- La CNMC ha instado a Telefónica a no aumentar la tarifa de la telefonía fija no empaquetada por no ser asequible.
- El servicio afecta principalmente a mayores de 65 años y personas con pocos recursos económicos.
- El precio actual supera al de otros operadores y el abono social apenas llega a los usuarios vulnerables.
- Los costes y la evolución del mercado no justifican el incremento propuesto.
La subida de precios de la telefonía fija no empaquetada en los últimos meses ha generado inquietud entre usuarios y organismos reguladores. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha hecho público su posicionamiento ante el intento de Telefónica de incrementar la tarifa mensual de este servicio, que afecta a un sector muy concreto y vulnerable de la población. El debate gira en torno a si este aumento respeta el compromiso de garantizar precios razonables para todos los ciudadanos.
Este posible ajuste en la cuota mensual, actualmente fijada en 17,40 euros sin incluir llamadas, no ha llegado a aplicarse todavía. La CNMC ha analizado en profundidad la repercusión que tendría sobre los usuarios y ha encontrado diversos motivos de preocupación relacionados con la equidad y la protección al consumidor.
Perfil de los afectados: una clientela especialmente vulnerable

El grupo de personas que todavía mantiene una línea fija no empaquetada es reducido, pero con características sociodemográficas muy claras. Según los datos recopilados, cerca del 92% de los abonados tiene más de 65 años y, además, más del 80% presenta un perfil socioeconómico bajo o medio-bajo. Estas personas suelen ser jubilados o dedicarse a las labores del hogar, viven fundamentalmente en zonas rurales y cuentan con un nivel formativo básico. Esto implica que cualquier variación en el precio les afecta de forma desproporcionada y limita aún más su capacidad de reacción o de cambio de operador.
La CNMC considera que este colectivo es especialmente vulnerable y que, por su desconocimiento de ofertas alternativas o barreras tecnológicas, permanece con un servicio que resulta ser más caro en comparación con las opciones agrupadas con banda ancha, que incluyen llamadas y otros servicios.
Obligaciones de servicio universal y contexto regulatorio
Telefónica fue designada como operador del servicio universal por el Ministerio correspondiente, lo que le obliga a proporcionar la línea fija en todo el país y a garantizar un precio que pueda considerarse asequible. Aunque la normativa permite que los precios minoristas se liberalicen, este requisito de asequibilidad permanece y está bajo la supervisión directa de la CNMC.
El regulador expone que una eventual subida rompería la tendencia observada en los servicios de comunicaciones, cuyos precios han descendido en un 7,4% desde 2013. En ese año se produjo la última revisión al alza para la línea fija no empaquetada, pasando de 16,90 euros a la tarifa vigente. Además, la telefonía fija comercializada dentro de paquetes más amplios ha reducido su coste hasta en un 65% durante el mismo periodo.
Diferencias con la competencia y justificación de costes
Frente a otros operadores, la cuota que cobra Telefónica ya se sitúa por encima de la media del mercado, donde es posible encontrar tarifas entre 12,95 y 14,60 euros al mes, incluyendo las llamadas nacionales. La CNMC también recalca que la justificación de este encarecimiento no responde a una subida de los costes de prestación del servicio. Por el contrario, la adopción del acceso fijo radio como tecnología principal ha permitido un abaratamiento en los procesos. Así, el incremento propuesto carece de respaldo desde el punto de vista económico y competitivo.
Otro aspecto analizado es que los usuarios con menores recursos han experimentado un menor beneficio por la competencia en los últimos años, por lo que la subida agravaría aún más esta desventaja estructural.
Limitada eficacia del abono social
El abono social es una medida que permite descontar hasta un 90% de la cuota de abono para usuarios en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, la CNMC subraya que solo un 4,5% de los potenciales beneficiarios aprovechan actualmente esta vía. Esto evidencia que el mecanismo, en términos prácticos, no garantiza una protección suficiente para la mayoría de afectados.
Por lo tanto, la subida de la tarifa básica de telefonía fija no empaquetada supone una vulneración de la obligación de asequibilidad impuesta por ley a Telefónica como proveedor del servicio universal.
Es fundamental mantener tarifas accesibles para sectores de la población que no pueden adaptarse con facilidad a nuevas ofertas tecnológicas o cambiar de proveedor. El acceso a la telefonía fija, a pesar de la caída de suscriptores, sigue siendo esencial para miles de hogares y, por ello, la CNMC ha solicitado a Telefónica que desista de aplicar la subida anunciada.