La UNAHUR da el salto y estrena computadora cuántica universitaria

Última actualización: 18/12/2025
Autor: Isaac
  • La Universidad Nacional de Hurlingham incorporó la primera computadora cuántica del sistema universitario argentino.
  • El equipo se integra en una red colaborativa con otras universidades y organismos científicos del país.
  • La infraestructura se combina con servicios de computación cuántica en la nube para ampliar las posibilidades de investigación.
  • El proyecto impulsa nuevas formaciones de posgrado y consolida a la universidad pública como actor clave en tecnologías cuánticas.

Equipo de computación cuántica en universidad pública

Desde el conurbano bonaerense, la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) se ha situado en el mapa internacional de la alta tecnología al incorporar una computadora cuántica propia. Se trata del primer equipo de este tipo instalado en una universidad del sistema público argentino, un paso que hasta hace poco parecía reservado a grandes centros de investigación de Europa, Estados Unidos o Asia.

Este salto tecnológico no se concibe como una herramienta de uso exclusivo de una sola institución, sino como un recurso compartido entre universidades y organismos científicos de distintas regiones. La idea es que el equipamiento funcione como núcleo de una red colaborativa que permita generar masa crítica en un campo muy especializado, donde la inversión económica y la complejidad técnica son especialmente elevadas.

La iniciativa de la UNAHUR se enmarca en una estrategia de largo recorrido para reforzar la formación académica y la investigación en tecnologías cuánticas. Junto con la puesta en marcha del nuevo hardware, la universidad proyecta itinerarios de posgrado específicos orientados a este ámbito, con el fin de formar investigadores, profesorado y profesionales capaces de moverse con soltura en un entorno que cruza física, informática, matemáticas e ingeniería.

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Según ha explicado el rector Jaime Perczyk, la decisión de apostar por una computadora cuántica responde a una visión de futuro sobre el papel de la universidad pública en el desarrollo tecnológico. No se trata solo de incorporar una máquina avanzada, sino de abrir nuevas oportunidades de estudio e investigación y preparar a la comunidad universitaria para desafíos que ya están marcando la agenda científica a nivel global.

Para el equipo de gobierno de la institución, disponer de esta infraestructura supone también una herramienta para atraer talento joven e investigadores consolidados, tanto de Argentina como del exterior, que encuentren en Hurlingham un entorno adecuado para explorar aplicaciones cuánticas en diferentes sectores productivos y científicos.

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Una red de universidades y centros científicos en torno a la computación cuántica

Para que el proyecto tuviera impacto real y no quedara como una experiencia aislada, la UNAHUR impulsó la creación de una red institucional de alcance nacional. En esta articulación participan universidades públicas de la provincia de Buenos Aires, centros del interior del país y casas de estudio con tradición en investigación básica y aplicada.

Dentro de esta red también se integran organismos de referencia como la Comisión de Investigaciones Científicas y la Asociación Física Argentina, que aportan experiencia en proyectos de alta complejidad y colaboran en la definición de líneas de trabajo prioritarias. Esta combinación de actores busca garantizar que el uso del equipo no se limite a pocas personas, sino que se convierta en una infraestructura abierta a distintas comunidades científicas.

El enfoque colaborativo permite aprovechar mejor los recursos disponibles, organizar proyectos conjuntos y promover la movilidad de estudiantes e investigadores entre instituciones. La UNAHUR aspira a que este ecosistema sirva como plataforma para participar en consorcios internacionales de investigación cuántica, incluidas iniciativas europeas, donde la colaboración transnacional es la norma.

Este modelo de trabajo conecta, además, con tendencias que se observan en Europa y otros continentes, donde los grandes avances en tecnologías cuánticas se apoyan en redes de universidades y centros públicos que comparten equipamiento, datos y formación especializada.

De este modo, una universidad pública del conurbano bonaerense pasa a desempeñar un papel de nodo en una trama de instituciones científicas que, con distintas escalas y capacidades, buscan posicionarse ante una tecnología considerada estratégica en muchos países, incluidos los del entorno europeo.

Computación cuántica: qué la diferencia de la informática tradicional

La clave del proyecto de la UNAHUR es la propia naturaleza de la computación cuántica. A diferencia de los ordenadores convencionales, que trabajan con bits que solo pueden tomar el valor de 0 o 1, estas máquinas operan con qubits, sistemas capaces de encontrarse en múltiples estados a la vez gracias a fenómenos como la superposición cuántica.

Esta característica permite procesar gran cantidad de información en paralelo, lo que abre la puerta a resolver problemas de enorme complejidad en tiempos mucho más reducidos de los que necesitan los equipos tradicionales. No se trata de que la computadora cuántica sea “más rápida” en todo, sino de que resulta especialmente potente en determinados tipos de cálculos, como la optimización compleja o ciertas simulaciones.

