- Adquisición de la red de radioenlaces rurales a Asterion Industrial Partners.
- Inversión estratégica estimada en una cifra superior a los 90 millones de euros.
- Recuperación de 11.000 activos críticos para garantizar la conectividad móvil.
- Cambio de tendencia hacia la gestión directa de infraestructuras de red.

Telefónica ha decidido que lo que un día salió de su balance debe volver al redil para asegurar el futuro de sus comunicaciones. La operadora española ha sellado un acuerdo definitivo con el fondo Asterion Industrial Partners para recomprar la plataforma de radioenlaces Lineox, una infraestructura que resulta vital para que la señal del móvil llegue a esos rincones de la geografía nacional donde la fibra óptica todavía suena a ciencia ficción.
Esta maniobra, que se ha terminado de perfilar durante el fin de semana, no es un movimiento cualquiera, sino que representa un cambio de rumbo en toda regla. La teleco recupera así unos activos que vendió en el año 2020 bajo una estrategia de adelgazamiento de deuda, pero que ahora se consideran piezas fundamentales para la resiliencia de la red en un mercado cada vez más exigente con la calidad del servicio en entornos rurales.
Infraestructura crítica para la España rural

Para los que no están puestos en el tema técnico, Lineox se encarga de lo que en el sector llaman backhauling rural. Básicamente, son los encargados de gestionar los radioenlaces de microondas que conectan las torres de telefonía cuando no sale a cuenta o es físicamente imposible tirar cables de fibra. Gracias a esta tecnología, los pueblos con menos densidad de población pueden disfrutar de cobertura móvil estable sin que la orografía del terreno suponga un muro insalvable para los datos.
Desde que Asterion se hizo con estos activos hace cuatro años, Lineox ha funcionado como una plataforma independiente, integrándose en un ecosistema mayorista junto a la firma Axión. Durante este tiempo, la operadora presidida por Marc Murtra ha seguido siendo su cliente principal, pero ahora ha preferido retomar el control directo para evitar depender de terceros en una infraestructura que permite el despliegue eficiente del 5G en zonas alejadas de las grandes capitales.
Un cambio de estrategia bajo la batuta de Marc Murtra

Aunque las cifras oficiales no han saltado a la palestra, fuentes conocedoras del sector apuntan a que la operación se ha valorado por encima de los 90 millones de euros. Este desembolso se justifica por la necesidad de Telefónica de blindar sus activos críticos. En la etapa anterior, la prioridad era cuadrar las cuentas y reducir el apalancamiento, lo que llevó a vender miles de radioenlaces, pero la visión actual prioriza la soberanía tecnológica y la capacidad de reacción ante posibles incidencias.
El interés por recuperar estos 11.000 radioenlaces digitales se enmarca en una revisión profunda de todos los activos que se encuentran fuera del perímetro de la compañía. La dirección busca ahora asegurar que elementos clave, como los emplazamientos radioeléctricos, estén bajo su paraguas para garantizar la continuidad del servicio. No es un caso aislado, ya que recientemente también han movido ficha con Cellnex para mejorar la autonomía energética de miles de sus estaciones base mediante la instalación de baterías.
Hacia un liderazgo centrado en la fiabilidad

Borja Ochoa, el hombre al frente de Telefónica España, ha dejado claro que esta adquisición le viene como anillo al dedo a la hoja de ruta de la empresa. Al integrar de nuevo Lineox, la teleco no solo simplifica su operativa, sino que refuerza su posición para seguir invirtiendo en la evolución futura de sus infraestructuras. Se trata de tener la sartén por el mango en lo que respecta a la calidad de la conexión que reciben los clientes, especialmente ahora que la brecha digital es un tema que quita el sueño a administraciones y empresas.
La relación entre Telefónica y Asterion ha sido bastante fluida durante estos años de separación, lo que ha facilitado que el traspaso se produzca sin sobresaltos operativos. Al final del día, lo que se busca es una red más robusta que pueda aguantar el tirón del tráfico creciente de datos. Con esta compra, la operadora vuelve a poner el foco en el control de sus herramientas más valiosas para consolidar su liderazgo a largo plazo en el mercado nacional.
La vuelta de estos radioenlaces al inventario de la compañía supone un espaldarazo a la conectividad en las zonas menos pobladas del país, asegurando que el transporte de datos entre torres móviles no sufra cuellos de botella. Al recuperar esta infraestructura esencial, el grupo telefónico se garantiza una autonomía que será clave para el desarrollo de nuevos servicios digitales, demostrando que ser dueños de la red física vuelve a ser una prioridad absoluta para el operador histórico en su búsqueda de la máxima excelencia y resiliencia tecnológica.