- El Consell de Mallorca adquiere la carta portulana de Pere Rossell, datada en 1447, en una subasta de Sotheby’s en Londres.
- El mapa, elaborado sobre vitela y en latín y catalán, es una pieza clave de la Escuela Cartográfica Mallorquina.
- Tras más de cuarenta años en una colección privada de Estados Unidos, el documento pasa a formar parte del patrimonio público de la isla.
- La carta se exhibirá a partir de junio en el Museu de Mallorca como eje de nuevas iniciativas educativas y culturales.
La isla de Mallorca suma a su patrimonio una obra cartográfica excepcional del siglo XV que, hasta ahora, permanecía lejos del alcance del público. Se trata de la carta portulana de Pere Rossell, un documento náutico de 1447 considerado una auténtica joya de la cartografía medieval mallorquina.
Después de más de cuatro décadas en manos privadas, esta pieza regresa a la isla para integrarse en el fondo público del Consell de Mallorca y convertirse en uno de los grandes reclamos del Museu de Mallorca, donde podrá visitarse a partir de junio tras los trabajos técnicos de conservación y montaje expositivo.
Una adquisición clave para el patrimonio de Mallorca
El Consell de Mallorca ha cerrado en Londres la compra de la carta portulana de Pere Rossell en la casa de subastas Sotheby’s, en una operación que las instituciones insulares califican como un verdadero hito para la protección del legado histórico de la isla.
El presidente del Consell, Llorenç Galmés, y la vicepresidenta y consejera de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, se desplazaron hasta la sede de Sotheby’s en la capital británica para formalizar el traspaso de la pieza, considerada una de las obras más destacadas de la llamada Escuela Cartográfica Mallorquina.
En la recepción oficial, la comitiva mallorquina fue atendida por David Goldthorpe, responsable de Libros y Manuscritos de Sotheby’s para Europa y Oriente Medio, quien subrayó que la institución no podría haber imaginado un destino más apropiado para este mapa que su regreso a la isla en la que fue creado hace casi seis siglos.
Para el Consell, la salida de la carta a una subasta internacional representó una “oportunidad única” para recuperar un bien de extraordinario valor histórico y cultural que corría el riesgo de volver a quedar oculto en otra colección privada, alejado del acceso público y de la investigación especializada.
La carta portulana de Pere Rossell: una joya de la cartografía medieval mallorquina
La pieza adquirida es una carta portulana datada en 1447 y firmada por el cartógrafo mallorquín Pere Rossell, también citado en los documentos de la época como Petrus Roselli. Se considera la obra más antigua conocida de este autor y uno de los testimonios más valiosos de la tradición cartográfica desarrollada en Mallorca entre los siglos XIII y XV.
El documento se ha conservado en excelente estado a pesar de su antigüedad. Está realizado sobre vitela de alta calidad y combina textos en latín y catalán, reflejando la realidad lingüística de la Mallorca medieval. Esta combinación de lenguas, junto con su precisión técnica, sitúa la obra entre las grandes producciones cartográficas europeas del período.
La carta se caracteriza por su gran formato y su nivel de detalle en la representación del Mediterráneo. El mapa recoge centenares de topónimos distribuidos por la cuenca mediterránea, escritos con caligrafía gótica en tintas negra y roja. Este despliegue de información geográfica la convierte en una herramienta de enorme valor histórico para comprender las rutas de navegación y el conocimiento del mundo en la Baja Edad Media, así como para estudiar las expediciones históricas que influyeron en él.
Además de su función náutica original, el documento es un ejemplo destacado del dominio técnico y artístico de la Escuela Cartográfica Mallorquina, reconocida internacionalmente por la precisión de sus cartas marinas y por su capacidad para integrar datos geográficos, comerciales y científicos procedentes de distintas tradiciones culturales.
Del coleccionismo privado al inventario público
Durante más de cuarenta años, la carta portulana de Pere Rossell formó parte de la colección de los bibliófilos Cindy y Jay Pritzker, un reconocido matrimonio de coleccionistas que la mantuvo en manos privadas, lejos de los circuitos museísticos europeos.
Su salida reciente a subasta abrió un escenario en el que el documento podía haber cambiado de propietario sin ningún tipo de garantía de acceso público. Ante esta situación, el Consell de Mallorca identificó la operación como una prioridad estratégica para el patrimonio balear y decidió concurrir a la puja para asegurar el retorno del mapa a la isla.
