- La flota de MasOrange reduce cerca de un 20% su índice de emisiones reales respecto al año anterior.
- El Emission Score de la compañía se sitúa en 0,25 g/km, un 86% por debajo de la media de vehículos en ciudades españolas.
- Los más de 400 vehículos analizados muestran niveles muy bajos de CO, HC, NOx y partículas, con especial mejora en PM y NO2.
- La apuesta por vehículos ECO, la práctica ausencia de coches sin distintivo ambiental y la renovación constante de la flota explican los buenos resultados.

La última auditoría de emisiones realizadas sobre la flota de vehículos de MasOrange confirma una caída notable de los contaminantes generados por sus coches de empresa. El operador de telecomunicaciones, con sede en Pozuelo de Alarcón (Madrid), logra situarse muy por debajo de los niveles habituales que se registran en las ciudades españolas.
Según los datos verificados por el laboratorio español OPUS RSE, especializado en la medición remota de emisiones de tráfico, la compañía ha conseguido reducir en torno a un 20% las emisiones reales de su flota respecto al año anterior. El resultado consolida a MasOrange como uno de los actores más avanzados del sector en materia de movilidad sostenible y calidad del aire.
Un Emission Score un 86% inferior a la media nacional
El análisis sitúa el índice Emission Score de la flota de MasOrange en 0,25 g/km, un dato que supone una mejora cercana al 20% en comparación con las mediciones registradas en 2024. Este indicador, que combina en un único valor el impacto de distintos contaminantes sobre la salud, permite comparar de forma homogénea el comportamiento ambiental de los vehículos.
Si se contrasta este valor con los datos obtenidos por OPUS RSE en distintas campañas municipales en España, la diferencia es muy significativa: el Emission Score medio de los vehículos que circulan por ciudades españolas ronda los 1,82 g/km. Es decir, la flota de MasOrange presenta un nivel de emisiones un 86% más bajo que la media urbana, una brecha que evidencia el efecto de las políticas internas de renovación y mantenimiento.
El estudio se ha llevado a cabo en las instalaciones de la compañía en Pozuelo de Alarcón, donde OPUS RSE desplegó sus sensores para analizar el tráfico interno que accede y sale de la sede. En total, se efectuaron cerca de 1.700 mediciones a lo largo del mes de noviembre de 2025, lo que ofrece un volumen de datos suficiente para extraer conclusiones robustas.
Además de compararse con la auditoría del año previo, los resultados se han puesto en relación con otras campañas desarrolladas por OPUS RSE en diferentes municipios españoles durante 2025. Este enfoque permite situar el rendimiento de la flota de MasOrange en el contexto real del parque móvil que circula en España.
Emisiones de CO, HC, NOx y partículas muy por debajo de otros vehículos
El informe detalla que, en los más de 400 vehículos corporativos medidos, las emisiones de los principales contaminantes regulados son sistemáticamente inferiores a las observadas en vehículos similares en otras ciudades. Se trata, en concreto, de monóxido de carbono (CO), hidrocarburos (HC), óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas (PM).
La mejora es especialmente visible en los contaminantes con mayor impacto sobre la salud pública, como las partículas en suspensión (PM) y el dióxido de nitrógeno (NO2). Son precisamente estas sustancias las que suelen estar en el centro de los debates sobre calidad del aire en la Unión Europea, dado su vínculo con problemas respiratorios y cardiovasculares.
La metodología utilizada permite medir las emisiones reales en condiciones de circulación normal, sin necesidad de sacar los vehículos de su uso habitual. Esta aproximación elimina el sesgo que pueden introducir los ensayos en laboratorio y ofrece una fotografía más fiel del comportamiento ambiental de cada coche.
En la práctica, los datos indican que la flota de MasOrange contribuye de forma relativamente baja a la carga de contaminantes habituales del tráfico rodado. Esto encaja con las exigencias crecientes de la normativa europea sobre calidad del aire y reducción de emisiones procedentes del transporte, que obligan a empresas y administraciones a acelerar la transición hacia vehículos menos contaminantes.
Un parque móvil más ecológico que la media española
Otro de los aspectos que más llaman la atención del estudio es la composición de la flota desde el punto de vista de las etiquetas ambientales. MasOrange cuenta con un porcentaje de vehículos ECO del 15%, por encima del entorno nacional, donde este distintivo ronda el 10% del parque.
Igualmente relevante es la práctica ausencia de vehículos sin distintivo ambiental, es decir, aquellos más antiguos y con peores registros de emisiones. En la flota de la compañía, estos coches apenas representan el 1%, frente a un 7,7% en el conjunto de España, lo que evidencia una renovación temprana y sistemática del parque móvil corporativo.
En cuanto a los vehículos con etiqueta CERO, el informe apunta a un peso similar al del resto del país. Aunque el porcentaje no destaca sobre la media, se integra en una estrategia global en la que la reducción de emisiones no depende solo de la electrificación, sino también de un uso intensivo de motorizaciones más eficientes y de un mantenimiento riguroso.
Este perfil de flota se traduce en una antigüedad media menor y mejores características ecológicas que las que se encuentran, por lo general, en entornos urbanos españoles. Esta diferencia de edad y tecnología explica buena parte de la distancia observada entre el Emission Score de MasOrange y el promedio nacional.
Cómo se midieron las emisiones de la flota
Para llevar a cabo el análisis, OPUS RSE empleó el sistema de teledetección RSD6000 (Remote Sensing Device), una tecnología que permite registrar las emisiones de cada vehículo mientras circula con normalidad, de forma similar a cómo actúa un radar de velocidad. El procedimiento se realiza bajo la norma ISO 17025, lo que garantiza la trazabilidad y la calidad de las mediciones.
