MasOrange arranca el apagado del 3G en España y libera espectro para el 4G y 5G

Última actualización: 17/03/2026
Autor: Isaac
  • MasOrange inicia en Zamora y Roquetas de Mar el apagado progresivo de su red 3G en España.
  • La desconexión se extenderá a otras ciudades y al resto del país durante 2026 y 2027.
  • Las bandas de 900 y 2.100 MHz se reasignarán a 4G y 5G para ganar capacidad y cobertura.
  • El impacto para los usuarios será mínimo y se concentrará en móviles muy antiguos y ciertos dispositivos M2M.

apagado del 3G de MasOrange

El escenario de las telecomunicaciones móviles en España entra en una nueva fase con la decisión de MasOrange de desconectar de forma ordenada su red 3G. Lo que hace unos años habría sonado a ciencia ficción es hoy un paso casi natural: la mayoría del tráfico ya se mueve sobre 4G y 5G, y mantener una tecnología intermedia cada vez tiene menos sentido.

Esta operación no se limita a apagar un icono en la pantalla del móvil. Se trata de una reorganización profunda del espectro radioeléctrico y de la propia infraestructura de la compañía, con impacto en toda España, aunque la inmensa mayoría de los usuarios apenas notará el cambio en su día a día.

Arranque del apagado en Zamora y Roquetas de Mar

El plan de MasOrange comienza este mes en dos ciudades concretas: Zamora y Roquetas de Mar (Almería). Estas dos localidades se han elegido como banco de pruebas para comprobar sobre el terreno qué incidencias aparecen y cómo responden las redes 4G y 5G al asumir todo el tráfico que quedaba en 3G.

Tras esta primera fase, la operadora prevé replicar la desconexión en otras tres ciudades adicionales, cuyos nombres todavía no se han hecho públicos. La idea es avanzar paso a paso, realizando ajustes y correcciones técnicas antes de escalar el proceso al conjunto del país, de forma que el apagado masivo llegue con los problemas ya identificados y resueltos.

Fuentes del sector citadas por distintos medios especializados señalan que la retirada del 3G se prolongará durante 2026 y 2027. El objetivo de MasOrange es que, al término de este periodo, la red 3G quede completamente fuera de servicio en su infraestructura móvil en España.

Algunos análisis apuntan incluso a que en torno a 2028 ya no debería quedar rastro del 3G operativo en la red del grupo, consolidando así un entorno en el que solo convivan 2G, 4G y 5G mientras se prepara el terreno para el futuro 6G.

Este arranque progresivo permite a la compañía observar el impacto real sobre dispositivos antiguos o servicios específicos, y adaptar la migración en función de las necesidades que vayan detectando en cada zona.

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Por qué se apaga el 3G ahora

apagado progresivo del 3G de MasOrange

El 3G (UMTS) fue la tecnología que nos permitió pasar de usar el móvil solo para llamadas y SMS a navegar por Internet, consultar el correo o acceder a mapas desde el bolsillo. Telefónica empezó a desplegar esta red en España en noviembre de 2003, Vodafone la siguió en mayo de 2004 y Amena —antecesora de Orange España— se sumó en octubre del mismo año.

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Durante dos décadas, esta generación móvil ha sido clave para la adopción del smartphone y el salto a los servicios en la nube. Sin embargo, hoy el 3G se ha quedado claramente desfasado frente al 4G y, sobre todo, frente al 5G. No ofrece ninguna ventaja real respecto a las tecnologías posteriores y, en cambio, sí acarrea varios inconvenientes técnicos y económicos.

Uno de los motivos principales es la eficiencia espectral y energética. Mantener una red 3G activa implica destinar parte del espectro radioeléctrico —un recurso limitado— a una tecnología que apenas transporta tráfico y cuyo consumo energético por bit es mucho mayor que el de las redes modernas.

