Los PC de gama baja podrían desaparecer en pocos años

Última actualización: 04/03/2026
Autor: Isaac
  • El fuerte encarecimiento de la memoria DRAM y los SSD podría hacer inviable la fabricación de PCs por debajo de 500 euros/dólares hacia 2028.
  • Gartner prevé que los fabricantes abandonen la gama de entrada para centrarse en modelos de gama media y alta con más margen de beneficio.
  • La fiebre por la inteligencia artificial desvía la producción de chips hacia centros de datos, reduciendo la oferta para el usuario doméstico.
  • Los consumidores con menos presupuesto se verán abocados a alargar la vida de sus equipos, recurrir a segunda mano o migrar a consolas y otros dispositivos.

PC de gama baja y subida de precios de componentes

Los ordenadores personales más asequibles pueden estar viviendo sus últimos años tal y como los conocemos. Diversos informes de mercado apuntan a que, si nada cambia, el clásico PC barato que durante décadas ha permitido a muchos usuarios iniciarse en la informática podría quedar fuera del alcance de los bolsillos más ajustados antes de que termine esta década.

La consultora Gartner dibuja un panorama especialmente duro para el segmento de entrada: los modelos por debajo de los 500 euros/dólares dejarían de tener sentido económico para los fabricantes, hasta el punto de que en torno a 2028 ese tipo de equipos prácticamente desaparecerían de los catálogos. No se trata solo de una mala racha puntual, sino de un cambio estructural en los costes de los componentes básicos del PC.

Una subida histórica en la memoria que cambia las reglas del juego

En el centro de este vuelco del mercado está el precio de la memoria, tanto DRAM (RAM) como NAND usada en los SSD. Los análisis citan incrementos combinados que podrían rondar hasta un 130% de aquí a finales de 2026, una escalada que descoloca por completo los cálculos tradicionales de coste de fabricación.

Este encarecimiento no es un detalle menor: la memoria ya no es una pieza barata que se pueda ajustar sin más, sino que puede llegar a representar en torno a un 23% del coste total de un PC a finales de 2026. Cuando casi una cuarta parte del presupuesto de materiales se la lleva solo la RAM y el almacenamiento, cuadrar una máquina «barata» se convierte en un auténtico rompecabezas para cualquier marca.

El mensaje de los analistas de Gartner es bastante claro: los equipos que antes se podían vender por menos de 500 dólares o 500 euros dejarán de ser viables. Mantener ese precio implicaría recortar tanto en componentes que el producto resultante sería demasiado limitado para las expectativas actuales del usuario medio, incluso para tareas sencillas.

Además, el impacto no se limita a la RAM y los SSD. El aumento de costes se traslada a otros elementos del sistema: tarjetas gráficas, fuentes de alimentación más potentes y sistemas de refrigeración adecuados para hardware moderno también se encarecen. Al subir la memoria que integran las GPU, por ejemplo, el coste de cada gráfica se dispara, empujando todavía más hacia arriba el precio final del PC completo.

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Las previsiones apuntan a que, tomando como referencia los niveles de 2025, el precio medio de un PC podría subir alrededor de un 17% en los próximos años. Para el consumidor europeo, donde los impuestos y márgenes suelen ser más elevados que en otros mercados, esa subida se notará especialmente en el escalón de entrada, el más sensible al precio.

La inteligencia artificial se come la memoria y deja menos margen al PC barato

Parte de la explicación de por qué la memoria se ha encarecido tanto está en la fiebre actual por la inteligencia artificial. Grandes fabricantes como Samsung o SK Hynix están volcando buena parte de su capacidad de producción en chips de alto rendimiento para centros de datos y servidores de IA, donde los contratos son millonarios y los márgenes, mucho más jugosos que en el mercado doméstico.

Ese cambio de prioridades deja una oferta más limitada y cara para el PC de consumo. El propio ordenador de casa empieza a competir directamente por los mismos recursos que demandan las grandes plataformas de IA, lo que se traduce en escasez relativa y precios al alza para los componentes que terminan en portátiles y sobremesas.

Paradójicamente, la IA también iba a ser el gran revulsivo del PC del futuro. Los llamados «IA PC» o equipos con capacidades avanzadas de IA local —como los últimos modelos con funciones tipo Copilot+— necesitaban una cantidad de memoria considerablemente superior para ofrecer experiencias fluidas. La idea inicial era que estas máquinas acaparasen alrededor del 50% del mercado de aquí a finales de la década.

Sin embargo, el fuerte incremento del coste de la memoria está retrasando esa adopción masiva. Los plazos que se manejaban para que estos ordenadores con IA integrada se convirtieran en norma se han desplazado hasta, como mínimo, 2028. En la práctica, esto implica que solo empresas y usuarios con alto poder adquisitivo podrán permitirse en el corto plazo PCs preparados para trabajar de forma intensiva con IA en local.

Mientras tanto, para el usuario medio europeo el mensaje es otro: la IA avanza, pero los equipos capaces de aprovecharla a fondo no van a ser baratos, y la gama básica se verá cada vez más relegada a tareas muy sencillas, cuando no directamente expulsada del mercado.

Adiós a los PCs por debajo de 500 euros: por qué dejan de salir las cuentas

Durante años, el segmento de ordenadores de entrada —los clásicos PCs por debajo del umbral de los 500— ha sido la puerta de entrada a la informática para muchísima gente. Estudiantes, familias, pequeñas oficinas o jugadores poco exigentes han tirado de este tipo de máquinas para estudiar, trabajar o echar unas partidas sin grandes pretensiones.