Este tipo de dispositivos mide, en cuestión de segundos, la concentración de diferentes contaminantes en los gases de escape cuando el vehículo pasa por delante del sensor. La información obtenida se combina con datos como la velocidad o la aceleración para calcular la emisión real por kilómetro recorrido, sin necesidad de detener el coche ni intervenir en su funcionamiento.
En el caso de MasOrange, se desplegaron dos sensores RSD en los accesos al parque empresarial La Finca, donde se ubica la sede de la compañía. Desde estos puntos se registró el paso de los vehículos corporativos durante varios días, cubriendo los desplazamientos habituales de entrada y salida.
Aunque la teledetección es una metodología relativamente reciente, su uso está creciendo en Europa como herramienta para identificar el pequeño porcentaje de vehículos que más contaminan. Diferentes estudios apuntan a que entre un 1% y un 2% de los coches pueden llegar a concentrar hasta el 40% de las emisiones locales, por lo que detectarlos permite priorizar actuaciones de reparación o sustitución.
El papel del índice Emission Score
Para facilitar la interpretación de los resultados, OPUS RSE agrupa los contaminantes medidos en un índice único denominado Emission Score. Este valor pondera el peso de cada sustancia en función de su impacto sobre la salud, de modo que las partículas PM tienen un peso mayor, seguidas de los óxidos de nitrógeno (NOx), los hidrocarburos (HC) y, en último lugar, el monóxido de carbono (CO).
Al combinar todos estos parámetros en un solo indicador, es posible comparar flotas, zonas urbanas o periodos de tiempo de manera más sencilla. De esta forma, el Emission Score de 0,25 g/km de MasOrange no solo refleja unos buenos datos absolutos, sino que permite cuantificar con claridad la mejora frente al año anterior y frente a la media nacional.
Esta metodología encaja con las necesidades de las administraciones locales y regionales, que cada vez demandan herramientas más precisas para evaluar la eficacia de sus políticas de movilidad. Para empresas como MasOrange, disponer de una referencia numérica facilita el seguimiento de objetivos internos de sostenibilidad y la planificación de futuras renovaciones de flota.
El uso de un indicador único también ayuda a comunicar de forma más clara los avances a la plantilla, a los inversores y a otros grupos de interés, integrando la movilidad en la estrategia global de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) que las grandes corporaciones están incorporando en los últimos años.
Renovación de flota y políticas de movilidad sostenible
Los buenos resultados no son fruto de una acción puntual, sino de una estrategia continuada de renovación y optimización de la flota corporativa. MasOrange lleva años sustituyendo progresivamente los vehículos más antiguos por modelos con mejores prestaciones ambientales y consumos más ajustados.
Esta política se traduce en una flota con menor antigüedad media que la que suele encontrarse en el parque móvil general español, algo que incide directamente en las emisiones: los motores más modernos integran tecnologías más exigentes en materia de control de gases y partículas, además de sistemas electrónicos más precisos.
La compañía también ha incorporado criterios de sostenibilidad en la selección de vehículos para sus empleados, apostando por motorizaciones etiquetadas como ECO y CERO siempre que la operativa lo permite. Esta orientación se combina con directrices internas de uso eficiente, como la planificación de rutas o la promoción de alternativas de movilidad cuando es posible.
En palabras de Meinrad Spenger, Consejero Delegado de la empresa, los resultados aportan «datos concretos y medibles» que confirman que la apuesta por la movilidad sostenible va en la dirección adecuada. Para la compañía, la reducción de emisiones de su flota forma parte de una estrategia más amplia de generación de impacto positivo en el entorno.
Alineación con los objetivos climáticos de España y la UE
El descenso en las emisiones de la flota de MasOrange se enmarca en un contexto europeo en el que el transporte por carretera sigue siendo una de las principales fuentes de contaminación atmosférica. Tanto la Unión Europea como España han reforzado en los últimos años sus objetivos en materia de calidad del aire y lucha contra el cambio climático.
En este escenario, los datos obtenidos en la auditoría refuerzan el papel de la compañía como referente en políticas ESG dentro del sector de las telecomunicaciones. El esfuerzo por reducir la huella de sus desplazamientos cotidianos complementa otras iniciativas ambientales, como la eficiencia energética en redes y centros de datos o el uso de energías renovables.
Al presentar un Emission Score muy por debajo de la media urbana, la empresa se sitúa en una posición adelantada respecto a las exigencias actuales y anticipa parte de las medidas que previsiblemente se generalizarán en los próximos años en toda Europa, como las zonas de bajas emisiones o las restricciones a los vehículos más contaminantes.
Para los organismos reguladores, disponer de ejemplos de flotas corporativas que ya alcanzan estos niveles de emisiones facilita definir estándares más ambiciosos y demuestra que la reducción sustancial de contaminantes es viable cuando se combinan tecnología, inversión y planificación a medio plazo.
El conjunto de la auditoría dibuja un panorama en el que la flota de MasOrange no solo ha recortado cerca de un 20% sus emisiones respecto al año anterior, sino que además se sitúa muy por debajo de los niveles habituales del parque móvil español, con un Emission Score de 0,25 g/km, una presencia destacada de vehículos ECO, prácticamente ningún coche sin distintivo ambiental y una metodología de medición transparente que refuerza la credibilidad de los datos, configurando un caso claro de cómo la renovación de flota y la gestión de la movilidad pueden traducirse en mejoras tangibles en la calidad del aire.
