- La Xunta impulsa un Plan integral de bienestar digital con 7,4 millones de euros y cerca de 50 medidas hasta 2030.
- El eje central es el Contrato de vida digital, un compromiso voluntario para regular el uso de pantallas fuera del horario lectivo.
- El plan refuerza la formación en pensamiento crítico, derechos digitales, bienestar emocional y alfabetización mediática.
- Escuela, familias, administraciones y sector tecnológico se coordinan para consolidar entornos educativos digitales seguros y saludables.
La Xunta de Galicia ha dado luz verde a un Plan integral de bienestar digital que aspira a cambiar la forma en que se usan las tecnologías en los centros educativos gallegos. Se trata de una hoja de ruta a varios años vista que busca que el alumnado conviva con la tecnología de manera equilibrada, sin renunciar a la innovación pero poniendo el foco en la salud emocional, la seguridad y los derechos del estudiantado.
Este nuevo marco, diseñado por la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades e Formación Profesional, estará respaldado por un presupuesto de 7,4 millones de euros y contempla cerca de medio centenar de actuaciones. El objetivo es que, de aquí a 2030, los colegios e institutos de Galicia actúen como auténticos “entornos digitales seguros y saludables” en los que el uso de pantallas esté ordenado, sea responsable y contribuya tanto al aprendizaje como al bienestar de la infancia y la adolescencia.
Una hoja de ruta para un uso responsable de la tecnología
El plan se concibe como una estrategia global de bienestar digital que pretende aprovechar las oportunidades de las herramientas tecnológicas, pero reduciendo al mínimo sus efectos negativos. No se trata solo de introducir más recursos digitales en las aulas, sino de definir cómo, cuándo y para qué se utilizan, con qué límites y qué apoyos se ofrecen a alumnado, profesorado y familias.
De forma específica, el documento se estructura en cinco grandes ejes de actuación que se desplegarán a lo largo de cinco años. Sobre esta base se desarrollan unas cincuenta medidas concretas, con un calendario hasta 2030 y una evaluación periódica para ir corrigiendo y afinando las actuaciones según avance la evidencia científica y cambien los hábitos tecnológicos de los menores.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha insistido en que la prioridad es consolidar los centros como espacios donde la innovación vaya de la mano de la protección, la igualdad de oportunidades y el respeto a la dignidad de las personas. La Administración gallega quiere responder así a una demanda recurrente de la comunidad educativa, que reclamaba orientaciones claras frente al aumento del tiempo de pantalla y a los riesgos asociados al entorno digital.
Una de las claves del plan es la corresponsabilidad: se subraya la necesidad de que escuela, familias, administraciones públicas e industria tecnológica remen en la misma dirección. Se busca un enfoque conjunto para mejorar el rendimiento escolar, preservar el bienestar emocional y encontrar un punto de equilibrio entre la enseñanza presencial y las dinámicas digitales.
El documento identifica seis grandes dimensiones sobre las que actúa: conductas de riesgo y ciberseguridad; hábitos de vida saludables; derechos y valores democráticos; convivencia escolar y familiar; aprendizaje y desarrollo cognitivo; y socialización y desarrollo personal. De este modo, el bienestar digital se aborda no solo desde la perspectiva técnica, sino también desde la psicológica, social y educativa.

El Contrato de vida digital: compromisos fuera del horario lectivo
Entre las medidas más llamativas se encuentra el Contrato de vida digital, concebido como una de las piezas centrales del plan. Se trata de un documento de carácter voluntario que firmarán el centro educativo y el alumno, siempre con el acuerdo de la familia, y que servirá para ordenar el uso de dispositivos electrónicos fuera del horario escolar.
Este contrato no se limita a declaraciones genéricas, sino que fijará obligaciones concretas sobre tiempos y horarios de uso de móviles en el ámbito doméstico. La idea es promover la autorregulación del menor, clarificar expectativas entre escuela y familia y establecer un seguimiento de su cumplimiento, adaptado a cada etapa educativa y a las necesidades del alumnado.
La Consellería de Educación será la encargada de facilitar a los centros un modelo tipo de contrato y orientaciones prácticas para su puesta en marcha. Entre las propuestas que se barajan figuran los llamados “retos de desconexión digital”, que se utilizarán como recurso pedagógico para animar a los estudiantes a pasar periodos sin pantallas y reflexionar sobre su relación con la tecnología.
Con este mecanismo, la Xunta pretende ir un paso más allá de la mera prohibición de móviles en espacios educativos y abrir un debate más amplio sobre la convivencia con las pantallas en la vida cotidiana. El contrato actúa como puente entre lo que ocurre dentro del aula y lo que pasa en casa, con la intención de que haya coherencia entre los mensajes que recibe el alumnado en ambos entornos.
