- Científicos de la Universidad de Minnesota crean SpudCell, una célula sintética que se alimenta, crece y se divide.
- Su genoma se reparte en siete plásmidos y su división se basa en tensión mecánica, no en un citoesqueleto.
- El avance abre la puerta a fabricar medicamentos y materiales de forma más sostenible, aunque aún depende de apoyo externo.
- Se ha creado la organización Biotic para garantizar un desarrollo abierto y seguro de la biología sintética.

La célula, bautizada como SpudCell, no es un organismo autónomo ni puede sobrevivir por sí sola en la naturaleza, pero su existencia marca un antes y un después en la capacidad humana de diseñar sistemas biológicos. Los investigadores, liderados por Kate Adamala y Aaron Engelhart, han publicado los resultados como prepublicación en julio de 2026, a la espera de la revisión por pares, y ya se habla de un futuro en el que estas células programables puedan fabricar medicamentos imposibles de obtener por otros medios o producir materiales sostenibles a temperatura ambiente.
¿Qué es SpudCell?

SpudCell es una pequeña esfera rodeada por una membrana lipídica, similar en su estructura básica a la envoltura de cualquier célula natural. En su interior alberga un genoma funcional de unos 90.000 pares de bases, pero a diferencia de los organismos vivos, ese genoma no está contenido en un único cromosoma, sino que se reparte en siete plásmidos independientes. Esta disposición permite modificar funciones concretas sin tener que rehacer todo el sistema, lo que facilita la experimentación y el diseño de nuevas capacidades.
El sistema de producción de proteínas de SpudCell está formado por un conjunto de enzimas purificadas y ribosomas extraídos de la bacteria E. coli. Los científicos conocen exactamente qué moléculas hay dentro y en qué cantidad, algo que resulta clave para detectar fallos y realizar ajustes. «Hemos replicado en química lo que antes solo era posible en biología», afirmó Adamala, subrayando que el control total sobre los componentes es una de las grandes ventajas de este enfoque basado en avances en biología molecular.
Cómo funciona y sus limitaciones

Aunque SpudCell es capaz de alimentarse, crecer y dividirse, no lo hace de forma completamente autónoma. Para obtener los nutrientes y la maquinaria molecular que necesita, los investigadores deben añadir pequeñas vesículas cargadas de lípidos, enzimas y otras sustancias. La propia célula produce una proteína que se une a esas vesículas y, al fusionarse las membranas, recibe el material necesario. Sin ese suministro externo, el sistema se detiene. Es, por tanto, una célula dependiente del laboratorio, pero que demuestra que los procesos fundamentales de la vida pueden reconstruirse desde abajo.
La división celular también sigue un camino original. En lugar de utilizar un citoesqueleto como hacen las células naturales, SpudCell genera proteínas que se acumulan en la membrana hasta crear una tensión mecánica suficiente para que la esfera se separe. Este mecanismo, aunque distinto al de una bacteria, consigue un resultado equivalente y abre nuevas vías para entender cómo se puede controlar la reproducción de sistemas artificiales. Los investigadores introdujeron además un cambio genético que aumentaba la producción de la proteína relacionada con la alimentación, y observaron que las células modificadas crecían más rápido y desplazaban a las originales tras cinco generaciones, mostrando signos de selección y competencia en un entorno químico controlado.
Sin embargo, las limitaciones son evidentes. SpudCell no fabrica sus propios ribosomas, depende de material externo y suele funcionar durante unas cinco o diez generaciones antes de que su maquinaria se degrade. Después de cinco generaciones, solo alrededor del 30 % de las células hijas conserva el conjunto completo de plásmidos. Aún queda mucho trabajo para lograr una célula verdaderamente autosuficiente.
Implicaciones y próximos pasos
El verdadero potencial de SpudCell reside en su capacidad para servir como plataforma experimental. Al estar construida pieza por pieza, permite estudiar qué necesita exactamente una célula para funcionar y cómo la química pudo organizarse en los primeros sistemas similares a la vida. A largo plazo, los investigadores imaginan células programables capaces de fabricar medicamentos, materiales y productos químicos a temperaturas biológicas, reduciendo el consumo energético y la contaminación asociada a los procesos industriales tradicionales. También se barajan aplicaciones para capturar carbono o producir compuestos con menos residuos.
Para evitar monopolios y garantizar un desarrollo seguro, el equipo ha impulsado la creación de Biotic, una organización sin ánimo de lucro que establecerá estándares globales y de código abierto. De esta forma, investigadores de todo el mundo podrán colaborar en el avance de esta biotecnología. Los próximos pasos incluyen consolidar los siete plásmidos en un genoma más estable, mejorar el reparto del ADN entre las células hijas y conseguir que el sistema fabrique sus propios ribosomas. La revisión por pares y la reproducción independiente de los resultados serán esenciales para confirmar el alcance del hallazgo.
SpudCell no es todavía una fábrica biológica lista para usar, pero representa un cambio de rumbo en la biología sintética. Por primera vez, se ha demostrado que es posible construir una célula desde cero con funciones vitales básicas, y eso abre un camino que, aunque largo, promete transformar la medicina, la industria y nuestra comprensión de la vida misma. La ciencia ha dado un paso más allá del análisis para adentrarse en el diseño, y las preguntas que ahora toca responder son tan apasionantes como las que ya se han resuelto.