- La red de fibra óptica de la CFE supera los 22 mil 896 kilómetros instalados en la Red Nacional de Acceso y Agregación.
- La infraestructura de telecomunicaciones da servicio potencial a casi 119 millones de personas en las 32 entidades del país.
- Más de 109 mil puntos de acceso a internet gratuito conectan espacios públicos, clínicas y centros educativos.
- La colaboración con IMSS Bienestar y la SEP prevé ampliar la red de puntos de acceso hasta, al menos, 2030.
La red de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se ha convertido en la columna vertebral de uno de los proyectos de conectividad pública más ambiciosos del ámbito hispanohablante, con una cobertura que alcanza a prácticamente toda la geografía mexicana. A través de esta infraestructura, la empresa pública extiende servicios de internet y telefonía móvil a decenas de millones de personas que antes tenían opciones muy limitadas o directamente inexistentes.
Lejos de limitarse a la distribución de energía, la compañía ha ido reforzando su papel en las telecomunicaciones, aprovechando sus redes existentes para desplegar fibra óptica y torres LTE. Este modelo resulta especialmente interesante para Europa y España, donde también se debate cómo asegurar conexiones de calidad en zonas rurales o con baja densidad de población sin dejar a nadie atrás.
Una red de fibra óptica que cubre prácticamente todo el país
Según los datos más recientes difundidos por la coordinación responsable de los servicios de telecomunicaciones de la empresa, la red de fibra óptica de la CFE suma ya 22 896,97 kilómetros instalados en la denominada Red Nacional de Acceso y Agregación (RENAyA). Esta cifra supera el registro anterior, situado en torno a los 22 728,77 kilómetros, y confirma un despliegue continuo sobre la infraestructura eléctrica existente, comparable con la mayor red de fibra óptica de España.
Esta fibra óptica de larga distancia se combina con miles de elementos de red distribuidos por todo el territorio. Entre ellos destacan 5 229 torres de telecomunicaciones, que permiten ofrecer conectividad móvil basada en tecnología LTE en amplias zonas urbanas, rurales y periurbanas, reduciendo el vacío de cobertura en regiones históricamente desatendidas. Esta capacidad de ofrecer conectividad móvil y fija de forma coordinada resulta clave para cerrar brechas.
La huella de esta infraestructura no se mide solo en kilómetros, sino también en alcance territorial. La red ya llega a 101 111 localidades repartidas en 2 452 municipios, lo que supone abarcar la totalidad de las 32 entidades federativas del país. En términos demográficos, el proyecto beneficia potencialmente a 118 869 073 habitantes, un volumen de población comparable al de varios Estados miembros de la Unión Europea sumados.
En paralelo al tendido de fibra y al despliegue de antenas, la empresa pública ha impulsado la activación masiva de líneas telefónicas móviles, especialmente bajo modalidades de prepago. Desde 2022 se han puesto en funcionamiento de manera acumulada 3 321 505 líneas, integradas en un esquema de conectividad orientado al bienestar social y al acceso básico a internet.
Conectividad para servicios públicos esenciales y zonas rurales
Uno de los ejes más destacados en el uso de la red de fibra óptica de la CFE es su aplicación directa en servicios públicos esenciales. Bajo la dirección de Emilia Calleja Alor, la empresa ha reforzado convenios de colaboración con el sistema de salud IMSS Bienestar y con la Secretaría de Educación Pública, integrando la conectividad en clínicas y centros educativos repartidos por todo el territorio.
En el frente sanitario, se han habilitado 3 180 puntos de acceso a internet gratuito en clínicas vinculadas al programa IMSS Bienestar. Estos enlaces se apoyan en la fibra óptica troncal y en la red móvil LTE, permitiendo que profesionales y pacientes dispongan de conexión para gestiones médicas, historias clínicas digitales o sistemas de telemedicina, un enfoque muy alineado con las estrategias de digitalización de la salud que se están promoviendo también en Europa.
En el ámbito educativo, la CFE ha desplegado 3 483 puntos de acceso en teleescuelas y centros formativos situados en distintos estados del país. Gracias a la capilaridad de la red de fibra óptica y a procesos de despliegue como cómo se instala la fibra óptica, estos puntos conectan zonas rurales o de difícil acceso, acercando recursos didácticos en línea, plataformas de aprendizaje y contenidos digitales a alumnado que, de otro modo, tendría serias dificultades para mantenerse al día.
La colaboración institucional tiene un horizonte temporal claro: según los planes hechos públicos, este esquema se mantendrá hasta al menos 2030, con el objetivo de alcanzar 31 889 puntos de acceso integrados en estos programas prioritarios. Este tipo de compromisos a largo plazo son similares a los que se observan en proyectos europeos de cohesión digital, donde la red de fibra y las ayudas públicas buscan cerrar la brecha digital entre regiones.
Si se suman todas las iniciativas, la compañía pública opera actualmente 109 212 puntos de acceso a internet gratuito en espacios públicos repartidos por todo el mapa nacional. Estos puntos, respaldados por la red de fibra óptica de la CFE, ofrecen conexión abierta en plazas, edificios administrativos, centros de salud, escuelas y otros emplazamientos comunitarios. Si quieres comprobar la tecnología, consulta cómo saber si mi internet es de fibra óptica.
Estabilidad de la red, respuesta ante contingencias y lecciones para Europa
Además del despliegue en tiempo ordinario, la red de telecomunicaciones basada en fibra óptica ha debido responder a situaciones de emergencia. Ante una contingencia registrada en octubre que afectó a infraestructuras de comunicación en varios estados —entre ellos Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Veracruz—, la CFE organizó un operativo especial para mantener la continuidad del servicio.
Este tipo de actuaciones pone de relieve la importancia de contar con redes troncales de fibra óptica resilientes, preparadas para resistir incidencias climáticas, fallos de suministro o problemas en infraestructuras críticas. Elementos como el diseño de anillos de fibra, la redundancia de rutas y la coordinación con otras redes mayoristas resultan claves para reducir interrupciones, un aspecto que también figura en los planes de ciberresiliencia y seguridad de redes de la Unión Europea.
Mirando hacia adelante, la proyección para el cierre de 2025 apunta a una cobertura combinada de acceso celular e internet gratuito de aproximadamente 94,33 % de la población, a través de la colaboración entre la Red Compartida CFE-Altán y la infraestructura propia de la eléctrica. Este porcentaje, si se materializa plenamente, situaría el proyecto entre los más extensos de la región en términos de alcance poblacional con apoyo de una red de fibra pública.
Para los reguladores y operadores europeos, el caso de la red de fibra óptica de la CFE ofrece varios puntos de comparación: el uso de una empresa pública de energía para desplegar fibra, la apuesta por modelos mayoristas y compartidos, y el enfoque social orientado a la conectividad básica en centros de salud y educación. Salvando las diferencias regulatorias, puede servir como referencia a la hora de diseñar iniciativas de banda ancha en zonas remotas o poco atractivas para la inversión privada.
El esfuerzo por ampliar la red, garantizar la estabilidad del servicio y priorizar la conectividad en servicios esenciales muestra cómo una infraestructura de fibra óptica bien planificada puede convertirse en un instrumento de cohesión territorial. Con su combinación de kilómetros de red, miles de torres LTE y más de cien mil puntos de acceso gratuito, la CFE ilustra un modelo en el que la conectividad se asume como un servicio estratégico, cuyas lecciones resultan especialmente útiles para cualquier región que busque cerrar la brecha digital de forma estructural.
