- Las autoridades europeas impusieron multas por valor de 1.145 millones de euros en 2025, un récord histórico.
- La AEPD registró el mayor número de reclamaciones de su historia y publicó orientaciones sobre IA y videovigilancia.
- En España, las apps como Facebook, Instagram y Google Maps recopilan decenas de categorías de datos personales.
- Las Tecnologías de Mejora de la Privacidad (PETs) ofrecen soluciones como cifrado homomórfico y aprendizaje federado.
La protección de datos personales se ha convertido en uno de los temas centrales de la agenda digital en Europa y España. Durante 2025, las autoridades de control no solo han incrementado su actividad sancionadora, sino que también han tenido que hacer frente a un volumen récord de reclamaciones ciudadanas. Al mismo tiempo, un análisis reciente sobre el uso de aplicaciones móviles en España revela hasta qué punto las plataformas más populares recopilan información de sus usuarios, a menudo sin que estos sean plenamente conscientes.
En este contexto, las Tecnologías de Mejora de la Privacidad (PETs) emergen como una herramienta clave para que las empresas puedan seguir extrayendo valor de los datos sin comprometer la confidencialidad. La combinación de una regulación más estricta, una ciudadanía más informada y soluciones técnicas avanzadas está redefiniendo el panorama de la privacidad en el continente.
Sanciones récord en Europa
El Comité Europeo de Protección de Datos (CEPD) publicó su informe anual correspondiente a 2025, en el que se destaca que las multas impuestas por las distintas autoridades nacionales alcanzaron la cifra de 1.145 millones de euros, un máximo histórico. Este incremento refleja una mayor vigilancia sobre el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), especialmente en sectores como la tecnología, las telecomunicaciones y la banca. Entre las sanciones más destacadas figura una multa de 18 millones de euros a una gestora de reservas aéreas por usar indebidamente datos de viajeros para elaborar perfiles, y otra de más de un millón de euros a un operador de telecomunicaciones por permitir la suplantación de identidad de un cliente.
Además, el CEPD ha adoptado una plantilla común para la notificación de brechas de seguridad, con el objetivo de unificar criterios y facilitar la comunicación entre los distintos organismos. La Comisión Europea, por su parte, ha impuesto medidas cautelares a Meta para garantizar que asistentes de IA competidores puedan acceder a WhatsApp de forma gratuita, en el marco de la Ley de Mercados Digitales.
La AEPD al frente de la protección de datos
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha registrado en 2025 el mayor número de reclamaciones de su historia, según su memoria de actuación. La agencia ha publicado más de 1.500 informes jurídicos para facilitar su reutilización y reforzar la seguridad jurídica, y ha lanzado una revista científica para impulsar el debate sobre privacidad, innovación y tecnología. También ha emitido orientaciones sobre el uso de videocámaras en el hogar inteligente en España, buscando compatibilizar los cuidados con la privacidad, y ha promovido ante las autoridades europeas que se estudie si algunos sistemas de IA permiten a terceros acceder a las conversaciones de los usuarios.
En el ámbito judicial, la Audiencia Nacional ha confirmado que una brecha de seguridad con datos de salud debe comunicarse a los afectados cuando entraña un alto riesgo, incluso en supuestos de corresponsabilidad. Asimismo, el Tribunal Supremo ha declarado que la naturaleza personal de un dato depende del contexto y de la capacidad real de reidentificación del destinatario, no de su carácter intrínseco. Estas decisiones refuerzan la interpretación del RGPD en España y sientan precedentes importantes.
El ecosistema de apps en España: ¿quién recopila más datos?
Un informe reciente sobre el uso de aplicaciones móviles en España pone de manifiesto la enorme cantidad de datos que las plataformas recogen de los usuarios. El móvil del usuario medio acumula entre 80 y 100 aplicaciones instaladas, y cada app de Android integra de media entre cinco y 15 herramientas de terceros para recoger datos. Facebook encabeza la recopilación con 32 categorías distintas de datos, seguida de Instagram con 26, mientras que WhatsApp supera los 35 millones de usuarios activos en España y comparte metadatos con Meta para fines publicitarios. En este sentido, muchos usuarios buscan opciones como el chat de incógnito en WhatsApp para proteger su privacidad.
Google Maps, con una penetración superior al 85% en España, respondió en 2024 a más de 180.000 solicitudes de datos de autoridades gubernamentales en todo el mundo, lo que sitúa a la geolocalización como uno de los campos más sensibles. YouTube alcanza una penetración del 89% y, según un estudio de la Universidad de Harvard, su algoritmo puede predecir el voto electoral de un usuario con una precisión superior al 70%. Incluso plataformas locales como Wallapop, con más de 15 millones de usuarios registrados, confirman que la circulación masiva de datos no se limita a las grandes multinacionales.
Tecnologías para proteger la privacidad
Ante este panorama, las Tecnologías de Mejora de la Privacidad (PETs) se presentan como una solución para que las organizaciones puedan seguir utilizando datos sin exponer información personal. Estas herramientas incluyen desde el cifrado homomórfico, que permite realizar cálculos sobre datos cifrados sin descifrarlos, hasta el aprendizaje federado, que entrena modelos de inteligencia artificial sin compartir los datos brutos. La privacidad diferencial añade ruido estadístico a los conjuntos de datos para proteger a los individuos, mientras que los entornos de ejecución confiable (TEE) aíslan los procesos sensibles dentro del procesador.
Casos prácticos como el del Boston Women’s Workforce Council, que utilizó computación segura multiparte para analizar brechas salariales sin revelar salarios individuales, o el proyecto CARRIER, que empleó aprendizaje federado para la detección temprana de enfermedades coronarias, demuestran que estas tecnologías ya están operativas. En Europa, la adopción de PETs se ve impulsada por la necesidad de cumplir con el RGPD y por iniciativas como la cartera de identidad digital eIDAS 2.0, que exigirá verificación de edad mediante pruebas de conocimiento cero.
La combinación de una regulación cada vez más exigente, una ciudadanía más consciente de sus derechos y la disponibilidad de herramientas técnicas avanzadas está configurando un nuevo escenario para la privacidad de datos. Las empresas que integren estas soluciones no solo evitarán sanciones millonarias, sino que también ganarán la confianza de unos usuarios que, como demuestran los datos de uso en España, están expuestos a una recopilación masiva de información en su día a día. El reto ahora es que la protección de la privacidad no sea solo una obligación legal, sino un pilar fundamental de la relación entre las organizaciones y las personas.