La abuela que se hizo gamer en Minecraft para ayudar a su nieto con cáncer

Última actualización: 14/01/2026
Autor: Isaac
  • Una abuela de 81 años abrió el canal de YouTube Gramma Crackers para jugar Minecraft y recaudar fondos para el cáncer de su nieto.
  • Su historia se viralizó: superó el millón de reproducciones, más de 150.000 suscriptores y donaciones desde 1 hasta 5.000 dólares.
  • La campaña en GoFundMe y los ingresos de YouTube permitieron reunir alrededor de 35.000 dólares para el tratamiento oncológico.
  • Tras meses de lucha, el joven Jack Self fue declarado libre de cáncer, con una comunidad online volcada en su recuperación.

abuela juega Minecraft para ayudar a su nieto

En los últimos meses, la historia de una abuela de 81 años que se lanzó a jugar Minecraft para apoyar a su nieto con cáncer ha dado la vuelta al mundo y ha emocionado a miles de personas. Lo que empezó como una forma sencilla de pasar más tiempo con su familia terminó convirtiéndose en un fenómeno viral que demostró hasta dónde puede llegar la solidaridad cuando se combina con la tecnología.

La protagonista es Sue Jacquot, conocida en internet como Gramma Crackers, una mujer de Phoenix (Arizona) que decidió abrir un canal de YouTube con un propósito muy claro: conseguir ayuda económica para pagar el tratamiento oncológico de su nieto adolescente. Con un mando en la mano y Minecraft en la pantalla, esta abuela gamer logró movilizar a una comunidad gigantesca.

Quién es Sue Jacquot, la abuela detrás de Gramma Crackers

canal de la abuela gamer en Minecraft

Sue Jacquot nunca había planeado convertirse en creadora de contenido. Vivía tranquila en Phoenix y se mantenía conectada con sus nietos como cualquier abuela: visitas, llamadas y alguna videollamada de vez en cuando. Todo cambió cuando descubrió Minecraft gracias a los más jóvenes de la familia, que querían compartir con ella su videojuego favorito.

Según contaba en entrevistas locales, Sue confesaba que no sentía especial curiosidad por los videojuegos, pero que se animó por una razón muy sencilla: “cuando tienes nietos que quieren interactuar contigo, lo haces”. A partir de ahí, comenzó a aprender desde cero cómo moverse por el mundo de bloques de Minecraft, a construir, a explorar y a sobrevivir en un entorno totalmente nuevo para ella.

Esa primera aproximación al juego no tenía nada que ver con la fama ni con recaudar fondos. Su objetivo inicial era simplemente pasar más tiempo con sus nietos, compartir una afición y encontrar un espacio común incluso cuando las visitas eran complicadas. Pero pronto esa partida familiar se convirtió en una herramienta clave para afrontar una situación mucho más dura.

El punto de inflexión llegó cuando a Jack Self, uno de sus nietos, de 17 años, le diagnosticaron un cáncer de sarcoma. El impacto emocional para la familia fue enorme, pero también lo fue el reto económico: afrontar un tratamiento caro y prolongado. Fue entonces cuando Sue decidió dar un paso más y usar lo que ya estaba aprendiendo en Minecraft para ayudar de verdad.

Cómo nació el canal de YouTube Gramma Crackers

abuela jugando Minecraft en YouTube

Con el diagnóstico de Jack sobre la mesa, la familia empezó a buscar maneras de financiar el tratamiento. En ese contexto, Sue tomó una decisión poco habitual para alguien de su edad: crear un canal de YouTube dedicado a sus partidas de Minecraft. Así nació Gramma Crackers, su identidad digital con la que se presentaría al mundo.

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El canal, que comenzó a moverse con fuerza a partir de 2024, se centraba en vídeos donde se veía a la abuela recorriendo el universo de Minecraft, recolectando materiales y levantando construcciones. En apariencia, eran partidas sencillas, pero detrás de cada clip había una intención muy concreta: pedir apoyo para el tratamiento oncológico de Jack.

Cada vídeo de Gramma Crackers incluyó un enlace directo a una campaña de GoFundMe creada por la familia para recibir donaciones. Además, Sue añadía un mensaje muy claro en la descripción: todos los ingresos generados por esos contenidos se destinarían a cubrir los costes médicos de sus nietos. Esa transparencia fue clave para que la comunidad confiara en ella.

