- Descubren una estructura astronómica más antigua que el famoso Observatorio Solar de Chankillo, datado en el 250 a.C.
- Un corredor alineado con el ciclo lunar demuestra que los antiguos peruanos observaban tanto el sol como la luna.
- Aparece una vasija ceremonial con guerreros en combate que vincula el poder militar con el conocimiento astronómico.
- El sitio, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2021, sigue revelando claves sobre una civilización avanzada.

El desierto de Casma, en la región peruana de Áncash, vuelve a ser noticia por un motivo de peso. El Ministerio de Cultura del Perú, a través de la Unidad Ejecutora 010 Chankillo, ha confirmado el hallazgo de una edificación con orientación astronómica que supera en antigüedad al propio Observatorio Solar, construido alrededor del año 250 antes de Cristo. Este descubrimiento, según las autoridades, redefine los orígenes de la astronomía andina y sitúa a la zona como uno de los centros de observación celeste más tempranos de todo el continente americano.
Los trabajos de excavación, dirigidos por el arqueólogo Iván Ghezzi Solís, han sacado a la luz una estructura levantada con piedra, barro y adobes que, por su estratigrafía y alineación solar, se considera anterior al calendario de horizonte de las Trece Torres. Aunque se esperan los resultados de los fechados radiocarbónicos para precisar su cronología, los expertos ya apuntan que este edificio amplía de forma significativa la línea temporal del desarrollo astronómico en la región y lo convierten en uno de los registros más antiguos de planificación arquitectónica vinculada a los movimientos del sol en América.
Un observatorio aún más antiguo
El hallazgo de esta construcción más vetusta no ha sido el único. Durante las campañas de excavación realizadas entre abril y noviembre, el equipo de la Unidad Ejecutora 010 identificó también un corredor alineado intencionadamente con el ciclo lunar. Este pasillo, orientado hacia el oeste y el Templo Fortificado, demuestra que en Chankillo se realizaban observaciones tanto solares como lunares, lo que revela un conocimiento astronómico mucho más diverso y avanzado de lo que se creía hasta ahora. Según Ghezzi, “ahora tenemos una interpretación más rica de Chankillo como un lugar de observaciones solares y lunares”.

El corredor lunar y la vasija de los guerreros
Pero si hay una pieza que ha captado la atención de los arqueólogos, esa es la gran vasija ceremonial de estilo Patazca. Con aproximadamente un metro de altura, esta vasija apareció fragmentada en el acceso al Observatorio Solar, y los investigadores creen que su rotura fue un acto deliberado como parte de una ofrenda ritual. Lo más llamativo de la pieza son las figuras de guerreros modeladas en arcilla en plena posición de combate, que aparecen en parejas, lo que sugiere la existencia de duelos rituales. “Vemos una integración maravillosa: astronomía y combates”, explicó Ghezzi. “Estos personajes eran líderes que tenían conocimientos astronómicos precisos y, al mismo tiempo, eran guerreros exitosos”.
La colocación de la vasija en una zona exclusiva del observatorio evidencia la existencia de élites que combinaban el saber astronómico con el liderazgo militar. Este hallazgo refuerza la función política y ritual del llamado Templo Fortificado, un edificio que funcionaba como centro multifacético donde se amalgamaban la actividad política, la ritualidad y la fuerza militar. Los especialistas subrayan que los objetos rituales no se limitaban a un uso ceremonial etéreo, sino que transmitían mensajes concretos de identidad grupal y autoridad incuestionable>.

Un legado que sigue creciendo
Chankillo, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2021, no deja de sorprender. Además de los hallazgos ya mencionados, la Unidad Ejecutora 010 ha identificado doce nuevos puntos astronómicos en los valles de Casma y Nepeña que serán postulados para su reconocimiento como patrimonio mundial. Ghezzi anunció que el proceso podría completarse en un plazo de cinco o seis años. Mientras tanto, continúan los trabajos de restauración de las Trece Torres y del edificio del observatorio, con el objetivo de abrir al público un primer sector del sitio en los próximos dos o tres años, dotCado de infraestructura turística y servicios básicos.
Estos descubrimientos consolidan al valle de Casma como uno de los centros astronómicos ancestrales más importantes del mundo. La combinación de una estructura más antigua que el observatorio, el corredor lunar y la vasija de los guerreros ofrece una imagen mucho más compleja de la civilización que habitó esta zona hace más de 2.300 años. Una civilización que no solo dominaba el calendario solar, sino que también integraba la observación de la luna y utilizaba el poder militar para legitimar a sus élites. Chankillo sigue desenterrando, capa a capa, los secretos de una de las tradiciones científicas más avanzadas del Perú prehispánico.