- La 'joint venture' entre Prysmian (80%) y Fincantieri (20%) adquiere Xtera al fondo HIG Capital por unos 65 millones de dólares.
- La operación sitúa a Prysmian y Fincantieri como actores clave en soluciones completas de telecomunicaciones submarinas.
- La expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos impulsa la demanda de nuevos enlaces submarinos seguros.
- Xtera, con sede en Londres y centros de I+D en Reino Unido y Estados Unidos, es uno de los cinco proveedores globales de redes submarinas llave en mano.
La alianza industrial formada por Prysmian y Fincantieri ha dado un paso estratégico en el sector de las telecomunicaciones submarinas con la compra de la británica Xtera, uno de los proveedores más relevantes de sistemas llave en mano a escala global. La operación, valorada en torno a los 65 millones de dólares (unos 55 millones de euros al cambio actual), se enmarca en la carrera por reforzar las redes que sostienen el tráfico mundial de datos, muy especialmente en Europa.
La adquisición se articula a través de una empresa conjunta en la que Prysmian controla el 80% y Fincantieri el 20% restante, y se ha realizado mediante la compra de Xtera Topco Limited al fondo de inversión HIG Capital. Con este movimiento, ambas compañías italianas aspiran a consolidarse como proveedores integrales de soluciones submarinas, combinando capacidades de diseño, fabricación de cable, integración de sistemas, instalación y seguridad.
Detalles de la operación y papel de la ‘joint venture’

La transacción se ha cerrado mediante un acuerdo para la compra de Xtera al gestor global HIG Capital, dueño hasta ahora de la compañía a través de una de sus filiales. HIG, que administra unos 72.000 millones de dólares en capital, se desprende así de un activo considerado estratégico en el ámbito de las infraestructuras digitales submarinas.
En la nueva estructura, Prysmian asume la mayoría accionarial con un 80% del capital de la ‘joint venture’, aprovechando su experiencia en fabricación de cables eléctricos y de fibra óptica, tanto terrestres como submarinos. Fincantieri, grupo italiano de construcción naval con una fuerte presencia en sistemas submarinos avanzados, mantiene el 20% restante y aporta su capacidad de ingeniería e integración de soluciones complejas.
La culminación de la operación está todavía sujeta a las autorizaciones regulatorias habituales en este tipo de transacciones internacionales. Prysmian y Fincantieri prevén que el cierre definitivo pueda producirse durante el primer trimestre de 2026, una vez superados los trámites de competencia y seguridad que afectan a activos sensibles como las redes de telecomunicaciones bajo el mar.
El objetivo de fondo es consolidar a esta alianza como un actor global competitivo en el segmento de soluciones de telecomunicaciones submarinas, con capacidad para abordar proyectos regionales y de larga distancia en diversos mercados, incluyendo Europa, Oriente Medio y rutas transoceánicas clave.
La operación no se limita a la compra de activos, sino que implica también una colaboración de largo recorrido entre Prysmian y Fincantieri para el desarrollo conjunto de nuevos servicios de instalación y seguridad, orientados a ofrecer una propuesta realmente integral a operadores de telecomunicaciones y propietarios privados de sistemas.
Por qué Xtera es una pieza clave en el mapa mundial de cables submarinos

Con sede en Londres, Xtera está considerada una de las cinco compañías en el mundo capaces de suministrar redes de telecomunicaciones submarinas a escala global. La empresa diseña, fabrica e implementa sistemas completos «llave en mano» que incluyen cable, repetidores, electrónica de línea y soluciones de supervisión y gestión.
La firma cuenta con una base tecnológica sólida, apoyada en centros de I+D situados en el Reino Unido y en Estados Unidos, desde los que desarrolla nuevas soluciones para aumentar la capacidad, mejorar la fiabilidad y optimizar el coste por gigabit transportado bajo el mar. Este posicionamiento tecnológico la convierte en un socio especialmente valioso para proyectos internacionales que conectan Europa con otros continentes.
Desde la nueva propiedad, se subraya que la adquisición de Xtera permitirá integrar su oferta de sistemas submarinos con la fortaleza industrial de Prysmian y la experiencia de Fincantieri en plataformas, barcos especializados y sistemas de misión submarinos. De esta forma, se pretende asegurar una cadena de valor más integrada, desde el diseño inicial de la ruta hasta la puesta en servicio y el mantenimiento a largo plazo.
Keith Henderson, director ejecutivo de Xtera, ha descrito el acuerdo como «un hito importante» en la trayectoria de la compañía, al abrir la puerta a una colaboración estrecha con dos grupos industriales de referencia. Según Henderson, esta nueva etapa permitirá ofrecer una integración aún mayor a los operadores y propietarios privados de redes submarinas, tanto en términos tecnológicos como de servicios.
Para las infraestructuras europeas, el movimiento supone reforzar el control industrial sobre una parte crítica de la conectividad internacional, en un momento en el que la seguridad de las redes submarinas se considera un asunto de primer orden tanto para empresas como para instituciones públicas.
