Meta recortará hasta un 30% el presupuesto del metaverso

Última actualización: 05/12/2025
Autor: Isaac
  • Meta planea reducir hasta un 30% la inversión destinada al metaverso y a Reality Labs.
  • Los recortes afectarían a Horizon Worlds, la gama de cascos Quest y podrían implicar despidos desde enero.
  • Los inversores han recibido positivamente el giro hacia la eficiencia y el refuerzo de la apuesta por la inteligencia artificial.
  • Reality Labs acumula pérdidas de decenas de miles de millones mientras el uso del metaverso sigue por debajo de lo previsto.

Meta recorta presupuesto del metaverso

Meta ha decidido dar un giro importante a su gran apuesta por el mundo virtual. Tras varios años de inversiones multimillonarias y resultados muy por debajo de lo esperado, la compañía que dirige Mark Zuckerberg baraja recortar hasta un 30% el presupuesto destinado al metaverso, un ajuste que llega en pleno replanteamiento de prioridades estratégicas y en un contexto en el que la inteligencia artificial gana todo el protagonismo.

Este movimiento, adelantado por distintos medios financieros estadounidenses, ha sido recibido con alivio por el mercado: las acciones de Meta han subido alrededor de un 3-4% tras conocerse los planes de recorte, lo que refleja que una parte relevante de los inversores llevaba tiempo reclamando más disciplina y menos gasto en una apuesta que, de momento, no ha logrado demostrar un camino claro hacia la rentabilidad.

Un ajuste profundo en el proyecto del metaverso

Recortes en la inversión de Meta en el metaverso

Según fuentes citadas por Bloomberg y otros medios especializados, Meta está discutiendo recortes de hasta un 30% en la división volcada en el metaverso para el presupuesto de 2026. Este ajuste formaría parte del ciclo anual de planificación financiera de la empresa, que incluyó reuniones celebradas recientemente en la residencia de Zuckerberg en Hawái, donde se revisaron las prioridades de gasto de todas las áreas de negocio.

En esas reuniones, Zuckerberg habría repetido una directriz que ya es habitual en los últimos años: pedir a todos los departamentos ahorros cercanos al 10% para afinar costes y ganar eficiencia. Sin embargo, al equipo del metaverso se le habría exigido ir bastante más allá y alcanzar reducciones que podrían llegar a ese 30%, un recorte mucho más agresivo que en otras unidades de la compañía.

El área afectada se agrupa bajo el paraguas de Reality Labs, la división encargada de la realidad virtual y aumentada. Dentro de ella se incluyen tanto el proyecto de mundos virtuales Horizon Worlds como la unidad de hardware que diseña y comercializa los cascos Quest y otros dispositivos inmersivos. Todo apunta a que los recortes se concentrarán especialmente en el negocio de realidad virtual, que absorbe la mayor parte del gasto ligado al metaverso.

La apuesta de Meta por este universo digital paralelo arrancó con mucha fuerza: en 2021 la compañía llegó incluso a cambiar su nombre de Facebook a Meta para subrayar que el metaverso era su prioridad estratégica y la que debía marcar la próxima década. Reuniones de trabajo en 3D, compras en entornos virtuales y experiencias sociales inmersivas formaban parte de la visión que la empresa trató de vender como el siguiente gran salto de Internet.

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Realidad Labs: muchas pérdidas y poca tracción

Reality Labs y resultado financiero del metaverso

La realidad financiera del metaverso de Meta dista bastante de las grandes promesas iniciales. Los datos más recientes indican que Reality Labs acumula pérdidas operativas de más de 70.000 millones de dólares desde 2021, una cifra que ilustra la magnitud del esfuerzo económico realizado sin que, de momento, exista una base de usuarios y de ingresos que lo sostenga.

En uno de los últimos trimestres reportados, la división registró pérdidas operativas superiores a los 4.400 millones de dólares frente a apenas unos 470 millones en ingresos. Es decir, por cada dólar que entra por ventas ligadas al metaverso, se gastan varios más en desarrollo, personal, infraestructuras y marketing. Ese desequilibrio es una de las principales razones que han empujado a Meta a revisar a la baja sus planes.

