Lanzamiento de Artemis II: así se vive el nuevo viaje tripulado hacia la Luna

Última actualización: 02/04/2026
Autor: Isaac
  • Artemis II es la primera misión tripulada del programa Artemis y sobrevolará la Luna durante unos diez días sin alunizar.
  • El despegue se realiza desde el Centro Espacial Kennedy con el cohete SLS, considerado el lanzador más potente construido por la NASA.
  • La tripulación la forman Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, primer canadiense en viajar hacia la Luna.
  • Europa y España aportan tecnología clave, como el Módulo de Servicio Europeo de Orion y sistemas fabricados por Airbus y varias empresas españolas.

Lanzamiento Artemis II

El rugido de los motores del Space Launch System (SLS) ya es historia viva de la exploración espacial. Tras una cuenta atrás llena de tensión, el lanzamiento del Artemis II ha iniciado su viaje de aproximadamente diez días para poner de nuevo a seres humanos en las inmediaciones de la Luna, más de medio siglo después de las últimas misiones Apolo.

En España y en el resto de Europa se ha seguido muy de cerca un lanzamiento que no solo supone un hito para la NASA, sino también para la industria aeroespacial europea. La nave Orion, en la que viaja la tripulación, depende de un Módulo de Servicio Europeo construido en buena parte en nuestro continente, con una contribución destacada de empresas españolas.

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La secuencia de despegue comenzó en la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, en la costa de Florida. Minutos antes del encendido principal, los equipos de tierra tuvieron que lidiar con dos incidencias técnicas: un sensor que indicaba una temperatura fuera de rango en una batería y un problema de comunicaciones. Ambos contratiempos se solucionaron a tiempo y permitieron seguir adelante con la cuenta atrás.

Con los problemas resueltos, los cuatro motores RS-25 del núcleo del SLS se encendieron, seguidos de los dos propulsores laterales de combustible sólido. Durante unos instantes el cohete pareció quedar inmóvil sobre la plataforma, hasta que la enorme potencia de empuje comenzó a levantar el conjunto de casi cien metros de altura, entre una nube de vapor de agua diseñada para amortiguar el estruendo.

En los primeros minutos de vuelo se produjeron las maniobras clave: a los algo más de dos minutos se separaron los dos propulsores laterales, que cayeron al mar en una zona previamente cerrada a la navegación. Poco después se desechó el sistema de escape de lanzamiento y se eyectaron las carenas protectoras de la cápsula, ya sin necesidad de ese escudo aerodinámico al superar las capas más densas de la atmósfera.

Tras unos ocho minutos y medio de ascenso, el SLS situó a Orion y a su tripulación en una órbita de aparcamiento alrededor de la Tierra, marcando el final de la fase más crítica del lanzamiento. Desde ese momento, la misión pasó a manos del equipo de control de vuelo y comenzó la comprobación sistemática de todos los sistemas de la nave.

Cohete hacia la Luna

Ventanas de lanzamiento y horarios para España y América Latina

La planificación del despegue de Artemis II ha estado marcada por las denominadas ventanas de lanzamiento, intervalos de tiempo en los que la posición relativa de la Tierra y la Luna permite un viaje eficiente y seguro. La ventana principal se abrió el miércoles 1 de abril a las 18:24, hora de la Costa Este de Estados Unidos, con un margen operativo de dos horas.

En España peninsular, ese momento correspondía a las 00:24 del 2 de abril, con una hora menos en Canarias. En América Latina, los horarios de referencia se situaban en las 16:24 en México, 17:24 en Colombia y 19:24 en Argentina, permitiendo seguir el evento en directo en prime time en buena parte del continente.

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La NASA había definido una serie de días alternativos dentro del mismo ciclo lunar en caso de aplazamiento por causas técnicas o meteorológicas. Esos días adicionales, siempre en horario de verano europeo, se extendían hasta aproximadamente el 6 o 7 de abril, con la posibilidad de tener que esperar unas cuatro semanas más para una nueva ventana si no se podía aprovechar esa primera tanda de oportunidades.

Los responsables de la misión estimaban inicialmente alrededor de un 80 % de probabilidad de condiciones meteorológicas favorables para los primeros intentos. Aun así, la experiencia en lanzamientos de gran complejidad aconseja prudencia: el llenado de los depósitos con oxígeno e hidrógeno líquidos es una fase delicada, en la que se comprueba milimétricamente la presencia de posibles fugas o variaciones de presión.

