbital cruza el de la Tierra alrededor del Sol) y una distancia Luna‑Tierra suficiente como para que el tamaño aparente lunar sea algo menor que el solar. Esa combinación no es cotidiana, de ahí el interés científico y divulgativo que despierta este tipo de eclipses.

Trayectoria del eclipse solar anular

Dónde y cómo se verá el eclipse solar anular del 17 de febrero de 2026

El fenómeno del 17 de febrero tiene una franja de anularidad —la estrecha banda en la que la Luna cubre el centro del Sol y deja visible únicamente el aro de luz— se concentrará casi por completo sobre la Antártida y zonas adyacentes del océano Austral. Solo quienes se encuentren en esa región remota podrán contemplar el anillo de fuego en todo su esplendor.

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Según los cálculos astronómicos, el eclipse dará comienzo con su fase parcial en torno a las 10:56 hora peninsular española sobre el océano Antártico. A partir de ahí, la sombra de la Luna avanzará sobre el continente helado y áreas del mar circundante. El máximo del evento se alcanzará alrededor de las 13:11 (hora peninsular), en las proximidades de la costa antártica, y la totalidad del fenómeno se prolongará hasta aproximadamente las 15:27, también en hora peninsular, cuando termine la fase parcial sobre aguas del Índico.

En el punto de máximo eclipse, la alineación será especialmente precisa: la Luna llegará a ocultar en torno al 92‑96 % del diámetro aparente del Sol, según las distintas efemérides consultadas. Eso significa que el anillo de luz será relativamente fino, pero muy nítido. En esa zona, el Sol se situará a unos 10‑12 grados sobre el horizonte, lo bastante alto como para que el fenómeno pueda apreciarse con claridad desde las bases científicas que se encuentren dentro de la trayectoria.

Entre las instalaciones más favorecidas figuran varias estaciones de investigación situadas en el entorno antártico. Las bases Concordia (europea) y Mirny (rusa) se encontrarán dentro de la franja de anularidad, de modo que sus equipos científicos dispondrán de una oportunidad privilegiada para registrar el anillo de fuego con instrumentación especializada. Otras instalaciones, como la base estadounidense McMurdo, verán un eclipse parcial muy profundo, con más del 80 % del Sol cubierto.

Más allá de la Antártida, el fenómeno también se percibirá como parcial en varias regiones del hemisferio sur. El extremo meridional de Sudamérica —sur de Chile y Argentina, especialmente en áreas como la región de Magallanes o municipios próximos a Cabo de Hornos— verá cómo la Luna parece morder el borde del disco solar. Parte del sur de África, así como islas del océano Índico como Madagascar, Mauricio o Seychelles, también tendrán acceso a un eclipse parcial de menor magnitud.

Eclipse parcial y anillo de fuego

¿Se verá el eclipse desde España o el resto de Europa?

Para quienes viven en España y en la mayor parte de Europa, la respuesta es clara: el eclipse solar anular del 17 de febrero de 2026 no será visible, ni siquiera en forma parcial. La trayectoria de la sombra lunar discurre demasiado al sur, de manera que el fenómeno se desarrollará íntegramente por debajo del horizonte europeo.

Aun así, el evento está generando interés en el continente porque se enmarca en un periodo de gran actividad de eclipses relevantes para la península ibérica. Solo unos meses después, el 12 de agosto de 2026, tendrá lugar un eclipse solar total cuya franja de totalidad cruzará España de oeste a este. Diversas capitales de provincia, desde A Coruña hasta Palma, pasando por Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza o València, se verán atravesadas por la sombra total, mientras el resto del país podrá observar al menos una fase parcial.

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Ese eclipse de agosto llegará al final de su recorrido sobre la Península, lo que implica que la totalidad se producirá con el Sol muy bajo, ya cerca del horizonte occidental. Por ello, los especialistas recomiendan elegir con antelación emplazamientos con buena visibilidad despejada hacia el oeste, sin obstáculos montañosos ni edificaciones altas.

Además, el calendario astronómico incluye para España otro hito cercano: el eclipse solar total del 2 de agosto de 2027, visible también desde parte del territorio nacional, y un eclipse solar anular el 26 de enero de 2028 cuya franja de anularidad cruzará la península de suroeste a noreste. Durante este último, amplias zonas de Andalucía, el sur de Extremadura, Castilla‑La Mancha, la Comunidad de Madrid, Aragón, la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana, áreas del interior de Cataluña y las islas occidentales de Baleares podrán presenciar su propio anillo de fuego.

En conjunto, estos eventos conforman lo que algunos divulgadores han bautizado como una especie de “trilogía de eclipses ibéricos” entre 2026 y 2028. Tras esa secuencia, habrá que esperar varias décadas para volver a ver desde España fenómenos solares comparables en magnitud y espectacularidad.

