Meta retrasa sus gafas de realidad mixta Phoenix hasta 2027

Última actualización: 09/12/2025
Autor: Isaac
  • Meta pospone su visor de realidad mixta Phoenix de finales de 2026 a la primera mitad de 2027
  • El objetivo del retraso es pulir la experiencia de uso y asegurar un producto fiable y sostenible
  • El dispositivo apostará por un diseño ligero con batería externa y capacidades avanzadas de realidad mixta
  • El cambio llega en pleno ajuste presupuestario en el metaverso y refuerzo del equipo de diseño

Gafas de realidad mixta de Meta

Meta ha decidido dar un golpe de timón en su calendario de hardware y dejar para más adelante la presentación de su próximo gran proyecto en realidad mixta. Según distintos documentos internos filtrados y memorandos corporativos, la compañía ha optado por retrasar varios meses el lanzamiento de sus nuevas gafas de alta gama, conocidas internamente como Phoenix.

El plan original pasaba por estrenar este visor en la segunda mitad de 2026, pero la firma de Menlo Park ha movido la fecha a la primera mitad de 2027. La decisión se justifica por la necesidad de contar con más tiempo para rematar el hardware, ajustar la interfaz y garantizar que el producto no solo llegue al mercado, sino que lo haga con un nivel de calidad que permita sostener un negocio rentable alrededor de él.

Un aplazamiento meditado: de 2026 a 2027 para “acertar con los detalles”

La nueva hoja de ruta se ha comunicado de forma interna por responsables de Reality Labs, la división de Meta centrada en realidad virtual, aumentada y mixta. En un mensaje firmado por el vicepresidente de Reality Labs Foundation, Maher Saba, se explica que Phoenix sigue siendo un proyecto prioritario, pero que el equipo necesita “mucho más margen de maniobra para acertar con los detalles” antes de dar el visto bueno al lanzamiento.

En esa misma línea se han pronunciado los encargados del área de metaverso y XR, Gabriel Aul y Ryan Cairns, quienes han trasladado a los empleados que los plazos actuales son demasiado ajustados para la magnitud de los cambios previstos en la experiencia básica de uso. Su mensaje interno insiste en que no están dispuestos a comprometerse con un producto que no sea “totalmente pulido y confiable”, aun a costa de llegar más tarde al mercado.

Este aplazamiento también encaja con el contexto financiero que atraviesa la compañía. Diferentes informes apuntan a que Meta se plantea recortes de hasta un 30% en el presupuesto destinado al metaverso, lo que obliga a priorizar proyectos y a ser más cuidadosos con cada apuesta de hardware. En este escenario, cada visor que llegue a las tiendas tiene que demostrar que puede sostenerse por sí mismo y no convertirse en un simple experimento caro.

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Lejos de interpretarse como un frenazo total, el cambio de fechas se presenta como una forma de reordenar esfuerzos. Los directivos remarcan que Phoenix no se cancela ni se congela, sino que se replanifica para alinear el desarrollo técnico con los objetivos de negocio y con la nueva estrategia de la compañía, cada vez más volcada también en la inteligencia artificial.

Visor de realidad mixta de alta gama

Cómo serán las gafas Phoenix: diseño ligero y batería externa

Aunque Meta aún no ha presentado especificaciones oficiales, las filtraciones y comunicaciones internas dibujan un retrato bastante coherente de lo que se puede esperar de Phoenix. Todo apunta a un visor de realidad mixta con passthrough avanzado, capaz de superponer gráficos digitales sobre el entorno real con precisión y baja latencia, siguiendo la estela de los modelos más ambiciosos del sector.

Una de las claves de este dispositivo estará en el formato. A diferencia de los cascos Quest o de las Ray-Ban smart glasses, Phoenix apostaría por un diseño más cercano al de las Apple Vision Pro, con un módulo externo tipo puck de energía que actuará como batería y, previsiblemente, como unidad de procesamiento parcial. Esta elección permitiría aligerar el peso de las gafas y mejorar la comodidad en sesiones largas.

Filtraciones citadas por medios especializados describen un diseño ligero apoyado en una batería externa, de forma que el usuario no cargue con todo el peso del hardware en la cabeza. De esta manera, Meta busca encontrar un equilibrio entre potencia suficiente para experiencias XR complejas y un formato que se pueda usar con cierta naturalidad en el día a día, sin resultar tan aparatoso como un casco VR tradicional.

En cuanto a capacidades, los documentos mencionan mejoras en la precisión del seguimiento y en los mapas espaciales, elementos clave para que los objetos virtuales se integren de forma creíble con el entorno físico. También se habla de nuevas experiencias dentro del ecosistema de Meta, con aplicaciones pensadas tanto para entretenimiento como para productividad y comunicación.

La ambición de la compañía pasa por situar Phoenix como un producto premium capaz de competir de tú a tú con Apple, pero con un planteamiento algo más accesible en términos de uso cotidiano. El objetivo no es solo impresionar en una demo, sino lograr que el visor tenga cabida en la vida diaria de los usuarios que ya están familiarizados con Quest o con las gafas inteligentes en colaboración con Ray-Ban.

