- Un informe de la Sindicatura de Comptes revela que ninguna de las 16 entidades públicas valencianas alcanza un nivel adecuado de madurez en ciberseguridad.
- Cyberzaintza impulsa un programa de divulgación responsable de vulnerabilidades para fortalecer la ciberresiliencia del sector público vasco.
- El Cybersecurity Summer BootCamp reúne a más de 400 expertos de 33 países para abordar los retos de la IA y la computación cuántica.
- Kyndryl reorganiza su estructura en Europa para ofrecer soluciones integradas de ciberresiliencia y soberanía de datos.
El avance de la digitalización ha traído consigo un incremento de la exposición a riesgos cibernéticos. La inteligencia artificial, los entornos híbridos y multicloud, y el volumen creciente de datos han transformado el panorama de la ciberseguridad. Los ataques son cada vez más complejos y pueden paralizar la actividad de cualquier organización. Por eso, la cuestión ya no es si se producirá un incidente, sino cuándo y, sobre todo, con qué rapidez se podrá restablecer la normalidad.
Tradicionalmente, las estrategias de seguridad se han centrado en blindar el perímetro y evitar intrusiones. Ese enfoque sigue siendo necesario, pero ya no es suficiente. Existe un desfase entre lo que las empresas invierten en prevención y su capacidad real de recuperación tras un ataque. Muchas organizaciones están bien preparadas para evitar incidentes, pero no para restaurar sus sistemas con agilidad cuando las defensas fallan. Esa es la brecha fundamental de la ciberresiliencia, según el informe CxO Decision Brief de GigaOm.
La brecha de la ciberresiliencia en el sector público

Un claro ejemplo de esta brecha lo encontramos en el sector público valenciano. La Sindicatura de Comptes ha analizado 16 consorcios y fundaciones de la Generalitat y concluye que ninguna de ellas logra el nivel de madurez en ciberseguridad que se considera aceptable. Diez de estas entidades ni siquiera alcanzan el 50% de la puntuación, lo que refleja una situación calificada de «muy deficiente» e incluso «prácticamente inexistente» en algunos casos. La auditoría examina aspectos como políticas de seguridad, gestión de riesgos y capacidad de recuperación ante incidentes. Quince de las 16 entidades obtienen menos del 50% en el indicador de continuidad del servicio y ciberresiliencia, lo que demuestra que la mayoría carece de planes para afrontar un incidente grave. El informe pone el foco especialmente en los consorcios hospitalarios, cuya situación considera «especialmente grave» por la naturaleza crítica de los servicios sanitarios que prestan.
Además, el incumplimiento de la normativa sobre seguridad de la información es generalizado. Solo dos entidades superan el 80% en cumplimiento del Esquema Nacional de Seguridad. La Sindicatura reclama un liderazgo activo, la aprobación de políticas adaptadas al ENS y una mayor inversión en medios humanos y materiales. La ciberseguridad no es barata, subraya el informe, y es imprescindible reforzar la inversión para corregir las graves deficiencias en ciberseguridad detectadas.
Iniciativas para cerrar la brecha: el programa de Cyberzaintza

Frente a este panorama, surgen iniciativas que buscan fortalecer la ciberresiliencia desde la colaboración. Cyberzaintza, la Agencia Vasca de Ciberseguridad, ha puesto en marcha un Programa de Divulgación Responsable de Vulnerabilidades. Este programa ofrece un canal seguro para que profesionales, investigadores y estudiantes comuniquen fallos de seguridad detectados en sistemas del sector público vasco. El objetivo es la detección precoz de vulnerabilidades y el refuerzo de la protección de los servicios públicos. En un contexto donde las vulnerabilidades explotadas activamente han aumentado un 31,38% interanual y las de severidad alta y crítica representan ya el 48,13% del total, la rapidez en la identificación y corrección es crucial. Cyberzaintza coordina todo el proceso, desde la validación hasta la corrección, estableciendo un plazo de 45 días para que la organización afectada implante las medidas correctoras. Además, reconoce públicamente la labor de los investigadores, fomentando una cultura de cooperación responsable.
Este programa se enmarca en una estrategia más amplia de ciberresiliencia que también incluye la cooperación internacional. La colaboración entre administraciones y expertos es clave para anticiparse a las amenazas y minimizar su impacto.
Cooperación internacional y retos futuros

Precisamente esa cooperación se materializa en el Cybersecurity Summer BootCamp, que este año ha celebrado su undécima edición en León. Organizado por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) en colaboración con la Organización de los Estados Americanos, el evento ha reunido a más de 400 profesionales de 33 países. El secretario de Estado de Telecomunicaciones, Antonio Hernando, destacó que España es «uno de los países más ciberseguros», pero advirtió sobre los retos «apabullantes» que plantean la inteligencia artificial y la computación cuántica. La IA permite ver vulnerabilidades y abrir brechas casi de forma autónoma, mientras que la computación cuántica obligará a una transición hacia la criptografía postcuántica. La embajadora de la OEA, Carmen Montón, llamó a construir una «cultura de ciberseguridad y ciberresiliencia desde lo público» bajo el prisma de la ética y los derechos humanos.
En el ámbito empresarial, Kyndryl ha anunciado una reorganización en Europa para potenciar las sinergias operativas y responder a la creciente demanda de soluciones en ciberresiliencia. David Soto lidera la nueva división European Principal Markets, integrando España, Portugal, Francia, Alemania e Italia. Enrique Cortés asume la presidencia de Kyndryl España. La compañía destaca que el 83% de los directivos considera que la soberanía y la repatriación de cargas de trabajo han ganado importancia, y el 65% ha modificado su estrategia de nube debido a tensiones geopolíticas. Kyndryl se posiciona como un asesor independiente de hardware y software, ofreciendo seguridad en la nube mediante arquitecturas híbridas que evitan el vendor lock-in y centros de operaciones de seguridad interconectados a nivel europeo. La ciberresiliencia se convierte así en un factor estratégico de negocio, donde la capacidad de recuperación rápida tras un ataque es tan importante como la prevención.
El panorama de la ciberresiliencia en España y Europa muestra luces y sombras. Por un lado, informes como el de la Sindicatura de Comptes evidencian carencias graves en el sector público, con falta de planes de continuidad y cumplimiento normativo. Por otro, iniciativas como el programa de Cyberzaintza, la cooperación internacional en el BootCamp de León y la apuesta de empresas como Kyndryl demuestran que se están dando pasos para cerrar la brecha. La clave está en pasar de un enfoque puramente preventivo a otro que integre la recuperación como un pilar fundamental, y en hacerlo de forma colaborativa, con inversión, formación y adaptación constante a las nuevas amenazas tecnológicas.