Mortalidad infantil es un problema que afecta a una gran parte de la población, especialmente en los países más pobres, y corresponde a la muerte de niños entre las edades de cero y doce meses.

Dado que la mortalidad infantil sigue siendo una realidad en muchos lugares del mundo, está claro que uno de los grandes objetivos del milenio es reducir este número (compuesto por el número de niños nacidos y la muerte de niños en un lugar y tiempo específicos), mediante la implementación de Políticas públicas a favor de la salud de las mujeres y los bebés, desde el período de gestación, el parto, el posparto y también, que priorizan el desarrollo del niño hasta los dos primeros años de vida.

Los estudios sobre la tasa de mortalidad infantil son esenciales para medir y evaluar la calidad de vida de una población dada, ya que refleja, de alguna manera, las condiciones socioeconómicas de una población.

Causas de mortalidad infantil

A continuación se detallan las principales causas de mortalidad infantil:

  • Desnutrición, enfermedad y pobreza extrema
  • Precariedad y falta de inversión por parte de los sistemas de salud pública.
  • Falta de saneamiento básico
  • Falta de asistencia y monitoreo de mujeres embarazadas (prenatal, neonatal, postnatal)
  • Ausencia de políticas públicas efectivas en las áreas de educación y salud.

Coeficiente de mortalidad infantil (IMC)

El coeficiente de mortalidad infantil es una herramienta que presenta las estadísticas en esta área, que se calcula de acuerdo con el número de muertes de niños de hasta doce meses por cada mil nacidos vivos en el período de un año. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa considerada aceptable es de diez muertes por cada mil nacimientos.

Mortalidad Infantil en Brasil

Este problema social está directamente relacionado con las condiciones precarias de cierto grupo. Con este fin, la investigación muestra que Brasil ha abandonado el ranking de pobreza extrema, lo que en consecuencia ha llevado a una disminución de la mortalidad infantil en las últimas décadas.

Sin embargo, regiones como el noreste y el norte de Brasil, aparecen con las tasas más altas de mortalidad infantil, en detrimento del sur y el sureste, que tienen niveles más bajos.

Así, los estados brasileños con las tasas de mortalidad más altas son: Alagoas (30.2) y Maranhão (29.0), ambos en la región sureste; y, Amapá (24,6), en la región norte.

A su vez, los estados de la región sur lideran con las tasas de mortalidad infantil más bajas: Santa Catarina (9.2), Rio Grande do Sul (9.9) y Paraná (10.8).

Según el Ministerio de Salud y la investigación del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la reducción de esta tasa fue bastante significativa, apuntando a una disminución de aproximadamente el 75% desde 1990. Dado esto, en los años 90 Brasil tuvo aproximadamente de 52 muertes infantiles por cada mil nacidos vivos, en 2012 la tasa se redujo a 13 muertes por cada mil nacidos vivos.

Aunque Brasil, en los últimos años, ha alcanzado el objetivo propuesto por la ONU (Naciones Unidas) con respecto a la reducción de la mortalidad infantil en el país, la Organización señala que el número sigue siendo muy alto para las muertes infantiles hasta la edad de cinco años, dado esto que requiere más atención del gobierno.

Mortalidad infantil en el mundo

Se ha dicho que este problema afecta principalmente a países considerados subdesarrollados, que tienen una calidad de vida más baja y muchos problemas sociales.

Entre los países subdesarrollados en los que el problema afecta a gran parte de la sociedad son: Angola, Nigeria, Somalia, Sierra Leona, República Democrática del Congo, Afganistán, entre otros.

Por otro lado, los países desarrollados, que tienen altos niveles de educación, lideran el ranking de lugares donde este problema es insignificante, por ejemplo, Japón, Suecia, Finlandia, Noruega, entre otros.

Según un informe preparado por las Naciones Unidas (ONU), la tasa mundial de mortalidad infantil ha disminuido en un 47% en los últimos 20 años, sin embargo, este problema todavía es muy evidente en varias partes del mundo y debe abordarse principalmente, a través de implementación de políticas públicas.