NexPhone, el móvil que quiere ser tu PC con Android, Windows 11 y Linux

Última actualización: 23/01/2026
Autor: Isaac
  • El NexPhone ejecuta Android 16, Debian Linux y Windows 11 ARM en un solo smartphone
  • Funciona como móvil diario y como PC de escritorio al conectarlo a un monitor, teclado y ratón
  • Monta un chip Qualcomm QCM6490, 12 GB de RAM, 256 GB ampliables y batería de 5.000 mAh
  • Llega en el tercer trimestre de 2026 por 549 dólares, con reservas ya abiertas y hub USB-C incluido

smartphone que ejecuta Android y Windows 11 y Linux

La vieja idea de llevar en el bolsillo un solo dispositivo que pueda hacer de móvil principal y ordenador completo vuelve a la carga con el NexPhone. Este proyecto de NexDock —empresa conocida por sus lapdocks que convierten teléfonos en portátiles— apuesta por un smartphone capaz de arrancar Android, Windows 11 y Linux sin recurrir a emulación en la nube ni inventos raros.

El planteamiento es sencillo de contar, aunque ambicioso en la práctica: un smartphone de gama media adaptado para funcionar como PC cuando se conecta a un monitor, teclado y ratón, y que además ofrece un triple enfoque de sistema operativo. Una propuesta que puede resultar especialmente curiosa para perfiles profesionales, técnicos y entusiastas en España y el resto de Europa que buscan reducir cacharros sin renunciar a tener un escritorio completo a mano.

Un móvil Android que también arranca Windows 11 y Linux

El NexPhone nace con la idea de servir como teléfono Android 16 totalmente funcional en el día a día, sin capas invasivas ni aplicaciones de relleno. La compañía insiste en que el sistema llega limpio, sin bloatware, para que el almacenamiento interno quede lo más libre posible para las apps del usuario.

Sobre ese Android se integra NexOS, la capa propia de la marca, que añade la posibilidad de ejecutar Debian Linux como si fuera una aplicación más. No se trata de un Linux simbólico: hablamos de un entorno Debian completo, con aceleración gráfica por GPU, pensado para tareas de escritorio como desarrollo, administración de sistemas o uso de herramientas libres.

El tercer pilar es Windows 11 en versión ARM. En este caso, la clave está en que el sistema de Microsoft se ejecuta en modo de arranque dual o triple real, directamente sobre el hardware, sin virtualización ni streaming desde otro equipo. Para entrar en Windows hay que reiniciar el terminal, pero una vez dentro se obtiene un escritorio de PC con acceso a aplicaciones x86 mediante emulación.

Android y Debian pueden alternarse sin reinicio, algo útil cuando el teléfono está enchufado a un monitor y se quiere saltar rápidamente de un entorno móvil a uno más «serio» de trabajo. Windows, en cambio, requiere apagar y arrancar de nuevo, lo que deja claro que está pensado para sesiones de uso más largas como si se tratara de un ordenador portátil.

móvil con Android Windows 11 y Linux conectado a monitor

Convergencia real: del bolsillo al monitor en un cable

El enfoque de NexDock va más allá de lo que ofrecen modos como Samsung DeX o Ready For, que adaptan Android a formato escritorio pero siguen siendo, al final, Android estirado en una pantalla grande. Aquí la idea es que el NexPhone actúe como cerebro de un PC de sobremesa ligero en cuanto se conecta a un monitor.

El teléfono soporta salida de vídeo por su puerto USB-C 3.1, de manera que puede conectarse directamente a monitores USB-C o a pantallas HDMI mediante el adaptador incluido en la caja. A partir de ahí, basta sumar un teclado y un ratón, generalmente por Bluetooth, para trabajar en un escritorio Android, en Debian o en Windows, según convenga en cada momento.

Para facilitar esta experiencia, NexDock incluye de serie un hub USB-C con varios puertos. Este accesorio permite conectar el móvil por USB-C al concentrador, sacar imagen por HDMI al monitor y añadir periféricos USB-A o USB-C, además de alimentar el teléfono mientras se usa como PC para evitar que la batería se desplome en sesiones largas.

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Quien quiera ir un paso más allá puede combinar el NexPhone con uno de los lapdocks de la marca, el NexDock clásico: una carcasa con pantalla de 14 pulgadas, teclado y touchpad que carece de procesador propio y utiliza el smartphone como «torre» en miniatura. Es una forma de llevar algo muy parecido a un portátil, pero centralizando todo en el mismo teléfono.

Un guiño nostálgico a Windows Phone en formato moderno

Una de las curiosidades del proyecto es el tratamiento que NexDock ha dado a la interfaz de Windows 11 para que resulte mínimamente usable en una pantalla de móvil. La empresa ha desarrollado una Mobile UI con diseño de cuadrícula de mosaicos que recuerda claramente a los antiguos Lumia con Windows Phone, con tiles vivos y accesos directos a aplicaciones web progresivas.