Según los datos del tercer trimestre de 2025 publicados por la CNMC, las redes 2G y 3G en su conjunto apenas representan alrededor del 1,75% del tráfico total de datos móviles en España. El resto del tráfico se reparte ampliamente entre el 4G, que concentra en torno al 78%, y el 5G, que ya ronda el 20% y sigue creciendo.

Solo tres años antes, en 2022, las tecnologías más antiguas todavía soportaban cerca del 7,1% del tráfico, lo que demuestra la rapidez con la que los usuarios han ido abandonando el 3G. Con este escenario, para MasOrange mantener una red prácticamente residual resulta poco rentable y frena la optimización del resto de servicios.

Reutilización del espectro: más capacidad para 4G y 5G

Uno de los puntos clave del plan de MasOrange está en la reasignación de las frecuencias que hoy ocupa el 3G. Actualmente, la compañía utiliza principalmente las bandas de 900 MHz y 2.100 MHz para esta tecnología, dos porciones del espectro muy valiosas por su alcance y comportamiento.

Una vez apagado el 3G, estas mismas bandas se destinarán a reforzar las redes 4G y 5G. Este proceso, conocido en el sector como «refarming», permite ampliar cobertura y capacidad de las tecnologías más modernas sin necesidad de levantar nuevas torres ni adquirir espectro adicional, aprovechando las infraestructuras ya desplegadas.

Las frecuencias de 900 MHz, en particular, ofrecen una excelente penetración en interiores y un buen alcance en zonas rurales, por lo que su migración a 4G y 5G ayudará a mejorar la experiencia tanto en ciudades como en áreas menos pobladas. Las de 2.100 MHz, por su parte, resultan muy útiles para aumentar la capacidad en entornos con mayor densidad de usuarios.

Además de mejorar el servicio, este movimiento tiene un efecto directo sobre los costes operativos: apagar la red 3G permite reducir consumo energético y simplificar el mantenimiento, ya que deja de ser necesario sostener cuatro generaciones móviles de forma simultánea (2G, 3G, 4G y 5G).

El resultado práctico es que, con el mismo espectro disponible, las redes podrán manejar más tráfico y ofrecer mejores velocidades y latencias, algo especialmente relevante a medida que el 5G va aumentando su peso en el conjunto de las comunicaciones móviles.

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Situación de España y papel de Vodafone y Telefónica

La estrategia de MasOrange se enmarca en una tendencia generalizada en Europa de retirada de las redes 2G y 3G. Países como Alemania, Reino Unido o varios mercados nórdicos llevan ya tiempo muy avanzados en esta transición, con las generaciones más antiguas prácticamente desaparecidas.

En España, sin embargo, el apagado va algo más retrasado en comparación con esos países. Vodafone España fue la primera gran operadora en completar el desmontaje de su 3G, un proceso que dio por finalizado hace más de dos años.

Telefónica, por su parte, inició su plan de retirada en 2023, comenzando por la banda de 2.100 MHz, que ya está completamente reutilizada para 4G y 5G. Ahora la compañía centra sus esfuerzos en la banda de 900 MHz, cuya desconexión del 3G se irá desarrollando también entre 2026 y 2027.

Con este calendario, MasOrange se convierte en la última de las grandes operadoras españolas en arrancar formalmente el apagado del 3G. Lejos de ser una desventaja, esta posición le permite aprovechar la experiencia acumulada por sus competidores para pulir el proceso y minimizar posibles incidencias.

En conjunto, el movimiento de las tres grandes telecos consolida a España como uno de los mercados europeos con redes móviles más modernizadas, con el foco puesto ya claramente en el refuerzo del 4G, la expansión del 5G y la futura llegada del 6G.

Impacto para los usuarios: quién puede notar el cambio

Una de las grandes dudas ante cualquier apagado tecnológico es cómo afectará al día a día de la gente. En este caso, la mayoría de clientes de MasOrange y de sus marcas asociadas (como Jazztel, Yoigo, Simyo, entre otras) no debería percibir cambios o, en todo caso, solo mejoras en estabilidad y cobertura.