Desde Sotheby’s, David Goldthorpe destacó que la carta fue elaborada hace más de quinientos años y que, tras un largo periplo por el mercado internacional, “traza ahora su ruta de vuelta a Mallorca”, donde será preservada y exhibida en condiciones adecuadas para su estudio y disfrute por parte de la ciudadanía.
La adquisición permite que la obra abandone definitivamente el circuito privado y se incorpore al inventario público del Consell de Mallorca, lo que garantiza mecanismos de conservación, catalogación y difusión acordes con su relevancia histórica dentro de la cartografía medieval europea.
Un hito institucional y una apuesta de futuro
Las autoridades insulares han insistido en que la compra de esta pieza no es solo una operación de recuperación patrimonial, sino también una apuesta a largo plazo por la investigación y la difusión cultural. Llorenç Galmés ha calificado el día de la firma como un momento histórico para la isla.
El presidente del Consell ha destacado que con esta operación se refuerza el papel de Mallorca como referencia en la historia de la cartografía medieval y se garantiza que un documento clave de la identidad insular permanezca al alcance de la ciudadanía y de las futuras generaciones.
En términos similares, la vicepresidenta y responsable de Cultura y Patrimonio, Antònia Roca, ha definido la carta como una “auténtica joya” que refleja el talento y la proyección exterior de la Mallorca medieval. Según ha señalado, la integración del mapa en el patrimonio público permitirá no solo su conservación física, sino también su explotación educativa y cultural.
Las declaraciones institucionales subrayan la intención de que la pieza se convierta en un recurso central para proyectos pedagógicos vinculados a la historia, la geografía y la navegación en la Edad Media, tanto en el ámbito escolar como universitario.
Un mapa que muestra el Mediterráneo medieval con precisión milimétrica
Más allá del valor simbólico de su regreso a la isla, la carta portulana de Pere Rossell destaca por su extraordinario nivel de detalle en la representación del Mediterráneo. Elaborada en 1447, recoge con notable exactitud la configuración de costas, puertos y rutas marítimas en una época en la que la navegación dependía en gran medida de este tipo de documentos.
El mapa muestra multitud de topónimos escritos con caligrafía gótica, combinando tintas negra y roja para diferenciar enclaves y jerarquías geográficas. Esta codificación visual permitía a los marinos identificar con rapidez los principales puntos de referencia y los itinerarios más transitados.
Su realización sobre vitela no solo aportaba durabilidad, sino que facilitaba un trazado fino y preciso de líneas de costa y rumbos de navegación. La superficie del documento se organiza en torno a las tradicionales redes de rumbos que caracterizan a las cartas portulanas, elemento clave para la orientación en alta mar.
El uso conjunto de latín y catalán en las inscripciones del mapa refleja la realidad multilingüe y cosmopolita de la Mallorca bajomedieval, punto de encuentro de rutas comerciales que conectaban el Mediterráneo con otros espacios europeos y mediterráneos. Esta combinación convierte la pieza en una fuente de primer orden para historiadores, filólogos y especialistas en cultura marítima y en la historia de la geografía.
Exposición en el Museu de Mallorca y acceso para la ciudadanía
El destino final de la carta portulana será el Museu de Mallorca, donde se prevé su exhibición a partir del mes de junio. El documento viajará primero a la isla para someterse a los protocolos de conservación y estudio previos a su presentación al público.
La intención del Consell es que la obra se convierta en la pieza estrella de una muestra específica dedicada a la cartografía medieval mallorquina, en la que se contextualizará su creación, su función original como instrumento de navegación y el recorrido histórico que la ha llevado de los talleres medievales a las vitrinas de un museo del siglo XXI.
Esta exposición permitirá que tanto residentes como visitantes puedan contemplar de cerca un documento que hasta ahora solo era accesible para un reducido círculo de expertos y coleccionistas. El museo prevé acompañar la muestra con materiales divulgativos y actividades paralelas.
Según avanzan las instituciones insulares, se trabaja ya en programas educativos y visitas guiadas dirigidas a centros escolares, estudiantes universitarios y público general, con el objetivo de facilitar una comprensión más amplia del papel de Mallorca en la historia de la navegación y de la producción cartográfica europea.
Con la incorporación de esta carta portulana al patrimonio público, Mallorca consolida su posición como referente internacional en el estudio de la cartografía medieval y refuerza el vínculo entre su pasado marítimo y la oferta cultural actual, abriendo nuevas oportunidades para la investigación, la divulgación y el turismo cultural alrededor de una de sus grandes joyas históricas.

