Hallan en Perú una milenaria estructura astronómica de la cultura Caral

Última actualización: 22/04/2026
Autor: Isaac
  • Arqueólogos descubren en Áspero una estructura ovalada de dos niveles asociada a la astronomía y al mar.
  • El hallazgo pertenece a la civilización Caral, considerada la cultura más antigua de América.
  • El edificio incluye una huanca, piedra vertical usada para medir el tiempo mediante sombras solares.
  • La estructura habría servido para planificar pesca, marisqueo e intercambio con comunidades agrícolas.

Estructura milenaria asociada a la astronomía

Una pequeña construcción de forma ovalada y dos alturas, vinculada al estudio del cielo y al comportamiento del mar, ha salido a la luz en la costa central de Perú. El hallazgo se ha producido en el asentamiento pesquero de Áspero, ligado a la civilización Caral, considerada por los especialistas como la cultura más antigua de América.

El descubrimiento, dado a conocer por el equipo que dirige la arqueóloga Ruth Shady, aporta nuevas pistas sobre cómo los antiguos pobladores de esta sociedad milenaria observaban el Sol, la Luna y las estrellas para organizar su vida cotidiana, en especial las actividades ligadas a la pesca, el marisqueo y el intercambio con comunidades agrícolas del interior.

Un observatorio costero en la cultura más antigua de América

La estructura ha sido localizada en Áspero, un antiguo puerto pesquero situado junto al océano Pacífico, en la desembocadura del valle de Supe, al norte de la actual región de Lima. Este enclave formaba parte de la red de asentamientos de la civilización Caral, cuyo desarrollo se sitúa aproximadamente entre el 3000 y el 1800 antes de Cristo, varios milenios antes de otras culturas andinas más conocidas.

Según la información difundida por el proyecto de investigación, el nuevo hallazgo sería una construcción datada en torno al 2000 a.C., lo que la sitúa en una fase avanzada del desarrollo de Caral. Los investigadores interpretan que el espacio estaba destinado a especialistas encargados de registrar fenómenos astronómicos y su relación con el entorno marino.

Esta relación entre ciencia y entorno natural habría sido clave para la toma de decisiones de la comunidad. A juicio de los arqueólogos, el dominio de los ciclos celestes y marinos permitía anticipar cambios en las mareas, variaciones climáticas y momentos de mayor disponibilidad de recursos en el mar, factores decisivos para planificar las jornadas de pesca y recolección.

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Áspero, que permaneció durante décadas prácticamente fuera del foco institucional, es hoy escenario de campañas continuas de excavación e investigación. El descubrimiento de esta estructura astronómica se suma a otros hallazgos recientes que están ayudando a recomponer el papel del asentamiento dentro del sistema de ciudades de Caral.

El trabajo de campo en la zona ha revelado, además de edificios piramidales y templos, diversos enterramientos de personajes de élite. Estos hallazgos han permitido confirmar que la cultura Caral mantenía vínculos con poblaciones de los Andes y de la Amazonía, como prueban los materiales exóticos recuperados en las tumbas.

Cómo es la estructura y qué función habría tenido

El director del asentamiento de Áspero, el arqueólogo David Palomino, describe el hallazgo como una edificación de planta ovalada, organizada en dos niveles. En la parte superior destaca un elemento clave: una huanca, es decir, una piedra vertical erigida de forma intencional, típica de las tradiciones andinas.

Este tipo de piedras se utilizaba, según recuerdan los investigadores, para marcar referencias espaciales y temporales mediante el juego de las sombras proyectadas por el Sol. La posición y la longitud de esas sombras a lo largo del día y del año permitían identificar solsticios, equinoccios y otros hitos del calendario.

En el caso de Áspero, la combinación de la huanca con la estructura en doble nivel sugiere un diseño pensado específicamente para observar la trayectoria solar y el firmamento desde un punto elevado y despejado, con el horizonte marino como telón de fondo. Esa relación con el océano encajaría con la fuerte orientación pesquera del asentamiento.

Palomino plantea que la particular configuración arquitectónica del edificio podría estar asociada precisamente a la actividad económica ligada al mar. Las observaciones astronómicas, cruzadas con el comportamiento de las mareas, habrían servido para establecer calendarios de pesca, épocas propicias para el marisqueo o momentos adecuados para el intercambio con las comunidades agrícolas del valle.