Impulso al negocio de telecomunicaciones submarinas en plena ola de IA
Desde Prysmian y Fincantieri se remarca que los cables de telecomunicaciones submarinos son activos estratégicos con un gran potencial de crecimiento a largo plazo. El auge del tráfico de datos, la extensión de la computación en la nube y el despegue de la inteligencia artificial generativa han disparado las necesidades de capacidad entre centros de datos y regiones enteras.
La adopción masiva de IA está detrás de la expansión de grandes centros de datos e infraestructuras de hiperescaladores, que requieren conexiones submarinas cada vez más robustas, de baja latencia y con niveles de seguridad muy elevados. Estas necesidades afectan de lleno a Europa, que busca reducir dependencias externas y reforzar sus rutas de datos hacia América, África, Oriente Medio y Asia.
En este escenario, Prysmian aspira a completar su liderazgo en cables submarinos de energía con una posición más fuerte en telecomunicaciones, de manera que pueda ofrecer soluciones combinadas para interconexiones eléctricas y de datos entre países y regiones. Esta convergencia de infraestructuras eléctricas y digitales está ganando peso en los planes de transición energética y transformación digital europeos.
Los operadores de telecomunicaciones, por su parte, buscan nuevos proveedores capaces de ofrecer proyectos integrales, con garantías tanto tecnológicas como de seguridad física y cibernética. La entrada conjunta de Prysmian y Fincantieri en este nicho, de la mano de Xtera, persigue responder a esa demanda con una oferta más amplia y coordinada.
Esta combinación de fuerzas podría tener un impacto notable en la competitividad de los proyectos de cableado submarino que afectan a España y al resto de Europa, desde rutas atlánticas que pasan por la Península Ibérica hasta grandes corredores que conectan el Mediterráneo con África y Asia.
Seguridad, sistemas no tripulados y soluciones integradas
Uno de los ejes centrales de la estrategia es la seguridad de las infraestructuras submarinas. Prysmian pondrá sobre la mesa su experiencia en monitorización de cables, tecnologías de detección temprana de incidencias y capacidades de fabricación de soluciones reforzadas para entornos exigentes.
Fincantieri, por su parte, aportará su trayectoria como integrador de sistemas submarinos avanzados, incluyendo plataformas dedicadas, embarcaciones especializadas y soluciones no tripuladas que permiten inspeccionar, mantener y proteger las redes bajo el mar sin necesidad de presencia humana directa.
Ambas empresas han anunciado el desarrollo conjunto de servicios innovadores de instalación y seguridad, con el objetivo de convertirse en un proveedor completo de soluciones integrales de telecomunicaciones submarinas. Esto abarca desde el diseño y tendido del cable hasta la supervisión continua y la respuesta rápida ante incidentes.
La seguridad se perfila como un elemento diferenciador para clientes públicos y privados, en un contexto donde los riesgos físicos y geopolíticos sobre los cables submarinos han ganado visibilidad. Asegurar la resiliencia de estas infraestructuras se ha convertido en una prioridad para gobiernos, instituciones europeas y grandes operadores de red.
En palabras de los responsables de la ‘joint venture’, la combinación de competencias permitirá ofrecer soluciones tecnológicamente avanzadas y con un enfoque claramente integral, alineadas con las exigencias actuales de protección de infraestructuras críticas.
Visión estratégica de Prysmian y Fincantieri para el sector submarino
Raúl Gil, vicepresidente ejecutivo de transmisión de Prysmian, ha destacado que con la compra de Xtera se ha dado «un paso significativo» dentro de un mercado de telecomunicaciones submarinas en plena aceleración. A su juicio, la operación refuerza la capacidad del grupo para garantizar enlaces regionales y de larga distancia en todo el mundo, combinando potencia industrial y soluciones de seguridad avanzadas.
Gil subraya que la seguridad se ha convertido en un factor clave de diferenciación para los clientes, de manera que poder ofrecer soluciones integradas junto con Fincantieri permitirá a Prysmian consolidar un modelo «llave en mano» más completo y competitivo frente a otros actores globales.
Desde Fincantieri, su consejero delegado y director general, Pierroberto Folgiero, ha explicado que la transacción encaja en la visión industrial del grupo, que identifica el sector submarino como uno de sus pilares estratégicos de presente y futuro. El objetivo es abarcar todos los eslabones de la cadena de valor, desde la construcción de buques especializados hasta la integración de sistemas y soluciones de protección.
Folgiero ha insistido en que, en un mundo donde la infraestructura submarina resulta cada vez más crítica para la economía y la seguridad, Fincantieri quiere consolidarse como referente en soluciones integradas y sostenibles. La alianza con Prysmian y la incorporación de Xtera encajan en este planteamiento a largo plazo.
En conjunto, la operación supone un reposicionamiento relevante en el tablero global de cables submarinos, con especial impacto potencial en los corredores que conectan el continente europeo con sus principales socios comerciales y proveedores de datos alrededor del planeta.
Todo este movimiento industrial y estratégico se traduce en una apuesta clara por reforzar la autonomía tecnológica y la resiliencia de las redes submarinas, en un momento en el que el volumen y la sensibilidad del tráfico de datos no dejan de crecer y donde Europa busca ganar peso en la arquitectura global de conectividad.