- Solo el 20% de las empresas españolas alcanza la máxima madurez en cloud computing.
- El 90% teme que sus presupuestos actuales no basten para sus proyectos de IA.
- La deuda tecnológica y la falta de control lastran la innovación.
- La nube soberana crecerá un 41% en dos años, pero preocupa el coste.
La transformación digital de las empresas españolas avanza, pero no al ritmo que exige la inteligencia artificial. Un reciente informe de NTT DATA, titulado ‘Innovación impulsada por la nube en la era de la IA’, revela que solo el 20% de las organizaciones del país ha alcanzado el nivel más alto de madurez en cloud computing. El dato, extraído de una encuesta realizada en 33 países, sitúa a España seis puntos por encima de la media global, pero deja claro que el 80% restante todavía no aprovecha plenamente las capacidades de la nube.
La paradoja es evidente: todas las compañías consultadas aseguran que la IA les obliga a invertir más en cloud, pero nueve de cada diez consideran que sus presupuestos actuales ponen en riesgo el éxito de sus iniciativas tecnológicas. Esta brecha entre la ambición y los recursos disponibles se convierte en el principal obstáculo para que la inteligencia artificial deje de ser una promesa y se convierta en una realidad operativa.
La deuda tecnológica lastra la innovación
El informe no se limita a medir la contratación de capacidad en la nube. También analiza la arquitectura, la integración de datos y el estado de las aplicaciones empresariales. En este sentido, el 57% de las organizaciones españolas reconoce que sus sistemas heredados están frenando la innovación. Esa deuda tecnológica dificulta el entrenamiento de modelos, eleva los costes de integración y alarga el paso de las pruebas piloto a servicios estables.
La modernización se convierte así en una prioridad operativa. Migrar cargas sin revisar aplicaciones, modelos de datos o controles de acceso solo traslada al cloud los problemas ya existentes. Para las empresas, la cuestión presupuestaria abarca tanto el consumo de infraestructura como la adaptación del software, la calidad de los datos y la observabilidad.
Roberto García Godoy, responsable de Digital Architecture & Cloud para Iberia y Latinoamérica en NTT DATA, lo resume con claridad: «La adopción de la IA está poniendo a prueba los límites de las arquitecturas actuales». Muchas compañías aceleran sus iniciativas de inteligencia artificial como infraestructura crítica del negocio sin haber desarrollado los cimientos necesarios, lo que genera tensiones entre los planes de crecimiento y los recursos disponibles.
Seguridad y soberanía, prioridades en alza
La seguridad se ha convertido en uno de los principales destinos de inversión. Para el 37% de los encuestados españoles, la protección de los servicios cloud es el área que más recursos recibe después de la propia infraestructura. Sin embargo, esa inversión no responde a una falta de confianza generalizada: el 39% de los líderes declara un nivel alto de confianza en la seguridad de sus servicios. Más bien, refleja el peso creciente de la protección en ecosistemas con más proveedores, identidades y flujos de información.

Las organizaciones están combinando modalidades de nube pública, privada, híbrida y soberana para ajustar el control a cada carga. El informe proyecta que la adopción de nube soberana crecerá un 41% durante los próximos dos años, impulsada por la necesidad de decidir dónde se alojan los datos y bajo qué jurisdicción se procesan. Esa evolución tiene una contrapartida económica: el 58% de los consultados está preocupado por los mayores costes asociados a estas soluciones de soberanía digital europea.
La elección de arquitectura deja de ser una decisión centrada exclusivamente en capacidad y disponibilidad. Para sectores regulados o actividades que manejan información sensible, también intervienen la residencia del dato, la trazabilidad y la dependencia de proveedores. Cuantas más plataformas incorpora una empresa, mayor es la exigencia de mantener políticas de seguridad y métricas de costes coherentes.
El reto de gobernar la IA agéntica
La evolución hacia la IA agéntica, capaz de ejecutar acciones con autonomía, añade otra capa de complejidad. Los ejecutivos españoles citan entre sus principales preocupaciones la falta de control sobre los servicios cloud y los riesgos de gobernanza y seguridad. Estos sistemas pueden interactuar con aplicaciones y repositorios corporativos, por lo que su despliegue exige definir permisos, límites de actuación y mecanismos de supervisión.
Cloud e IA aparecen como dos componentes de una misma planificación. La infraestructura debe proporcionar escala y disponibilidad, mientras la gestión de los datos determina qué información puede utilizar cada modelo y con qué garantías. Diseñar ambas estrategias por separado puede generar incompatibilidades, duplicar costes o dejar los proyectos sin una ruta clara hacia producción.
García Godoy insiste en que «las organizaciones que marcan la diferencia son aquellas que convierten sus datos en conocimiento estructurado y accionable». Solo así la IA deja de ser una palanca de eficiencia para convertirse en un motor real de valor y crecimiento para el negocio.
Del presupuesto de infraestructura al coste por servicio
El informe apunta a una reorganización de prioridades para las compañías españolas. Alcanzar una mayor madurez requerirá equilibrar modernización, seguridad, soberanía y control financiero, en lugar de concentrar el gasto en ampliar capacidad. También obligará a identificar qué sistemas heredados deben renovarse primero y qué cargas justifican modelos privados o soberanos más costosos.
La derivada empresarial será visible en la forma de aprobar los proyectos de IA. Las organizaciones necesitarán incorporar desde el inicio el coste de los datos, la infraestructura, la seguridad y la operación continuada. Medir el gasto y el rendimiento por caso de uso permitirá decidir qué iniciativas pueden escalar y evitar que una cartera creciente de pilotos consuma el presupuesto sin llegar a procesos productivos.
Todo apunta a que la madurez cloud en España no es solo una cuestión tecnológica, sino también de estrategia y gobernanza. Las empresas que logren alinear su infraestructura con sus ambiciones de IA estarán mejor posicionadas para competir en un mercado cada vez más digitalizado. El camino no es fácil, pero los datos del informe ofrecen una hoja de ruta clara: modernizar los sistemas, reforzar la seguridad, controlar los costes y, sobre todo, integrar la nube y la IA en una misma visión de negocio.