Samsung consolida dos décadas como líder mundial en televisores

Última actualización: 27/03/2026
Autor: Isaac
  • Samsung encadena 20 años como marca de televisores n.º 1 a nivel global, con un 29,1 % de cuota mundial en facturación en 2025 según Omdia.
  • La compañía ha impulsado hitos como los LED, Smart TV, QLED, 8K y Micro LED, marcando el estándar del segmento premium.
  • Las gamas Neo QLED, OLED, Mini LED y Lifestyle, junto a proyectores como The Freestyle y The Premiere, refuerzan su posición en nuevos formatos de uso.
  • La inteligencia artificial y el enfoque en la experiencia humana sitúan al televisor como centro del hogar conectado y de los recuerdos compartidos.

Televisor Samsung lider en el mercado mundial

Samsung Electronics ha alcanzado un hito poco habitual en la industria tecnológica: veinte años seguidos al frente del mercado mundial de televisores. En un sector en el que las preferencias cambian cada pocos años y las innovaciones se suceden a gran velocidad, mantener el liderazgo de forma ininterrumpida desde 2006 dibuja una trayectoria que va mucho más allá de una simple racha comercial.

De acuerdo con los últimos datos de la consultora Omdia, la compañía surcoreana cerró 2025 con una cuota del 29,1 % de la facturación global en televisores, lo que la sitúa de nuevo como la marca número 1 a escala internacional. Este resultado consolida dos décadas en lo más alto, impulsadas por un catálogo que ha ido mutando con cada salto tecnológico, desde los primeros LED de gran consumo hasta las actuales pantallas autoemisivas y modelos con inteligencia artificial avanzada.

Tal y como apunta SW Yong, presidente y responsable de la división Visual Display de Samsung Electronics, los consumidores no solo escogen pulgadas o resolución cuando compran un televisor, sino una marca en la que confiar durante años. Ese vínculo, forjado a base de innovación continuada, pruebas de fiabilidad y actualizaciones a largo plazo, es el que sostiene la posición de Samsung en el mercado global.

El contexto competitivo de estas dos décadas ha sido especialmente exigente: la transición del plasma al LCD, la generalización del LED, la irrupción del OLED y el auge de las pantallas de gran formato se han sucedido a gran velocidad. En ese escenario, conservar el liderazgo ha requerido decisiones industriales arriesgadas, fuertes inversiones en I+D y una apuesta por tecnologías propias como QLED o Micro LED.

Más allá de las cifras, en Samsung insisten en que el televisor se ha convertido en un punto de encuentro en el hogar. Desde grandes eventos deportivos hasta estrenos de cine en salón o sesiones de juego, la pantalla principal de casa sigue siendo uno de los pocos dispositivos capaces de reunir a varias personas delante de un mismo contenido, incluso en un mundo saturado de pantallas personales.

Dos décadas de cambios que han redefinido la televisión

El camino de Samsung al primer puesto comenzó en 2006 con el lanzamiento de la Bordeaux TV, un modelo que puso el énfasis en el diseño cuando la mayoría de fabricantes seguían centrados únicamente en las especificaciones. Desde entonces, la marca ha ido encadenando productos que han marcado un antes y un después en la forma de entender el televisor.

En 2009, la compañía dio un impulso decisivo a la adopción de los televisores LED, logrando chasis más delgados y un consumo energético sensiblemente inferior al de las tecnologías anteriores. Aquella apuesta aceleró la retirada de los paneles tradicionales y contribuyó a fijar un nuevo estándar de eficiencia y diseño en el salón europeo.

Solo dos años más tarde, en 2011, Samsung puso sobre la mesa una de sus apuestas más arriesgadas: los primeros Smart TV con plataforma de aplicaciones y conectividad avanzada. En un momento en el que buena parte de la competencia seguía ofreciendo televisores sin sistema operativo propio, la idea de navegar por Internet, instalar apps y acceder a servicios de vídeo bajo demanda directamente en la pantalla principal supuso un cambio profundo en el uso cotidiano del televisor.

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A mediados de la década, la compañía empezó a explorar el cruce entre diseño y tecnología. En 2015 aparecía The Serif, un televisor pensado como pieza decorativa, diseñado junto a estudios de diseño y orientado a integrarse en la estética del hogar europeo. Poco después, en 2017, llegó The Frame, que convertía la pantalla apagada en un cuadro personalizable, reduciendo el impacto visual del clásico “rectángulo negro” en el salón.

