- Se ha identificado en Chankillo una estructura astronómica anterior al famoso Observatorio Solar.
- El complejo demuestra un avanzado sistema de observación conjunta del sol y la luna.
- Una vasija ceremonial con guerreros apunta a élites que unían poder político y saber científico.
- El Ministerio de Cultura impulsa la restauración para abrir nuevas zonas del sitio al público.
El Complejo Arqueoastronómico de Chankillo, en la provincia de Casma (región Áncash, Perú), vuelve a situarse en el centro del debate científico internacional tras la confirmación de una nueva estructura que podría ser más antigua que el célebre Observatorio Solar reconocido por la Unesco. Las excavaciones en curso han sacado a la luz un edificio diseñado para seguir los movimientos del sol que obliga a repensar la historia de la astronomía en los Andes.
Según el Ministerio de Cultura del Perú y la Unidad Ejecutora 010 – Chankillo, este hallazgo amplía de forma notable la cronología del conocimiento astronómico prehispánico, al situar en este enclave uno de los primeros ejemplos de planificación arquitectónica orientada a los ciclos solares de todo el continente americano. Para la comunidad científica europea, que desde hace años compara Chankillo con grandes observatorios históricos del Viejo Mundo, la noticia abre nuevas líneas de investigación conjunta.
Una estructura anterior al Observatorio Solar de Chankillo
Los trabajos arqueológicos recientes han identificado una edificación con clara función astronómica situada en el mismo complejo donde se encuentran las famosas Trece Torres y el Observatorio Solar, construido en torno al 250 a.C. y declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2021. Todo apunta a que esta nueva estructura sería todavía más antigua.
Los especialistas destacan que su orientación respecto al recorrido aparente del sol, combinada con la estratigrafía y los materiales empleados, sugiere un diseño concebido expresamente para registrar fenómenos como los solsticios y los equinoccios. Se trataría, por tanto, de un antecedente directo del observatorio ya conocido, lo que adelanta varios siglos el inicio documentado de la astronomía andina.
Aunque todavía se esperan los resultados de los fechados radiocarbónicos para afinar la datación, las evidencias preliminares indican que esta construcción podría ser la instalación astronómica más antigua identificada en el hemisferio occidental. Si se confirma, la cronología de la ciencia prehispánica tendría que revisarse en profundidad tanto en América como en Europa, donde Chankillo ya se estudia en universidades y centros de investigación especializados.
El equipo señala además que la nueva estructura presenta una combinación poco habitual de piedra, barro y adobes, un recurso arquitectónico que revela un alto grado de experimentación técnica. Esta mezcla de materiales habría permitido levantar muros sólidos y duraderos, capaces de mantener alineaciones precisas con el horizonte a lo largo de los siglos.
Un centro para observar el sol y la luna
Más allá de la antigüedad del edificio, uno de los avances más llamativos de la investigación es la identificación de un corredor alineado intencionalmente con el ciclo lunar. Esta característica confirma que en Chankillo no solo se observaba el sol, sino que también se seguían de manera sistemática las fases de la luna.
El hallazgo del corredor lunar indica que los antiguos habitantes de la zona desarrollaron un sistema de observación astronómica doble, en el que se integraban tanto los ritmos solares como los lunares. Esta combinación habría sido clave para organizar calendarios agrícolas, rituales y políticos, algo que conecta de forma directa con prácticas documentadas en otras culturas antiguas de Europa y Asia.
Los investigadores subrayan que el conocimiento astronómico presente en el complejo era más diverso y sofisticado de lo que se pensaba hasta ahora. Lejos de limitarse a marcar fechas puntuales del año, la arquitectura de Chankillo parece diseñada para ofrecer un seguimiento continuo de los cuerpos celestes, con puntos de referencia cuidadosamente situados en el paisaje circundante.
Para la arqueoastronomía europea, acostumbrada a analizar conjuntos como Stonehenge o los círculos megalíticos del Mediterráneo, estos resultados refuerzan la idea de que las tradiciones científicas andinas alcanzaron un grado de precisión comparable en épocas muy tempranas. Chankillo se consolida así como un referente global en el estudio de los orígenes de la astronomía.