Ese modelo de acceso masivo, no obstante, se tambalea. Los informes de Gartner recogen una caída prevista de alrededor del 10% en los envíos de PC en el corto plazo, una señal de que las marcas ya han dejado de pelear por vender muchas unidades baratas y empiezan a replegarse hacia gamas con más beneficio por equipo.

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Hasta hace poco, cuando subía ligeramente el precio de un componente, era relativamente habitual que los fabricantes absorbian parte del incremento para no espantar al cliente final y mantener el volumen de ventas. Hoy esa estrategia es casi imposible: los márgenes se han ido estrechando mientras los costes de producción siguen escalando, de modo que vender barato puede equivaler directamente a perder dinero.

Con este escenario, las previsiones de la consultora son tajantes: los PCs de menos de 500 dólares (una referencia muy equivalente a los 500 euros en el escalón de entrada) dejarán de fabricarse en 2028. Las marcas preferirán centrarse en portátiles y sobremesas de gama media y alta, donde el ticket es mayor y tienen más margen para maniobrar con las especificaciones sin que cada céntimo extra sea un problema.

Para el usuario que solo quiere un equipo sencillo y funcional, esto deja un hueco enorme. Lo que hoy se entiende por ordenador «económico» podría transformarse en un producto con precio mucho más elevado o, directamente, quedar sustituido por otras categorías de dispositivos que sí pueden seguir jugando en ese rango de coste.

Cómo afectará a los usuarios europeos: renovar menos, apurar más

La desaparición progresiva de la gama baja no es solo un dato de analista, sino algo que toca de lleno al consumidor de a pie, especialmente en países como España donde los salarios no crecen al mismo ritmo que el precio de la tecnología. Cuando comprar un PC nuevo se vuelve más caro, la reacción lógica es sencilla: aguantar con el equipo que ya se tiene durante más tiempo.

Las estimaciones de Gartner apuntan a que la vida útil media de los PCs de consumo podría alargarse alrededor de un 20%. En el mundo empresarial el efecto sería algo menor, pero aun así relevante, con un incremento estimado de en torno al 15% en los ciclos de renovación de equipos. En otras palabras: si antes un ordenador doméstico se cambiaba cada cierto número de años, ahora ese plazo se estira claramente.

Este alargamiento de los ciclos de uso tiene un peaje: según se estiran los años, también crece el riesgo de obsolescencia y de problemas de seguridad. Un PC antiguo que ya no recibe actualizaciones de sistema o que se queda corto para el software actual puede convertirse en un quebradero de cabeza, tanto para usuarios particulares como para empresas que dependen de esos equipos para su actividad diaria.

En Europa, donde hay un fuerte empuje regulatorio en materia de ciberseguridad y protección de datos, este desfase entre la necesidad de mantener equipos actualizados y la dificultad de asumir los nuevos costes puede convertirse en un problema añadido para pymes, autónomos o centros educativos con presupuestos limitados.

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A la vez, muchos usuarios intentarán recurrir a actualizaciones puntuales en lugar de sustituir todo el PC. Cambiar solo la tarjeta gráfica, montar un SSD más rápido o ampliar la RAM dentro de lo posible se perfila como una estrategia habitual para estirar unos años más una configuración antigua sin dar el salto completo a una plataforma nueva más cara.

Segunda mano, reacondicionados y consolas: las alternativas en el punto de mira

Si los ordenadores nuevos se encarecen y desaparecen las opciones de entrada, el mercado se desplaza inevitablemente hacia otras soluciones más asequibles. Una de ellas será, previsiblemente, el crecimiento del mercado de segunda mano y de equipos reacondicionados, donde ya se ve una oferta amplia de PCs empresariales reciclados para el usuario doméstico.

Para quienes buscan principalmente entretenimiento y juego, el panorama también cambia. Con un techo de 400 o 500 euros para gastar, varios análisis apuntan a que las consolas de sobremesa se consolidarán como la opción más lógica: ofrecen una potencia difícil de igualar en un PC nuevo de ese precio y un ecosistema de juegos optimizado para ese hardware.

Por contra, para quien necesita un ordenador como herramienta de trabajo o estudio versátil, la desaparición de la gama baja es una mala noticia. Muchos usuarios se verán obligados a estirar al máximo la vida útil de sus máquinas actuales, a comprar de segunda mano o a buscar ofertas muy concretas de modelos de generaciones anteriores antes de que los precios suban todavía más.

También se abre la puerta a que ganen terreno otras categorías como tabletas con teclado, Chromebooks o dispositivos ligeros basados en la nube, aunque en Europa y especialmente en España su adopción todavía es desigual. En cualquier caso, la idea de «me paso por la tienda y por 400 euros salgo con un PC decente bajo el brazo» corre serio peligro de convertirse en recuerdo del pasado.

Para el ecosistema del gaming en PC, muy dependiente hasta ahora de configuraciones económicas para ampliar su base de usuarios, la expectativa de que las PC gamer realmente baratas dejen de existir hacia 2028 también invita a replantear estrategias. Menos entrada por abajo significa un mercado más pequeño, pero potencialmente más dispuesto a gastar en gama media y alta.

Mirando todo este contexto, el horizonte que se dibuja para los próximos años es el de un PC que deja de ser un producto masivo y barato para convertirse en una inversión más seria, con compras menos frecuentes, equipos de mayor precio medio y un espacio creciente para la segunda mano y las consolas. Quien esté pensando en renovar ordenador con poco presupuesto quizá tenga que adelantar sus planes o, simplemente, asumir que el tren de las PC de gama baja tal y como las conocíamos está empezando a alejarse sin billete de vuelta.