Ese mismo año 2017 fue clave también en el terreno de la calidad de imagen con la introducción de los televisores QLED impulsados por tecnología Quantum Dot. Estos paneles se centraron en ofrecer un mayor volumen de color y niveles de brillo más altos que los LCD convencionales, reforzando la posición de Samsung en el segmento premium, especialmente en diagonales de gran tamaño muy presentes en mercados como el europeo.

La siguiente gran apuesta llegó en 2018 con los televisores 8K, capaces de manejar más de 33 millones de píxeles, multiplicando por cuatro la resolución del 4K. Aunque el contenido nativo en esa resolución era escaso, la compañía confió en el reescalado mediante procesadores avanzados para justificar la inversión del usuario en pantallas de altísima definición.

En 2020, Samsung dio otro paso estratégico con la tecnología Micro LED, una solución autoemisiva que combina brillo elevado, negro profundo y precisión cromática, sin los elementos orgánicos de otras tecnologías. Este movimiento reforzó la imagen de la marca como referente en grandes formatos pensados para espacios premium, tanto en Europa como en otros mercados.

En paralelo a estos hitos, la empresa ha ido perfeccionando el conjunto de funciones inteligentes, mejorando la experiencia de uso con interfaz más fluida, sistemas de recomendación y mayor integración con el hogar conectado. El objetivo declarado: que la tecnología pase a un segundo plano y el usuario se centre únicamente en el contenido y en lo que ocurre delante de la pantalla.

Televisores premium, pantallas de nueva generación y formatos Lifestyle

Sobre este legado de innovación, el catálogo actual de Samsung se apoya en varias líneas de producto que buscan cubrir desde el usuario que prioriza la calidad de imagen hasta quien valora sobre todo el diseño y la versatilidad. En la parte alta, destacan las gamas Neo QLED, OLED y soluciones como Micro RGB, que apuntan a quienes buscan niveles de contraste, brillo y color muy elevados en pantallas de gran formato.

La tecnología Mini LED se ha ampliado a más diagonales y rangos de precio, acercando un control de la retroiluminación mucho más preciso a un público más amplio. Esto permite ofrecer negros más profundos y menor halo de luz en escenas complejas, algo especialmente apreciado por quienes utilizan el televisor para ver cine o series con ambientación oscura en el salón.

En paralelo, la marca ha reforzado su apuesta por los llamados televisores Lifestyle. The Frame Pro evoluciona el concepto original de The Frame con panel Neo QLED y conexión One Connect inalámbrica, de forma que los cables quedan fuera de la vista y el equipo se integra mejor en la decoración del hogar. Esta propuesta encaja especialmente bien en salones donde se cuida al máximo la estética y se busca que el televisor pase desapercibido cuando no está en uso.

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Otro ejemplo es The Movingstyle, una pantalla portátil con batería integrada que ofrece alrededor de tres horas de autonomía y puede desplazarse fácilmente por la vivienda, ya sea con su peana o utilizando solo el panel y conectándose al móvil. Esta idea amplía el uso del televisor tradicional hacia terrazas, dormitorios o incluso espacios de trabajo improvisados, adaptándose a estilos de vida más flexibles y móviles que se observan con frecuencia en hogares europeos.

La gama se completa con The Terrace, un televisor QLED diseñado para exteriores, con protección frente al agua y al polvo. Pensado para patios, jardines o terrazas cubiertas, responde a un uso que hace unos años era residual y que hoy gana terreno, sobre todo en viviendas con espacios al aire libre que se emplean como extensión natural del salón.

Además de las pantallas tradicionales, Samsung ha ido construyendo una oferta sólida en el terreno de los proyectores. The Freestyle, de tamaño compacto y orientado a la movilidad, permite proyectar prácticamente en cualquier superficie con un montaje mínimo, con aplicaciones como Smart View, mientras que The Premiere 5 apuesta por mayor versatilidad, con proyección sobre pared, mesa o suelo, convirtiendo parte de la imagen en táctil.

En el escalón superior se sitúan The Premiere 7 y 9, pensados para quienes quieren llevar la experiencia de cine a su propio salón, con grandes diagonales proyectadas a corta distancia y una configuración más sencilla que la de los sistemas clásicos de proyección doméstica. Esta combinación de televisores y proyectores permite a la compañía cubrir un abanico de usos muy amplio, desde el ocio informal hasta la creación de auténticas salas de cine en casa.