La idea es que muchas webs y servicios se puedan «instalar» como PWA ligeras que se abren a pantalla completa, con tiempos de carga rápidos y un comportamiento más cercano al de una app móvil. Esta capa no elimina las limitaciones de intentar manejar un sistema de escritorio en 6,58 pulgadas, pero suaviza el choque visual frente a la interfaz clásica de Windows.

En la práctica, la propia NexDock reconoce que usar aplicaciones de escritorio puras en el panel del móvil será incómodo en bastantes casos. El objetivo real de tener Windows 11 no es trastear desde la pantalla del teléfono, sino conectar el terminal a un monitor para trabajar como si fuera un PC, aprovechando esa estética inspirada en Windows Phone solo como punto de entrada.

Para los nostálgicos, el conjunto tiene cierto encanto: rescata la filosofía de «un dispositivo para todo» que Microsoft no logró consolidar con Continuum y Windows 10 Mobile, pero apoyándose en tres plataformas distintas y con un enfoque más abierto.

detalle smartphone con varios sistemas operativos

El procesador inesperado: Qualcomm QCM6490

Para hacer posible este triple ecosistema, NexDock no ha recurrido al típico chip de gama alta de turno, sino al Qualcomm QCM6490, también llamado Dragonwing QCM6490. Se trata de una plataforma originalmente destinada a dispositivos IoT y entornos empresariales, muy cercana en prestaciones a un Snapdragon 780G o 778G de 2021.

Este SoC combina ocho núcleos de CPU de 64 bits y una GPU Adreno 643 a unos 812 MHz, ofreciendo un rendimiento de gama media más que decente para tareas de ofimática, navegación, consumo multimedia y uso profesional moderado. No es un chip pensado para batir récords en juegos pesados ni en edición de vídeo exigente, pero sí para mantener la estabilidad y la compatibilidad con varios sistemas.

La elección tiene truco: Microsoft lo lista como plataforma oficialmente compatible con Windows 11, y Qualcomm se compromete a ofrecer soporte y actualizaciones hasta 2036. Para un dispositivo que aspira a tener una vida útil prolongada como herramienta de productividad, este factor pesa más que el puro músculo de procesamiento.

Esa misma decisión implica algunas concesiones. Ejecutar Windows 11 de forma fluida consume muchos más recursos que Android o Debian, y aunque el NexPhone monta 12 GB de RAM, habrá que ver hasta qué punto el chip mantiene el tipo en tareas intensivas, aplicaciones x86 emuladas o escenarios multitarea pesados cuando se usa como PC principal.

Pantalla, diseño y resistencia por encima del postureo

El frontal del NexPhone está ocupado por una pantalla LCD IPS de 6,58 pulgadas con resolución Full HD+ (1.080 × 2.403 píxeles) y una tasa de refresco que oscila entre 60 y 120 Hz. No es un panel OLED como el de muchos gama media actuales, pero promete una experiencia razonablemente fluida en desplazamientos, juegos ligeros y trabajo de escritorio.

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La superficie está protegida con vidrio Corning Gorilla Glass 3, una solución veterana pero todavía habitual en dispositivos que priorizan la resistencia por encima del brillo del marketing. No es lo último del catálogo de Corning, aunque ayuda a mitigar arañazos y pequeños golpes en el día a día.

A nivel de construcción, el teléfono se aleja del cristal y el metal de los modelos más «vistosos» y apuesta por un cuerpo de policarbonato con acabado engomado antideslizante. Solo se comercializa en color gris oscuro y presenta un aspecto robusto, con marcos marcados y un módulo circular en la parte trasera donde conviven cámaras y altavoz.

La ficha de resistencia es uno de sus puntos fuertes: el NexPhone cumple con el estándar militar MIL-STD-810H y presume de certificaciones IP68 e IP69K, lo que implica protección frente a polvo, inmersión en agua y chorros de alta presión. Es un enfoque que puede encajar bien con perfiles que trabajan en exteriores o que simplemente prefieren olvidarse de fundas muy voluminosas.

Todo este refuerzo se traduce en un peso de unos 256 gramos y un grosor de 13,1 mm, cifras por encima de lo que se ve en móviles de corte más estilizado. No es un terminal pensado para pasar desapercibido en el bolsillo, pero sí para aguantar trote sin demasiados miramientos.

smartphone resistente con Android Windows y Linux

Memoria, almacenamiento y batería para tres sistemas

A nivel de memoria, NexDock ha optado por una configuración única con 12 GB de RAM, una cifra generosa para un dispositivo de gama media y que tiene sentido si pensamos en arrancar varios sistemas y mover aplicaciones de escritorio. Esta cantidad debería ayudar a que Android, Debian y Windows convivan con menos tirones al cambiar de contexto.

El almacenamiento interno alcanza los 256 GB, una capacidad razonable teniendo en cuenta que habrá que repartir el espacio entre particiones, sistemas y datos del usuario. Quien se quede corto puede recurrir a una tarjeta microSD de hasta 512 GB adicionales, algo cada vez menos habitual en muchos smartphones pero bastante lógico en un dispositivo que aspira a sustituir parcialmente al portátil.

