- La Fuerza Aérea de Chile impulsa un UAV nacional dentro de su Programa de Desarrollo Aeroespacial Continuo (PDAC).
- El proyecto se apoya en la colaboración entre Estado, industria, universidades y startups para consolidar la soberanía tecnológica.
- Enaer y su filial DTS lideran la fabricación, materiales compuestos y sistemas de mando y control del nuevo dron.
- El UAV tendrá capacidades multimisión: defensa, vigilancia, gestión de emergencias y apoyo a comunicaciones.
La Fuerza Aérea de Chile está dando un paso relevante en su estrategia aeroespacial con el impulso de un UAV nacional, un vehículo aéreo no tripulado concebido para reforzar la soberanía del país en el espacio aéreo y en el ámbito tecnológico. Este desarrollo se enmarca en un esfuerzo más amplio por articular a las instituciones públicas, la industria y el mundo académico en torno a una agenda común sobre drones.
Este proyecto no solo busca contar con un dron propio para misiones militares y civiles, sino también construir una cadena de valor local en torno a la aviación no tripulada: desde el diseño y la fabricación hasta la integración de cargas útiles avanzadas y la formación de capital humano especializado.
Un UAV nacional dentro del Programa de Desarrollo Aeroespacial Continuo
El coronel de aviación Rodrigo Retamales, jefe del Departamento de Sistemas de Armas Aéreas de la División de Ingeniería y Apoyo a los Sistemas de Armas del Comando Logístico de la FACh, explicó que el dron se integra en el Programa de Desarrollo Aeroespacial Continuo (PDAC). Este programa busca mantener una línea estable de innovación, evitando depender únicamente de compras en el extranjero.
Según Retamales, la institución pretende ser protagonista en la aviación no tripulada del futuro, aprovechando la experiencia de más de 15 años operando sistemas UAV y sumándola a la nueva generación de soluciones tecnológicas. La idea es que el proyecto no sea un esfuerzo puntual, sino parte de una política sostenida de desarrollo aeroespacial.
En este contexto, la FACh se plantea el UAV nacional como un hito más dentro de una visión de largo plazo que también incluye otros programas estratégicos, como el Sistema Nacional Satelital y el desarrollo de aeronaves de entrenamiento como el T-40 Nehuén, todos ellos orientados a consolidar una mayor autonomía tecnológica.
Colaboración entre Estado, industria y academia
El proyecto de UAV nacional se presentó públicamente en el marco de la iniciativa “Drones para Chile”, un encuentro organizado por el Ministerio de Defensa Nacional, el Senado, Congreso Futuro, la Fundación Encuentros del Futuro e Inacap. Este espacio pretende articular una agenda común para la soberanía tecnológica en sistemas no tripulados y acercar estas capacidades a la ciudadanía.
En este esfuerzo participan también el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch), la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Chile, la Armada de Chile, la propia FACh, el Estado Mayor Conjunto y la Asociación Chilena de Aviación Vertical (Achav). La idea es que el dron nacional nazca desde el inicio con una fuerte vinculación entre academia, Estado e industria.
El evento, celebrado en la sede Renca de Inacap y retransmitido en directo, combinó charlas magistrales, paneles de conversación, ponencias técnicas y una feria ciudadana con demostraciones tecnológicas. Este formato buscó generar debate sobre los desafíos globales de los drones y, al mismo tiempo, mostrar de manera práctica cómo se están desarrollando estas soluciones en Chile.
Durante la jornada se firmó un compromiso simbólico entre las distintas entidades participantes para impulsar la cadena de valor de la industria de UAV en el país, subrayando que el objetivo no es solo adquirir equipos, sino desarrollar capacidades propias en diseño, integración y operación.
El papel de Enaer y DTS en la fabricación y la tecnología
En el ámbito industrial, la Empresa Nacional de Aeronáutica (Enaer) desempeñará un rol central en la fabricación de la plataforma del UAV nacional, así como en el desarrollo de sus y de las cargas útiles que integrará. La FACh aportará su experiencia operativa y de ingeniería, mientras que Enaer se encargará del componente productivo y tecnológico.
Para afrontar este proyecto, la empresa está poniendo en marcha nuevas capacidades, entre ellas la inauguración de un horno autoclave de gran tamaño —de unos 8 metros de largo por casi 3 de ancho— que permitirá trabajar de manera más eficiente con materiales compuestos. Gracias a esta infraestructura se podrán fabricar desde alas y superficies de control hasta secciones completas de fuselaje, algo clave si se quiere un dron de altas prestaciones.
La filial Desarrollo de Tecnologías y Sistemas (DTS), perteneciente a Enaer, mostró en el showroom de “Drones para Chile” un UAV de ala fija ya operativo, diseñado para misiones tácticas, de vigilancia y monitoreo. Este sistema se caracteriza por su , diseño modular e integración tecnológica avanzada, y sirve como referencia para los futuros desarrollos ligados al dron nacional.
La existencia de estas capacidades industriales y tecnológicas apunta a que el UAV nacional no partirá desde cero, sino que se apoyará en soluciones ya probadas y en un ecosistema en crecimiento, con potencial para evolucionar hacia plataformas más complejas y exportables.
Centro Espacial Nacional y salas limpias para cargas útiles
Además de la parte aerodinámica y estructural del dron, una pieza clave del proyecto será el desarrollo de , es decir, los sensores, cámaras, equipos de comunicaciones y otros sistemas que permiten adaptar el UAV a diferentes misiones. Para ello, la FACh utilizará las salas limpias del nuevo Centro Espacial Nacional (CEN), instalaciones que ofrecen las condiciones ambientales necesarias para el montaje y la integración de componentes sensibles.