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La estructura se encuentra en una zona elevada del asentamiento, cercana a edificios piramidales y recintos ceremoniales, lo que refuerza la idea de que se trataba de un espacio con funciones especiales, posiblemente reservado a un grupo de especialistas con conocimientos avanzados sobre el cielo y el entorno.

Conocimientos astronómicos al servicio de la vida cotidiana

Para el equipo de Shady, la importancia de este hallazgo radica en que confirma que la civilización Caral no solo construyó grandes centros urbanos y complejos ceremoniales, sino que también desarrolló sistemas de observación astronómica sofisticados, integrados en su organización social y económica.

La observación sistemática del Sol, la Luna y las estrellas habría permitido a estos antiguos pobladores elaborar calendarios precisos, imprescindibles para coordinar actividades productivas en distintos ecosistemas. En el caso de Áspero, la atención se centraba en el mar, mientras que en los asentamientos del valle interior el foco estaría más vinculado a la agricultura.

De acuerdo con las interpretaciones difundidas, el conocimiento del cielo era una herramienta práctica, lejos de limitarse a lo ritual. La posibilidad de prever épocas de mayor abundancia de peces o de cambios estacionales bruscos habría dado a la población de Áspero una ventaja estratégica en la gestión de recursos, clave para sostener un asentamiento costero de importancia regional.

Estos avances científicos no se habrían desarrollado de forma aislada. La presencia en enterramientos de objetos procedentes de la sierra y de la selva, como mantos decorados con plumas de guacamayo o picos de tucán con incrustaciones, apunta a una red de intercambio que abarcaba diversos pisos ecológicos y que facilitaba el flujo de productos y conocimientos.

La cultura Caral, con epicentro en el valle de Supe, se habría apoyado así en una compleja articulación entre costa, valle e interior andino, donde cada zona aportaba recursos y saberes específicos. El observatorio costero de Áspero encaja en ese modelo como un engranaje más de un sistema organizado a gran escala.

Investigación en marcha y retos para la conservación

El equipo multidisciplinar que trabaja en el yacimiento continúa estudiando la orientación arquitectónica de la estructura, su estratigrafía y los materiales asociados. El objetivo es correlacionar estos datos con los fechados radiocarbónicos disponibles para afinar la cronología y entender mejor cómo evolucionaron los conocimientos astronómicos a lo largo del tiempo.

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Los investigadores analizan, entre otros aspectos, la relación entre la posición de la huanca y eventuales alineaciones con salidas y puestas de Sol en fechas clave del año, o con determinados astros visibles desde la costa central peruana. Ese trabajo permitirá comprobar hasta qué punto el edificio funcionaba como un auténtico observatorio.

En paralelo, siguen saliendo a la luz enterramientos y ofrendas asociados a personajes de rango elevado, que aportan contexto social y simbólico a la estructura astronómica. La identificación de tumbas de niñas y adultos acompañados de textiles elaborados y objetos de lujo sugiere que el conocimiento del cielo pudo estar vinculado también a roles de prestigio dentro de la comunidad.

El avance de estas investigaciones pone de nuevo sobre la mesa la necesidad de reforzar la protección y la difusión de los yacimientos de Caral y Áspero. Tras largos periodos de abandono institucional, la recuperación de estos sitios supone un reto en términos de conservación, gestión turística y valorización científica.

Para la comunidad académica europea y española, donde existe un interés creciente por las culturas originarias americanas y sus saberes científicos tempranos, este tipo de hallazgos abre nuevas vías de colaboración en áreas como la arqueoastronomía, la gestión patrimonial y la educación patrimonial comparada entre ambos lados del Atlántico.

En conjunto, la identificación de esta estructura de doble nivel en Áspero refuerza la imagen de la civilización Caral como una sociedad compleja, capaz de integrar observación astronómica, planificación económica y organización política varios milenios antes de nuestra era. El modesto edificio ovalado, levantado frente al Pacífico, se perfila así como una pieza clave para entender cómo la cultura más antigua de América miraba al cielo para orientar su vida en la Tierra.