La escasez de RAM lleva a las tiendas de PC a vender equipos sin memoria instalada

Última actualización: 23/12/2025
Autor: Isaac
  • Integradores como Paradox Customs ofrecen PC sin RAM por la escasez y el encarecimiento extremo de la memoria.
  • La presión de la IA sobre la DRAM y la NAND está alterando la cadena de suministro y disparando los precios.
  • Comprar un PC sin RAM traslada al usuario el riesgo de incompatibilidades, fallos y menor rendimiento.
  • Se espera que los fabricantes reduzcan la memoria preinstalada y que los precios de los PC suban hasta un 20% en los próximos años.

Equipo de PC sin memoria RAM

La crisis global de la memoria RAM ha dejado de ser un asunto técnico para convertirse en un problema que condiciona por completo la compra de ordenadores. Lo que antes era un componente relativamente barato y fácil de conseguir, ahora se ha transformado en un bien escaso cuyo precio se ha disparado en cuestión de meses, forzando a las tiendas a tomar decisiones que hace unos años habrían parecido impensables.

El síntoma más llamativo de esta situación es que algunas tiendas de PC han empezado a vender equipos sin memoria RAM. Es decir, ordenadores que, tal y como salen de la caja, no pueden ni siquiera encenderse. La idea es que sea el usuario quien aporte sus propios módulos o los compre por su cuenta, una solución de compromiso que está levantando polémica y que deja claro hasta qué punto se ha tensado el mercado.

Tiendas que venden PC sin RAM: una medida desesperada

Tienda de ordenadores vendiendo PC sin RAM

Uno de los casos que más ruido ha generado es el de Paradox Customs, un integrador de PC gaming conocido por sus configuraciones personalizadas. Ante la subida descontrolada de precios y la falta de stock, la compañía ha anunciado que sus clientes tendrán la opción de comprar un ordenador sin módulos de memoria incluidos, marcando la casilla de “sin RAM” durante el proceso de configuración.

La justificación de la tienda es directa: la escasez persistente y los precios desorbitados de la memoria han roto por completo la forma tradicional de fijar los precios de los equipos. Según explican, si incluyen RAM a los valores actuales, el coste final se dispara tanto que muchos compradores abandonan la compra, especialmente en el segmento gaming, donde ya de por sí se invierte bastante en procesador y tarjeta gráfica.

Con esta opción, Paradox Customs intenta que el usuario que ya dispone de módulos compatibles, o puede encontrarlos por su cuenta, evite pagar el sobreprecio que impone el mercado a través del integrador. Sin embargo, la medida ha sido recibida con bastante escepticismo por parte de la comunidad: no pocos usuarios consideran que vender un PC sin RAM es poco menos que colocar en el escaparate un “ladrillo” que no puede usarse hasta que el cliente se busque la vida.

En redes sociales se han multiplicado los comentarios críticos. Algunos clientes potenciales reprochan a la tienda que traslade al comprador la responsabilidad de conseguir un componente esencial. Otros señalan que, si alguien quisiera montar el ordenador pieza a pieza, directamente no recurriría a un PC preensamblado. El debate ha puesto de relieve una tensión clara entre la necesidad de las tiendas de sobrevivir en un mercado hostil y las expectativas de quienes esperan recibir un equipo funcional desde el primer encendido.

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Más allá de este caso concreto, el movimiento apunta a una tendencia: todo indica que otras tiendas especializadas podrían verse forzadas a adoptar medidas similares, dejando cada vez más en manos del consumidor la tarea de cerrar la configuración completa de su PC, precisamente en el momento en que más difícil y caro resulta conseguir memoria.

Los riesgos técnicos de dejar la RAM en manos del usuario

Placa base de PC sin módulos de RAM instalados

Vender ordenadores sin RAM no solo plantea dudas comerciales, también abre la puerta a problemas técnicos nada triviales. La memoria ya no es ese componente “de relleno” que se elige solo por capacidad; su compatibilidad con la placa base, el procesador y la configuración de la BIOS resulta clave para que el sistema funcione con estabilidad.