Los analistas llevan tiempo poniendo en duda la viabilidad de esta apuesta. Firmas como Hargreaves Lansdown señalan que, durante años, los inversores han cuestionado la falta de rentabilidad visible y la ausencia de una senda clara de monetización. En palabras de Matt Britzman, analista de la casa, los mercados están premiando ahora la «disciplina» de Meta a la hora de limitar el gasto en un proyecto que no termina de arrancar.

El problema no es solo financiero. La adopción del metaverso entre el gran público ha sido mucho más lenta de lo que Meta imaginaba. Aunque los cascos Quest han conseguido cierta presencia entre jugadores y entusiastas de la tecnología, con experiencias como la realidad virtual en museos, la compañía no ha logrado todavía que el metaverso salga del nicho gamer hacia un uso diario por parte de millones de usuarios para trabajar, socializar o comprar, que era el objetivo declarado.

Mientras tanto, otros grandes actores tecnológicos han moderado también sus expectativas. Apple se ha inclinado más por la llamada computación espacial con su visor Vision Pro, Microsoft ha rebajado el perfil de sus iniciativas de realidad mixta y buena parte del sector ha redirigido sus recursos hacia la inteligencia artificial, que hoy concentra la mayor parte de las inversiones.

Posibles despidos y reorganización interna

Los recortes de presupuesto no se limitarían a cancelar proyectos o reducir gasto en I+D. Las informaciones disponibles apuntan a que Meta prepara una nueva ronda de despidos ligados al metaverso, que podrían comenzar tan pronto como enero de 2026, coincidiendo con la entrada en vigor del nuevo ciclo presupuestario.

Bloomberg señala que, aunque todavía no se conocen cifras concretas, los ajustes afectarían a una parte relevante del personal vinculado a Horizon Worlds y a la unidad de cascos Quest. Sería, en la práctica, una continuación de la política de recortes de plantilla que Meta ha aplicado desde 2022 para contener costes tras los años de exuberancia inversora posteriores a la pandemia.

En España y el resto de Europa, donde Meta opera principalmente a través de filiales enfocadas a publicidad y desarrollo tecnológico, no se ha detallado todavía el alcance local de los posibles despidos. Sin embargo, dado que buena parte del trabajo de Reality Labs se concentra en centros de desarrollo internacionales, no se descarta que equipos técnicos en la región puedan verse afectados si el tijeretazo se confirma.

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Este repliegue llega después de que la empresa hubiera intentado vender el metaverso como un espacio llamado a transformar desde las reuniones laborales hasta el ocio o la formación. Las demos de oficinas virtuales, clases a distancia inmersivas y eventos en 3D fueron frecuentes en los primeros años del proyecto, pero el interés real del público no ha acompañado ese relato con la intensidad esperada.

Aun así, la decisión no implica abandonar por completo el metaverso. Lo que Meta plantea es una reestructuración del esfuerzo, con menos gasto y un enfoque más prudente, tratando de centrar recursos en aquellas áreas donde existe una mayor probabilidad de retorno económico a corto y medio plazo.

Reacción del mercado y cambio de prioridades

La respuesta de los inversores ha sido inmediata. Las acciones de Meta registraron subidas superiores al 3-4% tras conocerse los planes de recorte, con algunos analistas destacando que el mercado llevaba tiempo descontando la necesidad de un vuelco en la estrategia del metaverso. Para muchos fondos, el exceso de gasto en esta línea era uno de los principales puntos negros en la tesis de inversión de la compañía.

Desde firmas de análisis se interpreta este giro como una decisión sensata, aunque tardía, para alinear los costes con una perspectiva de ingresos más realista. Craig Huber, de Huber Research Partners, calificó el paso como «una decisión inteligente» para ajustar la estructura de gastos a un entorno menos boyante de lo que Zuckerberg imaginó cuando rebautizó la empresa en 2021.

