La digitalización de la colección Jorge Bonsor abre una nueva etapa científica

Última actualización: 24/08/2026
Autor: Isaac
  • El Archivo General de Andalucía digitalizará por completo el fondo documental del arqueólogo Jorge Bonsor
  • La colección incluye 18 legajos, 500 mapas, 1.700 fotografías y 400 libros
  • El proyecto conmemora el centenario de su muerte en 2030 y facilitará el acceso a través de la plataforma @rchivAWeb

Digitalización de la colección Jorge Bonsor

El Archivo General de Andalucía ha puesto en marcha un ambicioso proyecto para digitalizar íntegramente el legado documental de Jorge Bonsor, una de las figuras más influyentes en el nacimiento de la arqueología científica en la región. Esta iniciativa, promovida por la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, forma parte de un programa más amplio que conmemorará el centenario de su fallecimiento en 2030, y tiene como objetivo acercar a cualquier persona con conexión a Internet las investigaciones y hallazgos de este pionero británico afincado en Carmona.

Con la digitalización completa, los investigadores y el público en general podrán consultar desde cualquier lugar los documentos, fotografías y dibujos que Bonsor recopiló durante sus excavaciones en enclaves como la necrópolis de Carmona, Baelo Claudia o el Coto de Doñana. El acceso se realizará a través de la plataforma @rchivAWeb, la herramienta digital que la Junta de Andalucía utiliza para difundir los fondos custodiados en sus archivos, y con ello se dará un salto cualitativo en la conservación y visibilidad de este valioso legado.

Un tesoro documental de incalculable valor

El fondo personal de Bonsor no es un simple amontonamiento de papeles, sino una colección extraordinariamente completa que abarca 18 legajos, unos 500 mapas, planos y dibujos, cerca de 1.700 fotografías -incluyendo 450 negativos sobre placas de vidrio- y unas 220 postales, más 15 placas de grabados y alrededor de 400 libros. Todo ello procede fundamentalmente de sus excavaciones en las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva, y ofrece una visión directa de cómo trabajaba la arqueología a finales del siglo XIX y primeras décadas del XX. El conjunto está considerado uno de los más destacados para entender la evolución de la metodología arqueológica en el suroeste peninsular.

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Hasta ahora, los documentos estaban descritos y catalogados, pero su consulta se limitaba a las salas del archivo o a una pequeña parte seleccionada que ya se había digitalizado anteriormente. Con este proyecto, el objetivo es que el conjunto completo quede accesible en línea, lo que supone un avance notable para los investigadores y para cualquier persona que desee adentrarse en la historia arqueológica de la zona. La materia incluye diarios de excavación, libros de gastos, notas de trabajo y estudios históricos, muchos de ellos inéditos.

El británico que se enamoró de Carmona

Jorge Bonsor Saint Martin nació en Lille (Francia) en 1855, pero era de familia británica y estudió Bellas Artes en la Academia de Bruselas, donde fue reconocido como artista-arqueólogo. Tras completar su formación, emprendió el típico viaje de pintores románticos por España y Marruecos en busca de inspiración, y en 1880 llegó a Carmona para una corta visita. Allí presenció la apertura de las primeras tumbas de la antigua necrópolis romana, y esa experiencia le cambió por completo: decidió instalarse, compró los terrenos del yacimiento y dedicó su vida a excavar e investigar.

Sus trabajos no se limitaron a los alcores sevillanos, ya que exploró el valle del Guadalquivir, Baelo Claudia y el Coto de Doñana, convirtiéndose en un adelantado en el estudio de la cultura de Tartoso. En su castillo de Mairena del Alcor, que sirvió como residencia y museo particular, acumuló una gran cantidad de piezas arqueológicas. Su labor mereció el reconocimiento de instituciones tan prestigiosas como la Real Academia de la Historia, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Hispanic Society of America. Aunque sus técnicas podrían resultar sencillas con el método actual, sentaron las bases para la arqueología moderna al incorporar la fotografía y el dibujo de forma sistemática.

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Digitalización y acceso público

El archivo de Bons permaneció en su casa-castillo hasta que, el 23 de mayo de 1989, el Ayuntamiento de Mairena del Alcor lo depositó en comodato en el Archivo General de Andalucía. Desde entonces se ha llevado a cabo una exhaustiva tarea de limpieza, conservación, restauración y organización de los documentos, una labor que ha permitido conocer a fondo su contenido. La digitalización total supondrá el último paso de este proceso, y será clave para su divulgación mundial.

La consejera de Cultura, Patricia del Pozo, ha defendido en varias ocasiones que el nombre de Bonsor está ligado a algunos de los yacimientos más importantes de la Bética romana, como los de Carmona y Baelo, así como a la cultura tártese, donde dedicó muchas de sus publicaciones. Añade que su intensa actividad investigadora se vio enriquecida por sus escritos, dibujos y fotografías, que ahora podrán ser consultadas en red. Del Pozo también ha insistido en la importancia de que las personas “conocan de primera mano el trabajo de un verdadero adelantado a su tiempo”.

La huella de Bonsor en la arqueología

La inclusión del archivo en la plataforma @rchivAWeb no solo beneficiará a los especialistas, sino que permitirá a cualquier curioso descubrir los registros visuales de excavaciones que marcaron una era. Las fotografías tomadas en placas de vidrio, y los dibujos de gran calidad artistica, son una ventana única a la forma de trabajar de un científico en un momento clave de transformación. A su vez, los documentos personales, como los libros de cuentas que anotó entre 1900 y 1930, o sus correspondencias, dan una visión humana de este insólito personaje.

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La figura de Jorge Bonsor ha sido objeto de estudios por parte de los investigadores, que le reconocen como el primer arqueólogo en España en utilizar el dibujo como soporte de registro, y el que mejor desveló la cultura material de Tarteso. Con la digitalización completa, su legado alcanzará nuevas dimensiones, ya que su lectura en línea facilitará tanto el contraste de ideas como la apertura de nuevas líneas de investigación. Es, además, una ventana al pasado para la sociedad actual que puede apreciar la evolución de la ciencia a través de un testigo directo.

Por último, este proyecto no solo cumple con un objetivo cultural, sino que también constituye un paso adelante en la transparencia y la democratización del patrimonio. Cada mapa, cada diario y cada fotografía se convierten en elementos que están ahora al alcance de todos, sin barreras ni desplazamientos. Aunque el proyecto se terminará para conmemorar el centenario de 2030, ya desde ahora se puede vislumbrar el impacto que va a tener. La digitalización de la colección Jorge Bonsor deja de ser una simple iniciativa técnica para convertirse en un hito en la recuperación del legado arqueológico andaluz y europeo.