Hallazgo de un excepcional carro de bronce tartésico en Badajoz

Última actualización: 26/06/2026
Autor: Isaac
  • Descubrimiento de un carro votivo de bronce de hace 2.500 años en el yacimiento de Casas del Turuñuelo.
  • La pieza presenta una iconografía etrusca única en España, con representaciones del dios Aqueloo y grifos mitológicos.
  • El hallazgo confirma la existencia de potentes redes comerciales entre la cultura tartésica y el Mediterráneo central.
  • Junto al carruaje se han recuperado objetos de lujo importados como marfiles, cerámica griega y alabastro egipcio.

Carro de bronce tartésico hallado en Guareña

Las excavaciones en el municipio pacense de Guareña no dejan de dar alegrías a la comunidad científica y, en esta ocasión, el yacimiento de Casas del Turuñuelo ha vuelto a situarse en el mapa arqueológico mundial. Durante la octava campaña de trabajos, los investigadores han sacado a la luz una pieza que ha dejado a todos con la boca abierta: la mitad de un carruaje ceremonial fabricado en bronce que data de hace aproximadamente 2.500 años. Este descubrimiento, que ya se considera un hito para entender la civilización tartésica, subraya la importancia de este enclave en el valle del Guadiana.

Lo que hace que esta pieza sea una auténtica joya es su procedencia y su exquisita manufactura, ya que este extraordinario carro votivo no tiene ningún paralelo conocido en la geografía de la península ibérica. Según han explicado los directores de la excavación, el objeto se encontraba en un estado de conservación envidiable, lo que ha permitido observar detalles técnicos muy avanzados para la época, como el ensamblaje de piezas de bronce mediante componentes de hierro. El hallazgo se produjo en el sector sur del edificio principal, un área que sigue revelando los secretos de una cultura que, paso a paso, deja de ser tan misteriosa.

Un diseño mitológico que conecta culturas

Detalle decorativo del carro tartésico

La decoración del carruaje es, sencillamente, de otro nivel, mostrando una iconografía sin parangón que incluye figuras de gran complejidad simbólica. En la parte frontal destaca la imagen de Aqueloo, una divinidad fluvial con rasgos que recuerdan a las gorgonas, flanqueada por dos grifos, esos seres mitológicos con cuerpo de león y cabeza de águila que solían actuar como guardianes. Además, el conjunto está sostenido por figuras masculinas de tipo atlante, que parecen cargar con el peso de la caja del carro, lo que otorga al objeto un valor espiritual y artístico incalculable para los estudiosos del siglo V a. C.

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Los expertos coinciden en que la técnica y los motivos representados apuntan directamente hacia la antigua civilización etrusca, situada en la actual Italia. Esta conexión sugiere que el carro podría haber llegado a las tierras de la actual Extremadura a través de circuitos comerciales de objetos de lujo. Aunque todavía se está estudiando su función exacta, todo parece indicar que se utilizaba en contextos rituales, posiblemente para quemar incienso o especias durante ceremonias importantes, funcionando como una suerte de quemaperfumes móvil en eventos de gran calado social.

La campaña de las importaciones de lujo

Excavaciones en el sector sur del Turuñuelo

Esta octava fase de trabajo ha sido bautizada por el equipo como la campaña de las importaciones, y no es para menos, pues el lujo procedente del Mediterráneo ha aflorado con una abundancia inusitada. Junto al carro de bronce, los arqueólogos han recuperado más de 200 fragmentos de marfil tallado con escenas de guerreros y animales, además de cerámicas finas traídas de la región del Ática, en Grecia. También ha aparecido un recipiente de alabastro de origen egipcio, lo que confirma que las élites que habitaban el Turuñuelo tenían un poder adquisitivo y unos contactos internacionales que ya quisieran muchos hoy en día.

Resulta fascinante ver cómo objetos de lugares tan distantes como Egipto o Grecia terminaron enterrados en el interior de Badajoz. Estos materiales proporcionan una información extraordinaria sobre el comercio de la Edad del Hierro, demostrando que Tarteso no era un reino aislado, sino un nodo fundamental en las redes de intercambio de la época. La presencia de estos bienes de prestigio refuerza la idea de que el edificio del Turuñuelo no era una simple vivienda, sino un centro de poder político y religioso donde se celebraban banquetes y rituales de altísimo nivel.

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Arquitectura monumental y rituales de clausura

Vista del túmulo de Casas del Turuñuelo

El contexto donde apareció el carro es igual de relevante que la pieza en sí, ya que fue localizado cerca de la llamada habitación del banquete. Los investigadores creen que el carruaje formó parte del ritual de clausura intencional con el que se selló el edificio a finales del siglo V a. C. Antes de abandonar el lugar, los habitantes celebraron un gran ágape final, sacrificaron animales y enterraron sus tesoros bajo un enorme túmulo de tierra de 90 metros de diámetro, lo que ha permitido que la arquitectura de adobe y los objetos se conserven de forma excepcional hasta nuestros días.

Durante los últimos meses, los trabajos se han centrado en despejar nuevas estancias y espacios de circulación que flanquean la habitación H-100, la más grande excavada hasta la fecha con sus 70 metros cuadrados. En el sector norte también se han hallado braseros y calderos de bronce, piezas que parecen formar parte de un pedido específico para el uso ritual en el edificio. Esta planificación sugiere que los habitantes del Turuñuelo no solo adquirían lo que les llegaba, sino que realizaban encargos concretos para sus necesidades ceremoniales, demostrando una organización social muy avanzada.

Investigación y conservación en el laboratorio

Investigadores trabajando en el carro de bronce

Una vez terminada la fase de campo, la acción se traslada ahora a los laboratorios especializados para asegurar el futuro de estas piezas tan delicadas. Debido al riesgo de oxidación por el contacto con el aire y la humedad, los hallazgos de bronce y marfil han sido trasladados al Servicio de Conservación y Restauración de la Universidad Autónoma de Madrid. Allí, un equipo multidisciplinar se encargará de estabilizarlos y realizar análisis químicos, como el estudio de isótopos de plomo, que confirmará de manera definitiva si el bronce del carro es de origen italiano o si fue fabricado localmente siguiendo modelos extranjeros.

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Este proyecto, liderado por el Instituto de Arqueología de Mérida, cuenta con el respaldo del CSIC y la Junta de Extremadura, instituciones que han destacado la importancia de mantener el apoyo a la ciencia a largo plazo. Con cada nueva campaña, el Turuñuelo se consolida como uno de los referentes de la arqueología europea, capaz de reescribir la historia de la península ibérica. La futura instalación de una cúpula protectora en el yacimiento permitirá mejorar las condiciones de trabajo y facilitar que el público pueda conocer de cerca estos restos que nos hablan de un pasado esplendoroso.

Excavación del carruaje ceremonial

La reciente aparición del carro ceremonial y el conjunto de materiales importados en Guareña ratifica el papel decisivo de Tarteso en el Mediterráneo antiguo. A través de la restauración y el estudio pormenorizado de los más de 200 fragmentos recuperados, se podrá profundizar en la funcionalidad de los espacios sagrados y en la vida cotidiana de una sociedad que dominaba el lujo y el ritual. Este enclave extremeño sigue demostrando que, bajo sus sedimentos, todavía quedan muchas respuestas por descubrir sobre las conexiones culturales que unieron a España con las grandes civilizaciones del pasado antiguo hace ya más de dos milenios.

Piezas importadas halladas en el yacimiento