- Mercedes-Benz alarga la vida de los motores de combustión electrificados frente a la transición total a eléctricos.
- El nuevo Mercedes CLA mezcla tecnologías y se fabrica a pleno rendimiento debido a la alta demanda.
- La plataforma MMA permite modelos tanto eléctricos puros como híbridos, adaptándose a las necesidades del mercado.
- El papel de China y la producción local de motores son piezas clave en la estrategia futura de la marca.
La industria automovilística europea se enfrenta a una etapa de cambios profundos, marcada por la transición hacia el vehículo eléctrico. Sin embargo, la realidad del mercado y el ritmo de adaptación de infraestructuras y consumidores han llevado a Mercedes-Benz a replantear su hoja de ruta. Aunque la firma alemana fue una de las pioneras en anunciar una apuesta total por la electrificación, la compañía reconoce que la convivencia entre motores de combustión electrificados y eléctricos puros será más larga de lo previsto originalmente.
El CEO de Mercedes-Benz, Ola Källenius, ha sido claro en sus últimas declaraciones: “La tecnología híbrida y los motores de combustión electrificados se quedarán más tiempo en nuestra oferta”. Asegura que, en el contexto actual, ofrecer ambas alternativas es lo más sensato para responder tanto a la demanda del mercado como a los retos tecnológicos y logísticos. Así, Mercedes-Benz seguirá manteniendo una variedad de opciones que permitan a los clientes elegir el sistema de propulsión que más se ajuste a sus necesidades, a la vez que avanza en su estrategia de electrificación.
Cambio de estrategia por la presión del mercado
La decisión de Mercedes-Benz de alargar la vida útil de los motores electrificados surge en respuesta a unas expectativas de ventas de eléctricos por debajo de lo esperado y a una transición que, según los datos, será más progresiva de lo inicialmente proyectado. Modelos como el nuevo Mercedes CLA simbolizan este giro: concebidos para liderar la nueva generación de vehículos de la marca, combinan sistemas 100% eléctricos y variantes de combustión hibridadas bajo la misma plataforma flexible.

La tecnología empleada en el CLA permite, por ejemplo, disponer de versiones equipadas con un motor gasolina de 1.5 litros y apoyo eléctrico de 48 V. Este sistema híbrido ligero proporciona mayor eficiencia y la posibilidad de circular en modo eléctrico en recorridos cortos o a baja velocidad, adecuándose a las normativas de emisiones vigentes y futuras.
Producción acelerada y apuesta global
El éxito del nuevo CLA en el mercado europeo ha obligado a Mercedes-Benz a adoptar un régimen de fabricación a tres turnos diarios en su planta de Rastatt, Alemania. Los motores eléctricos se ensamblan en Untertürkheim, donde la producción diaria ronda las 200 unidades. Todo el sistema motriz, desde el propulsor hasta la transmisión de dos velocidades, ha sido desarrollado internamente por la marca, garantizando así un control total sobre la calidad y la innovación técnica del vehículo.
Además, Mercedes ha asegurado el suministro de componentes críticos, como tierras raras para motores eléctricos, y ha fortalecido su logística tras la crisis de los semiconductores, lo que permite mantener la producción a pleno rendimiento pese a las dificultades globales en la cadena de suministro.
China como eje estratégico en la electrificación
En palabras del propio Källenius, China se ha confirmado como el mercado más importante para Mercedes-Benz, no solo por volumen, sino también por su papel en el desarrollo y la producción de tecnologías clave. Se prevé que la fabricación de la versión eléctrica del CLA se extienda próximamente a plantas chinas, incluido el ensamblaje de los motores en colaboración con el grupo local Geely para las variantes térmicas.
Esta estrategia refuerza la posición competitiva de la marca en un entorno internacional donde los fabricantes locales chinos ganan peso rápidamente, y donde los incentivos, la infraestructura y la aceptación del vehículo eléctrico avanzan a distintos ritmos según la región.
Sofisticación técnica y respuesta a las demandas del cliente
El CLA electrificado se apoya en la nueva plataforma MMA de 800 voltios, que introduce capacidades de carga ultrarrápida y una eficiencia suficiente para alcanzar casi 800 kilómetros homologados en ciclo WLTP para sus versiones eléctricas. La marca busca mantener vivo el carácter emocional en la conducción, pese a las ventajas tecnológicas de autonomía y velocidad de carga, como explican declaraciones de Markus Schäfer, responsable técnico del grupo.
En cuanto a precio y posicionamiento, el CLA eléctrico se sitúa como una de las opciones más asequibles dentro de la gama Mercedes-Benz, intentando captar tanto a clientes fieles como a nuevos compradores atraídos por la combinación de tecnología avanzada, eficiencia y conectividad.
La experiencia reciente demuestra que los plazos oficiales para abandonar los motores de combustión se están posponiendo. Aunque las normativas europeas apuntan a 2035 como fecha límite, Mercedes-Benz y el resto de la industria reconocen que la electrificación total requerirá más tiempo. Factores como la infraestructura de recarga insuficiente, los costes aún elevados de los eléctricos y la necesidad de incentivar tanto la compra como la inversión en nuevas tecnologías condicionan el paso definitivo a la movilidad cero emisiones.
Los próximos años serán decisivos para calibrar la acogida de los modelos electrificados como el CLA y para comprobar hasta qué punto la flexibilidad tecnológica permite a Mercedes-Benz mantener su liderazgo en un sector sometido a una transformación sin precedentes.
Desde las líneas de producción alemanas hasta la adaptación a los mercados internacionales como China, Mercedes-Benz afronta la electrificación desde una perspectiva pragmática, combinando la innovación técnica con la respuesta a las tendencias y necesidades reales del mercado.