- La autoridad de competencia británica reexaminará las licencias de software empresarial de Microsoft en la nube.
- La CMA podría otorgar a Microsoft un estatus de mercado estratégico para intervenir en sus políticas de licencias.
- Amazon y Microsoft ya han empezado a ajustar tarifas de salida, portabilidad de datos e interoperabilidad en Reino Unido.
- La investigación se suma a las pesquisas de la UE y EE. UU. sobre el mercado de computación en la nube.
El regulador de competencia del Reino Unido ha decidido dar un paso más y abrir una nueva investigación específica sobre el ecosistema de software empresarial de Microsoft, poniendo en el punto de mira cómo la compañía licencia sus productos cuando se usan en servicios de computación en la nube. Este movimiento llega tras una primera pesquisa en el mercado cloud donde ya se constataron problemas de competencia que afectaban a proveedores y clientes.
En este nuevo frente, la Autoridad de Mercados y Competencia británica (CMA, por sus siglas en inglés) quiere analizar con más detalle si la tecnológica está aprovechando su posición dominante en herramientas como Windows Server o Microsoft 365 para dificultar que empresas y administraciones públicas elijan libremente plataformas de terceros, algo que resulta especialmente sensible para los mercados europeo y español, donde la adopción de la nube se ha disparado en los últimos años.
Una segunda ronda de escrutinio antimonopolio sobre Microsoft
La CMA ya había publicado el año pasado las conclusiones de una investigación sectorial en las que señalaba que Amazon Web Services (AWS) y Microsoft concentraban entre el 30% y el 40% del mercado británico de cloud en ámbitos como el procesamiento, el almacenamiento de datos y los servicios de red. Por detrás de ellos se situaba Google Cloud, con una cuota más reducida, de aproximadamente entre el 5% y el 10%.
A partir de aquel informe, el regulador británico concluyó que el peso de estos dos gigantes podía estar perjudicando la competencia efectiva en servicios en la nube, en especial a los proveedores más pequeños que intentan ganar terreno ofreciendo soluciones especializadas o paquetes más flexibles. En el caso concreto de Microsoft, la atención se centró en sus políticas de licenciamiento de software empresarial.
Según la propia CMA, Microsoft habría estado utilizando su hegemonía en productos esenciales para muchas empresas, como Windows Server o la suite Microsoft 365, para encarecer o complicar el uso de ese software sobre infraestructuras en la nube de rivales. En la práctica, esto se traduciría en cánones adicionales o condiciones menos ventajosas cuando los clientes optan por ejecutar esos programas fuera del entorno de Microsoft Azure.
Este tipo de estrategias puede tener un impacto directo en el tejido empresarial europeo y español, ya que muchas compañías, desde pymes hasta grandes corporaciones, dependen de software de Microsoft para sus operaciones diarias y, al mismo tiempo, quieren conservar la libertad de trabajar con distintos proveedores cloud o incluso combinar varios.
Posible estatus de mercado estratégico para Microsoft
Con la nueva investigación, la CMA se propone ir un paso más allá: el objetivo declarado es determinar si el conglomerado de productos y servicios de la compañía en el área de software empresarial cloud merece la calificación de «estatus de mercado estratégico». Esta designación permitiría al regulador aplicar una supervisión más intensa y desplegar medidas más afinadas sobre determinados comportamientos.
De confirmarse ese estatus, la autoridad británica estaría en disposición de intervenir de forma selectiva en aspectos muy concretos de las licencias de software de Microsoft, desde la estructura de tarifas hasta las condiciones de portabilidad de cargas de trabajo entre nubes. Este tipo de intervención regulatoria no se limita al Reino Unido, ya que sus conclusiones suelen marcar tendencia e influir en otros reguladores, incluido el europeo.
Para los clientes empresariales en España y en el conjunto de la Unión Europea, un mayor control sobre la forma en que Microsoft licencia sus productos en entornos multicloud podría abrir la puerta a ofertas más competitivas y a una mayor libertad de elección. También podría empujar a otros grandes actores, como Amazon o Google, a revisar sus condiciones antes de que Bruselas o los reguladores nacionales adopten medidas similares.
Sarah Cardell, consejera delegada de la CMA, ha remarcado que el regulador está intentando actuar de manera «flexible y pragmática» para generar resultados tangibles en beneficio de los clientes británicos lo antes posible. Esa filosofía de actuación, basada en combinar diálogo con las empresas afectadas y posibilidad de intervención regulatoria, encaja con el enfoque que la Unión Europea viene aplicando en casos recientes relacionados con plataformas digitales.
