- La Olimpiada Informática de Extremadura reúne a 85 estudiantes de 17 centros de la región.
- La competición se celebra simultáneamente en la Escuela Politécnica de Cáceres y en el Centro Universitario de Mérida.
- Incluye pruebas de ingenio y programación para alumnado de Secundaria y Bachillerato.
- Los mejores en Programación representarán a Extremadura en la Olimpiada Española de Informática.

La Olimpiada Informática de Extremadura ha vuelto a reunir en una sola jornada a decenas de estudiantes de Secundaria y Bachillerato de toda la región, que se han acercado a los campus universitarios para medir sus habilidades en programación y resolver retos de lógica. Lejos de ser solo un concurso, el encuentro se ha consolidado como un punto de encuentro entre jóvenes con inquietudes tecnológicas, profesorado y comunidad universitaria.
Durante esta edición, la cita ha logrado implicar a 85 alumnos y 21 docentes procedentes de 17 centros educativos extremeños, confirmando el interés creciente por la informática como ámbito de estudio y como posible salida profesional. La jornada ha combinado competición, divulgación y convivencia, con un ambiente distendido pero cargado de concentración en las pruebas clave.
Una cita regional con dos sedes universitarias

La organización de la olimpiada ha contado con la colaboración directa de la Universidad de Extremadura, que ha cedido y coordinado dos sedes para el desarrollo simultáneo de las pruebas: la Escuela Politécnica de Cáceres y el Centro Universitario de Mérida. Esta doble ubicación permite acercar el entorno universitario a estudiantes de distintos puntos de la geografía extremeña.
En total, 61 estudiantes se han concentrado en la Escuela Politécnica de Cáceres, mientras que otros 24 participantes han competido en el Centro Universitario de Mérida. En ambos casos, el formato de la competición ha sido paralelo, con pruebas equivalentes y una agenda de actividades que combina retos académicos y propuestas más divulgativas.
La jornada ha arrancado con la acogida a los grupos llegados desde los diferentes institutos y colegios, seguida de la presentación del evento y de las normas de las pruebas. A partir de ahí, el alumnado ha ido pasando por las distintas fases de la olimpiada, alternando espacios de trabajo intensivo con momentos para conocer las instalaciones universitarias.
Uno de los objetivos de esta distribución en dos sedes es reforzar el vínculo entre la enseñanza preuniversitaria y la universidad, permitiendo que el alumnado se familiarice con laboratorios, aulas y recursos tecnológicos que podrían formar parte de su futuro académico.
Apoyo institucional y comunidad tecnológica involucrada

