- Universidades europeas y asiáticas colaboran para impulsar doctorados orientados a la transformación digital en la gestión de desastres.
- Hanoi implanta tecnologías como IA, big data y cámaras de vigilancia para mejorar la prevención y respuesta ante fenómenos extremos.
- Formación especializada dota a los investigadores de herramientas digitales clave para el modelado de riesgos y reducción de daños.
- La ciudadanía y la administración pública adoptan un papel proactivo apoyados por sistemas de alerta temprana y comunicación digital.

En los últimos años, la transformación digital ha pasado a ocupar un lugar central en las estrategias para afrontar los desafíos que traen consigo los desastres naturales. Tanto instituciones educativas de primer nivel como administraciones públicas han intensificado su apuesta por la integración de nuevas tecnologías y la formación especializada como herramientas fundamentales para incrementar la capacidad de respuesta y prevenir daños derivados de fenómenos extremos.
La colaboración entre universidades y organismos gubernamentales está mostrando que la innovación digital no solo es posible, sino necesaria, para dotar a las regiones más vulnerables del planeta de recursos y conocimientos que les permitan anticiparse y actuar con eficacia ante tormentas, inundaciones o terremotos. El despliegue de soluciones digitales se combina con una mayor conciencia comunitaria y nuevos métodos de coordinación institucional, sentando las bases de un sistema más resiliente y adaptado a los retos actuales del clima.
Programas internacionales para fortalecer la gestión digital de desastres

Uno de los ejemplos más significativos en este ámbito es el proyecto Digihaz, liderado por la Universidad de Alicante (UA) en el marco del programa europeo Scope Higher Education junto a fondos Global Gateway. Esta iniciativa persigue articular programas de doctorado centrados en la transformación digital aplicada a la gestión de desastres naturales, especialmente en países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La meta principal es ampliar la capacidad investigadora de las instituciones de educación superior en Asia, fomentar la colaboración científica entre universidades europeas y asiáticas, y preparar a futuros especialistas capaces de afrontar la creciente exposición de la región a eventos extremos agravados por el cambio climático.
Digihaz fue seleccionado entre más de un centenar de candidaturas, resultando la UA la única universidad española incluida, y cuenta con financiación sustancial para desarrollar nuevas metodologías y herramientas. El enfoque del proyecto pone especial énfasis en tecnologías de análisis de big data, aprendizaje automático, internet de las cosas (IoT), analítica avanzada de datos y modelado computacional. Todo ello con un objetivo claro: capacitar a investigadores y técnicos para que puedan aplicar estos conocimientos en la modelización de riesgos naturales, mejorando significativamente la reducción del riesgo de desastres en las comunidades más expuestas.
La implementación inicial del proyecto se concentra en Filipinas y Malasia, aunque se contempla su extensión progresiva al resto de países asiáticos. Durante la primera reunión del consorcio, celebrada en el campus de la UA, participaron representantes académicos de Grecia, Filipinas y Malasia. Los encuentros permitieron definir los programas y requisitos académicos de los futuros doctorados, así como establecer protocolos de administración, visibilidad y control de calidad.
Hanoi: digitalización para anticipar y gestionar riesgos climáticos
En Asia, la ciudad de Hanoi se enfrenta a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, lo que ha puesto a prueba tanto sus infraestructuras como la coordinación administrativa relativa a la prevención y respuesta ante desastres. Las autoridades locales han identificado que, para afrontar estos retos con garantías, es imprescindible modernizar tanto los sistemas de gestión como las capacidades humanas a través de nuevas tecnologías y formación continua.
En palabras del responsable del Departamento de Irrigación y Prevención y Control de Desastres Naturales de Hanoi, la modernización administrativa y la reorganización del gobierno local están siendo acompañadas por la implantación de soluciones tecnológicas de última generación. Entre las medidas adoptadas destacan el uso de software especializado, sistemas de cámaras de vigilancia, pluviómetros automáticos, sensores de nivel de agua y plataformas de gestión y comunicación online. Además, se promueve el uso de redes sociales y flycams tanto para la información preventiva como para el seguimiento en tiempo real de incidentes o violaciones de la normativa de seguridad.
Hanoi se prepara para implementar sistemas basados en inteligencia artificial que refuercen la toma de decisiones, la coordinación entre departamentos y la gestión de emergencias. Esta apuesta tecnológica va acompañada de acciones formativas para el personal, campañas de sensibilización dirigidas a la ciudadanía y la realización de simulacros periódicos que fortalezcan tanto el conocimiento como la respuesta en caso de emergencia.
La participación activa de la población, la autogestión en el nivel local y la coordinación entre todos los actores son fundamentales para no dejar ningún vacío en la cadena de mando ni en las primeras horas tras un evento adverso, momento crucial para minimizar daños y organizar de forma eficiente tanto la evacuación como la atención a los afectados.
La transformación digital: formación, colaboración y comunidad
El avance hacia una gestión digitalizada de los riesgos naturales se apoya en una apuesta decidida por la formación y el desarrollo de competencias digitales entre todos los implicados. Así, las universidades y los gobiernos están intensificando sus esfuerzos para dotar a investigadores, técnicos y ciudadanos de herramientas y conocimientos que permitan anticipar, responder y recuperarse mejor ante cualquier desastre.
El desarrollo de programas académicos específicos, como los impulsados por la Universidad de Alicante en los programas de doctorado, se complementa con la elaboración de planes estratégicos y procedimientos comunes que priorizan la visibilidad institucional, el control de calidad y la consolidación de redes de colaboración internacionales.
Las experiencias en ciudades como Hanoi confirman que la integración de la tecnología en todos los niveles —desde la monitorización automatizada hasta la comunicación en redes sociales y la implicación comunitaria— es un camino eficaz para reducir el impacto de los desastres. La concienciación y el compromiso colectivo son imprescindibles para que la gestión digital dé sus frutos y se convierta en una barrera sólida frente a los riesgos naturales.