Junqueira Freire

Junqueira Freire

Junqueira Freire, mecenas de la cátedra nº 25 de la Academia Brasileira de Letras, formó parte de la segunda generación de poetas románticos.

Biografía

Luís José Junqueira Freire nació en Salvador el 31 de diciembre de 1832. Llevado por el fuerte deseo de dedicarse a la vida religiosa, ingresó al Monasterio de São Bento en 1850, a la edad de 18 años y en 1852 ya impartía clases.

En 1853 abandonó el monasterio y se retiró a la casa donde escribió su autobiografía «Inspiraciones del Claustro«(1855).

Con una grave enfermedad cardíaca que lo debilitó, murió temprano, como muchos poetas de su generación. Enfermo, no se recupera y muere el 24 de junio de 1855, con tan solo 22 años.

Principales obras

  • Desesperación en la soledad
  • El remordimiento de los inocentes
  • Tus ojos
  • El comienzo de la muerte
  • Martirio
  • Tratado de Elocuencia Nacional
  • Ambrosio
  • Loco
  • Muerte

Junqueira Freire y el romanticismo

Junqueira Freire formó parte de la segunda generación romántica. Esta fase se llama Ultromarantic o Generación del Mal del Siglo.

Eso es porque en ese momento (1853 a 1869), los poetas se centran en temas como el amor no correspondido, la muerte, el pesimismo, el dolor y el aburrimiento.

Además de él, destacan en esta fase los poetas: Álvares de Azevedo, Casimiro de Abreu, Fagundes Varela y Pedro Calasans.

Las principales características de esta fase, también conocida como «Geração Byroniana», (en referencia al poeta Lord Byron) son:

  • Pesimismo
  • Melancolía
  • Subjetivismo
  • Egocentrismo
  • Nostalgia
  • Sentimentalismo

Poemas

Algunas líneas de Junqueira expresan el gran conflicto existencial que lo atormenta. El poco tiempo que pasó en el Monasterio lo inspiró a escribir sobre temas religiosos. Vea a continuación dos poemas del escritor.

Soneto

Quema la rabia contra mí la intriga,
Muere del dolor a la envidia insaciable;
Destila tu odioso veneno
La vil calumnia, pérfida enemiga.

Une a todos, en una traicionera aleación,
Contra mí solo, el mundo miserable.
Alimentame con odio desenfrenado
El corazón de la tierra que me cobija.

Sé reírme de la vanidad de los humanos;
Sé despreciar un nombre innecesario;
Sé cómo insultar algunos cálculos locos.

Duermo feliz sobre la suave risa
De los labios de una mujer gentil y orgullosa;
Y cuanto más son los hombres, desprecio y piso.

Temor

Al disfrute, al disfrute, amigo. El suelo que pisas
Cada momento te ofrece la tumba.
Caminamos lentamente. Mira la tierra
No sienta nuestro peso.

Tumbémonos aquí. Abre mis brazos.
Nos escondemos uno detrás del otro.
No hay forma de detectar la muerte
O moriremos juntos.

No hables demasiado. Una palabra es suficiente
Murmuró, en secreto, cerca del oído.
Nada, ni voz, ni siquiera un suspiro
en un pantalón más fuerte.

Solo háblame poniendo los ojos en blanco.
Estoy acostumbrado a su inteligencia.
Déjame tus labios, rubí de encanto.
Solo por mis besos.

Al disfrute, al disfrute, amigo.
El suelo que pisas
Cada momento te ofrece la tumba.
Caminamos lentamente. Mira la tierra
No sienta nuestro peso.

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