La tripulación de Artemis II: diversidad y experiencia

A bordo de la cápsula Orion viajan cuatro astronautas con perfiles muy distintos y una amplia trayectoria profesional. Al frente de la misión se sitúa Reid Wiseman, comandante y máximo responsable de las decisiones críticas durante el vuelo, con experiencia previa en la Estación Espacial Internacional y en la propia Oficina de Astronautas de la NASA.

Como piloto viaja Victor Glover, que se convierte en el primer afroamericano en participar en un viaje rumbo a la Luna. Además de su papel en los sistemas de navegación y control de la nave, aporta el bagaje de sus misiones previas en la órbita baja terrestre y su formación como piloto de pruebas.

La misión cuenta también con Christina Koch, especialista de misión y figura de referencia en la exploración espacial. Koch ostenta el récord de permanencia continua de una mujer en el espacio, con 328 días a bordo de la Estación Espacial Internacional, y fue protagonista de la primera caminata espacial integrada únicamente por mujeres.

El cuarto miembro de la tripulación es Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA) y primer no estadounidense en participar en un viaje de este tipo. De perfil militar y experto en misiones análogas en entornos extremos, será uno de los dos especialistas de misión, encargado de apoyar la gestión de sistemas y experimentos.

Para las familias de los cuatro astronautas, el despegue ha sido un momento de enorme carga emocional. Desde las gradas cercanas a la rampa, decenas de allegados y compañeros de la NASA han seguido el ascenso del cohete, conscientes de que estos primeros minutos concentraban buena parte del riesgo de la expedición.

Despegue Artemis II

Objetivos científicos y perfil de la misión

Artemis II está diseñada como una misión de prueba tripulada. Su objetivo principal no es el alunizaje, sino verificar que tanto el cohete SLS como la nave Orion y el Módulo de Servicio Europeo funcionan correctamente con personas a bordo en un entorno de espacio profundo, más allá de la órbita baja terrestre.

El plan de vuelo contempla que Orion complete varias órbitas alrededor de la Tierra antes de ejecutar la llamada inyección translunar, una maniobra en la que el motor principal se enciende para colocar la nave en rumbo hacia la Luna. Esta fase es crítica, ya que determina que la trayectoria sea estable y permita un regreso seguro en caso de cualquier contingencia.

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Una vez en ruta, la tripulación pasará aproximadamente cuatro días de viaje hasta las inmediaciones del satélite. No entrarán en órbita lunar ni descenderán a la superficie; en su lugar, Orion efectuará un sobrevuelo que la llevará entre 6.000 y 9.000 kilómetros por encima de la cara oculta de la Luna, alcanzando una distancia superior a los 400.000 kilómetros de la Tierra, récord histórico para un vuelo tripulado.

Durante ese tramo, los astronautas dedicarán gran parte del tiempo a comprobar sistemas de soporte vital, comunicaciones, control térmico y navegación. También se observarán zonas de la superficie lunar de especial interés para futuras misiones, algunas de ellas nunca vistas directamente por el ojo humano.

Completadas estas comprobaciones, el Módulo de Servicio Europeo proporcionará el impulso necesario para la trayectoria de retorno. Orion tomará entonces una ruta de regreso libre hacia la Tierra, para finalmente realizar la reentrada atmosférica y un amerizaje en el océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, donde la cápsula será recuperada por equipos de la Marina estadounidense y de la propia NASA.

Tecnología europea y participación española en Artemis II

Más allá del protagonismo estadounidense, la misión tiene una marcada dimensión internacional. El corazón de soporte de la nave Orion es el Módulo de Servicio Europeo, encargado de suministrar electricidad, agua, oxígeno y control térmico. Este módulo ha sido desarrollado bajo liderazgo de la Agencia Espacial Europea (ESA), con la empresa Airbus como contratista principal.

En España, el proyecto ha movilizado a varias compañías especializadas. Desde las instalaciones de Airbus-Crisa en Tres Cantos (Madrid) se han fabricado dos Unidades de Control Térmico, sistemas fundamentales para mantener estable la temperatura en el interior de la nave y regular el suministro de agua y aire a la tripulación durante todo el viaje.

Otras empresas españolas, como Alter, GMV o Integrasys, también han jugado un papel relevante en el desarrollo y monitorización de la misión. Integrasys colabora en las tareas de seguimiento desde la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla, donde se analizan datos de telecomunicaciones vinculados a Artemis II.

La implicación europea en el programa no se limita a la industria. A cambio de la aportación del Módulo de Servicio Europeo y otros elementos, la ESA ha asegurado plazas para astronautas europeos en futuras misiones Artemis, abriendo la puerta a que ciudadanos del continente puedan caminar sobre la superficie lunar en los próximos años.

