- Las calificaciones oficiales revelan que casi la mitad de los alumnos riojanos suspendió el examen de Matemáticas II.
- La nota media de esta asignatura se situó en un 5,20, un descenso significativo frente al 7,385 de la media global de la prueba.
- FapaRioja traslada decenas de quejas a la Universidad denunciando el contraste entre los expedientes brillantes y los resultados obtenidos.
- Pese a la dificultad, la estudiante Zoe Hagemann logró la tercera mejor nota regional con un diez en la materia cuestionada.

La espera ha terminado para los estudiantes riojanos, pero los resultados no han hecho más que avivar una llama que ya prendió con fuerza a la salida de las aulas. Tras días de incertidumbre y un cruce de acusaciones sobre la dificultad de la prueba, los datos de las calificaciones de la PAU en La Rioja confirman que el examen de Matemáticas II ha supuesto un auténtico quebradero de cabeza. Aunque el porcentaje de aprobados general en la comunidad se mantiene en un robusto 97,08%, la asignatura de números ha dejado un rastro de decepción entre quienes aspiraban a las carreras más exigentes.
El ambiente en los institutos durante la mañana de la publicación de notas era una mezcla de alivio y frustración. Mientras muchos celebraban haber salvado los muebles, otros veían con incredulidad cómo su esfuerzo de dos años de Bachillerato se diluía en una corrección que ha intentado compensar un enunciado que muchos tacharon de enrevesado. Los docentes, que ya habían puesto el grito en el cielo por la ambigüedad de ciertos ejercicios, respiran con cierta calma al ver que no ha habido un descalabro total, pero insisten en que el nivel de exigencia no ha estado a la altura de lo trabajado en clase.
Las cifras del desajuste en Matemáticas II

Si echamos un vistazo a la fría estadística, los datos hablan por sí solos. De los alumnos que se enfrentaron a la materia, un 44,76% ha suspendido el examen, una cifra que contrasta radicalmente con el éxito casi total en el resto de la fase obligatoria. La nota media de Matemáticas II se ha quedado en un discreto 5,20, lo que supone un bajón de más de un punto respecto a las medias registradas en el curso anterior, que solían rondar el 6,40. Esta caída ha provocado que muchos estudiantes vean cómo su nota de acceso se resiente justo cuando cada décima cuenta para entrar en la universidad.
El problema no solo ha sido el suspenso, sino el techo de cristal para los alumnos de excelencia. Varios institutos han reportado casos de estudiantes que, tras obtener dieces durante todo el curso, se han encontrado con notas que no superan el seis en esta prueba. Esta situación es especialmente crítica para quienes tienen la mirada puesta en grados relacionados con las Ciencias de la Salud o ingenierías de alta demanda, donde la asignatura pondera el doble y un tropezón aquí puede obligar a cambiar de planes de futuro o incluso de ciudad de residencia.
FapaRioja y la indignación de las familias

La movilización ciudadana no se ha hecho esperar y la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de La Rioja (FapaRioja) ha tomado la delantera. Durante los últimos días, han recopilado multitud de testimonios y cartas de familias que relatan el desgaste emocional y la sensación de injusticia que viven sus hijos. Estas misivas, que serán entregadas formalmente en el Rectorado, denuncian una falta de coherencia entre los contenidos evaluados y la madurez matemática que se puede alcanzar en un segundo de Bachillerato ya de por sí bastante apretado.
Entre los relatos recogidos por la federación aparecen ejemplos sangrantes, como el de un estudiante con matrícula de honor y un 5,04 en la PAU, u otros con sobresalientes que han caído por debajo del cuatro. Las familias no piden que se regale nada, sino una «salida justa» y que se abra un debate serio sobre cómo se diseñan estos exámenes para que no se conviertan en una lotería. Se quejan de que esta falta de armonización entre comunidades pone en clara desventaja a los riojanos frente a otros estudiantes que podrían haber tenido pruebas más asequibles.
Análisis de la prueba: álgebra y optimización en el foco

Entrando en el detalle de lo que ocurrió aquel día en el aula, los estudiantes coinciden en que hubo ejercicios que les dejaron fuera de juego. El planteamiento de la parte de álgebra y matrices fue calificado de «raro» y poco habitual, lo que generó confusión incluso entre los más preparados. También el ejercicio de optimización y cálculo de áreas recibió críticas por su complejidad técnica. Muchos alumnos aseguran que, aunque los temas estaban en el programa, la forma de preguntar buscaba más el despiste que la comprobación de conocimientos reales.
A pesar de este panorama tan gris, siempre hay quien consigue brillar con luz propia. Es el caso de Zoe Hagemann Martínez, que alcanzó un diez en este polémico examen de matemáticas, contribuyendo a situarse como la tercera mejor nota de toda La Rioja. Aun logrando la máxima calificación, Zoe reconoce que al salir pensó que le había ido mal y que la ambigüedad del enunciado de matrices fue un obstáculo importante. Su caso, aunque excepcional, demuestra que la corrección ha intentado ser benévola dentro de lo posible para paliar la dificultad objetiva del papel.
Plazos de reclamación y oferta universitaria

Para aquellos que no estén conformes con su resultado, ahora se abre el periodo de solicitud de segunda corrección, que estará disponible hasta el 19 de junio a mediodía. Es la última oportunidad para rascar unas décimas que podrían ser vitales para entrar en la primera opción de grado. Precisamente hoy se ha abierto también el plazo de admisión para la Universidad de La Rioja, que este año cuenta con el atractivo extra del estreno del grado de Medicina, para el que se ofertan 30 plazas y que, previsiblemente, tendrá una de las notas de corte más elevadas de la historia de la región.
La sensación general que deja esta convocatoria es que, si bien los resultados no han sido catastróficos en términos de aprobados globales, sí que se ha producido una injusticia pedagógica con la materia de Matemáticas II. El debate sobre la necesidad de una prueba única o, al menos, mucho más equilibrada entre territorios vuelve a estar sobre la mesa tras comprobar que un solo examen puede condicionar la motivación de los estudiantes más brillantes de la región. A partir de ahora, toca esperar a las notas definitivas del 26 de junio para ver si las reclamaciones logran calmar las aguas de una polémica que ha marcado este final de curso.