A pesar de no tener experiencia previa delante de una cámara, Sue se desenvolvió con naturalidad y honestidad. Su forma de explicar lo que hacía, sus errores divertidos y su esfuerzo por entender las mecánicas del juego hicieron que muchos espectadores conectaran con ella desde el primer momento. No era una influencer al uso, y quizá precisamente por eso logró destacar.

El primer vídeo de Gramma Crackers fue un auténtico impulso para el canal: en muy poco tiempo superó las 500.000 visualizaciones, un número que sorprendió tanto a la familia como a la propia protagonista. A partir de ahí, las cifras no dejaron de crecer y el caso salió de la esfera local para expandirse por medios internacionales y redes sociales de todo el mundo.

La abuela gamer que conquistó YouTube con Minecraft

comunidad online apoya a abuela gamer

Con el paso de las semanas, el canal de Sue pasó de ser una curiosidad a convertirse en uno de los perfiles más queridos de la comunidad de Minecraft en YouTube. La abuela gamer acumuló más de 150.000 suscriptores, y algunas fuentes sitúan la cifra por encima de los 160.000 o incluso 168.000 seguidores, con un total de reproducciones que superaba ampliamente el millón.

En ese periodo, la abuela gamer subió varios vídeos centrados en sus aventuras por el sandbox de Mojang. Se la veía explorar cuevas, recolectar recursos y levantar construcciones mientras comentaba, a su ritmo, lo que iba sucediendo en pantalla. Aunque solo tenía una docena de vídeos publicados, cada uno de ellos reunía miles de visitas y una lluvia constante de mensajes de apoyo.

La comunidad reaccionó con una mezcla de admiración y cariño. En los comentarios, muchos usuarios destacaban que una mujer de 81 años estuviera aprendiendo un juego complejo para ayudar a su familia, algo que consideraban un gesto de generosidad poco habitual. Otros contaban sus propias experiencias con el cáncer o con abuelos que habían sido un apoyo clave en momentos difíciles.

Algunos espectadores escribían que el corazón de Sue estaba “hecho de oro” y que su iniciativa les devolvía la fe en la gente que se encuentra en internet. Otros recordaban cómo sus propias abuelas les habían acompañado durante enfermedades o etapas complicadas, y veían en Gramma Crackers un reflejo de esas figuras familiares tan importantes.

A nivel técnico, el canal también generó ingresos a través de la publicidad de YouTube, que se sumaron a las donaciones directas. Lo que empezó casi como una prueba terminó consolidándose como un proyecto sólido, con una audiencia fiel que volvía vídeo tras vídeo para ver cómo evolucionaban tanto las construcciones de Minecraft como la situación de Jack.

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GoFundMe, donaciones y el impacto económico de la campaña

Más allá de la repercusión mediática, el proyecto de Gramma Crackers tuvo un efecto muy concreto: conseguir dinero para costear un tratamiento médico muy caro. La campaña de GoFundMe, enlazada en todos los vídeos del canal, se convirtió en el eje de la recaudación, apoyada por los ingresos publicitarios y por los aportes realizados a través de la propia plataforma de YouTube.

Las cantidades que se fueron sumando a la causa iban desde aportes simbólicos de 1 dólar hasta donaciones de 5.000 dólares. Esa combinación de pequeñas y grandes contribuciones permitió alcanzar una cifra cercana a los 35.000 dólares, una cantidad muy relevante para pagar las terapias, pruebas y otros gastos derivados del cáncer de Jack.

En algunas estimaciones, esos 35.000 dólares se traducen en cientos de miles de pesos al cambio, lo que da una idea de la magnitud del esfuerzo colectivo. No se trataba solo de una campaña local: llegaron aportes desde distintas partes del mundo, impulsados por la difusión de la historia en redes sociales y medios especializados en videojuegos.

La familia ha explicado que la recaudación no se limitó a la plataforma de donaciones. El número de visualizaciones, que superó ampliamente el millón, generó también un ingreso adicional gracias a la monetización de YouTube. Aunque esas cifras no se han detallado con exactitud, sirvieron como un respaldo más dentro de un proceso médico largo y agotador.

Todos esos recursos económicos, sumados al apoyo emocional de amigos, conocidos y personas anónimas, permitieron que la familia Jacquot y Self pudiera centrarse en la recuperación de Jack, reduciendo en parte la presión financiera que suele acompañar a una enfermedad de este tipo. Para muchos seguidores, el caso se convirtió en un ejemplo práctico del potencial solidario de las comunidades online.