Si el usuario compra un que no casa bien con su placa base, se expone a fallos difíciles de diagnosticar. Entre ellos, bucles de arranque en los que el PC no llega a iniciar, cierres aleatorios de aplicaciones, congelaciones esporádicas o inestabilidades que aparecen solo bajo carga intensa, como en juegos exigentes o tareas de edición de vídeo.

Además entra en juego todo lo relacionado con la configuración de la BIOS y los perfiles de rendimiento de la memoria, como XMP en Intel o EXPO en plataformas AMD. Si el usuario activa estos perfiles sin saber muy bien qué está haciendo, puede encontrarse con errores de entrenamiento de memoria o con ajustes demasiado agresivos para el kit concreto que ha comprado, especialmente si mezcla módulos antiguos con nuevos o combina marcas y latencias diferentes.

En la práctica, esto plantea una duda importante: ¿quién asume la responsabilidad cuando el equipo falla? La tienda ha entregado un PC sin RAM, el cliente ha montado por su cuenta unos módulos y, si algo no va bien, el diagnóstico se complica. Determinar si el origen del problema es la placa, la memoria, la configuración de la BIOS o una incompatibilidad concreta deja de ser sencillo, y puede convertir cualquier gestión de garantía en un proceso farragoso.

A esto se suma que muchos usuarios, ante la falta de stock y los precios al alza, están recurriendo a memoria usada o de segunda mano, o directamente a módulos antiguos que tenían guardados. La consecuencia más evidente es una pérdida de rendimiento en equipos modernos, que pueden verse lastrados por capacidades y velocidades inferiores a las previstas, anulando buena parte del beneficio de haber invertido en una plataforma reciente.

La presión de la IA sobre la DRAM y la NAND dispara los precios

La situación actual no es fruto de un simple bache puntual de oferta y demanda, sino de un cambio de fondo en las prioridades de la industria. La inteligencia artificial, especialmente en el ámbito de los grandes centros de datos, se ha convertido en un devorador de memoria a una escala que el mercado de consumo no puede igualar.

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Las grandes tecnológicas están acaparando cantidades masivas de módulos DRAM y chips NAND para alimentar sus granjas de servidores, tanto en nubes tradicionales como en infraestructuras optimizadas para IA. Parte de la capacidad productiva de fabricantes como Samsung o SK Hynix se está derivando a memorias de alto rendimiento y alto margen, como la HBM, orientadas a aceleradores y hardware específico para inteligencia artificial.

Esto tiene un efecto en cadena: al dedicar más líneas de producción a memorias de mayor valor añadido para servidores y GPU profesionales, quedan menos recursos para fabricar módulos convencionales de consumo, tanto en DDR4 como en DDR5. El resultado es un mercado minorista con oferta limitada y precios que se disparan mucho más rápido de lo que pueden reaccionar las tiendas y los usuarios finales.

En este contexto también se ha visto afectada la memoria NAND utilizada en SSD. La adaptación de algunas plantas para priorizar DRAM o memorias especializadas ha implicado, en ciertos casos, parar o reconvertir líneas de producción de NAND, lo que suma presión al precio del almacenamiento sólido. Para el comprador final, esto se traduce en ordenadores más caros no solo por la RAM, sino por casi todo lo que lleve chips de memoria.

El escenario que se dibuja de cara a los próximos años es el de un auténtico “superciclo” de memoria, con precios elevados y oferta ajustada durante un periodo prolongado. Lejos de ser una tormenta pasajera, parece un cambio de fase del mercado que afectará tanto a los hogares como a las empresas, en Europa, en España y en prácticamente cualquier región dependiente de la importación de estos componentes.

