- Meta adquiere la startup Limitless, creadora del pendant con IA para grabar y resumir conversaciones.
- La compañía dejará de vender nuevos dispositivos, pero mantendrá el soporte y ofrecerá Plan Ilimitado gratis a clientes actuales.
- La operación refuerza la estrategia de Meta de impulsar la superinteligencia personal y los wearables con IA.
- La compra se suma a otras inversiones de Meta en inteligencia artificial y hardware, como sus gafas Ray-Ban con IA.

La compra de Limitless por parte de Meta confirma el movimiento de la compañía de Mark Zuckerberg hacia una nueva generación de dispositivos vestibles con inteligencia artificial que aspiran a ir más allá del móvil. El gigante tecnológico refuerza así su apuesta por la llamada superinteligencia personal, un concepto que busca poner asistentes avanzados de IA al alcance de cualquier usuario a través de hardware específico.
Aunque la operación se ha anunciado con bastante discreción y sin cifras oficiales, el acuerdo supone un salto relevante para el ecosistema de wearables impulsados por IA, donde ya compiten iniciativas como las gafas inteligentes y otros gadgets experimentales. El movimiento encaja con la visión de Zuckerberg de un futuro cercano en el que el smartphone pierda protagonismo frente a nuevos formatos de dispositivos personales.
¿Quién es Limitless y qué hacía su pendant con IA?
Limitless, anteriormente conocida como Rewind, es una startup estadounidense especializada en wearables con IA que se dio a conocer por un pequeño dispositivo tipo colgante, Pendant, diseñado para llevarse enganchado a la ropa o colgado al cuello. Este gadget, de unos 99 dólares de precio, se encargaba de grabar conversaciones del entorno, transcribirlas y generar resúmenes a los que el usuario podía acceder después desde una aplicación.
Lejos de ser una simple grabadora, el colgante de Limitless se apoyaba en modelos de IA para entender el contexto de reuniones y charlas, ofreciendo una especie de memoria externa asistida. La idea era que el usuario pudiese recuperar fácilmente decisiones, datos o frases clave sin tener que tomar notas de forma manual, algo muy atractivo para profesionales, equipos remotos o personas que participan en reuniones constantes.
La empresa, fundada por Dan Siroker, consiguió levantar alrededor de 33 millones de dólares de fondos de capital riesgo y nombres muy conocidos del mundo tecnológico, entre ellos Andreessen Horowitz y figuras como Sam Altman y Greg Brockman, cofundadores de OpenAI. En su última ronda, en 2023, Pitchbook situaba la valoración de Limitless en torno a los 368 millones de dólares, reflejo del interés inversor por la combinación de hardware e IA.
La propia Limitless presentaba su propuesta como una vía para acercar la superinteligencia personal al día a día, adelantándose a un escenario en el que muchas de nuestras interacciones pasen por interfaces conversacionales con dispositivos que siempre llevamos encima, pero que ya no tienen por qué ser un teléfono.
La estrategia de Meta: de las gafas inteligentes al ecosistema de superinteligencia personal
La adquisición de Limitless se enmarca en una estrategia más amplia de Meta para integrar la IA en dispositivos personales. Tras el fuerte impulso al metaverso, que no ha alcanzado las expectativas iniciales, la compañía ha redirigido buena parte de sus esfuerzos hacia la inteligencia artificial, tanto a nivel de software como de hardware.
En paralelo a la mejora continua de sus aplicaciones —Facebook, Instagram y WhatsApp— con funciones basadas en IA, Meta ha puesto un foco especial en los wearables. Un ejemplo evidente es su alianza con EssilorLuxottica, matriz de Ray-Ban y Oakley, a través de la cual ha lanzado las Ray-Ban Meta Smart Glasses, unas gafas que integran cámara, audio y asistentes basados en inteligencia artificial para interactuar con el entorno.
La integración del equipo de Limitless dentro de la división de Reality Labs, el área de Meta que concentra los proyectos de realidad aumentada, realidad virtual y dispositivos, refuerza el mensaje: la compañía no quiere limitarse a las gafas, sino explorar una gama más amplia de gadgets personales que conviertan la IA en una capa permanente sobre la vida cotidiana.
Según ha explicado Dan Siroker en la web de Limitless, Meta ha presentado recientemente una visión para llevar la superinteligencia personal a todo el mundo, en la que los wearables con IA son una pieza central. Limitless asegura que comparte esta visión y que su papel dentro de Meta será contribuir a hacerla realidad, aprovechando la experiencia acumulada en el desarrollo de hardware propio y en la gestión de datos sensibles como el audio de conversaciones.
Este enfoque encaja con la hoja de ruta de Zuckerberg, que en diversas ocasiones ha defendido que los móviles terminarán cediendo terreno a nuevos dispositivos. Aunque siga llevando un smartphone en el bolsillo, su apuesta va claramente por un futuro en el que gafas, colgantes y otros accesorios con IA se conviertan en la principal interfaz tecnológica.
Qué cambia para los usuarios de Limitless tras la compra
Una de las decisiones más inmediatas tras el anuncio de la adquisición es que Limitless dejará de vender nuevos dispositivos físicos. El pendant ya no estará disponible para nuevos clientes, lo que confirma que Meta no pretende, al menos por ahora, convertir este producto en un lanzamiento comercial masivo bajo su propia marca.
