- La amenaza del "Día Q" impulsa la adopción de criptografía postcuántica en Europa.
- España lidera iniciativas como el programa DigitalES Quantum y la solución COMSec de Indra.
- El Reino Unido avanza en aplicaciones industriales con la colaboración Quantinuum-Rolls-Royce.
- Los expertos advierten: los datos robados hoy podrían descifrarse en el futuro.

La computación cuántica promete resolver problemas que hoy desbordan a los superordenadores, pero también trae consigo una amenaza para la seguridad digital. Los expertos llevan años advirtiendo de que, cuando los ordenadores cuánticos alcancen la madurez, podrían romper los sistemas de cifrado que protegen desde cuentas bancarias hasta secretos de Estado. Este escenario, conocido como el «Día Q», ha puesto en marcha una carrera contrarreloj para desarrollar defensas antes de que sea demasiado tarde.
En Europa, tanto instituciones públicas como empresas privadas están tomando cartas en el asunto. España, en particular, ha emergido como un actor relevante con iniciativas como el programa DigitalES Quantum y la solución de comunicaciones seguras COMSec de Indra, que ya incorpora criptografía postcuántica. Mientras tanto, el Reino Unido avanza con colaboraciones industriales que buscan aplicar la computación cuántica a problemas reales, como el diseño de turbinas de gas. La pregunta ya no es si la tecnología llegará, sino si estaremos preparados cuando lo haga.
La amenaza del Día Q y la criptografía postcuántica

El cifrado actual, basado en problemas matemáticos como la factorización de números primos o las curvas elípticas, es seguro frente a los ordenadores clásicos. Sin embargo, un ordenador cuántico suficientemente potente podría resolver esos problemas en cuestión de horas. La amenaza es tan real que el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE.UU. (NIST) ya ha publicado estándares de criptografía postcuántica, diseñados para resistir ataques cuánticos. Organismos como la Casa Blanca han ordenado a los sistemas federales migrar a estas defensas antes de 2030, según informes recientes.
Pero el peligro no espera a que la máquina cuántica exista. La técnica conocida como «harvest now, decrypt later» consiste en interceptar datos cifrados hoy para descifrarlos en el futuro, cuando la tecnología lo permita. Los datos sensibles, como historiales médicos o secretos industriales, tienen una vida útil larga y podrían quedar expuestos. Por eso, en Europa, el Centro Criptológico Nacional (CCN) español ya ha incluido en su catálogo soluciones como la de Indra, que combina cifrado clásico y ciberseguridad cuántica. Los expertos estiman que los primeros ordenadores cuánticos tolerantes a fallos podrían estar disponibles a finales de esta década, lo que acelera la urgencia de la transición.
Europa y España toman la delantera

España no se ha quedado de brazos cruzados. La patronal tecnológica DigitalES ha impulsado el programa DigitalES Quantum, con un presupuesto de 7,5 millones de euros, en el que participan Telefónica, Fujitsu, Moeve y NTT DATA. Los seis casos de uso desarrollados abarcan desde la optimización de la logística sanitaria hasta la protección de infraestructuras críticas mediante distribución cuántica de claves. Por ejemplo, Telefónica ha desplegado un servicio de Quantum-Key-as-a-Service (QKaaS) para proteger las comunicaciones entre data centers de la Policía Nacional, combinando criptografía postcuántica y distribución cuántica de claves.
Por su parte, Indra ha actualizado su sistema COMSec con capacidades postcuánticas, siendo la única solución de su clase avalada por el CCN para comunicaciones móviles seguras en España. La versión 5.1 de COMSec incorpora algoritmos resistentes a ordenadores cuánticos, manteniendo el cifrado de extremo a extremo para voz, mensajería y videollamadas. Además, Indra lidera la implementación de la computación cuántica en España que se integrará en la red europea EuroQCI, junto con el proyecto IberianQCI.
En el ámbito académico, la fundación Fidesol ha publicado el Libro Verde de la Estrategia Cuántica de Andalucía, que invita a reflexionar sobre el impacto de esta tecnología en sectores como la energía, la biomedicina o la agroindustria. La publicación subraya que la computación cuántica no sustituirá a la clásica, sino que actuará como un acelerador especializado para problemas complejos, como la simulación de moléculas o la optimización de rutas logísticas.
Aplicaciones industriales y colaboraciones

Más allá de la ciberseguridad, la computación cuántica ya empieza a mostrar su potencial en aplicaciones industriales. En el Reino Unido, una colaboración entre Quantinuum, Rolls-Royce, Riverlane y la Universidad de Edimburgo explora cómo los ordenadores cuánticos tolerantes a fallos pueden ayudar a simular la dinámica de fluidos en turbinas de gas. Este tipo de simulaciones requieren enormes recursos computacionales, y los algoritmos híbridos cuántico-clásicos podrían reducir drásticamente los tiempos de cálculo. El proyecto, que se prevé de varios años, se alinea con la misión del gobierno británico de desarrollar sistemas «teraQuOp» capaces de realizar un billón de operaciones sin errores.
En España, los casos de uso del programa DigitalES Quantum también abordan la optimización industrial. Moeve y NTT Data han desarrollado un modelo híbrido para la planificación logística, mejorando la toma de decisiones en entornos con miles de variables. Además, se están aplicando técnicas de aprendizaje automático cuántico para la detección temprana de fallos en activos industriales, lo que podría aumentar la seguridad y eficiencia en plantas de producción.
La computación cuántica avanza a un ritmo imparable, y con ella la necesidad de adaptar nuestras defensas digitales y explorar nuevas aplicaciones. Tanto en España como en el resto de Europa, las iniciativas públicas y privadas están sentando las bases para que la transición sea ordenada y segura. La clave está en actuar ahora, formando talento, desarrollando estándares y probando soluciones, antes de que el «Día Q» se convierta en una realidad. Los datos robados hoy podrían descifrarse mañana, pero quienes se preparen a tiempo estarán un paso por delante.