Si el móvil que se usa a diario es relativamente reciente, lo normal es que ya funcione habitualmente sobre 4G o 5G, utilizando incluso tecnologías como VoLTE (llamadas sobre 4G) para el tráfico de voz. Muchos usuarios ni siquiera han visto el icono «3G» en años, ya que su terminal conecta automáticamente a redes superiores.

El posible impacto se concentra en dispositivos muy antiguos que solo soportan 3G. Se trata fundamentalmente de teléfonos básicos de hace más de una década, primeras generaciones de tablets con ranura SIM o equipos industriales y de telemetría que no se han renovado desde entonces.

En estos casos, cuando el 3G deje de estar disponible en la zona, el dispositivo intentará apoyarse en la red 2G, que seguirá operativa durante más tiempo; si es necesario, los usuarios pueden consultar cómo activar el servicio de red en mi celular. Esto permitirá mantener servicios básicos como llamadas y SMS, aunque la experiencia de navegación por Internet será muy limitada, prácticamente testimonial para los estándares actuales.

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Por ello, MasOrange está aprovechando el calendario de apagado para promover la renovación de terminales entre los usuarios que aún dependen del 3G, ofreciendo planes y promociones que faciliten el salto a equipos compatibles con 4G y 5G.

Servicios M2M, ascensores y la convivencia con el 2G

Más allá de los móviles de consumo, el fin del 3G tiene impacto en un ámbito menos visible pero muy relevante: las conexiones máquina a máquina (M2M) y los dispositivos IoT. Muchos sistemas de alarmas, terminales de punto de venta antiguos, máquinas de vending o soluciones de control de flotas emplean todavía módems 2G o 3G.

En España, una parte muy significativa de estas conexiones se apoya aún en el 2G, que seguirá activo más tiempo precisamente para dar servicio a este tipo de equipamiento. Un ejemplo claro son los millones de ascensores que utilizan la red móvil para sus sistemas de teleasistencia y comunicación de emergencia.

La desconexión del 3G será, por tanto, más rápida que la del 2G. Mientras la primera se concentrará en el periodo 2026-2027, el segundo seguirá acompañando a las redes móviles durante más años, actuando como «red de seguridad» para servicios críticos y dispositivos que aún no cuentan con alternativa tecnológica.

En paralelo, MasOrange está trabajando con empresas y clientes corporativos para migrar progresivamente estos sistemas a tecnologías específicas de IoT como NB-IoT o LTE-M. Estas soluciones ofrecen mejor penetración en interiores y un consumo energético reducido, lo que las hace especialmente adecuadas para sensores y dispositivos conectados de larga duración.

De este modo, la desaparición del 3G no implica dejar desatendidos estos servicios, sino acelerar su transición hacia plataformas más modernas y sostenibles, con una planificación que busca evitar interrupciones o riesgos en servicios esenciales.

Un paso más en la modernización de la red móvil

Con el apagado progresivo del 3G, MasOrange certifica el final de una etapa que marcó un antes y un después en la telefonía móvil española, pero que ya había quedado técnicamente superada. La liberación de las bandas de 900 y 2.100 MHz permitirá reforzar de manera notable las redes 4G y 5G, que son las que realmente sostienen hoy el tráfico de voz y datos en el país.

El proceso arranca con cautela en Zamora y Roquetas de Mar, se ampliará a otras ciudades y culminará entre 2026 y 2027 con la retirada total del 3G en la red de MasOrange. En paralelo, Vodafone y Telefónica avanzan en sus propios calendarios, y el 2G se mantendrá operativo durante más tiempo para garantizar servicios críticos y conexiones M2M.

Para la gran mayoría de usuarios, este cambio supondrá una mejora silenciosa en calidad de servicio, eficiencia energética y capacidad de red, mientras los dispositivos más antiguos van dando paso, poco a poco, a terminales preparados para el presente y el futuro de la conectividad móvil.