Esta iniciativa se enmarca también en un contexto más amplio, el de la futura Ley de educación digital de Galicia, que se encuentra en tramitación y que el Gobierno gallego presenta como un texto pionero a nivel estatal y europeo. El plan de bienestar digital, en este sentido, funciona como adelanto práctico de algunas de las líneas que recogerá la futura norma.
Pensamiento crítico, alfabetización mediática e inteligencia artificial
Otro de los ejes relevantes del plan es la formación del alumnado en competencias digitales críticas. No basta con saber manejar dispositivos, sino que se pone el acento en aprender a cuestionar la información, contrastar fuentes y entender cómo funcionan los contenidos que circulan por internet.
En este marco se pondrá en marcha el programa Na procura da loiada, orientado a enseñar al estudiantado a identificar, analizar y verificar la información que recibe a través de redes sociales, buscadores u otras plataformas digitales. El objetivo es reducir la difusión de noticias falsas, bulos y contenidos manipulados, reforzando el papel de la escuela como espacio de formación ciudadana.
El plan prevé también la elaboración de unidades didácticas específicas sobre derechos en entornos digitales, para que los estudiantes reflexionen sobre cuestiones como la privacidad, la protección de datos, el uso de la imagen personal, el discurso de odio o el respeto a la propiedad intelectual. Estas unidades abordarán, entre otros aspectos, la exposición a contenidos inadecuados, la detección de ciberacoso o la gestión de la huella digital.
Junto a la alfabetización mediática, el documento incluye referencias a la inteligencia artificial (IA) y su presencia creciente en la vida diaria. Se profundizará en cómo funcionan estas tecnologías, qué implicaciones tienen en términos de sesgos, toma de decisiones automatizadas o recomendaciones de contenido, y cómo pueden utilizarse de manera informada en el contexto educativo.
La combinación de estas iniciativas busca que el alumnado desarrolle un pensamiento crítico sólido, sea capaz de tomar decisiones informadas sobre su comportamiento en línea y participe en el entorno digital como ciudadano activo, consciente de sus derechos y responsabilidades.
Alianza entre escuela y familias: formación y acompañamiento
El Plan integral de bienestar digital concede un papel clave a los hogares, asumiendo que una parte muy relevante del uso de pantallas se produce lejos del aula. Por ello, una de las líneas de trabajo centrales será reforzar la alianza entre centros educativos y familias, con el fin de acompañar mejor a niños y adolescentes en su vida digital.
Tras la buena acogida de experiencias piloto de charlas y talleres para padres y madres, la Xunta prevé consolidar y ampliar estas acciones a través del programa Encontros coas familias. Se trata de espacios de formación y diálogo en los que se abordarán dudas habituales, desde la edad recomendable para el primer móvil hasta el uso de redes sociales o videojuegos en función de la etapa evolutiva.
Entre las herramientas previstas destaca la guía Clic familiar, que reunirá recursos audiovisuales breves elaborados por profesionales de ámbitos como la pediatría, la psicología, la pedagogía o la tecnología. Estas piezas ofrecerán recomendaciones sobre hábitos digitales saludables, tiempos de pantalla, sueño, uso compartido de dispositivos y estrategias para acompañar sin caer en un control excesivamente invasivo.
Además, el plan contempla la puesta en marcha de un programa afectivo-sexual integral adaptado a cada nivel educativo, con especial atención al uso de la tecnología en este terreno. Se trabajarán cuestiones como el consentimiento, la exposición a contenidos sexuales en redes, el envío de imágenes íntimas, la gestión de la presión del grupo o la prevención de violencias digitales, con materiales y guías diferenciadas según la edad.
La idea de fondo es que las familias dispongan de apoyos claros y actualizados para gestionar la presencia de pantallas en casa, de forma que el bienestar digital no dependa solo de lo que se haga en el colegio, sino de una estrategia coherente entre el entorno escolar y el ámbito doméstico.
Formación del profesorado y cuidado del bienestar emocional
El documento aprobado por el Consello da Xunta incorpora también un bloque específico de medidas dirigidas al profesorado. Más allá de dotar de equipamiento tecnológico a los centros, se plantea la necesidad de fortalecer las competencias digitales docentes y de ofrecerles herramientas para detectar y prevenir riesgos asociados al uso de la tecnología.
En este sentido, se prevén programas de formación especializada en entornos educativos digitales, que abordarán tanto el manejo de plataformas y recursos didácticos como la identificación de situaciones problemáticas: ciberacoso entre iguales, aislamiento social, uso compulsivo de redes, exposición a contenidos dañinos o dificultades de concentración ligadas al abuso de pantallas.