Impacto directo en el precio y la configuración de los ordenadores

La suma de estos factores ya se está dejando notar en las previsiones de la industria del PC. Informes recientes apuntan a que, de cara a 2026, los precios de los ordenadores podrían aumentar entre un 15% y un 20% debido al encarecimiento de la memoria DRAM y de la NAND utilizada en SSD y otros dispositivos.

Este incremento no se limitará a los equipos de gama alta o a configuraciones muy específicas; afectará tanto a los PC preensamblados de grandes marcas como a los montados por tiendas especializadas, e incluso a quienes montan el ordenador por piezas en casa. El coste de los módulos de RAM y del almacenamiento ya se ha convertido en un elemento que condiciona todo el resto de la configuración.

Una de las respuestas más probables por parte de los fabricantes será reducir la cantidad de memoria preinstalada en los equipos para contener el precio en la etiqueta. Se espera que muchos portátiles que salgan al mercado a partir de 2026 lleguen con apenas 8 GB de RAM; si hace falta, se podrá consultar cómo aumentar la memoria RAM en muchos modelos, aunque eso supondrá un coste extra para el comprador.

Desde el punto de vista del usuario, esto implica que renovar el PC será más caro y, a menudo, menos atractivo. Cuando el salto de rendimiento que obtienes no compensa el desembolso, muchos consumidores optarán por alargar la vida de sus equipos actuales, por ejemplo recurriendo a aumentar la memoria virtual mediante ajustes del sistema y así ganar algo de margen.

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Se calcula que, si la situación se mantiene, los envíos de PC a nivel mundial podrían reducirse varios puntos porcentuales solo por el efecto de la memoria. Para fabricantes, integradores y tiendas, esto abre un periodo delicado en el que tendrán que equilibrar márgenes, precios y prestaciones sin perder a un usuario cada vez más sensible al coste de actualización.

Un cambio de reglas para el mercado del PC

Todo este escenario está reescribiendo, casi en silencio, las reglas del mercado del PC tal y como lo conocíamos. Hasta ahora, la memoria RAM era un componente relativamente predecible: se ajustaba la capacidad según el presupuesto y el uso, pero apenas condicionaba las decisiones de compra más allá de elegir “un poco más” o “un poco menos”.

Ahora, en cambio, la RAM se ha convertido en el factor que puede hacer que un equipo aparentemente equilibrado deje de ser viable económicamente. Integradores como Paradox Customs lo han vivido en primera línea: añadir memoria a “precio de oro” puede convertir una configuración atractiva en un producto imposible de vender, empujando a soluciones tan extremas como ofrecer el PC sin un componente esencial.

Para los usuarios con más experiencia, que están acostumbrados a montar o ampliar sus ordenadores, esta situación supone un reto, pero también cierta oportunidad para aprovechar módulos que ya tenían o buscar opciones alternativas, siempre con cuidado en la compatibilidad. Para quienes dependen de equipos listos para usar, el panorama resulta bastante más incómodo, con menos memoria de serie, mayores precios y la sensación de que el ordenador nuevo rinde menos de lo esperado.

Lo que está ocurriendo con la RAM también sirve como indicador de un cambio más amplio: la irrupción de la IA y la presión por integrar capacidades de inteligencia artificial en todo tipo de dispositivos han encarecido de golpe la base misma de su hardware. Desde un sobremesa gaming hasta un portátil de oficina o un smartphone económico, todos compiten por el mismo recurso limitado.

Mientras tanto, las tiendas de PC, tanto en España como en el resto de Europa, se enfrentan a un equilibrio complicado entre mantener precios asumibles, no perder ventas y no cargar sobre el cliente la complejidad técnica de piezas cada vez más delicadas de escoger. Que ya haya integradores vendiendo equipos sin RAM es una señal clara de que el mercado atraviesa una etapa en la que la memoria ha dejado de ser un simple detalle de la ficha técnica para convertirse en el auténtico cuello de botella de todo el sector.

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