P. Antônio Vieira

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P. Antônio Vieira

P. Antônio Vieira fue orador, filósofo, escritor y uno de los misioneros enviados a catequizar a los indios (conversión a la religión católica) en la conquista de Brasil, en el siglo XVII.

Junto al padre Manuel da Nóbrega fue defensor de los indígenas y judíos, oponiéndose a la esclavitud y la inquisición.

Biografía

Hijo de Cristóvão Vieira Ravasco y Maria de Azevedo, Antônio Vieira, primogénito de cuatro hermanos, nació el 6 de enero de 1608 en Lisboa, Portugal.

En 1614, con tan solo 6 años, se trasladó con su familia a Brasil, ya que su padre había sido encomendado al puesto de escribano en Salvador, Bahía.

Destacó con su brillantez en el Colégio dos Jesuítas de Salvador y allí despertó su vocación religiosa. Estudió idiomas, filosofía, teología, retórica y dialéctica, convirtiéndose en uno de los hablantes de portugués más importantes de su tiempo.

Fue uno de los jesuitas de la Companhia de Jesus (Orden de los Jesuitas) y en Brasil trabajó como maestro en el Colégio dos Jesuitas, en la ciudad de Olinda. Además, fue testigo de la invasión holandesa de Brasil, a partir de 1624.

Hacia 1640, a pedido del rey Don João IV, regresa a Portugal, destacándose con sus sermones y sermones, que atraen a miles de personas.

Por otro lado, dada su influencia política en Portugal, fue amenazado con ser expulsado de la Orden de los Jesuitas. Así, Dom João IV nombró «Predicador Régio»

Aún en Europa, participó en misiones diplomáticas (Holanda, Francia e Italia) luchando contra la inquisición y los prejuicios contra los judíos, llamados «nuevos cristianos».

Regresó a Brasil en 1653, en Maranhão, luchando contra los intereses esclavistas de los colonos. Por este motivo, los jesuitas fueron expulsados ​​de Maranhão en 1661, volviendo a Lisboa.

Perseguido por la Santa Inquisición, luego de muchos interrogatorios durante su tiempo en prisión (1665), en Coimbra, Vieira fue acusado de herejía, sin embargo, fue amnistiado por la Iglesia en 1668.

En 1681 regresó a Brasil promoviendo otras misiones entre los indios. Vieira murió en Salvador, el 18 de julio de 1697, a la edad de 89 años.

Obras de Padre Antônio Vieira

El Padre Antônio Vieira tiene una vasta obra literaria que va desde poemas, cartas, sermones y novelas.

Fue responsable del desarrollo de la prosa barroca en Portugal y Brasil. Escribió en estilo conceptualista, de los cuales se destacan unos 200 sermones:

  • Sermón por el buen éxito de las armas de Portugal contra las de los Países Bajos (1640)
  • Sermón de los buenos años (1642)
  • Sermón sobre el mandato (1645)
  • Sermón de San Antonio a los peces (1654)
  • Sermón de la Quinta Dominga da Lent (1654)
  • Sermón del sexagésimo (1655)
  • Sermón del buen ladrón (1655)

Sermón del sexagésimo

Este es, sin duda, uno de sus sermones más famosos, dividido en 10 partes y escrito al estilo conceptualista barroco, en el que se privilegia el juego de las ideas.

La temática del texto gira en torno a la importancia de la predicación de la palabra de Dios, utilizada por él en el sentido metafórico de “sembrar” que, a su vez, debe sentirse para que no sea un contenido vacío.

A continuación se muestran extractos de su trabajo:

«aquí exiit qui seminat, seminare. Cristo dice que «el predicador evangélico salió a sembrar» la palabra divina. Se parece a este texto de los libros de Dios. No solo menciona la siembra, sino que también justifica la salida: Exiit, porque el día de la cosecha mediremos la siembra y contaremos los pasos. El Mundo, para quienes trabajan con él, ni te satisface lo que gastas, ni te paga lo que caminas. Dios no es así. Para los que aran con Dios hasta que se van, es sembrar, porque también del pasado cosechan frutos. Entre los sembradores del Evangelio hay algunos que salen a sembrar, hay otros que siembran sin salir. Los que salen a sembrar son los que van a predicar a India, China, Japón; los que siembran sin dejar son los que se contentan con predicar en la Patria. Todos tendrán su razón, pero todo tiene su cuenta. Los que tienen la cosecha en casa pagarán la siembra; a los que buscan la cosecha hasta ahora, medirán su siembra y contarán sus pasos. ¡Ah, día del juicio! ¡Ah, predicadores! Los de aquí te encontrarán con más paz; los de allí, con más pasos: Exiit seminare. «

«Hacer poco por la palabra de Dios en el mundo puede provenir de uno de tres principios: ya sea por parte del predicador, o por parte del oyente, o por parte de Dios. Para que un alma se convierta a través de un sermón, debe haber tres contiendas: el predicador debe competir con la doctrina, persuadir; el oyente debe competir con la comprensión, la realización; Dios competirá con la gracia, iluminando. Para que un hombre se vea a sí mismo, se necesitan tres cosas: ojos, espejo y luz. Si tienes un espejo y eres ciego, no puedes ver por falta de ojos; si tienes un espejo y ojos, y es de noche, no puedes ver por falta de luz. Por tanto, hay necesidad de luz, hay un espejo y hay ojos. ¿Qué es la conversión de un alma, excepto que un hombre entre en sí mismo y se vea a sí mismo? Para esta vista, se necesitan ojos, se necesita luz y se necesita un espejo. El predicador compite con el espejo, que es la doctrina; Dios compite con la luz, que es gracia; el hombre compite con sus ojos, que es conocimiento. Ahora se supone que la conversión de las almas a través de la predicación depende de estas tres competencias: de Dios, del predicador y del oyente, ¿cuál debemos entender que falta? ¿Por el oyente, o por el predicador, o por Dios?«

Curiosidades

  • Para el poeta portugués Fernando Pessoa, Antônio Vieira fue considerado el “Emperador de la lengua portuguesa”.
  • Entre los indios se le llamaba “Paiaçu”, término que en lengua indígena Tupi significa “Gran Padre”.

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