Inteligencia artificial, experiencia de usuario y hogar conectado

Uno de los ejes sobre los que se apoya el catálogo actual de Samsung es la integración de procesadores con capacidades avanzadas de inteligencia artificial en sus televisores. Estos chips no solo mueven el sistema operativo; también analizan el contenido en tiempo real para ajustar parámetros de imagen y sonido sin que el usuario tenga que intervenir.

En la práctica, esto se traduce en que cada fotograma se examina para optimizar brillo, contraste, detalle y color, mientras que el audio se adapta al tipo de contenido y al entorno, ya sea una película, un partido de fútbol o un videojuego. El resultado es una experiencia más coherente, incluso cuando la fuente original no tiene la mejor calidad.

Esta inteligencia artificial se aplica también al reescalado de contenido de menor resolución. Para muchos usuarios europeos, que conservan grabaciones familiares antiguas o colecciones de películas en formatos previos al HD, la posibilidad de mejorar su aspecto en pantallas actuales supone un valor añadido más allá del puro impacto técnico. Como explican desde la propia compañía, el objetivo no es perseguir cifras de resolución por sí mismas, sino rescatar recuerdos visuales y darles una nueva vida en televisores modernos.

La plataforma de software de Samsung conecta con otros dispositivos del hogar, como barras de sonido, electrodomésticos inteligentes o sistemas de iluminación. La coordinación entre televisor y barra de sonido, por ejemplo, permite repartir el audio de forma más eficiente, mientras que la integración con el ecosistema doméstico simplifica tareas como controlar la climatización o la seguridad desde la propia pantalla del salón.

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De cara al futuro inmediato, la compañía explora usos que van un paso más allá, como aplicaciones interactivas para aprender música, entrenar o generar contenido mediante IA directamente en el televisor. Estas posibilidades, aún en evolución, pretenden convertir la pantalla principal en un centro de experiencias personalizadas más que en un simple receptor de emisiones o plataformas de streaming.

Desde dentro de la organización, ingenieros con dos décadas de trayectoria, como el responsable de PQ Labs, Shinwoo Choi, relatan cómo la innovación ha pasado de centrarse en hacer la imagen más nítida o más brillante a priorizar que la tecnología “desaparezca” a ojos del usuario. Según su visión, un buen diseño es aquel en el que la persona se olvida del aparato y solo presta atención a la historia que se cuenta en la pantalla.

La dimensión humana de un liderazgo tecnológico

Más allá de las especificaciones técnicas, en Samsung subrayan la dimensión humana ligada a dos décadas de liderazgo en televisores. El televisor, recuerdan, suele ser el dispositivo que más años permanece en el hogar, por encima del móvil o el ordenador, y está presente en momentos que van desde celebraciones familiares hasta grandes hitos deportivos.

Uno de los ejemplos que se mencionan con frecuencia es la final de patinaje artístico de Kim Yuna en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010. Millones de personas siguieron aquella actuación desde sus salones, compartiendo la tensión y la euforia del oro olímpico. Para los equipos de desarrollo, fue un recordatorio de que sus productos no son solo pantallas; son escenarios donde se construyen recuerdos compartidos.

Ese enfoque se traslada también a la forma en que la compañía aborda la fiabilidad del hardware y las actualizaciones de software. La premisa es que un televisor debe acompañar a la familia durante años, lo que exige pruebas de durabilidad, soporte prolongado y una atención constante a la seguridad y estabilidad de la plataforma. Ser número 1, señalan desde la empresa, implica más responsabilidad que celebración.

Choi define la televisión moderna como una especie de “hoguera digital”, un punto de encuentro contemporáneo que reúne de nuevo a familiares y amigos en torno a una misma historia, igual que antaño se hacía alrededor del fuego. En esa metáfora se concentra buena parte del propósito que guía la estrategia del fabricante en el segmento de televisores.

Mientras la compañía celebra el hito de veinte años consecutivos como la marca de televisores número 1 del mundo, la vista está puesta en el capítulo siguiente. La idea que se repite en los discursos internos es que el liderazgo no es un punto de llegada, sino una obligación de seguir cuestionando el modelo actual de televisión y de buscar nuevas formas de integrar la tecnología en la vida cotidiana sin imponerla.

Tras dos décadas de cambios profundos en el sector, la televisión ha pasado de ser un aparato estático a convertirse en un dispositivo que se adapta al entorno, aprende de los hábitos del usuario y se integra con el resto del hogar. Y, aun así, su función central sigue siendo la misma: acompañar los momentos que importan y ofrecer una ventana compartida al mundo, ya sea desde un salón de Madrid, una casa de campo en Galicia o un piso urbano en cualquier ciudad europea.

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