Observan por primera vez el interior de una estrella moribunda

Última actualización: 23/08/2025
Autor: Isaac
  • Primer vistazo directo a capas internas de una estrella masiva a punto de estallar.
  • Detección inédita de silicio y azufre en regiones muy profundas del astro.
  • Estudio en Nature liderado por Steve Schulze, con aportes de Mattia Bulla y comentarios de Anya Nugent.
  • El caso de la supernova 2021yfj permite confirmar la estratificación previa a la explosión.

Observación de una estrella moribunda

Un equipo internacional de astrónomos ha logrado mirar dentro de una estrella moribunda en las primeras fases de su estallido, un hito que ofrece una ventana inédita a la evolución de los astros más masivos.

La investigación, publicada en Nature y coordinada por Steve Schulze (Universidad Northwestern, EE. UU.) con la participación de Mattia Bulla (Universidad de Ferrara, INFN e INAF), presenta pruebas directas de capas profundas con silicio y azufre que hasta ahora solo se habían planteado en modelos teóricos.

Qué han descubierto exactamente

Las estrellas masivas funcionan como fábricas nucleares: su gravedad comprime el gas hasta iniciar la fusión, generando elementos cada vez más pesados y formando capas concéntricas (las ligeras fuera; las densas cerca del núcleo), especialmente en astros de entre 10 y 100 masas solares.

Antes del colapso final, algunas pierden su envoltura de hidrógeno, dejando expuestas regiones de helio o de carbono y oxígeno. En este caso, las observaciones permitieron ver todavía más adentro: una capa rica en silicio y azufre, nunca identificada de forma tan clara en una estrella al borde de la supernova.

El equipo describe un objeto excepcionalmente despojado, con señales que les obligaron a reexaminar los datos por lo inusual del patrón. Según los autores, la observación muestra que estas estrellas pueden perder gran cantidad de material antes de estallar.

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Detalle de capas en una supernova

La supernova 2021yfj bajo la lupa

El evento analizado, identificado como supernova 2021yfj y situado en la Vía Láctea, se captó en un momento extremadamente temprano, cuando la mezcla caótica de la explosión todavía no había borrado las huellas de la estratificación interna.

Las evidencias apuntan a que las capas externas de hidrógeno y helio ya se habían perdido tiempo atrás. Durante el estallido se hicieron visibles zonas internas dominadas por silicio y azufre, una rareza que permitió reconstruir la arquitectura previa del astro.

Implicaciones para la evolución estelar

El hallazgo respalda la imagen clásica de la estratificación por elementos (más ligeros en el exterior y pesados hacia el centro), a la vez que subraya que la realidad es más compleja. Investigadoras como Anya Nugent han destacado que este caso ayuda a confirmar la composición de las capas esperadas.

Además, sugiere que algunas estrellas pierden grandes cantidades de material justo antes del colapso, ya sea por vientos extremos o por la acción de una compañera en sistemas binarios, lo que condiciona la supernova resultante.

Qué preguntas quedan abiertas

Persisten dudas sobre el mecanismo exacto de despojo de las capas: ¿expulsiones súbitas poco antes de la muerte o interacción prolongada con otra estrella? Resolverlo requerirá nuevas detecciones en fases tempranas.

Captar algo así no es sencillo: las supernovas tienden a mezclar sus capas muy rápido, de modo que obtener espectros en las primeras horas tras el estallido es crucial para leer su estructura interna original.

Cómo se forja el camino a la supernova

Durante millones o miles de millones de años, la fusión convierte hidrógeno en helio y, en sucesivas etapas, en elementos cada vez más pesados hasta rozar el hierro. Cuando la presión de la fusión ya no compensa la gravedad, colapsa el núcleo.

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Ese desequilibrio desencadena una explosión de supernova, liberando una enorme cantidad de energía y, por lo general, desordenando las capas internas, lo que dificulta estudiar cómo estaba la estrella justo antes del final.

Este primer vistazo directo a la arquitectura interna de una estrella moribunda, con firmas de silicio y azufre, refuerza lo que sabíamos sobre las supernovas, matiza los modelos y abre la puerta a nuevas campañas de observación temprana para desentrañar cómo mueren realmente las estrellas más masivas.