La lucha de Jack Self contra el cáncer y el papel de la comunidad

Mientras la abuela se hacía viral en internet, Jack Self afrontaba en paralelo su propia batalla contra un cáncer de sarcoma, un tipo de tumor agresivo y poco frecuente que requiere tratamientos intensivos. Entre ingresos hospitalarios, sesiones de quimioterapia y revisiones constantes, el joven siguió de cerca el crecimiento del canal de su abuela.

Para Jack, ver cómo miles de personas se unían a su causa fue un impulso anímico. En cada vídeo de Minecraft aparecían mensajes de apoyo, oraciones, consejos y experiencias compartidas por otros pacientes o familiares que habían pasado por situaciones similares. Esa red de mensajes se convirtió en una especie de refugio virtual para él en los momentos más duros.

Su hermano Austin describía la situación como algo “surrealista”, al comprobar la cantidad y el rango de las donaciones: desde cantidades muy pequeñas hasta cifras de varios miles de dólares. Pero más allá del dinero, subrayaba lo emotivo que resultaba ver a tanta gente, que no conocían personalmente, volcarse con su familia y con su abuela.

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Durante los meses de tratamiento, Minecraft sirvió también como puente entre Jack y Sue. El videojuego les ofrecía ratos de distracción y una forma distinta de seguir conectados incluso cuando la salud del joven no permitía grandes desplazamientos. Lo que había empezado como un juego compartido acabó transformándose en una herramienta de apoyo mutuo.

En ese contexto, la figura de Gramma Crackers no se limitó a ser la cara visible de una campaña. Sue se convirtió en una especie de símbolo de resistencia y cariño intergeneracional, alguien que se adaptaba a un mundo digital ajeno a su generación con tal de darle a su nieto una oportunidad más en la lucha contra la enfermedad.

Del miedo al alivio: el día en que Jack anunció que estaba libre de cáncer

Tras meses de incertidumbre, tratamientos y revisiones, la familia recibió la noticia que llevaba tanto tiempo esperando: los médicos confirmaron que Jack Self estaba libre de cáncer. El anuncio, calificado por algunos miembros de la familia como “surrealista”, marcó un antes y un después para todos los que habían seguido el caso desde el principio.

El propio Jack quiso compartir el momento con la comunidad que le había acompañado durante todo el proceso. Apareció en uno de los contenidos asociados al canal para explicar que el tratamiento había funcionado y que entraba en fase de remisión. Su mensaje sencillo, centrado en el agradecimiento, fue recibido con una avalancha de comentarios emocionados.

Para Sue, el alivio fue doble. Por un lado, su nieto podía retomar poco a poco una vida más normal, alejada de hospitales y sesiones de tratamiento. Por otro, se confirmaba que el esfuerzo realizado —horas aprendiendo a jugar, grabando, subiendo vídeos y gestionando una campaña de donaciones— había tenido un impacto real y tangible.

La comunidad respondió celebrando la noticia como si fuese propia. En los comentarios, muchos espectadores destacaban que llevaban meses pendientes de la evolución de Jack y que el anuncio de que estaba libre de cáncer cerraba una historia de lucha compartida. Otros insistían en que seguirían apoyando a Sue en lo que decidiera hacer a partir de ese momento, dentro o fuera de Minecraft.

Aunque no está del todo claro si Gramma Crackers mantendrá el mismo ritmo de publicaciones a largo plazo, lo cierto es que ya ha dejado una huella imborrable en YouTube y en la comunidad gamer. Su caso se cita a menudo como ejemplo de cómo el entretenimiento puede servir para algo más que pasar el rato, actuando como altavoz para causas que, de otra forma, difícilmente habrían llegado tan lejos.

La historia de Sue Jacquot y su canal Gramma Crackers demuestra que la edad no es un obstáculo cuando el motor es el amor por la familia y la voluntad de ayudar. Una abuela de 81 años, un videojuego de bloques y una comunidad repartida por todo el planeta han sido capaces de reunir fondos, ofrecer apoyo emocional y acompañar a un joven hasta oír las palabras más esperadas: está libre de cáncer. Un relato que mezcla ternura, esfuerzo y tecnología, y que recuerda que, a veces, un simple juego puede marcar la diferencia en la vida real.