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Entre las aplicaciones potenciales más mencionadas se encuentran la optimización de procesos industriales y logísticos, el diseño de nuevos materiales, la mejora de algoritmos de criptografía y seguridad, así como el desarrollo de fármacos mediante simulaciones de moléculas a gran escala. Estos ámbitos están en el centro de la agenda de innovación tanto en América Latina como en Europa.

La comunidad científica prevé que, a medida que maduren estas tecnologías, muchas ramas de la industria y los servicios adoptarán soluciones cuánticas, ya sea mediante equipos propios o a través de plataformas en la nube. Países de la Unión Europea ya han puesto en marcha programas específicos de inversión en tecnologías cuánticas, conscientes de que la capacidad de cálculo avanzada está ligada a su soberanía tecnológica.

El movimiento de la UNAHUR encaja así en una tendencia global donde las universidades públicas no solo forman profesionales, sino que se convierten en espacios de experimentación y desarrollo en áreas consideradas críticas para la competitividad económica y la autonomía científica.

Acceso en la nube y ampliación de capacidades

La computación cuántica de la UNAHUR no se limita al equipo instalado físicamente en la universidad. El proyecto se complementa con la contratación de un servicio de computación cuántica en la nube, que permite a estudiantes e investigadores trabajar con dispositivos de mayor escala ubicados en otros países.

Este acceso remoto amplía de forma notable las posibilidades de experimentación, ya que no depende exclusivamente de la capacidad de la máquina local. La combinación de un equipo propio con servicios externos en la nube ofrece un entorno mixto de aprendizaje y prueba de algoritmos, similar al que ya utilizan centros de referencia europeos y norteamericanos.

Gracias a esta infraestructura híbrida, los grupos de investigación pueden comparar resultados entre diferentes arquitecturas cuánticas, explorar distintas plataformas de programación y participar en proyectos internacionales sin necesidad de concentrar toda la tecnología en un único laboratorio. Para una universidad de tamaño medio, esto supone un salto cualitativo difícil de conseguir de otro modo.

Además, el acceso en la nube permite que otras instituciones de la red articulada por la UNAHUR se conecten a los recursos cuánticos sin necesidad de desplazarse ni invertir en hardware propio, favoreciendo un modelo de uso distribuido y colaborativo que se alinea con las políticas públicas de ciencia abierta.

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En paralelo, esta modalidad facilita que el estudiantado se familiarice con entornos de trabajo que hoy son estándar en la industria tecnológica internacional, preparando perfiles profesionales que pueden encajar tanto en proyectos científicos como en empresas innovadoras europeas y latinoamericanas.

Formación de posgrado y rol de la universidad pública

Uno de los ejes fuertes del proyecto es el impulso a nuevos itinerarios formativos vinculados a las tecnologías cuánticas. La UNAHUR tiene previsto desplegar trayectos de posgrado específicos en áreas como computación cuántica, información cuántica y aplicaciones interdisciplinarias, en los que se combine teoría sólida con práctica sobre el equipo instalado.

La universidad busca así formar una comunidad académica capaz de diseñar algoritmos, simular sistemas complejos y desarrollar aplicaciones que aprovechen las capacidades de los qubits. Esta oferta formativa está orientada tanto a graduados recientes como a profesionales en activo que quieran actualizarse en un campo en plena expansión a nivel internacional.

Para el rectorado, el desembarco en este ámbito responde también a una convicción política: que la universidad pública debe ocupar un lugar central en la construcción de conocimiento avanzado y en la transferencia tecnológica hacia el tejido productivo. La instalación de una computadora cuántica en un campus del conurbano bonaerense envía un mensaje claro sobre la importancia de sostener y ampliar la inversión en ciencia.

La experiencia de la UNAHUR abre un camino que hasta ahora no se había explorado en el sistema universitario argentino, y al mismo tiempo dialoga con iniciativas similares que están emergiendo en universidades europeas, donde la combinación de infraestructura de alta gama, redes de colaboración y formación de posgrado se ha convertido en la fórmula habitual para impulsar tecnologías de frontera.

Con este movimiento, una institución relativamente joven pasa a integrarse en la conversación global sobre computación cuántica, mostrando que, con planificación y cooperación, es posible instalar equipamiento puntero en contextos que tradicionalmente han quedado al margen de las grandes inversiones tecnológicas.

El proyecto cuántico de la Universidad Nacional de Hurlingham se perfila así como un ejemplo de cómo una apuesta sostenida por la ciencia y la educación superior puede transformar el papel de una universidad pública, consolidarla como referencia regional en un área estratégica y, al mismo tiempo, conectar sus laboratorios con redes de investigación de escala internacional, incluidas las que se desarrollan en Europa.