Sin embargo, la compañía ha querido dar cierta tranquilidad a quienes ya confiaron en el dispositivo. Limitless mantendrá el soporte a sus usuarios actuales durante, al menos, el próximo año. Durante ese periodo, los dispositivos seguirán funcionando y recibiendo mantenimiento, mientras se produce la transición del equipo al ecosistema de Meta.
Como gesto hacia su comunidad, la empresa ha anunciado también que todos los clientes existentes pasarán a contar con acceso gratuito al Plan Ilimitado, lo que supone eliminar los pagos por suscripción que hasta ahora eran necesarios para acceder a todas las funciones del servicio. Con el tiempo, eso sí, se irán desactivando progresivamente algunas capacidades del sistema conforme se cierre la operativa independiente de Limitless.
En la práctica, esto significa que los actuales usuarios del colgante disfrutarán de un periodo de uso mejorado sin coste adicional, pero a medio plazo el producto quedará en un segundo plano. Todo apunta a que la tecnología desarrollada por Limitless se integrará en futuros proyectos de Meta, en lugar de continuar como una línea de negocio separada.
Meta, por su parte, ha señalado mediante portavoces que está «encantada» de que Limitless se una a la compañía para acelerar el desarrollo de wearables con IA, subrayando que la prioridad no es tanto comercializar el pendant tal y como se conoce hoy, sino aprovechar el conocimiento y las capacidades técnicas del equipo.
Dimensión del acuerdo y relevancia en el mercado de IA
Aunque ni Meta ni Limitless han revelado los detalles financieros de la operación, el contexto permite hacerse una idea de su peso estratégico. Para Meta, se trata de una de las primeras grandes adquisiciones desde que en 2023 culminó la compra de Within Unlimited, empresa de realidad virtual, después de superar el intento de bloqueo por parte de la FTC estadounidense.
En paralelo, Meta ha llevado a cabo una agresiva campaña de captación de talento en IA, fichando perfiles relevantes procedentes de OpenAI, Apple o Google con ofertas millonarias. También ha invertido en empresas como Scale AI, donde ha tenido un papel protagonista a la hora de impulsar nuevas unidades centradas en la superinteligencia, como Superintelligence Labs.
Limitless encaja en esta misma lógica: más que una apuesta puramente financiera, es una forma de reforzar el arsenal tecnológico y humano de Meta en un terreno —la intersección entre hardware e IA— que se considera clave para los próximos años. La propia narrativa de Siroker lo resume bien: hace apenas un lustro, combinar hardware y IA se veía como algo arriesgado y casi excéntrico; hoy, en cambio, forma parte del corazón de la industria.
Desde el punto de vista del mercado, el acuerdo confirma que los dispositivos que registran y procesan información del mundo real mediante IA ya no son una rareza. La competencia se está endureciendo, con propuestas que van desde gafas conectadas hasta pequeños asistentes de bolsillo, todos con la misma promesa: servir como una memoria expandida y un sistema de apoyo cognitivo constante.
Para Europa y España, donde el debate sobre privacidad, protección de datos y uso ético de la IA es especialmente intenso, este tipo de productos plantean también retos regulatorios y sociales. No es lo mismo tomar notas en una libreta que llevar un dispositivo que graba conversaciones de terceros, algo que los reguladores europeos seguirán de cerca mientras estas tecnologías intentan abrirse paso.
De la visión de Zuckerberg al futuro del hardware personal
El trasfondo de esta adquisición va más allá de un simple cambio de manos corporativo. Para Meta, Limitless es una pieza más en un puzzle que busca redefinir el hardware personal en la era de la IA. La idea de superinteligencia personal implica asistentes capaces de comprender el contexto, anticipar necesidades y actuar casi como una extensión de la mente del usuario.
En este sentido, el pendant de Limitless era una especie de prototipo avanzado de lo que podrían ser los dispositivos de uso diario del futuro: pequeños, discretos, siempre activos y diseñados para capturar y procesar información del entorno. En combinación con gafas inteligentes, auriculares y otros accesorios, se dibuja un escenario en el que la interfaz ya no se concentra en una pantalla, sino que se reparte entre múltiples elementos del cuerpo.
Zuckerberg lleva tiempo defendiendo que el móvil como lo conocemos hoy tiene los días contados, aunque la transición será gradual. Mientras tanto, Meta intenta posicionarse para que, cuando ese cambio de etapa sea más evidente, su ecosistema de hardware e IA esté lo bastante maduro como para competir con otros gigantes tecnológicos.
En Europa, este tipo de movimientos puede tener un impacto indirecto importante: desde la llegada paulatina de nuevos dispositivos al mercado europeo hasta la adaptación de normativas en materia de IA y privacidad. Además, abre oportunidades para que empresas europeas colaboren en componentes, software y servicios complementarios a este tipo de hardware.
Todo ello sucede en un contexto en el que las grandes tecnológicas buscan diferenciarse no solo por sus plataformas digitales, sino también por la integración fluida entre servicios en la nube y gadgets físicos, un área donde todavía queda mucho terreno por explorar.
La operación entre Meta y Limitless supone así un paso más en la consolidación de los wearables con inteligencia artificial como una de las grandes apuestas de la industria tecnológica. Se cruzan aquí intereses de negocio, avances en superinteligencia personal y debates sobre privacidad y regulación, con un denominador común: la idea de que llevaremos cada vez más dispositivos encima que entienden lo que decimos, lo que hacemos y lo que necesitamos. Para usuarios, startups y reguladores en España y Europa, seguirá siendo un tema a observar muy de cerca.