Polémica por las palabras del director de la película de Call of Duty contra los jugadores

Última actualización: 28/04/2026
Autor: Isaac
  • Peter Berg, elegido para dirigir la película de Call of Duty, cargó en 2013 contra quienes juegan a videojuegos durante horas.
  • El director calificó a estos jugadores de “débiles” y “patéticos”, salvo en el caso de militares fuera de servicio.
  • La filtración de la vieja entrevista reabre el debate sobre el respeto a la comunidad gamer y complica la adaptación cinematográfica.
  • Paramount y Activision podrían valorar el impacto de la controversia en la imagen de la franquicia antes de seguir adelante.

Polémica con Call of Duty y su director

La adaptación cinematográfica de Call of Duty todavía no ha mostrado ninguna escena ni ha lanzado tráiler alguno, pero ya está metida de lleno en su primera gran polémica. Una entrevista antigua de su director, Peter Berg, ha salido a la luz en el peor momento posible y ha encendido las redes entre la comunidad de jugadores, que se siente directamente atacada por sus palabras.

En esa conversación, concedida hace años a la revista Esquire y ahora rescatada por el portal World of Reel, Berg arremetía sin rodeos contra quienes pasan horas jugando a videojuegos, con referencias muy explícitas a títulos bélicos como Call of Duty. Los calificativos de “débiles” y “patéticos” que utilizó para referirse a esos jugadores han provocado una ola de críticas y han puesto el foco en la elección del responsable de llevar una de las franquicias más rentables del sector al cine.

La entrevista rescatada que incendia la comunidad gamer

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Director de la película de Call of Duty y sus declaraciones

La controversia nace de una entrevista de 2013 en la que Peter Berg, conocido por títulos como La sombra del reino o Friday Night Lights, ofrecía su visión sobre la cultura popular estadounidense. Lejos de limitarse a hablar de cine, el director cargó contra el público que dedica gran parte de su tiempo libre a jugar, poniendo en el mismo saco a los aficionados a los shooters como Call of Duty.

En aquella charla, Berg lamentaba lo que consideraba una sociedad “blanda” y «decadente», criticando que hoy en día parezca haber premios y recompensas para todo el mundo. Frente a esa mentalidad, el cineasta decía sentir fascinación por unidades militares de élite, como los Navy SEAL, a los que presentaba como ejemplo de disciplina, riesgo y compromiso real con la acción.

A partir de esa comparación, el director estableció una línea muy clara entre lo que él considera vivir la vida “al máximo” y lo que representan, en su opinión, muchas horas frente a la pantalla. Para Berg, la actitud de quienes encarnan soldados virtuales en un videojuego no tiene nada que ver con la experiencia de quienes se juegan la vida en situaciones reales, y utilizó un tono especialmente duro con los jugadores.

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En sus propias palabras, los aficionados que se pasan largas sesiones delante del televisor o el PC solo serían «valientes cuando están detrás de un teclado». Llegó a decir que no soportaba ese comportamiento, y que le parecía un síntoma de debilidad personal. Una idea que, más de una década después, muchos fans interpretan como un ataque directo a toda la cultura del videojuego.

La entrevista también deja claro que Berg no hacía esta crítica como un simple comentario aislado, sino como parte de una visión amplia sobre cómo la gente debería emplear su tiempo. La insistencia del director en asociar esas horas de ocio con falta de carácter y pasividad es lo que ahora ha reavivado el enfado en foros y redes sociales.

“Débiles” y “patéticos”: las frases que más han molestado

Polémica por las declaraciones contra jugadores

Más allá del tono general de la entrevista, lo que ha hecho saltar todas las alarmas son las frases concretas con las que Berg se refirió a la comunidad gamer. En un momento de la conversación, el director señalaba sin matices que quienes se quedan sentados, jugando durante horas a videojuegos como Call of Duty, son «débiles» y «patéticos».

Esa elección de palabras, que en 2013 pudo pasar relativamente desapercibida, hoy se percibe como despectiva y simplista, especialmente en un contexto en el que millones de jugadores en Europa y España ven los videojuegos como una forma de ocio más, comparable a ver series o practicar otros hobbies. Muchos usuarios han reaccionado recordando que una parte importante de la comunidad gamer combina su afición con estudios, trabajo o vida familiar.

El propio Berg matizaba mínimamente su postura al hacer una única excepción para los militares. Según explicaba, entendía que miembros de fuerzas armadas, cuando están fuera de servicio y buscan desconectar, puedan recurrir a este tipo de títulos para divertirse. Sin embargo, dejaba claro que esa concesión no se extendía a los más jóvenes ni al público general.

El director afirmaba incluso que había comentado estas ideas de forma abierta con los Navy SEAL que le asesoraron durante el rodaje de El único superviviente, su película bélica protagonizada por Mark Wahlberg. Según contaba, les decía directamente que pasar varias horas al día jugando le parecía algo lastimoso, una pérdida de tiempo que, en su opinión, revela falta de iniciativa para hacer otras cosas fuera de casa.