En cuanto a la autonomía, el NexPhone integra una batería de 5.000 mAh. Sobre el papel, la marca habla de hasta 22 horas de reproducción de vídeo y de uno o dos días de uso con una sola carga en escenarios más relajados. Eso sí, usarlo como PC conectado a un monitor, sobre todo con Windows 11, previsiblemente disparará el consumo, por lo que el hub con carga simultánea cobra bastante importancia.

La carga rápida por cable se queda en 18 W, lejos de las cifras llamativas que se ven en otros fabricantes, pero suficiente para recuperar buena parte de la batería en menos de una hora y media. También ofrece carga inalámbrica, aunque NexDock no ha concretado la potencia máxima soportada en este modo.

Cámaras: gama media correcta sin grandes alardes

El apartado fotográfico del NexPhone no pretende competir con los buques insignia, pero tampoco se queda en lo justo. La cámara principal monta un sensor Sony IMX787 de 64 megapíxeles, acompañado de una óptica estándar para fotografía cotidiana. Este mismo sensor se ha visto en otros móviles de gama media-alta y suele ofrecer resultados equilibrados si el procesado está a la altura.

Junto a la principal encontramos una ultra gran angular de 13 megapíxeles con sensor Samsung S5K3L6, pensada para paisajes, interiores amplios o fotos de grupo. Para la parte frontal, la empresa recurre a un sensor de 10 megapíxeles Samsung 3J1, conocido por su uso previo en algunos modelos Pixel, incluido el Pixel Fold, donde ha demostrado ser un componente fiable para videollamadas y selfies.

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No hay promesas de modos fotográficos revolucionarios ni de zooms imposibles. La orientación del dispositivo está claramente más ligada a la productividad y la convergencia que a la fotografía creativa, aunque sobre el papel el conjunto debería rendir de forma correcta para el uso diario, redes sociales y reuniones de trabajo en vídeo tanto desde el propio móvil como desde el modo escritorio.

Conectividad y opciones para trabajar en movilidad

En el terreno de la conectividad, el NexPhone llega bastante bien armado para lo que se espera de un dispositivo que quiere sustituir en parte al portátil. Incluye 5G para datos móviles y WiFi 6E, lo que facilita usar datos móviles en PC para aprovechar redes de alta velocidad en oficinas, domicilios y espacios de coworking con routers modernos.

También cuenta con Bluetooth 5.2 LE, NFC, GPS y compatibilidad con sistemas de posicionamiento como Galileo, GLONASS y BeiDou. En el día a día esto se traduce en un emparejamiento estable con auriculares, teclados, ratones y otros periféricos inalámbricos, además de controlar el PC con el móvil, pagos móviles y navegación con mapas sin demasiadas complicaciones.

El puerto USB-C 3.1 es el auténtico centro de operaciones: se utiliza para carga, transferencia de datos y salida de vídeo. Gracias a la compatibilidad con monitores USB-C y al hub HDMI incluido, el usuario puede montar un escritorio funcional prácticamente en cualquier sitio donde haya una pantalla disponible, algo especialmente interesante en empresas y universidades europeas donde abundan las salas compartidas con monitores y docks.

De serie, el paquete del NexPhone incluye ese concentrador USB-C de cinco puertos, un añadido que marca la diferencia frente a otros móviles que ofrecen modo escritorio pero obligan a comprar accesorios por separado. La idea es que con el teléfono y el hub en la mochila se pueda aprovechar casi cualquier monitor disponible para trabajar con Android, Linux o Windows sin necesidad de cargar con un portátil adicional.

Precio, reservas y llegada al mercado

NexDock ha fijado el precio del NexPhone en 549 dólares, una cifra que lo sitúa en la franja media del mercado si se mira solo el hardware. Sin embargo, la compañía lo plantea más como un dispositivo híbrido entre smartphone y PC, donde el valor añadido es la capacidad de arrancar tres sistemas operativos y funcionar como ordenador de escritorio con el accesorio adecuado.

Las reservas ya están abiertas en la web del fabricante mediante un depósito reembolsable de 199 dólares. Ese importe se descuenta del precio final, de modo que, cuando se acerque la fecha de envío, el comprador pagará el resto hasta completar los 549 dólares. La compañía menciona el tercer trimestre de 2026 como ventana prevista para iniciar los envíos, con margen para ajustes según la producción.

Por ahora no hay un listado detallado de países, pero se espera que varios mercados europeos entren en la primera ola, dado que en la región existe una base importante de usuarios profesionales y desarrolladores interesados en soluciones de convergencia. La falta de información sobre precio oficial en euros obliga a hacer cálculos aproximados al cambio, pero se movería en torno a la franja de otros gama media con vocación más convencional.

Queda por ver cómo responde el público a una propuesta tan particular, que sacrifica cierta potencia bruta y ligereza en favor de la versatilidad y el soporte prolongado. Para quienes llevan tiempo soñando con un smartphone que ejecute Android, Windows 11 y Linux de forma nativa, el NexPhone puede convertirse en una opción a seguir de cerca si finalmente cumple lo que promete en uso real.

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