Presión competitiva, nuevos fichajes y cambios en la estrategia de Meta

Este giro en el calendario llega en un momento en el que el mercado de la realidad extendida se está calentando notablemente. A los movimientos de Apple con Vision Pro se suma la aparición de nuevos dispositivos basados en Android XR y el renovado interés de Google y otros actores por este segmento. En ese contexto, Meta tiene que decidir si quiere ser la primera en llegar o la que llegue con un producto más maduro.

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El mensaje de la directiva, con Mark Zuckerberg al frente, es claro: se prioriza la calidad frente a la velocidad. Distintas fuentes señalan que el propio CEO habría pedido de forma expresa retrasar el lanzamiento para evitar un estreno apresurado que pudiera perjudicar la imagen de la marca y la confianza de los desarrolladores. La idea es construir no solo un visor atractivo, sino un ecosistema sólido y un negocio sostenible alrededor de Phoenix.

Paralelamente, la empresa está reconfigurando parte de su equipo de diseño. Meta ha fichado a figuras veteranas procedentes de Apple, como Alan Dye y Billy Sorrentino, con una larga trayectoria en el diseño de interfaces humanas y en proyectos tan relevantes como el Apple Watch o el sistema operativo visionOS. Su incorporación encaja con los mensajes internos que hablan de “grandes cambios en la experiencia de usuario principal” de los futuros dispositivos.

Estos nuevos responsables de diseño trabajarán bajo la supervisión del CTO Andrew Bosworth en un laboratorio específico, con la misión de elevar el listón visual y de usabilidad de los productos de realidad extendida de Meta. El objetivo, según se desprende de los memorandos, es acercarse a la fluidez y coherencia de interfaz que se asocia tradicionalmente con los productos de Cupertino, pero manteniendo el sello propio del ecosistema de Meta.

Mientras tanto, la compañía no abandona el resto de su catálogo. Se prepara una actualización importante para la familia Quest, con mejoras en la economía de la unidad que podrían traducirse en visores más accesibles o mejor equilibrados en coste y prestaciones. Todo ello en un momento en el que se revisan las inversiones en metaverso y se redistribuyen recursos hacia áreas como la inteligencia artificial, lo que añade aún más presión para que Phoenix llegue al mercado en el momento adecuado y con el nivel que se espera.

Meta retrasa sus gafas de realidad mixta

Otros proyectos en la recámara: Malibu 2 y evolución del ecosistema XR

El retraso de Phoenix no significa que Meta vaya a quedarse quieta en el apartado de hardware. Los documentos consultados y las filtraciones coinciden en señalar que la compañía mantiene en su calendario el lanzamiento, en 2026, de un wearable de “edición limitada” conocido internamente como Malibu 2. Aunque, por ahora, hay pocos detalles técnicos, todo indica que será un dispositivo destinado a seguir experimentando con formatos y casos de uso dentro de la realidad extendida.

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Este tipo de productos más acotados sirven a Meta para probar tecnologías y recopilar datos de uso que luego se pueden trasladar a proyectos mayores como Phoenix. La reciente colaboración con Ray-Ban para unas gafas inteligentes con cámara y funciones conectadas es un ejemplo claro: han tenido buena acogida y se han convertido en un banco de pruebas perfecto para estudiar cómo interactúan los usuarios con la grabación de vídeo, el audio integrado o los asistentes basados en IA en un formato de gafas aparentemente convencional.

Dentro de Reality Labs, el visor Phoenix se considera uno de los proyectos más ambiciosos desde los primeros pasos de Meta en realidad mixta, por lo que la compañía sabe que no puede permitirse un lanzamiento tibio. El aplazamiento se interpreta internamente como una oportunidad para alinear mejor el hardware, el software y los servicios que lo acompañarán, evitando que el producto dependa únicamente del efecto novedad.

La apuesta estratégica pasa por consolidar un ecosistema en el que coexistan distintos niveles de dispositivos: desde las gafas más ligeras y centradas en funciones cotidianas, hasta visores avanzados capaces de ejecutar experiencias XR complejas para trabajo, ocio y comunicación. Phoenix se situaría en la parte alta de esa pirámide, marcando el camino de lo que la compañía entiende por realidad mixta de nueva generación.

Para los usuarios europeos y españoles, este movimiento se traducirá, previsiblemente, en tener que esperar algo más para ver Phoenix en el mercado local, ya que Meta suele coordinar sus lanzamientos globales en las principales regiones. A cambio, la compañía aspira a que, cuando el visor llegue a Europa, lo haga con una oferta de contenidos y aplicaciones más madura, evitando la sensación de producto en fase de pruebas que a veces acompaña a las primeras oleadas de hardware emergente.

El panorama que dibujan todos estos cambios es el de una Meta más cautelosa, que prefiere ajustar expectativas y tomarse un año extra antes de sacar pecho con unas gafas de realidad mixta inacabadas. El retraso de Phoenix hasta 2027, los recortes selectivos en el metaverso, la llegada de veteranos del diseño de Apple y la continuidad de proyectos como Malibu 2 forman un mismo puzzle: una estrategia que prioriza llegar con un visor sólido, competitivo y bien integrado en su ecosistema, aunque eso suponga asumir que otros rivales se adelanten en el calendario.