En una de las citas que más se han compartido estos días, Berg remataba su razonamiento con una especie de llamada a la acción: creía que cualquiera que se siente a jugar durante largo rato encarna esa «debilidad» que critica, y lanzaba un mensaje muy gráfico: «Sal de casa y haz algo». Una frase que, leída hoy, muchos jugadores reciben como una descalificación global de su forma de ocio, sin matices ni contexto.

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La paradoja de dirigir la película de Call of Duty

Adaptación cinematográfica de Call of Duty

El punto más delicado de toda esta situación es la contradicción aparente entre aquellas declaraciones y el proyecto que ahora tiene entre manos. Peter Berg ha sido elegido para dirigir la adaptación al cine de Call of Duty, una de las sagas de videojuegos más seguidas del mundo, con decenas de entregas y cientos de millones de copias vendidas desde 2003.

En lo económico, la apuesta es evidente: se trata de trasladar a la gran pantalla un fenómeno que mueve cifras millonarias cada año, con especial arraigo también en el mercado europeo. Para estudios como Paramount y compañías como Activision, responsables de la franquicia, contar con un director habituado a la acción y al cine bélico, como Berg, parecía una decisión lógica antes de que saltara esta polémica.

La ironía, sin embargo, es difícil de ignorar. Por un lado, el director ha criticado de manera tajante a una parte de los jugadores que dan vida al éxito de Call of Duty. Por otro, ahora lidera un proyecto que depende en gran medida del apoyo de esa misma comunidad para funcionar en taquilla. Esa tensión es la que ha llevado a muchos usuarios a preguntarse si es la persona adecuada para capitanear la película.

La situación resulta todavía más paradójica si se tiene en cuenta que los propios juegos de Call of Duty han sido objeto de críticas por su visión del conflicto armado. Durante años se les ha achacado un tono militarista marcado, historias pensadas para el mínimo denominador común y una tendencia a presentar al ejército estadounidense como héroe casi incuestionable, sin entrar demasiado en zonas grises ni dilemas morales complejos.

Con ese trasfondo, algunos observadores señalan que buena parte de las ideas que Berg admira —la exaltación de las fuerzas especiales, la acción directa, cierta épica militar— ya están presentes en la franquicia. El choque se produce cuando el propio director desprecia a quienes consumen esa visión en forma de entretenimiento interactivo, mientras se dispone a ofrecerles algo parecido en una sala de cine.

Un proyecto multimillonario bajo presión mediática

Controversia en la industria del cine y videojuegos

La filtración de la vieja entrevista no llega en un momento cualquiera. La industria del videojuego se ha consolidado como una de las más potentes del sector del ocio, y Call of Duty es una de sus grandes banderas comerciales también en España y el resto de Europa. Con más de 400 millones de copias vendidas a nivel global desde su lanzamiento original, la marca se ha convertido en un gigante al que Hollywood mira con atención.

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La adaptación cinematográfica, cuyo guion está en manos de Taylor Sheridan —creador de Yellowstone, entre otros proyectos—, se concibe como una superproducción pensada para atraer tanto al público gamer como a los aficionados al cine de acción bélica. Sin embargo, el hecho de que el director esté ahora en el centro de un debate sobre el respeto a los jugadores podría complicar la estrategia de promoción.

En círculos de la industria se especula con que Paramount y Activision podrían valorar si mantener a Berg al frente del proyecto compensa el posible coste en términos de imagen. No se trata solo de evitar un boicot explícito, sino de lograr que el lanzamiento de la película se perciba como un evento positivo por parte de una base de fans muy amplia y, en ocasiones, muy vocal en redes.

Hasta el momento no se ha producido una rectificación pública reciente por parte de Berg que responda directamente a esta polémica. Tampoco se conocen cambios oficiales en la planificación de la película. La ausencia de una reacción clara alimenta todavía más las dudas en la comunidad, que se pregunta si el director mantiene aquellas opiniones o si, con el paso del tiempo, ha matizado su postura respecto a los videojuegos y sus jugadores.

En España y otros países europeos, donde Call of Duty cuenta con ligas competitivas, comunidades de streaming muy activas y un mercado sólido de consolas y PC, el caso se está siguiendo con especial interés. Para muchos jugadores, la polémica es un recordatorio de que todavía persisten tópicos sobre el videojuego como actividad menor o poco seria, pese a su peso económico y cultural.

Mientras tanto, la cinta de Call of Duty se encuentra ante una especie de mina antipersona colocada en su propio camino promocional. Antes incluso de enseñar un fotograma, el proyecto ya tiene que enfrentarse a un clima de desconfianza entre parte de su público potencial, generado por palabras pronunciadas hace más de una década pero que, a día de hoy, siguen sonando muy presentes para quienes se sienten aludidos.

Con la adaptación pendiente de consolidar su rumbo, la figura de Peter Berg se ha convertido en el centro de una discusión más amplia sobre cómo se percibe a los jugadores y qué papel deben jugar sus opiniones en proyectos basados en grandes franquicias de videojuegos. Queda por ver si el director, el estudio y la propia Activision deciden mover ficha o prefieren dejar que el tiempo apague el ruido, pero la sensación general entre muchos fans es que, antes de disparar la primera escena, la película ya ha perdido parte de la ventaja con la que esperaba salir al campo de batalla.