- Ucrania lanza más de 600 drones contra Rusia en el mayor ataque en profundidad de la guerra, saturando defensas y causando daños civiles.
- La Royal Navy prueba el dron kamikaze Nyan desde un buque, un paso hacia la 'flota híbrida' con aeronaves desechables de bajo coste.
- Airbus despliega el dron Flexrotor en el Báltico para vigilancia marítima europea, con 14 horas de autonomía y sensores avanzados.
- Lockheed Martin presenta el sistema antidrones Morfius X-Rotor, capaz de neutralizar enjambres con microondas de alta potencia y reutilizarse.
El uso de drones no tripulados ha pasado de ser una promesa tecnológica a una realidad cotidiana en los campos de batalla y en la vigilancia marítima. En las últimas semanas, varios acontecimientos han subrayado cómo los vehículos aéreos no tripulados (UAV) están redefiniendo la guerra y la seguridad en Europa. Desde el mayor ataque con drones de la guerra en Ucrania hasta la primera prueba en alta mar de un dron kamikaze británico, pasando por nuevos sistemas de defensa y vigilancia, el continente se adapta a una nueva era donde lo barato y lo desechable compiten con lo sofisticado.
La escalada en Ucrania, con más de 600 drones lanzados en una sola noche, ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las defensas aéreas tradicionales frente a enjambres de aparatos de bajo coste. Al mismo tiempo, la Royal Navy ha dado un paso adelante con el lanzamiento del dron Nyan desde un buque, mientras que Airbus ya opera el Flexrotor para la Agencia Europea de Seguridad Marítima. Y para contrarrestar esta amenaza, Lockheed Martin ha presentado un sistema de microondas que promete derribar decenas de drones en un solo vuelo. Todos estos movimientos apuntan a una misma dirección: la guerra con drones ya no es el futuro, es el presente.
Ucrania marca un récord con más de 600 drones contra Rusia
En la madrugada del domingo, Ucrania lanzó la mayor oleada de drones de la guerra contra territorio ruso, con más de 600 aparatos no tripulados que saturaron las defensas antiaéreas en 16 regiones. El ataque, concentrado en las ciudades de Saratov y Engels, causó al menos dos muertos civiles y el incendio de un almacén de Wildberries, el principal minorista en línea ruso. Según el Ministerio de Defensa ruso, se interceptaron 635 drones, una cifra que supera la capacidad de cualquier sistema antiaéreo europeo si se replicara a menor escala. La magnitud del ataque demuestra que los drones de largo alcance pueden alcanzar objetivos a más de 1.000 kilómetros de la línea del frente, desafiando la arquitectura de defensa de la OTAN. Fuentes de la Alianza anticipan una sesión extraordinaria del Consejo del Atlántico Norte para analizar las implicaciones.
El gobernador de Saratov, Roman Busargin, confirmó que los restos de un dron impactaron en un bloque de apartamentos en Engels, mientras que en Samara un centro logístico de Wildberries ardió tras ser alcanzado. Kiev defiende que estos almacenes almacenaban componentes sancionados para la producción de drones, una afirmación que Moscú rechaza. La oleada es la culminación de semanas de ataques ucranianos en profundidad, que según el presidente Zelenski son «deliberados» y apuntan a centros logísticos. La novedad táctica es la combinación de drones kamikaze con otros de observación, que prolongan el tiempo de vuelo y permiten ajustar rutas en tiempo real.
La Royal Navy apuesta por los drones desechables: el Nyan
Mientras Ucrania demuestra el poder ofensivo de los drones, la Royal Navy británica ha dado un paso clave hacia la «flota híbrida» con la primera prueba en alta mar del dron de ataque Nyan. Lanzado desde la cubierta del buque de experimentación XV Patrick Blackett, este pequeño dron de ala volante de fibra de carbono, con un alcance superior a 150 kilómetros y un coste inferior a 100.000 libras (unos 132.000 dólares), está diseñado para ser desechable. Más de 1.000 unidades ya han sido fabricadas por Callen-Lenz, filial de BAE Systems, y el dron ya debutó en combate en manos ucranianas. La prueba, realizada en el marco del ejercicio Neptune Reach, contó con la colaboración del Ejército y la Armada británicas, y forma parte del Proyecto Vantage, que busca integrar efectores unidireccionales en toda la flota.
El ministro de Defensa británico, Luke Pollard, declaró que «Gran Bretaña apuesta en serio por la transición a una Armada híbrida con drones potentes en el centro». El Nyan cuesta aproximadamente una décima parte de un misil antibuque moderno, lo que permite a los buques llevar cargas de drones de bajo coste y lanzarlos en enjambres desde más allá del alcance de los misiles enemigos. La Armada Real planea experimentar con este tipo de sistemas en toda la flota, siguiendo las lecciones aprendidas en Ucrania, donde los drones de bajo coste han demostrado su eficacia contra buques de guerra.
