- Microsoft está reescribiendo los cuadros de diálogo más antiguos del sistema utilizando el motor moderno WinUI 3.
- La ventana de copia de archivos y la de apertura de documentos ya cuentan con versiones actualizadas internamente.
- Las pruebas de rendimiento demuestran que estas nuevas ventanas son más rápidas que las versiones clásicas heredadas.
- El menú de Inicio permitirá un control total sobre su tamaño y la visibilidad de secciones como los archivos recientes.

Parece que Microsoft se ha cansado de que su sistema operativo más moderno parezca, a ratos, un museo de la informática de los años noventa. A pesar de los esfuerzos por ofrecer un entorno visual coherente, cualquiera que use el ordenador a diario sabe que es muy fácil toparse con una ventana que parece sacada directamente de Windows 98 o XP. Por suerte, los responsables de diseño de la compañía han confirmado que ya se han puesto manos a la obra para jubilar estas reliquias visuales de una vez por todas.
La noticia ha saltado a la palestra gracias a March Rogers, uno de los pesos pesados en el área de diseño de Microsoft, quien ha dejado claro que su equipo está centrado en unificar la estética del sistema. La idea no es solo que todo se vea más bonito con las famosas esquinas redondeadas, sino que se utilice un lenguaje de diseño nativo que realmente funcione con las funciones actuales de nuestro tiempo, como el modo oscuro integrado.
Despídete de los cuadros de diálogo de hace décadas

Uno de los cambios más esperados tiene que ver con la ventana de copia de archivos, esa que todos vemos cuando movemos documentos de una carpeta a otra. Aunque recibió un ligero retoque hace años, la realidad es que su estructura apenas ha variado. Rogers ha confirmado que este elemento ya está siendo reescrito en WinUI 3, el marco de diseño más reciente, lo que permitirá que se integre perfectamente con el resto de la interfaz moderna de Windows 11 sin que parezca un añadido de otra época.
Pero la cosa no se queda ahí, porque otro de los grandes olvidados, el cuadro de diálogo para abrir o guardar archivos, también está en la lista de tareas pendientes. Es una de esas herramientas que usamos decenas de veces al día y que, incomprensiblemente, seguía anclada en esquemas de hace veinte años. Ver cómo estas ventanas por fin adoptan tipografías actuales y un diseño limpio va a ser un soplo de aire fresco para quienes pasamos horas frente a la pantalla.
WinUI 3: más que una cara bonita

A menudo existe el miedo de que, al modernizar algo que lleva años funcionando bien, el rendimiento se resienta y todo vaya más lento. Sin embargo, los ingenieros de la compañía están demostrando que esta actualización es mano de santo para la velocidad del sistema. Un ejemplo claro lo tenemos en el comando ‘Ejecutar’, que tras ser actualizado, ha conseguido reducir sus tiempos de respuesta hasta los 94 milisegundos, superando a la versión antigua que todos conocemos.
Este avance tecnológico permite que aplicaciones del sistema como el Bloc de Notas o la herramienta de Configuración de Windows 11 se sientan mucho más ágiles. La transición a este nuevo motor visual garantiza que el soporte para el modo oscuro sea real y nativo, evitando esos molestos fogonazos blancos que a veces aparecen al abrir ventanas antiguas en entornos oscuros. Es un cambio que busca el equilibrio perfecto entre una estética impecable y una eficiencia que no lastre la productividad del usuario.
El menú de Inicio se vuelve más flexible
Más allá de las ventanas internas, el corazón de la interfaz también está recibiendo mimos. Microsoft está probando nuevas formas de personalizar el menú de Inicio para que cada uno lo deje a su gusto, permitiendo incluso desactivar secciones enteras que antes eran obligatorias. Si eres de los que prefiere un diseño minimalista, ahora podrás ocultar la lista de aplicaciones o los archivos recomendados para tener un panel mucho más compacto y directo.
Esta flexibilidad es algo que la comunidad de usuarios en España y el resto de Europa llevaba tiempo reclamando, especialmente para evitar que el menú se sintiera demasiado recargado con sugerencias innecesarias. Al final, lo que se busca es que el usuario tenga el control absoluto sobre su escritorio, permitiendo incluso más opciones de personalización y dejar un menú prácticamente en blanco si eso es lo que ayuda a concentrarse mejor. Es una de las actualizaciones más ambiciosas en cuanto a libertad de personalización que hemos visto en mucho tiempo.
Toda esta evolución visual y técnica sitúa a Windows 11 en una posición mucho más sólida para competir en el mercado actual, donde la experiencia de usuario es tan importante como la potencia bruta del software. Con la eliminación gradual de los componentes heredados y la apuesta por tecnologías que mejoran la velocidad de respuesta, el sistema operativo de Microsoft se quita de encima un lastre histórico. Los próximos meses serán clave para ver cómo estas mejoras llegan a todos los equipos, logrando que la coherencia gráfica del sistema deje de ser una promesa para convertirse en una realidad palpable para millones de personas.