El plan pone el foco igualmente en el , consciente de que la digitalización está transformando profundamente la organización del trabajo docente. Se contemplan acciones para apoyar la gestión del estrés, evitar la sobrecarga ligada a la conectividad permanente y favorecer modelos de comunicación con familias y alumnado que respeten los tiempos de descanso.
Paralelamente, se impulsará la revisión de los planes digitales de centro para que incorporen de manera explícita criterios de equilibrio tecnológico, salud emocional y seguridad. Los colegios e institutos recibirán orientaciones para integrar estos aspectos en sus documentos internos, de forma coherente con el marco autonómico.
Un aspecto destacado será la evaluación periódica de programas ya existentes, como E-Dixgal, con el objetivo de introducir mejoras continuas. Esta evaluación servirá para ajustar recursos, contenidos y metodologías a las necesidades reales del alumnado y del profesorado, evitando que la digitalización se limite a reproducir la enseñanza tradicional con otros soportes.
Sensibilización, derechos digitales y participación del alumnado
Dentro del eje dedicado a los derechos y valores democráticos, el plan incorpora una serie de acciones de sensibilización sobre derechos en el entorno digital, dirigidas a distintos colectivos. La idea es que tanto el alumnado como las familias y el personal de los centros conozcan de forma clara cuáles son los principales riesgos, pero también qué mecanismos de protección existen.
Entre estas iniciativas destaca el lanzamiento del paquete educativo O bosque dos dereitos, que incluirá dilemas, actividades y retos adaptados a cada nivel educativo. Se pretende trabajar, desde edades tempranas, conceptos como la privacidad, la libertad de expresión, la protección frente al acoso, la igualdad de trato o el respeto a la diversidad en internet.
El plan contempla asimismo la organización de una feria digital anual orientada a centros y familias, en la que se podrán conocer recursos, proyectos y buenas prácticas en materia de bienestar digital. Además, se prevé la celebración en los centros educativos del Día Internacional de la Protección de Datos y del Día de Internet Segura, con materiales específicos para trabajar en el aula.
Otra línea de actuación pasa por la implicación directa del alumnado a través de concursos de carteles, vídeos o microaudios que aborden la importancia de un uso responsable y consciente de la tecnología. Con ello se busca que los propios estudiantes se conviertan en agentes activos de cambio dentro de su comunidad educativa.
Estas actividades de sensibilización se verán reforzadas por campañas informativas adaptadas a cada colectivo, con un lenguaje cercano y materiales accesibles que faciliten la comprensión de los derechos digitales, los riesgos más habituales y las vías de apoyo y denuncia disponibles.
Foro galego de benestar dixital y enfoque multidisciplinar
El Plan integral de bienestar digital no se concibe como un documento cerrado, sino como un marco vivo que debe ir adaptándose a un entorno tecnológico en constante cambio. Por eso prevé la creación del Foro galego de benestar dixital, un espacio de reflexión colectiva que se reunirá anualmente para analizar la evolución del plan y proponer ajustes o nuevas medidas.
En este foro participarán profesionales y entidades de distintos ámbitos vinculados a la infancia, la juventud y la tecnología, lo que permitirá contrastar la experiencia de los centros con la de otros agentes sociales. La idea es incorporar de forma sistemática las aportaciones de quienes trabajan a diario con menores y conocen de primera mano los cambios en sus hábitos digitales.
La elaboración del propio plan ya ha contado con la colaboración de expertos de reconocido prestigio en campos como la pedagogía, la psicología, la pediatría, la ingeniería informática o el derecho. Entre ellos figuran nombres como Antonio Rial Boubeta, Susana Rey García, María Dolores Fernández Tilve, Fernando Suárez o Julio José Fernández, entre otros profesionales que han contribuido con su perspectiva especializada.
Este enfoque multidisciplinar pretende garantizar que el bienestar digital se aborde desde una mirada amplia, que combine los conocimientos sobre desarrollo infantil y adolescente con la comprensión técnica de las herramientas digitales y los marcos legales aplicables.
En paralelo, el plan se articula con otras políticas ya en marcha, como la prohibición del uso de dispositivos móviles en determinados espacios educativos o la actualización de programas de digitalización existentes, de forma que no haya medidas aisladas, sino una estrategia coherente para todo el sistema educativo gallego.
Con este conjunto de actuaciones, la Xunta fija una hoja de ruta a medio plazo para ordenar la vida digital en los centros educativos, reforzar la protección de la infancia y la adolescencia y aprovechar el potencial pedagógico de la tecnología sin perder de vista la salud emocional, la convivencia y los derechos de la comunidad escolar. El reto ahora pasa por desplegar sobre el terreno las cerca de cincuenta medidas previstas y mantener una evaluación constante que permita ajustar el rumbo a medida que evolucionan los usos tecnológicos y las necesidades del alumnado.