El uso de estas salas limpias permitirá trabajar con instrumentos de alta precisión como sensores ópticos, infrarrojos o hiperespectrales, así como con equipos electrónicos avanzados orientados a misiones de observación, inteligencia o comunicaciones. De esta forma, el dron podrá configurarse de manera flexible según las necesidades operativas.
La integración del CEN en este ecosistema no es casual: Chile ha apostado en los últimos años por reforzar su capacidad espacial y de observación de la Tierra, y el UAV nacional se concibe como un complemento a los satélites, capaz de proporcionar información más detallada y en tiempo casi real a menor coste operativo.
Capacidades multimisión: defensa, emergencias y comunicaciones
Uno de los ejes del proyecto es que el UAV nacional tenga capacidades multimisión. De acuerdo con el coronel Retamales, la aeronave no tripulada estará preparada para realizar tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), exploración terrestre en territorio propio, apoyo en catástrofes naturales y emergencias, así como servir de nodo de retransmisión de comunicaciones.
En el ámbito de la defensa, estas capacidades ISR permiten mejorar el control del espacio aéreo y terrestre, apoyar las operaciones de las Fuerzas Armadas y proporcionar información clave en tiempo oportuno. En misiones de seguridad y control migratorio, la FACh ya ha acumulado más de una década de experiencia operando sistemas no tripulados, que ahora se busca consolidar y ampliar con el nuevo dron.
En la gestión de emergencias, la experiencia previa de la institución en incendios forestales es especialmente relevante. El general de brigada aérea (I) Jaime Rivera destacó que el uso de aeronaves no tripuladas ha contribuido a lograr una reducción significativa en la superficie afectada por incendios, en torno al 95% en ciertos escenarios, gracias a la detección temprana, el monitoreo continuo y la coordinación con otros medios.
Como nodo de comunicaciones, el UAV puede actuar como una plataforma aérea capaz de ampliar la cobertura de redes en zonas aisladas o afectadas por catástrofes, donde la infraestructura en tierra se encuentra dañada o es insuficiente. Esto abre opciones para apoyar tanto a autoridades civiles como a servicios de emergencia y sistemas de protección civil.
Ventajas de la aviación no tripulada
Desde la perspectiva operativa, la FACh subraya varias ventajas de los sistemas no tripulados frente a las aeronaves convencionales. Entre ellas se encuentran la reducción de costes operacionales, la menor dependencia de factores fisiológicos humanos, una mayor autonomía en vuelo y una flexibilidad operativa superior.
Los UAV requieren, por lo general, menos infraestructura en tierra para su operación, lo que se traduce en ahorros logísticos y una más rápida puesta en servicio. También reducen los costes de entrenamiento, al cambiar parte de la formación de pilotos de cabina por operadores de sistemas y analistas de datos.
Otra ventaja importante es su capacidad para operar en ambientes degradados o de alto riesgo, donde el empleo de aeronaves tripuladas resulta demasiado peligroso. Esto incluye operaciones en zonas de incendios severos, áreas contaminadas, escenarios meteorológicos adversos o entornos tácticos con mayores amenazas.
Un proyecto con proyección regional e internacional
Aunque el núcleo del proyecto es chileno, las capacidades que se están desarrollando tienen potencial impacto en el contexto de América Latina y, por extensión, en el mercado internacional. Un UAV nacional con altas prestaciones, respaldado por una cadena de valor sólida y por un marco institucional estable, podría convertirse en un producto exportable.
Desde la óptica europea, iniciativas como esta guardan paralelismos con los esfuerzos de varios países de la UE por reducir su dependencia de tecnologías externas en materia de defensa y seguridad, y por fomentar programas conjuntos de drones y sistemas aéreos no tripulados. En ambos casos, el objetivo es combinar soberanía tecnológica con oportunidades para la industria y la investigación.
La participación de universidades, centros tecnológicos y empresas emergentes chilenas en torno al UAV nacional muestra un modelo que podría inspirar colaboraciones futuras con socios europeos, ya sea en desarrollo conjunto, certificación, interoperabilidad o intercambio de mejores prácticas en regulación y uso dual (civil y militar) de los sistemas no tripulados.
La Fuerza Aérea de Chile como eje del ecosistema UAV
La participación activa de la FACh en “Drones para Chile” consolida su papel como motor del ecosistema nacional de aeronaves no tripuladas. Durante el encuentro intervinieron, entre otros, el director espacial de la FACh, general de brigada aérea (I) Jaime Rivera; el director del Servicio Aerofotogramétrico, comandante de grupo (A) Cristián Jiménez; y el propio coronel Retamales, quienes expusieron la visión institucional sobre tecnología, drones y espacio.
Jiménez subrayó que el Proyecto UAV Nacional se integra plenamente en el programa de desarrollo aeroespacial continuo de la institución y refuerza tanto la defensa como la gestión de emergencias, con la mirada puesta en la soberanía tecnológica y en la proyección de Chile hacia un futuro aeroespacial más autónomo.
Rivera, por su parte, recordó que la Fuerza Aérea acumula ya más de nueve décadas de historia y que su experiencia en aeronaves emblemáticas y en sistemas no tripulados la sitúa en buena posición para liderar esta nueva etapa. La combinación de tradición y apuesta por tecnologías disruptivas es uno de los argumentos que respaldan el salto hacia el UAV nacional.
Con todo este entramado institucional, industrial y académico, el proyecto de UAV nacional de la Fuerza Aérea de Chile se perfila como una iniciativa que va mucho más allá de un solo dron: supone la construcción ordenada de capacidades en diseño, producción, operación y uso estratégico de sistemas no tripulados, con impacto potencial en la defensa, la seguridad, la gestión de emergencias y el desarrollo industrial del país, y con posibilidades de interacción y referencia para actores de Europa y otras regiones interesadas en modelos de soberanía tecnológica.