En paralelo, se observa una clara reasignación de recursos hacia la inteligencia artificial, considerada ahora el motor principal de crecimiento tanto en Meta como en el resto de grandes tecnológicas. Mientras el metaverso sigue sin encontrar su sitio, la IA ya está contribuyendo a mejorar métricas clave en los negocios tradicionales de la compañía, desde la segmentación de anuncios en Facebook e Instagram hasta la recomendación de contenidos.

Analistas como Matt Britzman apuntan que la IA se ha convertido en la gran beneficiaria del recorte en el metaverso. Frente a un universo virtual que no termina de cuajar, la inteligencia artificial sí está ofreciendo «mejoras mensurables» y una vía de monetización más directa, algo que los inversores valoran en un contexto de fuerte competencia y de tipos de interés más altos.

El mercado interpreta, por tanto, que Meta está reajustando su asignación de capital para priorizar crecimiento, eficiencia y rentabilidad. La reducción del peso del metaverso en el presupuesto es vista menos como un abandono de una idea y más como un repliegue táctico para concentrarse en aquello que hoy genera caja y puede sostener las inversiones futuras.

El metaverso pierde fuelle mientras la IA toma el relevo

Cuando Zuckerberg presentó el metaverso como «la próxima frontera» de la informática, comparándolo con el salto que supusieron las redes sociales en su día, pocas grandes tecnológicas quisieron quedarse fuera de la carrera. Se habló de oficinas virtuales, de conciertos inmersivos y de centros comerciales en 3D, y hasta algunas empresas empezaron a comprar “parcelas” en mundos digitales o a lanzar productos virtuales.

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Con el paso del tiempo, la realidad ha sido menos espectacular de lo prometido. El uso de estos mundos conectados sigue siendo relativamente minoritario y, en muchos casos, se limita a experiencias puntuales más que a un entorno donde pasar buena parte del día. En paralelo, la irrupción de la inteligencia artificial generativa ha desplazado casi por completo el foco del sector, canalizando la mayoría del capital y del talento hacia modelos avanzados de IA.

Meta no es ajena a esta tendencia. La compañía ha reorganizado este año sus esfuerzos en IA bajo la marca Superintelligence Labs, intensificando la contratación de perfiles especializados y compitiendo de forma directa con gigantes como Google, Microsoft u OpenAI. Zuckerberg se ha implicado personalmente en el fichaje de talento, con ofertas millonarias y contacto directo con candidatos a través de sus propias plataformas.

Los planes de gasto de la compañía en este ámbito también son ambiciosos: Meta ha comprometido decenas de miles de millones de dólares en inversión de capital ligada a la IA, en un contexto en el que se estima que el conjunto de las grandes tecnológicas podría superar los 400.000 millones de dólares en desembolsos de este tipo en 2024. El mensaje al mercado es claro: la prioridad absoluta pasa ahora por la inteligencia artificial.

Todo ello se produce mientras la empresa intenta corregir la tibia recepción que han tenido algunas de sus últimas propuestas de IA, como ciertas versiones de sus modelos Llama, y al mismo tiempo integra estas tecnologías en productos que ya utilizan a diario cientos de millones de personas en Europa y el resto del mundo. A diferencia del metaverso, donde la adopción ha sido limitada, la IA se despliega sobre una base de usuarios masiva desde el primer día.

En este contexto, el recorte del presupuesto del metaverso se interpreta más como un cambio de velocidades que como un portazo. Meta seguirá desarrollando cascos, gafas inteligentes y experiencias inmersivas, pero lo hará con menos dinero y con un listón de exigencia de resultados más alto, mientras la IA copa el grueso del protagonismo y del presupuesto.

El giro de Meta deja una lección clara para la industria: incluso los proyectos más visionarios tienen que rendir cuentas tarde o temprano ante los números. Tras años de apuesta sin límite aparente, la compañía parece haber asumido que el metaverso necesitará más tiempo, menos cheque en blanco y una estrategia más pegada a la realidad del mercado, al menos hasta que los usuarios y las empresas muestren un interés que justifique volver a pisar el acelerador.

Visión sobre la superinteligencia (Mark Zuckerberg)
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