Vasija ceremonial y élites vinculadas a la ciencia
En paralelo a las estructuras astronómicas, las excavaciones han sacado a la luz una gran vasija ceremonial de estilo Patazca, de aproximadamente un metro de altura. La pieza está decorada con figuras de guerreros modeladas en arcilla en posición de combate, lo que apunta a un fuerte componente simbólico asociado al poder y la protección.
El hallazgo adquiere mayor relevancia por su ubicación: la vasija fue encontrada en una zona restringida de acceso al observatorio, reservada previsiblemente para grupos reducidos. Esta localización sugiere la existencia de élites que combinaban el dominio del conocimiento astronómico con el liderazgo político y militar, una relación entre ciencia y poder que también se ha documentado en diversos contextos europeos.
Para los arqueólogos, este vínculo refuerza la interpretación de Chankillo como un espacio donde se concentraban funciones rituales, científicas y políticas. No se trataría únicamente de un observatorio para calcular fechas agrícolas, sino de un auténtico centro de decisión y legitimidad, en el que la capacidad de interpretar el cielo servía para justificar la autoridad en la tierra.
La presencia de objetos ceremoniales de alta calidad, junto con la complejidad de las construcciones, indica también una organización social jerarquizada que dedicaba recursos significativos a la observación de los astros. Este nivel de inversión en infraestructuras científicas hace pensar en una tradición consolidada, transmitida durante generaciones.
Chankillo y Casma: un referente para la ciencia mundial
Los nuevos datos obtenidos en el complejo han llevado al Ministerio de Cultura a afirmar que Casma se consolida como uno de los grandes centros astronómicos ancestrales del planeta. Chankillo no solo destaca por su antigüedad, sino también por la coherencia del sistema de observación que integra torres, templos, corredores y puntos de vista estratégicos.
El proyecto en marcha incluye labores continuas de restauración y conservación de las Trece Torres, el Templo Fortificado y las áreas recientemente excavadas. El objetivo institucional es abrir nuevos sectores al público en los próximos años, con recorridos que permitan entender de forma didáctica el funcionamiento del antiguo observatorio.
Desde Europa, varias instituciones académicas han mostrado interés en establecer colaboraciones científicas con el equipo de Chankillo. La posibilidad de comparar este sistema de observación con otros complejos históricos, como los alineamientos de cronologías similares en el Mediterráneo, abre la puerta a estudios conjuntos sobre la evolución paralela de la astronomía en distintas regiones del mundo.
El reconocimiento de la Unesco en 2021 ya había situado a Chankillo en el mapa del patrimonio mundial; con este nuevo hallazgo, el sitio gana peso como laboratorio clave para entender el pensamiento científico antiguo. La información que siga saliendo a la luz será de gran interés para el público europeo, cada vez más atento al valor de las tradiciones científicas no europeas.
Una nueva mirada a los orígenes de la astronomía andina
Los arqueólogos implicados en el proyecto insisten en que el conjunto de descubrimientos obliga a replantear el origen y el desarrollo temprano de la astronomía andina. La combinación de un edificio más antiguo que el Observatorio Solar, el corredor alineado con el ciclo lunar y la vasija ceremonial refuerza la idea de una tradición científica compleja y temprana en la costa de Áncash.
Mientras avanzan los análisis de laboratorio y se afinan las dataciones, Chankillo se perfila como un punto de referencia ineludible para estudiar cómo diversas culturas entendieron el cielo y lo incorporaron a su organización social. La colaboración entre equipos peruanos y expertos internacionales, incluidos especialistas europeos, será clave para interpretar todo el potencial informativo del sitio.
En este contexto, el complejo arqueoastronómico sigue revelando elementos que enlazan ciencia, ritualidad y poder, mostrando que la observación sistemática del firmamento fue un pilar central de las sociedades andinas prehispánicas. El avance de las investigaciones permitirá afinar cada vez más las comparaciones con otros grandes observatorios de la historia, desde los Andes hasta Europa.
Con cada temporada de excavaciones, Chankillo refuerza su imagen como cuna temprana de la astronomía en América y como ejemplo de cómo la arquitectura, el paisaje y el cielo pueden entrelazarse para construir conocimiento, identidad y memoria colectiva, en un diálogo que hoy interesa tanto en Perú como en el resto del mundo.