Vigilancia europea desde el Báltico: el Flexrotor de Airbus
En el ámbito de la vigilancia marítima, Airbus ha puesto en marcha los vuelos del dron U030 Flexrotor para la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA) en el mar Báltico. Este UAV de clase 2 con despegue y aterrizaje vertical (VTOL) está diseñado para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISTAR) y puede operar hasta 14 horas seguidas. Con un peso máximo al despegue de solo 25 kilos, admite hasta 8 kilos de carga útil, incluyendo sensores electroópticos, infrarrojos y radar. El contrato, valorado en 30 millones de euros, cubre el espacio marítimo de Finlandia, Estonia y Letonia, proporcionando datos en tiempo real a las autoridades para rescates, control de pesca y vigilancia ambiental.
El Flexrotor, operado por la empresa Extensee, ya ha superado los vuelos de ensayo y está en plena fase operativa. Su capacidad para integrar la familia optrónica del ScanEagle y receptores del sistema de identificación marítima AIS lo convierte en una herramienta versátil para la defensa y las emergencias. Este despliegue supone el primer uso operativo del Flexrotor en suelo europeo, y refuerza la capacidad de la UE para monitorizar sus aguas sin depender exclusivamente de buques tripulados.
Defensa contra enjambres: el Morfius X-Rotor de Lockheed Martin
Ante la proliferación de ataques con drones, Lockheed Martin ha presentado el Morfius X-Rotor, un sistema antidrones basado en microondas de alta potencia (HPM) capaz de inutilizar más de 50 aeronaves no tripuladas en un solo vuelo. A diferencia de los misiles tradicionales, este sistema emplea energía electromagnética para freír los componentes electrónicos de los drones, y puede recuperarse y reutilizarse tras la misión, reduciendo drásticamente el coste por interceptación. El Morfius es el único sistema aerotransportado de HPM lanzado desde tierra que se puede reutilizar, según la compañía, que lo presentó en el Salón Aeronáutico de Farnborough.
El sistema es compatible con cualquier arquitectura de sensores y mando y control, lo que facilita su integración en redes de defensa ya existentes. Lockheed Martin vincula su desarrollo con la Rapid Response Counter-UAS Roadmap 2025-2028 del Departamento de Guerra estadounidense, y planea acelerar la fabricación de prototipos tras las pruebas realizadas en Arizona, California y Oklahoma. La amenaza de los enjambres de drones comerciales modificados, como se ha visto en Ucrania, impulsa la demanda de este tipo de armas y estrategias para contrarrestar la amenaza, que ofrecen un coste por derribo mucho menor que los interceptores cinéticos.
Robots terrestres y drones: el asalto sin infantería
Ucrania también ha demostrado que los drones no solo vuelan. En una operación reivindicada por la Tercera Brigada de Asalto, sus fuerzas capturaron una posición enemiga utilizando exclusivamente plataformas no tripuladas, incluyendo drones FPV y robots terrestres Tarhan cargados con explosivos. Dos intentos anteriores de infantería habían fracasado, pero los robots lograron abrir el acceso a un refugio y forzar la rendición de los soldados rusos, que fueron guiados por drones hasta las líneas ucranianas. La infantería llegó después para asegurar el terreno, pero el asalto se realizó sin que un solo soldado pisara la zona de combate.
El Ministerio de Defensa ucraniano informó de más de 22.000 robots terrestres contratados en 2026, con 67 modelos nuevos autorizados y más de 16.600 misiones logísticas o de evacuación solo en junio. La mayoría de estos vehículos no tripulados se utilizan para transporte, ingeniería y evacuación de heridos, no para atacar, pero su impacto en el campo de batalla es cada vez mayor. En el mar, los drones navales como el Sea Baby y el Magura V5 han permitido a Ucrania destruir o inutilizar alrededor de un tercio de la Flota del Mar Negro, según el jefe de la Marina Real británica.
El debate sobre la autonomía de estos sistemas sigue abierto. Aunque muchos drones y robots aún dependen de operadores humanos, la automatización avanza en tareas concretas, como la interceptación de drones Shahed, donde el 95% del ciclo está automatizado. El Comité Internacional de la Cruz Roja pide restricciones vinculantes para preservar el control humano, ya que una autonomía creciente puede reducir la capacidad de prever quién será alcanzado y cuándo. Por ahora, el ejército de robots ucraniano es más una mezcla de carretillas, ambulancias y armas controladas a distancia que un ejército de Terminators, pero su evolución es imparable.
La combinación de ataques masivos con drones, la apuesta por sistemas desechables y reutilizables, y el desarrollo de defensas de energía dirigida están transformando la guerra moderna. Europa, con la OTAN y la UE, se enfrenta al reto de adaptar sus doctrinas y presupuestos a una realidad donde un dron de 100.000 libras puede poner en jaque a un destructor de miles de millones. La próxima cumbre de la Alianza en Vilna servirá para calibrar si los aliados asumen la disuasión ante este nuevo vector o se conforman con la gestión de crisis a corto plazo. Mientras tanto, los cielos y los mares de Europa ya no son lo que eran.