Desde el punto de vista español, la participación en Artemis II consolida una trayectoria creciente en proyectos de alta complejidad, situando a nuestro país en la lista de socios tecnológicos fiables para programas de exploración de largo alcance.

Cobertura en directo: cómo seguir la misión desde España y Europa

La NASA ha preparado una cobertura en directo muy completa para el lanzamiento y el desarrollo de la misión. La señal principal puede seguirse a través de la plataforma NASA+ y del canal oficial de la agencia en YouTube, donde se han habilitado emisiones específicas en varios idiomas, incluido el español, durante los momentos clave.

Horas antes del despegue, la retransmisión incluyó la carga de combustible del SLS, con imágenes de la plataforma 39B y comentarios de los ingenieros implicados en el proceso. Esta fase resulta especialmente interesante para el público, ya que permite observar de cerca cómo se llenan los gigantescos tanques de hidrógeno y oxígeno líquidos que alimentan los motores.

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Medios de comunicación europeos y españoles se han sumado a esta cobertura. Cadenas y diarios de referencia han ofrecido especiales en directo, con envíos desde Cabo Cañaveral y análisis desde estudios en Madrid o Barcelona para explicar cada paso de la misión, desde la cuenta atrás hasta la inserción en la trayectoria lunar.

Durante los días que dura el viaje, la agencia espacial mantendrá actualizaciones constantes en el blog oficial de la misión y en sus redes sociales, además de emitir breves informativos diarios desde el Centro Espacial Johnson, en Houston. Está previsto que, en varias ocasiones, los astronautas realicen conexiones en directo desde el interior de Orion para comentar cómo transcurre la misión.

Los aficionados que quieran una experiencia más participativa pueden registrarse como invitados virtuales de la NASA, lo que da acceso a materiales adicionales, actividades educativas y un sello digital conmemorativo para un «pasaporte espacial» virtual que la agencia ofrece al público.

Artemis II dentro de un programa mucho más amplio

Artemis II es solo una pieza de un engranaje de gran envergadura. El programa Artemis, que la NASA desarrolla desde hace más de una década, aspira no solo a repetir los logros de las misiones Apolo, sino a establecer una presencia humana sostenida en la Luna y utilizarla como plataforma para futuras expediciones a Marte.

El presupuesto global del programa se estima en torno a los 93.000 millones de dólares, una cifra que incluye el desarrollo del cohete SLS, de la cápsula Orion, de nueva infraestructura en tierra y de contratos con la industria aeroespacial. Solo el cohete supera los 23.800 millones de dólares y la nave Orion ronda los 20.400, a lo que hay que sumar sobrecostes de alrededor del 40 % respecto a las previsiones iniciales, derivados de retrasos técnicos y ajustes de diseño.

La primera fase de Artemis se probó en 2022 con Artemis I, un vuelo no tripulado que permitió validar el comportamiento del SLS y de Orion en un viaje completo alrededor de la Luna. Con Artemis II se añade el elemento humano, paso imprescindible para que las futuras Artemis III y Artemis IV puedan llevar a cabo un alunizaje y estancias más prolongadas en la superficie.

La planificación actual contempla que las próximas misiones incorporen elementos adicionales, como el puesto orbital lunar Gateway y módulos de superficie para alojar a los astronautas durante periodos de trabajo científico. El objetivo a medio plazo es contar con una presencia semi-permanente en el entorno lunar, capaz de servir como laboratorio y banco de pruebas para tecnologías necesarias en el viaje a Marte.

En paralelo, el programa se enmarca en una nueva carrera espacial en la que, además de Estados Unidos y Europa, China y otros actores emergentes han anunciado planes para enviar humanos a la Luna en la próxima década. Este contexto geopolítico añade presión a los plazos y refuerza la voluntad de demostrar capacidad tecnológica y liderazgo en exploración.

Con el despegue de Artemis II, la exploración tripulada del espacio entra en una etapa que combina la experiencia acumulada durante décadas con tecnologías completamente nuevas y una cooperación internacional sin precedentes. Entre los motores RS-25 reutilizados, la participación europea en el Módulo de Servicio y las empresas españolas implicadas, este vuelo representa mucho más que un simple regreso al entorno lunar: es una demostración de hasta qué punto la exploración del espacio se ha convertido en un esfuerzo global, seguido con expectación desde España, Europa y el resto del planeta.