- Las manchas solares son zonas oscuras, frías y altamente magnéticas en la superficie del Sol
- Un estudio reciente revela por qué estas manchas pueden mantenerse estables durante semanas
- El equilibrio entre la presión del gas y la fuerza magnética impide que las manchas desaparezcan rápidamente
- Comprender su estabilidad puede ayudar a anticipar eventos solares extremos que afectan a la Tierra
Las manchas solares han intrigado a los astrónomos desde hace más de 400 años y siguen siendo uno de los grandes enigmas de la física solar. Estas zonas oscuras y temporales que aparecen en la superficie del Sol están asociadas a campos magnéticos extremadamente intensos, y su comportamiento ha despertado la curiosidad científica durante generaciones.
Durante décadas, se ha observado que algunas manchas solares pueden permanecer visibles durante días, semanas o incluso meses, mientras que otras se disipan rápidamente. Esta variabilidad, junto con el hecho de que el Sol es una enorme esfera de plasma en constante movimiento, ha llevado a numerosos estudios para entender el mecanismo tras la longevidad y la estabilidad de estas marcas solares.
¿Por qué se forman y permanecen las manchas solares?

Las manchas solares son el resultado de la intensa actividad magnética solar. En estas regiones, el campo magnético es tan fuerte que inhibe el movimiento convectivo del plasma y reduce la temperatura, haciéndolas visibles como zonas más oscuras. Se producen de manera cíclica, alcanzando su máxima frecuencia durante los picos del ciclo solar de unos 11 años.
Hasta ahora, el motivo por el cual estas estructuras lograban resistir la dinámica extrema del Sol no se había confirmado completamente. Sin embargo, un equipo de científicos del Instituto Leibniz de Física Solar (KIS) ha dado un paso crucial para resolver el enigma.
Nuevas pistas: el equilibrio magnético y la presión del gas

La reciente investigación publicada en la revista Astronomy & Astrophysics demuestra de forma experimental que la longevidad de las manchas solares se debe a un equilibrio entre la presión interna del gas y las fuerzas magnéticas. Para llegar a esta conclusión, los investigadores emplearon una combinación de avanzadas herramientas de observación, como el telescopio solar alemán GREGOR en Tenerife y los datos del satélite japonés Hinode.
Una de las claves del estudio fue el desarrollo de un software capaz de analizar la luz polarizada proveniente de la superficie solar. Gracias a este sistema, liderado por el Dr. Juan Manuel Borrero, los científicos consiguieron medir con gran precisión cómo la presión ejercida por el gas se compensa con la fuerza magnética dentro de las manchas solares. Esta relación impide que colapsen o desaparezcan a gran velocidad, lo que hasta ahora era un auténtico quebradero de cabeza para la ciencia.
Esta técnica, que anteriormente solo se había utilizado en misiones espaciales, ahora permite hacer mediciones igual de fiables desde la Tierra, a un coste mucho menor y favorece una observación solar continua.
De Galileo a la predicción del clima espacial
La observación sistemática de las manchas solares tiene sus raíces en el siglo XVII, con Galileo Galilei utilizando su telescopio para estudiar el Sol. En el siglo XX, se comprobó que estas zonas oscuras corresponden a regiones con campos magnéticos de una intensidad comparable a la utilizada en resonancias magnéticas, pero extendida sobre áreas mucho mayores que la Tierra.
Pese a los avances, aún faltaba una confirmación directa y sin interferencias terrestres de que el equilibrio entre fuerzas magnéticas y presión del gas sustentaba la estructura de las manchas solares. El nuevo estudio ha proporcionado esa evidencia, despejando una antigua duda en la física solar.
Este tipo de investigaciones no solo tiene interés científico, sino que también resulta fundamental para la sociedad moderna. Las manchas solares son los punto de inicio de erupciones solares y eyecciones de masa coronal, fenómenos capaces de desencadenar tormentas geomagnéticas que afectan satélites, sistemas eléctricos y comunicaciones terrestres.
Por ello, mejorar la predicción de la evolución de las manchas solares facilitará anticipar eventos solares extremos y reducir su impacto en la tecnología que usamos día a día.
El hallazgo representa un avance importante: lo que alguna vez fue un misterio para los primeros astrónomos ahora se integra como una pieza clave para proteger a nuestra sociedad frente a las fluctuaciones del Sol.
Referencia bibliográfica: Borrero, J. M., Pastor Yabar, A., Schmassmann, M., Rempel, M., van Noort, M., & Collados, M. (2025): The role of the Lorentz force in sunspot equilibrium. Astronomy & Astrophysics, 699, A149.
