- La delegación española obtuvo tres medallas de bronce en la 37ª edición de la IBO celebrada en Vilna (Lituania).
- Los estudiantes galardonados son Amelia Alesón, Antonio Monge y Santiago Requero, todos ellos iniciarán estudios de Medicina.
- La competición reunió a 312 participantes de 82 países, consolidándose como la mayor cita internacional de jóvenes talentos en ciencias de la vida.
- El proceso de selección arrancó con más de 5.000 estudiantes en fases autonómicas y culminó con una semana de preparación intensiva en la Universidad de Málaga.

La 37ª edición de la Olimpiada Internacional de Biología (IBO) ha echado el cierre este fin de semana en Vilna, la capital lituana, tras una semana de intensa competición. En total, 312 estudiantes procedentes de 82 países y territorios se dieron cita en este certamen, lo que lo convierte en la mayor reunión mundial de jóvenes promesas de las ciencias de la vida. La delegación española ha vuelto a casa con un balance muy positivo, situándose entre las naciones con mejor rendimiento en una de las pruebas científicas más exigentes del panorama internacional.
El equipo español, formado por cuatro estudiantes, ha conseguido tres medallas de bronce, un resultado que refleja el alto nivel de la formación en biología en nuestro país. Los galardonados son Amelia Alesón, Antonio Monge y Santiago Requero, todos ellos con un brillante expediente académico y una clara vocación por la medicina. La delegación se completó con Martín Serrano, de Murcia, y los profesores Raquel Ortells y Javier Fernández-Portal, que actuaron como delegados docentes y miembros del jurado.
Resultados de la delegación española

Amelia Alesón, natural de Badajoz, cursó Bachillerato en el IES Bárbara de Braganza y ya ha comenzado Medicina en la Universidad de Extremadura. Antonio Monge, de Mérida, estudió en el Colegio Salesianos María Auxiliadora y también se ha matriculado en Medicina en la misma universidad. Por su parte, Santiago Requero, aunque es de Madrid, realizó el Bachillerato en Mérida y ha iniciado la carrera de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid. Los tres coinciden en su pasión por la biología y en haber superado un proceso de selección muy exigente que arrancó meses atrás.
El camino hasta la IBO

La preparación para la Olimpiada Internacional comenzó en enero con más de 5.000 estudiantes de todas las comunidades autónomas y centros españoles en el extranjero. Tras superar las fases autonómicas, los mejores se enfrentaron en la Olimpiada Española de Biología, celebrada en marzo en la Universidad de Cantabria, en Santander. Allí se seleccionó a los cuatro representantes nacionales. Antes de viajar a Lituania, la delegación completó una semana de entrenamiento intensivo en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga, donde profundizaron en contenidos teóricos y prácticos de alto nivel. El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes financió tanto la preparación como los gastos de desplazamiento y participación.
La competición internacional
La IBO se estructura en dos pruebas con el mismo peso en la nota final: un examen teórico que abarca genética, biología molecular, bioquímica, fisiología, ecología y bioinformática, y un examen práctico donde los participantes deben resolver experimentos reales de laboratorio, analizar muestras e interpretar resultados. Además de los exámenes, los estudiantes disfrutaron de un programa cultural y científico con visitas al Centro de Ciencias de la Vida de la Universidad de Vilna y encuentros con investigadores. La Olimpiada, creada en 1990, es considerada una de las competiciones científicas más prestigiosas para estudiantes de secundaria y cada año reúne a los ganadores de las olimpiadas nacionales de más de 70 países, fomentando la cooperación internacional y el talento científico desde edades tempranas.
Con estas tres medallas de bronce, España reafirma su presencia en la élite de la biología preuniversitaria. El esfuerzo de los estudiantes, el apoyo de sus profesores y la financiación del ministerio han hecho posible que jóvenes extremeños y madrileños brillen en un escenario mundial, demostrando que la excelencia académica y la vocación científica tienen futuro en nuestro país.