Eclipses solares en Europa

Horarios clave y duración del eclipse

Aunque cada lugar afectado por el eclipse del 17 de febrero registrará horarios ligeramente distintos, las efemérides permiten trazar un esquema general del evento, siempre expresado en hora peninsular española para tener una referencia común. La primera fase parcial comenzará en torno a las 10:56 sobre el océano Antártico y se irá desplazando hacia el este y el sur a medida que la sombra avance.

La fase de máximo eclipse, cuando el anillo de fuego presente su aspecto más definido, se producirá alrededor de las 13:11. En ese instante, el Sol y la Luna estarán alineados casi a la perfección sobre una zona de aguas internacionales cercana a la Antártida, donde el disco solar quedará prácticamente cubierto salvo por un aro de luz muy fino. Dependiendo del punto exacto de observación, la anularidad durará aproximadamente entre 1 minuto y 50 segundos y algo más de 2 minutos.

Tras el máximo, la sombra anular abandonará progresivamente el continente antártico y el eclipse continuará como parcial sobre regiones más orientales del hemisferio sur. El proceso concluirá en torno a las 15:27 en el océano Índico, cuando la Luna deje de proyectar su umbra sobre la superficie terrestre. En total, todo el fenómeno —desde el inicio de la primera fase parcial hasta el final de la última— se prolongará durante algo más de cuatro horas y media.

En los puntos privilegiados de la Antártida, la cobertura del disco solar rondará el 93‑96 %, una cifra suficiente para que la iluminación ambiental descienda de forma notable. No llegará a ser de noche, pero sí se apreciará un tono de penumbra durante los instantes de anularidad, especialmente si el cielo permanece despejado de nubes y la atmósfera presenta buena transparencia.

Conviene recordar que estos horarios, aunque se ofrecen en referencia a España y Europa, no implican visibilidad desde nuestro territorio. Más bien sirven como guía para quienes deseen seguir el eclipse a distancia a través de retransmisiones en directo, simulaciones interactivas o aplicaciones astronómicas que muestren la evolución del fenómeno en tiempo real.

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Observación segura de un eclipse solar

Cómo observarlo con seguridad (aunque sea desde lejos)

Sea un eclipse total, parcial o anular, hay una regla que nunca cambia: no se debe mirar el Sol directamente a simple vista, ni siquiera durante los minutos de máxima cobertura. La radiación solar que llega a los ojos puede producir lesiones irreversibles en la retina en muy poco tiempo, sin que exista dolor inmediato que sirva de aviso.

Para una observación segura es imprescindible usar filtros específicos homologados para observación solar, como gafas para eclipses que cumplan la norma ISO 12312‑2 o filtros certificados instalados en telescopios y prismáticos. No sirven las gafas de sol convencionales, cristales ahumados, radiografías, CDs ni otros inventos caseros: pueden atenuar el brillo visible, pero no bloquean de forma adecuada la radiación ultravioleta e infrarroja.

Otra opción consiste en recurrir a métodos de proyección indirecta, por ejemplo, proyectando la imagen del Sol a través de un pequeño orificio sobre una superficie blanca o utilizando telescopios equipados con accesorios adecuados para mostrar la imagen en una pantalla. De este modo, se evita mirar el astro directamente y se minimizan los riesgos para la vista.

En el caso concreto del eclipse de febrero de 2026, la mayoría de la población mundial lo seguirá a través de retransmisiones en línea desde bases científicas, barcos o equipos especializados desplegados en la Antártida y áreas cercanas. Diversos observatorios, agencias espaciales y plataformas de divulgación suelen ofrecer emisiones en directo con explicaciones en varios idiomas, gráficos en tiempo real y datos actualizados de la evolución del fenómeno.

Para quienes residan en España o Europa, estas emisiones serán la principal ventana para apreciar el anillo de fuego antártico y, de paso, familiarizarse con la dinámica de los eclipses solares de cara a las grandes citas que sí serán visibles desde nuestro entorno en los próximos años.

Anillo de fuego sobre el Sol

La jornada del 17 de febrero de 2026 combina, en definitiva, ciencia, espectáculo natural y una cierta carga simbólica para distintas culturas, al coincidir con el Año Nuevo chino y con interpretaciones astrológicas ligadas al signo de Acuario. Pero, más allá de los significados que cada cual quiera atribuirle, lo esencial es que se trata de un ejemplo muy ilustrativo de cómo la geometría celeste puede generar escenas sorprendentes y perfectamente previsibles; para quienes estudian y comunican estos fenómenos es interesante observar cómo las personas reaccionan durante un eclipse.

Aunque el anillo de fuego de este febrero quedará reservado a quienes se encuentren en latitudes extremas, su estudio y difusión servirán para preparar el terreno a los eclipses que sí afectarán de lleno a España y Europa en 2026, 2027 y 2028. Saber qué está ocurriendo sobre la Antártida, por qué la Luna parece más pequeña y qué diferencia un eclipse anular de uno total ayudará a que, cuando la sombra llegue por fin a nuestros cielos, muchos ciudadanos estén mejor informados, cuenten con medios de observación seguros y puedan disfrutar al máximo de un espectáculo que, por estos lares, no se repite todos los días.

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