Cambios en tarifas de salida, portabilidad de datos e interoperabilidad
Como resultado de las conclusiones preliminares de la CMA sobre el mercado cloud, tanto Amazon como Microsoft ya han empezado a mover ficha. El regulador británico destacó recientemente que ambas compañías están ejecutando «medidas materiales» para reducir ciertos costes y barreras que, hasta ahora, podían desincentivar que un cliente cambiara de proveedor o combinara varios servicios en paralelo.
En el caso de Microsoft, la compañía se ha comprometido con la CMA a introducir cambios en tres ejes clave: costes por transferencia de datos (las llamadas tarifas de salida), procesos de cambio de proveedor y mayor interoperabilidad entre plataformas. Estas modificaciones están orientadas a que las empresas puedan mover y operar sus cargas de trabajo con menos fricciones entre distintas nubes.
Brad Smith, vicepresidente y presidente de Microsoft, defendió en un comunicado que las medidas acordadas responden al compromiso del regulador británico de garantizar que los clientes del Reino Unido mantengan la capacidad de trasladar y desplegar sus sistemas en el proveedor cloud de su elección, con más confianza, flexibilidad y menos obstáculos técnicos o económicos.
Amazon, por su parte, ha explicado que las medidas que está poniendo en marcha —relacionadas con la adopción de arquitecturas multicloud, la portabilidad de datos y la facilidad para cambiar de proveedor— suponen formalizar por escrito un compromiso que, según la compañía, ya formaba parte de su filosofía de negocio: respetar la libertad de elección del cliente.
En el contexto europeo, y particularmente en España, donde muchas empresas están en pleno proceso de migración de sus sistemas a la nube, este tipo de compromisos puede traducirse en ofertas más atractivas y menos cláusulas que aten a un proveedor único. De cara a proyectos de modernización tecnológica, esta flexibilidad resulta clave para evitar dependencias excesivas de un solo actor.
Un mercado de la nube bajo el radar en Reino Unido, la UE y EE. UU.
La nueva iniciativa de la CMA no se produce en un vacío regulatorio. Tanto la Unión Europea como Estados Unidos mantienen investigaciones abiertas sobre el mercado de computación en la nube, preocupados por la concentración de poder en unos pocos proveedores globales y por el posible efecto de cierre de mercado para otros competidores.
En el caso de la UE, la discusión encaja de lleno con normas como la Ley de Mercados Digitales (DMA), que busca limitar la capacidad de las grandes plataformas para favorecer sus propios servicios frente a los de sus rivales. Aunque la investigación británica se circunscribe a su jurisdicción, muchas de las prácticas analizadas —como los recargos por usar software de Microsoft en infraestructuras ajenas— tienen un claro paralelismo con las preocupaciones que se debaten en Bruselas.
Para España y el resto de países europeos, lo que ocurra en el Reino Unido puede servir como termómetro de hacia dónde se dirige la regulación del cloud. Si la CMA acaba imponiendo condiciones más estrictas a Microsoft en materia de licencias y portabilidad, es razonable pensar que las autoridades comunitarias estudien soluciones similares o incluso más ambiciosas, en línea con su agenda de economía digital abierta y competitiva.
A nivel empresarial, el mensaje que se lanza a los clientes es claro: los reguladores están cada vez más pendientes de que la migración a la nube no suponga un encierro en plataformas difíciles de abandonar. Para las compañías que operan en varios países europeos, incluidas muchas españolas, este entorno regulatorio emergente puede ayudar a negociar mejores contratos y a diseñar infraestructuras tecnológicas más resilientes.
Mientras tanto, el sector financiero y los inversores siguen de cerca estas noticias. Los movimientos de supervisión sobre actores como Microsoft o Amazon se reflejan, tarde o temprano, en las expectativas del mercado y en la valoración bursátil de estas empresas, que combinan fuertes crecimientos en ingresos cloud con un escrutinio regulatorio creciente en Europa y en otras regiones.
Todo apunta a que la batalla regulatoria en torno al poder de Microsoft en el software empresarial y la nube entra en una nueva fase: el Reino Unido quiere comprobar si las promesas de cambios se traducen en una competencia más real y en mayor libertad de elección para los clientes, un objetivo que encaja también con las prioridades de la Unión Europea y que puede marcar el rumbo de cómo se organiza el mercado cloud en España y en el resto del continente en los próximos años.
