Isabel I de Castilla, también conocido como Isabel la Católica, nació el 22 de noviembre de 1451, en Madrigal de Altas Torres y falleció el 26 de noviembre de 1504, en Medina del Campo.

No estaba destinado a heredar la corona de Castilla, porque era el tercero en la línea de sucesión.

Sin embargo, las intrigas con los nobles, las alianzas matrimoniales y el rechazo de la nobleza castellana a su medio hermano Enrique IV, la elevaron como reina de Castilla.

Vida de Isabel de Castela

Isabel I, reina de Castilla y reina consorte de Aragón. 1848. Luis de Madrazo y Kuntz. Alcázar de Segovia

Isabel era hija de Juan II de Castela (1405-1454) e Isabel de Portugal (1428-1496).

Hay que tener en cuenta que la Península Ibérica, en este momento, estaba dividida en reinos y terratenientes que buscaban aliarse, y también hacer la guerra cuando era necesario. Había cuatro reinos cristianos – Portugal, Castilla, Aragón, Navarra – y el reino musulmán de Granada.

Para gobernar estas regiones, se necesitaba un delicado equilibrio entre la nobleza y el rey. Así, eran habituales los matrimonios entre príncipes cristianos en estos territorios.

El padre de Isabel, Juan II de Castela, ya tenía un hijo y heredero del primer matrimonio, que ascendería al trono castellano con el nombre de Enrique IV (1425-1474).

Por su parte, los hijos del segundo matrimonio, Isabel (1451-1504) y Alfonso (1453-1468), tenían pocas posibilidades de gobernar. Sobre todo Isabel, porque según las leyes de sucesión de la época, Alfonso, siendo hombre, se antepondría a ella. Por lo tanto, las posibilidades de que ella fuera reina eran remotas.

Disputa por el trono entre Isabel y Enrique IV

Enrique IV reinó en Castilha, pero todavía no tenía herederos. Se casó con Juana de Portugal por segunda vez. Esto le daría el tan esperado descenso, con una hija que también se llamaría Juana, en 1462.

Sin embargo, sus enemigos difundieron el rumor de que la niña no era hija del rey sino uno de sus nobles, Beltrán de la Cueva (1435-1492).

Parte de la nobleza que se opuso a Enrique IV declaró la guerra al rey y lo despojó simbólicamente de su trono, en el episodio conocido como Farsa de Ávila, en 1465.

Su medio hermano, Alfonso, es coronado soberano, el conflicto comienza y dura hasta la repentina muerte de Alfonso en 1468.

El pacto de Isabel con Enrique IV

Con el fin de neutralizar una posible rebelión de su media hermana Isabel, ambos llegaron a un acuerdo: Isabel sería declarada heredera al trono de Castilla, pero solo se casaría con el visto bueno de Enrique IV.

Es importante señalar que ninguno de los dos respetó este acuerdo, pues Enrique IV despojó a Isabel de su título de heredera y se lo pasó a su hija Juana.

Por su parte, Isabel se casó en secreto con el príncipe Fernando (1452-1516), del Reino de Aragón, en octubre de 1469.

Tras la muerte de Henrique IV, dos facciones se enfrentan por el trono de Castilha: por un lado, Isabel y Fernando, y por otro, los partidarios de Juana.

Siguen cuatro años de guerra, de 1474 a 1479 que sólo terminan con el Tratado de Alcáçovas, donde Juana reconoció a Isabel como reina de Castilla.

Reinado de Isabel de Castela y Fernando de Aragão

Fernando e Isabel, reyes de Aragón y Castilla, respectivamente, iniciaron la unión entre los reinos cristianos

El matrimonio de Fernando e Isabel permitió el inicio de la unión de los dos mayores reinos de la Península Ibérica, Castilla y Aragón.

Sin embargo, ambas naciones conservarían sus instituciones, su idioma y su justicia. La integración efectiva solo tendría lugar en la próxima generación, con el heredero de la pareja.

Conquista de granada

Una vez instaurada la paz en Castilla, Isabel y Fernando comenzaron a dedicarse a diversos proyectos en común, como la continuación de la Reconquista de la Península Ibérica.

Para ello, emprendieron la conquista militar del reino musulmán de Granada en 1492.

Gran navegación

Asimismo, los soberanos financiaron la expedición de Cristóbal Colón. a América, también en 1492.

Para garantizar la paz con el Reino de Portugal, los soberanos firmaron varios acuerdos con el vecino, en especial el Tratado de Tordesillas donde se han establecido los límites del nuevo mundo.

Inquisición y expulsión de los judíos

Asimismo, la expansión de la religión católica fue un tema importante para estos monarcas.

Para transformar en súbditos a todos los habitantes del reino, en 1492 se proclama el Decreto de la Alhambra. En él se decía que los judíos que vivían en Castilla se vieron obligados a elegir entre conversión o abandonar el territorio.

De esta forma, varios judíos optaron por salir de la región y se fueron a Portugal y Marruecos. Los que se quedaran e incluso los que se convirtieran serían perseguidos por la Inquisición.

Muerte de Isabel de Castela

Isabel y Fernando tuvieron siete hijos, cinco de los cuales llegaron a la edad adulta. El príncipe heredero, Juan, murió en 1497, dejando a Isabel inconsolable y sumida en la depresión.

La reina murió en Medina del Campo en 1504, sin ver consolidado su proyecto de unificación de la Península Ibérica.

Curiosidades sobre Isabel de Castela

  • El título de "Reyes Católicos" fue otorgado por el Papa Alejandro VI en 1496, en reconocimiento a su ayuda para expandir la fe católica y su ayuda para liberar a los Estados Pontificios de la invasión francesa.
  • Dos hijas de Isabel y Fernando se convirtieron en reinas: Juana, más conocida como "La loca", fue soberana de Castilla, mientras que Catalina de Aragón fue reina de Inglaterra por su matrimonio con el rey Enrique VIII (1491-1547).
  • Tanto Isabel como Fernando querían ser enterrados en Granada y sus tumbas se encuentran en la catedral de esta ciudad.

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Licenciada y Licenciada en Historia, PUC-RJ. Especialista en Relaciones Internacionales, Unilasalle-RJ. Máster en Historia de América Latina y Unión Europea por la Universidad de Alcalá, España.