El acto de clausura ha contado con una amplia representación institucional, lo que refleja el peso que ha adquirido la Olimpiada Informática de Extremadura en el calendario educativo y tecnológico de la región. Entre los asistentes se encontraba Javier Berrocal Olmeda, vicerrector de Transformación Digital de la Universidad de Extremadura, figura clave en la estrategia digital de la institución.
También han participado Pedro José Clemente Martín, director del Departamento de Ingeniería de Sistemas Informáticos y Telemáticos, y José María Granado Criado, responsable del Departamento de Tecnología de Computadores. Ambos departamentos tienen un papel central en la formación en ingeniería informática dentro de la universidad y apoyan activamente iniciativas que acerquen estas disciplinas al alumnado más joven.
Junto a ellos ha estado presente Juan Antonio Rico Gallego, director general de la Fundación COMPUTAEX, entidad de referencia en materia de computación de altas prestaciones en Extremadura, así como Pedro J. Pardo Fernández, director del Centro Universitario de Mérida, en representación de una de las sedes de la olimpiada.
La coordinación del evento ha corrido a cargo de María Luisa Durán Martín Merás, responsable de la Olimpiada Informática de Extremadura, que ha trabajado con el equipo organizador, profesorado acompañante y representantes del Ilustre Colegio Profesional de Ingenieros en Informática de Extremadura. La implicación del colegio profesional refuerza la conexión entre el ámbito educativo y el ejercicio profesional de la informática.
Objetivos educativos: lógica, creatividad y vocaciones tecnológicas
Más allá del componente competitivo, la Olimpiada Informática de Extremadura tiene un propósito claramente formativo: difundir y promocionar la informática entre estudiantes de Educación Secundaria y Bachillerato. La programación se presenta como una herramienta con la que aprender a razonar de manera estructurada, a la vez que se desarrolla la creatividad.
Las pruebas están diseñadas para estimular el pensamiento lógico, el ingenio y la capacidad de resolución de problemas. No se trata solo de escribir código, sino de analizar situaciones, plantear estrategias y comprobar si las soluciones propuestas son eficientes y correctas. Este tipo de ejercicios refuerza competencias que resultan útiles en multitud de ámbitos, incluso más allá del mundo de la tecnología.
La organización persigue además despertar vocaciones científicas y tecnológicas en un momento clave de la trayectoria académica del alumnado, justo cuando empiezan a tomar decisiones sobre qué estudiar en el futuro. Al entrar en contacto con el entorno universitario y con profesionales del sector, los participantes pueden hacerse una idea más realista de lo que implica dedicarse a la informática.
Otro de los objetivos destacados es incrementar el interés por los estudios universitarios relacionados con la informática y las tecnologías digitales. En un contexto en el que la demanda de perfiles técnicos crece de forma sostenida, iniciativas como esta ayudan a visibilizar salidas académicas y profesionales que a menudo todavía son poco conocidas en entornos no especializados.
La olimpiada se plantea también como una experiencia motivadora y participativa, en la que el alumnado no solo compite, sino que comparte inquietudes con otros jóvenes con intereses similares, intercambia ideas y se pone a prueba en un ambiente diferente al del aula ordinaria.
Pruebas de ingenio: retos para pensar de forma diferente
Dentro de la estructura de la competición, la modalidad de Pruebas de Ingenio se centra en problemas de lógica, razonamiento y estrategia. Los participantes se enfrentan a enunciados que requieren analizar patrones, deducir soluciones a partir de pistas limitadas y encontrar enfoques originales para resolver cada reto.
En esta edición, el primer premio de Ingenio ha recaído en Javier del Puerto Caballero, del IES Profesor Hernández Pacheco de Cáceres, que ha contado con la preparación de la profesora María Guadalupe Durán Jara. Su rendimiento le ha situado en lo más alto de una modalidad en la que la rapidez mental y la precisión juegan un papel determinante.
El segundo puesto ha sido para Rafael Jin, estudiante del IES Tierrablanca de La Zarza, cuyo profesor preparador ha sido Adolfo Álvarez Hernández. Su actuación ha destacado por la solidez en la resolución de los distintos problemas planteados durante la prueba.
El tercer premio ha correspondido a Daniel Malato Sabino, del Colegio San Antonio de Padua de Cáceres, preparado por el docente Roberto Fernando Mochales Tewes. Este reconocimiento pone en valor el trabajo de alumnos y profesorado a la hora de entrenar capacidades de razonamiento más allá de los contenidos estrictamente curriculares.
Estas pruebas de ingenio tienen un papel esencial en la olimpiada, ya que permiten que estudiantes con interés por la lógica y los puzles, aunque quizá aún no tengan un dominio avanzado de la programación, puedan demostrar su talento y acercarse al mundo de la informática desde otro ángulo.
Pruebas de programación: talento que da el salto a competiciones nacionales
La otra gran modalidad de la Olimpiada Informática de Extremadura son las Pruebas de Programación, en las que el alumnado debe diseñar y codificar soluciones a problemas concretos utilizando lenguajes de programación. Aquí se evalúan tanto la corrección de los algoritmos como la eficiencia y claridad del código.
En esta categoría, el primer premio ha sido para Daniel García Carretero, del IES Al-Qáceres de Cáceres, preparado por el profesor Francisco Javier Caballero Carrasco. Su desempeño le ha situado como uno de los referentes regionales en programación a nivel preuniversitario.
El segundo premio ha recaído en Hugo Castilla Cancho, del IES Norba Caesarina de Cáceres, que ha contado con la preparación de la profesora María Inmaculada Gil Alonso. Su resultado confirma el buen nivel de los centros cacereños en el ámbito de la informática.
El tercer puesto lo ha logrado Alberto Franco Correa, del IES Albalat de Navalmoral de la Mata, completando un podio que muestra la diversidad de centros representados entre los mejores clasificados en Programación.
Un aspecto especialmente relevante es que los dos primeros clasificados en la modalidad de Programación representarán a Extremadura en la Olimpiada Española de Informática. Esta competición a nivel estatal actúa a su vez como vía de acceso a la Olimpiada Informática Internacional, donde se dan cita los mejores jóvenes programadores del mundo. De este modo, la fase extremeña se convierte en una puerta de entrada a eventos de alcance nacional e internacional.
Centros participantes y experiencia en el campus de Mérida
Entre los distintos puntos de origen del alumnado, destaca la participación en el Centro Universitario de Mérida, donde han competido 24 estudiantes acompañados por ocho docentes. Estos grupos proceden de cinco centros educativos que han apostado claramente por este tipo de iniciativas.
En concreto, han tomado parte el IES Albarregas, el IES Sáenz de Buruaga y el Colegio Salesianos María Auxiliadora, todos ellos de Mérida, junto con el IES Tierrablanca de La Zarza y el IES Maestro Juan Celero de Monesterio. La presencia de centros de diferentes localidades da una idea del alcance regional de la convocatoria.
El alumnado desplazado hasta Mérida ha participado tanto en la modalidad de Ingenio como en la de Programación, compartiendo una jornada que combina actividades académicas con un componente lúdico. Además de las pruebas, han tenido ocasión de conocer aulas, laboratorios y otros espacios del campus, lo que les permite visualizar con mayor claridad cómo sería estudiar una titulación universitaria ligada a la informática.
Para muchos de estos estudiantes, la olimpiada supone su primer contacto directo con el día a día de la universidad, más allá de las charlas informativas habituales. Ese acercamiento práctico ayuda a resolver dudas, desmitificar la vida universitaria y, en algunos casos, reafirmar la idea de continuar su formación en el ámbito tecnológico.
Profesores y organizadores coinciden en señalar que esta convivencia intercentros contribuye a generar una pequeña comunidad de jóvenes interesados en la informática, algo que puede resultar muy útil a la hora de tejer redes de colaboración y proyectos futuros entre institutos y la propia universidad.
La última edición de la Olimpiada Informática de Extremadura deja tras de sí una combinación muy equilibrada de competición, aprendizaje y divulgación tecnológica, con la participación de 85 estudiantes, 21 docentes y 17 centros repartidos por toda la región, respaldados por la Universidad de Extremadura, la Fundación COMPUTAEX y el colegio profesional de ingenieros en informática; un esfuerzo conjunto que no solo premia al alumnado con mejores resultados en ingenio y programación, sino que también impulsa nuevas vocaciones científicas y acerca el entorno universitario y las oportunidades tecnológicas a una generación que tendrá un papel clave en la transformación digital de Extremadura.
